44. Con el corazón en calma POV Alexander Cuando me detuve frente a su oficina, no tenía un plan. Ni discurso, ni estrategia, ni excusas. Solo el deseo irrefrenable de verla. Había ensayado una disculpa. Muchas veces. Frases que parecían conmovedoras en mi cabeza, argumentos cuidadosamente construidos en el silencio de las noches en Francia, palabras que creía que podrían redimir mis errores. Pero todas se marchitaron al llegar a mi lengua. Y se evaporaron del todo cuando la vi alzar la mirada. Lucía. Sus ojos se posaron en los míos, y por un instante, todo dentro de mí se detuvo. No hubo alegría. Tampoco odio. Solo una barrera invisible. Una distancia nueva. Una que antes no estaba. Y eso… eso fue lo que más dolió. Porque el dolor de su silencio fue más punzante que cualqui

