XLIII *** Quiero oírte llorar, y que me parta el corazón… Quiero sentir miedo cuando me digas adiós… Ven cuéntame aquella historia de princesas de amores, que un día te conté yo…(*) *** Mary y Nathaniel al fin regresaban a su castillo, después de semanas de recuperación. Lo hacían más juntos y más fuertes que nunca, cada uno con objetivos diferentes y que los llenaban de mucha alegría. La jovencita notó la sorprendente cantidad de seguridad nueva que casi daba la vuelta completa a la mansión y los muchos autos que también vigilaban fuera de esta. No le fascinaba nada la idea, pero ahora no iba a cuestionar aquello, su bebé tenía que ser prioridad. El recibimiento por parte de todo el personal que cuidaba la casa se dio en medio de alegría y llanto, querían mucho a sus amos. Era aún mu

