25. La grie-ta POV Lucía Dicen que las casas no se derrumban de un día para otro. Que el colapso no ocurre con un gran estruendo, sino con una g****a silenciosa que se abre y avanza, poco a poco, mientras todos fingen que no la ven. Y yo… yo fingí. Más tiempo del que me gusta admitir. ***** ¡Falsa alarma! Fui a la farmacia dos calles más abajo. No quise enviar a nadie. Caminé sola, con las piernas temblorosas, sintiéndome como una adolescente que teme que la regañen en casa. Compré varias pruebas y las guardé en el bolso, y regresé caminando con la bolsa apretada contra el pecho. Al llegar, me encerré en el baño sin decir una palabra. Mateo seguía jugando. En su mundo, todo era simple. Había vías de tren, vagones felices, sonidos de risa y madera chocando. En el mío, había un

