«Mi restaurante favorito, Xiao Wang frente a mí y su garganta refrescándose con la copa de agua helada con la cual intentaba darle vueltas al asunto, de algún modo tenía dos ideas en mi cabeza.
1. Me diría que no podía esperar más a que fuera su esposa, se hincaría y me propondría matrimonio oficialmente
2. Me diría que muchas cosas habían cambiado y que lo nuestro probablemente no tendría futuro, a fin de cuentas, el tiempo y la distancia se encargan de aclararlo todo
Lo malo es que nada, me prepararía para lo que realmente diría, está ligado a la segunda opción, con algo más, algo que en realidad NUNCA, JAMÁS en toda mi vida hubiese esperado.
— Creo que lo mejor es que no sigamos juntos Mei Mei — dice dejando su vaso de agua a un lado de la mesa, la verdad no logro procesar sus palabras con rapidez, honestamente, no sé si es que no comprendo lo que dice o si es que realmente el hecho de que me lo esperara me sorprende.
— …Yo, esto, esto no tiene sentido Xiao Wang ¿por qué me dices esto hasta ahora? — digo de manera incrédula, realmente como mujer, aunque leamos tantos libros y veamos tantos realities y novelas, series, dramas y comedias, jamás te esperas que lo que allí veas sea tu dolorosa realidad.
— Yo, lo sé, créeme, Meimei, ni yo lo creía en un principio, pero las cosas han cambiado y pues… — dice haciendo una pausa — Pero, lo prometiste, prometiste que nada ni nadie cambiaría tus sentimientos — digo frustrada
— Lo sé Mei, sé lo que dije y lo siento, lamento que no haya cumplido a mi promesa, la verdad es que ni me enteré de en qué momento sucedieron las cosas — dice y es entonces que Min Hua, mi mejor amiga, hace su aparición, como mujer sabes cuándo es otra mujer la que ha pisado el terreno que creías tuyo, miro a Xiao Wang incrédula y sin dejarlos explicarme nada salgo corriendo del lugar con lágrimas empañando mis ojos.
A lo lejos escucho sus voces desesperadas clamando por mí, pero correr, correr es lo único que se me ocurre hacer, No soy cobarde, soy demasiado fuerte, sólo no estoy lo suficientemente preparada para admitir, que esto, lo veía venir, sin duda no era cobarde, después de todo grandes imperios de la historia y sus generales combatientes tuvieron que cantar retirada alguna vez, dar media vuelta y huir, después de todo, una huida no es perder todo lo que queda, sino más bien es una manera de prevenir el desastre que ves llegar.
En momentos como esos, lo malo es que no ves el ataque sorpresa que te puede llegar, me había empeñado en huir del lugar, tanto que no me percaté de que mi mejor amiga venía siguiéndome, la verdad no quería darle más vueltas al asunto, pero ella me detuvo
— Mei, no puedes culparnos nos sentíamos solos, sabes que nuestros padres no son como los tuyos, Wang y yo, solo buscamos consuelo y compañía el uno en el otro, no sabíamos que las cosas serían así — dice
— No los estoy culpando Minhua, sólo digo que pudieron habérmelo dicho antes, ¿por qué esperar a que las cosas estuvieran así? — pregunto, ella se acerca a mí y yo doy un paso atrás
— Mei, hablemos, no te alejes de mí — increpa
— No hay nada de lo cual hablar — digo dando un paso más atrás, sin darme cuenta que me encuentro ya en plena vía.
— Mei, espera, Mei — dice Minhua acercándose aún más, mientras yo hago lo contrario doy más pasos intentando alejarme — Mei, ¡Cuidado! — grita y es entonces que giro mi rostro, una luz cegadora se hace presente, veo a Minhua intentar correr hacia mí, pero Xiao Wang la detiene y luego siento caer, golpear mi cabeza y ver todo volverse n***o, escucho un grito ¡MEI! y luego sólo silencio»
— ¡Corte! — exclama el director
Ling Dao He, me ofrece su mano para ayudarme a levantar, agradecida la tomo y me limpio la parte trasera del vestido.
— No pensé que nos fuéramos ha desempeñar tan bien en esta parte de la grabación — comenta Dao He, el actor que hace el papel de Xiao Wang, sonrío
— Como actores NUNCA sabemos cual será el papel en el que mejor nos desempeñemos, pero excelente actuación Dao He — digo
— Sólo llámame Andrew — dice y yo asiento
— OK — digo y pronto se nos une Nazha
— Nazha, gran actuación, estoy feliz de trabajar contigo en esta producción — comento
— ¿Estás bien? — pregunta algo nerviosa
— Sí, claro, lo estoy
— Es que, con tal caída, pensé que podrías lastimarte — dice y me abraza
— Ajajajaja, no te preocupes, soy bastante resistente — digo y en ese momento llega Zhu Feng, mi coestrella, Zhu Feng, No es actor, él es algo así como un idol del C-Pop, pero más hacía el lado del rock, es bastante atractivo y hemos comenzado a llevarnos muy bien.
— Kathy, Nazha, Andrew, estoy feliz de participar en este drama junto con ustedes — los tres lo saludamos, pero pronto Nazha y Andrew se van dejándonos solos
— ¿Necesitas ayuda con tus líneas? — pregunto
— Sí, un poco, parece que aún no me adapto muy bien, a estos dos personajes, primero a lo del emperador y luego al hombre de tiempos modernos, quiero decir, lo de dar órdenes y eso, se me da bien, pero la parte de la relación con la heroína, y lo emocional no es mi naturaleza — comenta y le sonrío
— No pasa nada, creo que todo va en la química que halla entre nosotros, quizá conocernos un poco mejor, pueda ayudar a que te sientas más cómodo con tu papel — digo
— Creo que tienes razón — dice pensativo, entonces — ¿has cenado ya? — pregunta repentinamente, tomándome por sorpresa
— No, la verdad aún no, estaba pensando en qué cenar hoy — comento
— ¿Te gusta la comida picante? — pregunta y yo asiento — conozco un restaurante genial, ¿quieres que cenemos juntos? Yo invito — dice y con el mando a distancia desbloquea su auto, caminamos hasta la puerta, la abre y me invita a ponerme cómoda, luego se da la vuelta y sube del lado del conductor
— Bien, vámonos — dice
El motor hace presencia y salimos del parking, mientras él conduce yo voy leyendo el guion y explicando algunos de los sentimientos que hay entre los personajes, él parece escucharme atentamente, hasta que se detiene ante un sencillo y familiar restaurante, sonrío y él sale del auto, da la vuelta y me abre la puerta.
— Espero que no te moleste el lugar — dice y yo hago un gesto de «¿qué te preocupa?»
— No bromees, no he venido a este lugar desde que salí de la prepa, es como hacer un viaje en el tiempo — digo sorprendiéndolo, ambos entramos al lugar y nos sentamos en una de las mesas que hay.
— ¿Te gusta el hotpot? — pregunta
— ¿Bromeas? ¡me encanta! — digo y se decide a pedir un hotpot grande.
Zhu Feng, es alto para ser c***o y aunque los medios hablan demasiado sobre él parece que hay muchas cosas que NO se ajustan a lo que he visto en los últimos meses, es bastante musculado y de cuerpo atlético y además de todo esto, tiene un gran TALENTO, pero parece muy escéptico al tema de los sentimientos.
— Zhu Feng, sé que No me invitaste sólo por invitarme, puedes ir al grano, NO es la primera vez que te ayudo con tus líneas, ¿hay algo que pueda hacer? — pregunto
— Eres muy interesante, sólo disfruta del momento, necesito intentar pensar en como se siente mi personaje observando a su mujer amada, quiero sentir una conexión, a decir verdad, ese tema NUNCA me ha interesado, por eso estuve por rechazar el papel, pero quiero intentar permitirme entender, es lo menos que puedo hacer para NO arruinar el trabajo de los demás — dice, justo en ese momento llega nuestro pedido
Nos centramos en comer y yo me permito pensar en lo complicado que debe ser todo para Zhu Feng, después de todo creció en una familia disfuncional con muchos hermanos y aunque su madre lo cuidó bastante creció algo carente del cariño de un padre, además del hecho de saber del engaño del que sufrió su madre por tantos años, no le culpo.
[…]
Terminamos nuestra cena y pronto estamos sentados nuevamente en el auto, pensando en como ponernos en el lugar de nuestros personajes, de pronto comienza a llover y la vía se ve empañada en el parabrisas, Zhu Feng activa los limpiaparabrisas, pero un auto con luces despampanantes aparece en una curva dejando poco tiempo de reacción a Zhu feng, haciendo que terminemos por chocar.
— Tali, ¡cuidado! — exclama protegiéndome con su cuerpo después TODO se pone n***o y el silencio me abraza…
[…]
Bostezo, estoy de pie, pero con mis ojos completamente cerrados, siento como envuelven cosas en mi cuerpo y lo aprietan, abro mis ojos lentamente y veo a dos jóvenes corriendo de un lado a otro, el cuarto está elegantemente adornado, pero no hay un televisor ni tocador electrónico, las prendas que llevo son extremadamente elegantes y lucen un extravagante color rojo Fénix, igual que mis labios, esto lo sé por el tocador frente a mí.
— Señorita Meimei, ¿disfrutó de su siesta? — pregunta una mujer algo mayor entrando a la habitación, causando que las chicas se rían, la mujer lleva ropas de época, con mangas anchas, pero colores pastel, lo que me da a entender que es sirvienta de una familia noble o parte de la realeza de cierta época
— Hmm, sí, pero ¿dónde estoy? — pregunto y la mujer niega
— Ay niña, no estamos para sus bromas, por favor siéntese, debo ponerle su tocado, saldrá hoy junto a Mimi, rumbo al momento más importante de su vida — dice y las dos chicas siguen sus instrucciones, me ayudan a sentarme frente al inmenso espejo y comienzan a cepillar el cabello, envolviéndolo en pinzas y ajuares de oro con lo que parecen piedras preciosas como rubíes, jaspes y topacios.
— Será la novia más bella — dicen las dos chicas que se encargan de ponerme el pesado accesorio.
“Espera, espera, espera, ¿NOVIA?, ¿dónde carajos estoy? Se supone que me arroyó un auto y estoy ¿MUERTA?, es este, ¿acaso el cielo?, No, no puede ser que el cielo, sea tan cruel o ¿SÍ?” tal parece que la noticia de convertirme en novia no me sienta muy bien, pues no recuerdo nada de lo que pasó después.
El traqueteo de un carro tirado por caballos hace que vuelva a despertarme, el vaivén me sacude de un lado a otro, haciendo que note a una joven frente a mí, abro mis ojos intentando ver más claramente y escalofrío me recorre al encontrarme frente a Min Hua o al menos alguien que se le parece, lleva ropas color pastel y mangas anchas, lo que me dice que en este lugar donde quiera que sea es solo una sirvienta, aunque NUNCA se debe menospreciar a las personas, eso me da algo de esperanza, pero sin duda no hay que confiarse, el carruaje es bastante elegante lo mismo que mi traje, como el que le pertenecería a la hija de un famoso noble o un familiar perteneciente a la casa real.
— Min Hua — digo intentando llamar la atención de la chica, quien me mira con un gesto algo contrariado en su rostro
— Mi señora, ¿está usted bien? — pregunta
“¿Qué demonios está pasando? ¿Es esto acaso una broma de mal gusto?” “Dónde rayos estoy’” me pregunto, mientras abro la cortina de la ventana del palanquín que da a la carretera hecha en adoquines y árboles que adornan los costados del camino.
— Mi señora, Mimi, le pregunta si está usted bien — dice la copia de Min Hua una vez regreso mi rostro al interior del carruaje — Mimi, ¿qué año es este? — pregunto ignorando su pregunta y esta vez ella me observa con especial atención.
— Hmm, bien señorita mía, según los cálculos, este es el año 21 del emperador Hongwu o Zhu Yuanzhang, según parece su hijo mayor ha fallecido hace algunos días — dice
“Vaya, ¿Hongwu? Eso quiere decir que me encuentro al inicio de la dinastía Ming, eso haciendo los cálculos equivale a el año 1389, lo que quiere decir que estoy a poco más de 600 años de distancia de mi era actual.
— Bien, es sólo que me gusta ver tu progreso y ¿adónde nos dirigimos Mimi? — pregunto y ella suspira — Señorita ¿también lo ha olvidado? Vamos rumbo a la mansión de su esposo — dice
— Ajajajaja, sí, sí, claro que lo recuerdo, es sólo que tanto dormir ha afectado mis recuerdos — digo y poniendo mi mejor cara me permito relajarme en el sillón del palanquín.
He viajado en el tiempo, por supuesto ponerme a llorar y decir que estaba perdida no iba a solucionar absolutamente nada, debía ponerle mi mejor cara a la situación, por suerte me habían cambiado el traje de bodas a prendas más cómodas, después de todo, no podía permitirme llegar a una boda con el vestido sucio, por supuesto había checado bien en las personas que me acompañaban, había buscado mi jade de identificación y lo llevaba puesto al cuello, llevaba a mi cuidado una carta sellada que al parecer era de alguien muy importante, pero que en realidad no me había tomado tiempo de reparar en ello, si bien ya estaba en el pasado debía vivir como si estuviese adaptada a ello aunque claro, eso no implicaba que yo no pudiera traer nada del futuro conmigo.
[…]
Nos detenemos en un pueblo y nos quedamos en una posada, Mimi, me ayuda a ponerme nuevamente todos los ajuares y ornamentos para la boda, el vestido elegante y rojo bordado con hilos de oro y pitones al igual que patos mandarines, el gigantesco tocado de oro y piedras preciosas y largos pendientes de oro y rubí.
— Debe verse perfecta para el encuentro con su esposo — dice Mimi
— Pero, Mimi, ¿sabes acaso quién es mi esposo? — pregunto y ella niega — No, mi señora, sólo soy una humilde sierva y no me corresponde saber todo eso sobre usted hasta donde sé, es alguien importante en el ejército de Su Majestad — dice
— Bien, entiendo — digo y más tarde ella junto con un par de chicas que iban en un carro detrás de nosotros, me ayudan a subir de nuevo al palanquín.
Pronto, vuelvo a quedarme dormida, despertando sólo ante los arreos que la hacen a los caballos afuera.
Un par de hombres abren la puerta y me sacan del palanquín, Mimi, me mira y hace un gesto como de despedida y una vez estoy fuera, los hombres hacen un gesto de respeto a Mimi y suben al carruaje.
“Ugn, lo sabía no debo confiar en nadie que se parezca a Min Hua” pienso, pero entonces me fijo en el lugar en el cual estoy, al parecer es un desierto, habíamos estado viajando por más de una semana y no tengo ni idea de adónde iba o de donde estoy, algunos árboles se mueven de aquí para allá al son del viento viajero, pronto un escuadrón de hombres vestidos de soldados hace su aparición, llevo mi jade al cuello y la carta en el cinto de mi vestido, después de todo Mimi no era tan mala, pudo haber tomado eso de mi persona pero No lo hizo.
Me acerco un poco al grupo de hombres y — Señores, ¡disculpen! — llamo haciendo que un par de ellos se giren y detengan al resto
— Señorita, ¿qué hace usted en este lugar tan cerca a los alrededores del cuartel del general Príncipe? — preguntan
— Yo, mi palanquín fue secuestrado — pienso en una manera de librar a Min Hua o Mimi como sea de un problema por lo que invento algo — estaba dormida y me arrojaron de él, desperté aquí debido al calor abrazador — añado, los hombres se miran unos a otros sin poder comprender, finalmente, uno de ellos, hace un gesto y varios rompen filas y se acercan para ayudar a levantarme.
— Llévenla al cuarte, el general podrá ayudarla si cuenta con algo que la identifique — dice el hombre y haciendo un gesto a los que quedan en las filas continúan su recorrido
Bien ahora, debía hacer uso de mis conocimientos en historia, “General Príncipe” la verdad he dado varias vueltas por la historia china y nunca he leído nada sobre un título de esta clase, tal vez “Gran General” “Gobernador General”, pero NUNCA, NUNCA algo así, ¿acaso la historia estaba cambiando con mi viaje a la dinastía Ming? A exactamente 628 años de distancia de mi hogar, de la línea temporal en la cual existo originalmente, donde TODOS a quienes creo conocer resultan ser realmente desconocidos.
Sin duda Hongwu no fue nada tacaño en aspectos de desarrollo militar, los cuarteles proveen de seguridad y comodidad a sus integrantes, las puertas son altas y gruesas hechas de la mejor madera que pueden proveer los vastos territorios del imperio, torres de arqueros y ballesteros custodian el lugar, las puertas se abren reflejando el interior, que luce como un pequeño poblado, niños, tiendas en los alrededores y hornos de arcilla montables y desmontables con vaporeras, soldados caminando de un lado a otro, mujeres y jóvenes en telares o haciendo orfebrería o cosas por el estilo, y en el centro de todo ello la inmensa y elegante carpa del funcionario público al cual se le había conferido la autoridad sobre el batallón o regimiento del ejército, el General Príncipe.
Un par de hombres, se encuentran apostados firmemente a ambos costados de la entrada de la tienda, uno de ellos, entra a la tienda y avisa de nuestra presencia en el lugar, mientras el otro se queda montando guardia ante cualquier amenaza, que Yo pueda suponer.
Una voz grave y tranquilizadora resuena en el lugar, resultándome conocida — ¡Déjalos pasar! — dice
Los hombres que me traen me custodian al interior de la tienda, donde veo los cómodos muebles, los suelos tapizados en lo que parecen alfombras persas y de otros territorios tan lejanos como misteriosos, estantes que lucen como bibliotecas repletos de rollos de bambú, envueltos en elegantes forros de seda de colores vivos y brillantes, luego, noto lo que parece ser una mesa de estrategia, un escritorio y un hombre corpulento de pie con su melena larga negra y suelta, perfectamente peinada y un traje tan n***o como su cabello, sujeto con un cinto rojo.
El hombre está de espaldas a mí por lo que sin importar su conocida voz para mis oídos no logro reconocer quién puede ser.
— ¿Dónde hallaron a la mujer? — pregunta rompiendo el interesante silencio que me había permitido examinar todo mi entorno.
— — Fue hallada en los alrededores del cuartel General — dice uno de los hombres que me escolta, con delicadeza el hombre se gira hacía nosotros, su rostro luce una elegante máscara de dragón, la cual más que asustarme, me sorprende — los hombres a mi alrededor muestran su respeto al hombre y yo hago lo mismo.
— ¡Levántense! Soy un soldado en las mismas condiciones que todos ustedes — dice y fijando su mirada en mi e ignorando a sus hombres — pueden retirarse, me encargaré de hablar con esta señorita — comenta, yo me permito arreglar los ajuares de oro y el vestido que llevo puestos y los hombres, presentan sus respetos nuevamente y salen de la tienda.
El general vuelve a ponerse de espaldas a mí y tomando lo que parece una tetera de un fogón interno sirve dos tazas de té, lo sé porque el aroma llega hasta mi nariz, tiene un toque almibarado con especias y oolong, entonces, se da vuelta y camina hacia mí y me ofrece una de las tazas que lleva en sus manos — Señorita… — dice haciendo una pausa, su máscara solo me permite ver sus ojos y su boca.
— Zhu, señor, soy de la familia Zhu — digo — Zhu Meiren — digo usando mi nombre completo, bueno, se supone que debe funcionar, mis padres no nacieron en China, pero yo sí.
— Así que Zhu, debes ser sobrina del emperador, muy pocas personas en nuestros días comparten tal apellido — una vez tomo la taza de su mano, él se sienta en una cómoda silla que le permite echarme un buen vistazo — por las prendas que llevas puestas noto que ibas camino a tu boda — observa y yo asiento — Si eso es así, ¿Cómo es que terminaste en camino de mi cuartel? — pregunta
— General, la verdad es que ni yo misma lo sé, mi palanquín fue robado y sólo sé que desperté en medio de lo que creía la nada, hasta que sus hombres me encontraron — digo tranquila pero firmemente — sin embargo, quienes lo hicieron, no tuvieron la desfachatez de revisar mis prendas y tengo mi jade familiar conmigo — añado y tomo el jade de mi cuello — ¡tome! — digo extendiendo el jade.
Él parece observar con detenimiento el jade como si quisiera asegurarse de que no es una imitación — ¿Cree que pueda conservarlo? Quizá haya algo detrás de lo que le ocurrió y si es usted parte de la familia Zhu, estará más segura si nadie más lo sabe, además así, puede que le pueda ayudar a regresar con su familia — dice
Niego, al conocer la vergüenza que es para una mujer en esta época ser regresada a su casa por un esposo — Por favor General, todo menos regresarme a casa, señor, sería una completa vergüenza para mí, si regreso a mi casa sin estar casada otra vez — digo — por lo demás, le estaré completamente agradecida — añado, él se levanta y me hace un gesto para que yo haga lo mismo.
Una vez más me observa — Debe ser pesado para usted llevar todos esos accesorios, le daré algo para que se ponga cómoda — dice y dándome la espalda me deja allí.