“El tiempo, es el mejor maestro como la vida la mejor institutriz”
Siempre he sido un reloj biológico y aunque ahora me encuentre en el pasado, y ya lleva un largo tiempo, eso no ha cambiado a las 6 am como cada día de entre semana me levanto, tomo un cubo de agua y un par de toallas lista para mi día, como siempre, llevo bocadillos a las clases y las familias me tratan con aprecio y respeto.
Los niños toman sus asientos en la tienda que el general adosó para ellos, tiene cojines y suelos alfombrados en los que se pueden sentar cómodamente, cada uno tiene plumas, tinteros y cuadernos para escribir, todos se congregan y comienzan a tomar sus asientos de manera ordenada.
— ¡Buenos días niños! — digo
— — ¡Buenos días, señorita General! — responden como todos los días, parece ser que la buena educación de los padres le ha llevado a pensar que hay algún tipo de relación entre el General y yo y yo, la verdad no tengo tiempo o la verdad no quiero aclarar el malentendido.
— Está bien, hoy vamos a aprender de las artes chinas y hablaremos de poemas, vamos a leer uno juntos “ La luna se levantó, como cada noche y sus plateada luz entró por la cámara del emperador, iluminando el bello color de su trono resplandeciente” — leo y escucho como cada uno repite lo que acabamos de leer, el General ha sido muy amable y generoso, desde que estoy en su cuartel, ha hecho tiempo para llevarme al pueblo cercano e incluso ha hecho de Gao Dai mi guardaespaldas personal, para de esta manera ayudar a que no me sienta estancada en el cuartel.
Además, gracias a ello he podido comprar todo lo que necesito, pinturas, semillas, más libros y tintas, al igual que oleos y pinturas y aromáticas y especias que consigo en un reconocido herbolario de la zona, Gao Dai, aunque no muy complacido en su tarea me acompaña en las ocasiones en las que el General, no puede hacerlo, lo sé, él aún duda de mis intereses y la verdad es que yo también.
Luego de leer poemas y dejar que mis estudiantes dejen volar su creatividad referente a lo que entienden y lo dibujen o expresen, salimos a hacer actividades al aire libre, entre ellas, les dejo poner semillas en cajones bajos repletos de tierra y fertilizantes, algunas de las niñas se entretienen recogiendo flores silvestres de la zona.
— ¡Señorita, señorita! — llama una de las pequeñas con un improvisado ramo de flores en sus manos — ¡mire! Esto, es para usted — añade
Sonrío y tomo el hermoso ramillete que me ofrece — ¡Qué bonito! ¿lo has hecho tú, Lin? — pregunto y la niña asiente feliz y rápidamente corre a los brazos de su madre quien me da una sonrisa agradecida, se levanta y se lleva a la pequeña en brazos, quien sacude su manita en un gesto de despedida.
La verdad el espacio que había recibido del General para crear la huerta, parecía más un cultivo errante, que una huerta móvil, muy pocas mujeres carecen de estudios, todas saben leer y escribir, pero carecen de otro tipo de conocimientos, por lo cual decidí pedirles a ellas ayudarme a arreglar y diseñar las “carretas” hortelanas, es decir los bancales en los que sobre ruedas, se llevarían los cultivos donde quieran que fueran, también les pedí ayuda para clasificar semillas y germinarlas, y además diseñamos sistemas de riego con tanques de bambú llenos de agua y tubos de bambú que nos sirven como “manguera” para transportarla, me hacía feliz el ver a las mujeres cobrar vida y aprender algo que las hace felices, parece que desde aquel momento me convertí en una más de ellas, pero diferente a la vez, pues se me parecía considerar una benefactora y hasta decidieron apodarme “la mujer del General”.
A decir verdad, conozco el contenido de la carta que Su majestad me concedió, después de todo, lo escuché en una de las conversaciones que Zhu Biao tubo con Gao Dai, en ella el emperador me ofrecía como esposa de la personas que me encontrase y se hiciese cargo de mí, la verdad es que no comprendía como es que exactamente lo que Mimi sabia de mi esposo coincidía con el perfil de Zhu Biao, pero si la carta venía conmigo, es porque sin duda todo estaba bien planeado, el emperador desde un inicio ya había seleccionado a quien sería mi esposo y ese era nada más y nada menos que su propio hijo.
Sin embargo a diferencia de su padre, el General no estaba muy convencido de que yo representara algún beneficio para él o quizá su pasado familiar trágico le había causado una carencia de confianza en sí mismo, o quizá el hecho de como era su vida le preocupaba ponerme en peligro, sabiendo el hecho de que aún tengo a una familia que parece quererme y preocuparse por mí, sin embargo hay peligros ineludibles, después de todo mi vida esté llena de ellos y apenas y si hasta ahora, he logrado llegar a vivir.
Mi padre siempre ha dicho “estás hecha para vivir, aunque la vida NO está hecha para que tú la vivas”, tomo un baño y luego voy a la cocina, aún hay algunos de los cocineros allí quienes me ven y hacen un saludo respetuoso y me dejan sola allí, preparo algo de té con licor de osmanthus y pasteles de arroz, tomo una bandeja de bambú y poniendo una tetera con un plato repleto de pasteles regreso a la tienda.
Pongo la bandeja en la mesa de la improvisada sala en el medio de uno de los costados de la tienda, el General entra rápidamente a la tienda como siguiendo mis pasos.
— General, ¿está usted bien? — pregunto y él parece relajarse, se quita su abrigo y se acerca a mí — Por favor, tomé algo de té de osmanthus con pasteles de arroz, sino le molesta, debe estar cansado, esto le ayudará a recuperar algo de energías — digo mientras tomo dos tazas y vertiendo el líquido tono ámbar en ellas, él toma asiento, algo dudoso y frente a él coloco el plato con los pasteles de arroz.
Entiendo que aún para este punto este dudoso de mi persona, no sé qué tantas cosas han pasado en su vida, sólo sé que el sólo hecho de nacer en la familia en la cual lo hizo, ha hecho que su vida esté en peligro a cada instante sin importar quien sea, por ello le doy una sonrisa, tomo uno de los pasteles y lo llevo a mi boca, doy un primer bocado y le doy un sorbo a mi taza de té, trago lo que ocupa mi boca y elevando mi taza de té
— ¡Pruébelo! General, se enfriará si no lo hace — digo
— Es usted muy amable señorita Zhu— dice y yo niego, la verdad es que he estado soñando con la idea de que él me llame por mi nombre — Puede llamarme sólo Mei, señor— digo y este dejando la taza de té a un lado, eleva la mirada — Siendo, así, puede decirme solo Quan — dice y yo asiento.
— Lo prometo se…quiero decir, Quan — digo y nos centramos en terminar los pasteles y el té, la verdad es que esta es la primera vez desde que llegué aquí que hablo tan largo y tendido con él, parece que en caso de llegar al poder será alguien reformista y sus ideas, la gran mayoría, NO me disgustan.
Una vez terminamos, nuestra charla se detiene y — Estaba realmente delicioso Mei — dice
— Me alegra, que le haya gustado Quan — digo
Y así, parece que la magia de hace un momento se ha evaporado.
[…]
Los días pasan más y más, hago una cuenta en lo que comienzo a considerar un calendario, comenzando a contar de uno a máximo 31 la duración de los espacios de tiempo que transcurren desde mi llegada al cuartel, un mes más y sería medio año, desde que había viajado en el tiempo, sigo aquí firme, sana y saludable, los niños aprenden más, algunos soldados y sus familias son enviados a otros sitios, así que enseño a los mayores para que les sigan enseñando a los más pequeños, además les doy paquetitos con semillas para que llevan a donde quiera que vayan, cada vez tengo más amigas en el lugar y mi relación con Quan, parece ser más cercana, día con día, en ocasiones él saca algo de tiempo para hacer caminatas nocturnas por el cuartel, visitamos el campo de verduras el cual es un motivo de orgullo para mí en este antigua era, me llena de felicidad saber que los productos obtenidos serán alimentos para la boca de muchos soldados y sus familias, a su vez todos los demás nos beneficiaríamos de ello.
— Xiao Chu, dime, ¿dónde crece el loto? — pregunto a una de las niñas mientras doy una clase — Crece en medio del fango señorita — responde
— Muy bien, Xiao Chu, ¿alguien sabe por qué crece en el fango, una flor tan bonita? — pregunto y varios levantan la mano, entre ellos la pequeña Yunhua
— Si ¿Yunhua? — digo dándole la palabra
— Señorita, mi madre siempre dice que el loto crece en el fango para purificar el agua — dice
Le doy una sonrisa y asiento — Es correcto Yunhua — digo, entonces una niña más de la clase levanta la mano — Señorita, yo, señorita — dice intentando llamar mi atención.
Uno de los niños de la clase pasa a corregirla — ES señora, Wen wen — dice y la niña se disculpa formando una O con sus pequeños labios
— Está bien, Wen, ¿cuál es tu pregunta? — digo llamando su atención
— Oh si, mi pregunta es, sí la flor de loto crece en el fango, ¿Por qué la sopa o los baozi de semillas de loto, son tan deliciosos? — pregunta
Su pregunta me sorprende por un momento, pues rara vez esta comida se consume entre las personas del común, pero recuerdo que el General es alguien generoso, que compartiría su mesa con alguien necesitado, sonrío y respondo a la pregunta.
— Es una gran pregunta, pero eso es porque tu mama o quien prepara la sopa o el relleno de los baozi, lo hace con mucho amor y en medio de ese proceso hace que sepa muy bien — digo y todos asienten — Muy bien niños, la clase termina por hoy, no olviden hacer su producto de barro, para la próxima clase, ahora pueden ir con sus madres — digo y salimos de la tienda los veo correr a los brazos de sus madres y entonces elevo mi mirada y a lo lejos veo al General observando el evento.
Muy pronto, lo veo caminar hacia mí, lleva uno de sus típicos trajes y un abrigo, su usual máscara que por lo que he notado, tiene varias del mismo estilo.
— Estos chicos son un poco abiertos, te dirán lo que piensan sin importar quién eres o lo que haces, creo que si TODOS sin importar nuestro rango o edad habláramos como ellos nos ahorraríamos malentendidos y habría menos problemas, en fin, lo que quiero decirte es que los disculpes si en un momento dado su pureza te hace sentir incomoda — dice mientras caminamos por los alrededores
— Hmm, la verdad es que no me molesta, de hecho, no me he sido tan feliz en mucho tiempo, por lo que aprecio la actitud abierta, desinteresada, honesta y amable de estos niños, para mí ellos han sido al igual que usted un rayo de luz en medio de toda esta oscuridad, así que no tengo más que agradecerte por la oportunidad Quan — digo y él se detiene, causando que yo también lo haga.
— No es algo que debas agradecerme, soy yo quien debe agradecer tu disposición, después de todo, estos niños tienen la oportunidad de aprender y tienen una mejor esperanza, la verdad, SIEMPRE he pensado que los mejores funcionarios de una nación salen de las personas humildes, sencillas y comunes — dice
— Supongo que tienes razón, después de todo en el cielo hay estrellas de todo tipo, unas brillan más que otras, pero hay espacio para todas ellas — mirando al cielo y señalándolo.
— Bueno, sólo te digo esto a ti Mei, la verdad es que no estoy en posición alguna de hablar de temas imperiales o de administración del estado — dice y yo sonrío
— Lo aprecio, pero no eres el único que estando en una posición inapropiada ha hablado de lo que considera mejor para el estado, mira, como mujer he pensado muchas cosas y entre mujeres hablamos de las muchas cosas que consideramos que podrían mejorarse, desde mi perspectiva, hago lo que puedo para ver los cambios que quiero — digo y él sonríe
Hemos caminado un buen rato, pues nos detenemos, justo cuando yo termino de hablar frente a un lago de aguas corrientes y cristalino.
— Bien, me siento más tranquilo, parece que podré hablar contigo libremente — dice — y bien, Mei, dime ¿qué te parece? — añade, señalando el gigantesco lago
— ¿Qué quieres decir? — pregunto examinando la mirada en sus ojos, siendo eso y su boca, lo único que su máscara me permite ver
— Bueno he pensado que, aunque tu sistema de riego, es bastante eficiente y previsor, aún necesitan de fuerza para poder cargar el agua desde aquí en los tanques, así que pensé que tal vez podría ayudarte a mejorarlo, haciendo una conexión directa — dice
— ¿Lo dices enserio? La verdad es que no tenía idea del lugar del cual provenía el agua, por lo que no tuve oportunidad para pensar en cómo hacerlo menos problemático — digo sujetando su brazo tomándolo por sorpresa — Sí, sí, hablo muy enserio, tu sólo dime todo lo que crees necesitar y yo haré todo lo que esté en mi poder para ayudarte — dice
— Gracias, Quan — digo — No es necesario que me agradezcas, la verdad me nace hacer esto, y mientras pueda hacer más cosas para hacerte todo más fácil, no dudes en decirme — dice con su mirada ahora pérdida en el horizonte, los rayos del sol ya poniéndose, hacen que su cabello n***o se ilumine y que su máscara resplandezca al ser tocada por ellos.
— Creo, que sería mejor que regresemos, pronto oscurecerá y el camino se hará más difícil — dice y eso hacemos, comenzamos a caminar muy lentamente de nuestro viaje de regreso como intentando disfrutar de este momento que tenemos para estar juntos, si tuviese una cámara conmigo lo más seguro, es que hubiese retratado este hermoso momento.