47. Brindo por eso POV Lucía Los pasos de Mateo resonaron por el pasillo con esa mezcla de alegría y cansancio que solo un día emocionante puede dejar en un niño. Dejó la mochila en el suelo, como siempre, y se abalanzó a mis brazos, con restos de helado en las comisuras y una nueva alegría en su mirada. —¡Mami! ¿Sabes qué? Fuimos al parque donde hay una fuente que lanza agua por todos lados y papá me dejó meterme con los zapatos puestos —dijo entre risas, como si acabara de contarme el mejor secreto del mundo. Yo sonreí, acariciando su cabeza. No era fácil… permitir que Darío pasara más tiempo con él, sin mi presencia, sin supervisión, pero Mateo había insistido. Y el juez también. El acuerdo provisional ya había autorizado visitas sin intervención, como parte del proceso antes del

