XLII No había podido dormir ni un minuto luego de recibir esa noticia. Miraba por la ventana de su habitación, que en realidad tenían la vista a otro edificio, así que muy inspirador no parecía. No le importaba, ahora todo era de un color diferente, no se podía explicar esa alegría interna que sentía, aunada un poco al pánico de lo que en realidad representaba estar embarazada. Cuando era pequeña, no era muy atlética ni muy sociable, por eso se acostumbró tanto a estar sola. No era la primera en la lista de nadie, no tenía una amiga en quién confiar, no tenía hermanos, nada. Solo los libros se convirtieron en sus amigos que la llevaban por mundos que ella añoraba, donde siempre había alguien para cada quien. Donde por muy mal que la princesa la pasara, había un príncipe azul que estaría

