XLIV «La línea de cruceros… ha decidido hacer la concesión de su nueva flota de entretenimiento a los casinos Black Moon, propiedad del empresario Nathaniel Storm. El CEO de estos casinos ha dicho que es todo un honor que los escogieran de entre tantos otros licitantes, no obstante, la calidad de lo hecho en el primer barco de prueba de la flota, dejó muy contentos a socios y accionistas. No solo eso, se sabe que estos mismos casinos tendrán presencia en un gran complejo Hotelero en la ciudad de São Paulo, en Brasil. Es innegable el éxito del señor Storm, que se sabe…» —Mira nada más, tu papá ahora es un CEO, debe estar odiando ese término —sonrió Mary para sí, cerrando el periódico—. En este momento es alguien mucho más importante; y también debe estar odiando tanta atención sobre él.

