9. Contrapunto.

4291 Words
El grupo caminó en silencio por el pasillo principal del restaurante, pasando junto a las mesas, el murmullo suave de conversaciones y el repiquetear de la cristalería contrastaban con la tensión que parecía acompañarlos, y fue entonces cuando pasaron justo al lado de Evelyn. Instintivamente la mujer alzó la vista y sus ojos se cruzaron con los de Lennox por apenas un segundo, él no detuvo el paso, pero le lanzó un guiño tan casual como provocador, acompañado de una leve sonrisa torcida, Evelyn bajó la vista de inmediato, incómoda, fingiendo leer la carta de postres con repentino interés. Lennox, sin mirar atrás guardó una sonrisa para sí, divertido con el cambio de actitud de la empresaria que hace unas noches estuvo dispuesta a pagarle por cinco minutos de atención personalizada y que ahora pretendía no conocerlo, pero continuó su camino junto al grupo, llegando al recibidor, donde finalmente se despojó con satisfacción del saco impuesto y se lo entregó al maître, quien lo recibió con la expresión impasible de quien está acostumbrado a fingir tolerancia. - Un poco ajustado en el ego- murmuró Lennox, acomodándose su propia chaqueta mientras le dirigía una última mirada sardónica- pero gracias por la cortesía. El maître le dedicó una sonrisa tensa, mejor dicho petrificada, como si no supiera si había sido insultado o elogiado, por lo que Alton se adelantó ligeramente y, girándose con tranquilidad, se dirigió al empleado. - Podría pedirle un taxi a mi hija y a su.... novio, por favor? - Por supuesto- el hombre asintió con rapidez y con una leve reverencia mientras tomaba el teléfono a sus espaldas. Desgraciadamente la palabra "novio" resonó como un eco ahogado en el aire, Haydeé parpadeó con fuerza, procesando lo que acababa de oír, mientras Leigh Anne giraba lentamente la cabeza hacia su esposo, con el rostro completamente desencajado, como si acabara de escuchar una blasfemia, pero él parecía inmutable, observando como el maître hacia los arreglos necesarios mientras no perdía de vista a Lennox, considerando la manera en la que acababan de nombrarlo, por lo que se obligó a sonreírle con fingido beneplácito, después de todo podía tratarse de un excéntrico millonario, y entonces, el remate final de la absurda escena llego, el cuando Alton extendió la mano hacia Lennox, quien, sorprendido, igualó el gesto y se la estrechó con firmeza. - Fue un placer conocerte, Lennox, espero que podamos convivir más seguido, ahora que eres parte de la vida de mi hija- el joven apenas pudo evitar que se le escapara una carcajada incrédula. - Claro, yo también lo espero- respondió con cortesía fingida, aunque en su voz se colaba una obvia ironía. A su lado, Haydeé estaba pálida de susto, tratando de procesar las palabras de su padre, en tanto Leigh Anne, con los labios tensos como una línea recta, solo miraba a su esposo como si no lo reconociera, Alton, en cambio, parecía satisfecho, o al menos divertido, tal vez demasiado para el gusto de su esposa e hija. - Llegó el servicio, señor- indico el maître con un gesto que el taxi los esperaba al frente. Y ante el anuncio, todos salieron encontrándose con el elegante Rolls-Royce estacionado a un costado del exclusivo restaurante, y el ambiente se volvió denso y solemne, el chófer ya había abierto la puerta trasera del taxi que aguardaba discretamente junto al automóvil principal y el maître, con gesto estoico, se limitó a mantener la puerta abierta con un movimiento comedido. Lennox sostuvo la mirada de Alton por un segundo más del necesario antes de asentir con una leve sonrisa, y en contraste, Haydeé se despidió con un breve gesto de la mano, demasiado tenso para parecer natural. - Gracias por el desayuno, Alton, Leigh Anne- dijo Lennox al final, con un tono impecablemente neutro. Sin embargo, ella no respondió, su rostro permanecía inmutable, frío, mientras lo analizaba como si intentara descomponer su ADN con la mirada, antes de apretar los labios con un desdén que ya no se esforzaba en disimular, Alton asintió levemente, y cuando Lennox le abrió la puerta del taxi a Haydeé con un gesto educado, fue él quien dio el golpe final. - Cuídala- sentenció sin rastro de ironía, ni dureza, solo una simple orden, sin embargo eso bastó para que Lennox y Haydeé supieron que la pequeña mentira ya no era tan pequeña y que el juego había escalado más de lo previsto. Lennox no respondió, pero su sonrisa se mantuvo en su sitio mientras se inclinaba con discreción para cerrar la puerta tras Haydeé, quien parecía contener el aliento, y acto seguido él entró al taxi, soltando un par de golpes en el exterior de la portezuela para indicar al chófer que podía iniciar el viaje. - Agh!!- exclamó Leigh Anne horrorizada ante el inocente gesto- por todos los cielos!! - Fred, vamos- repuso Alton con una sonrisa de diversión ante el estado casi ansioso de su esposa. Y el Rolls-Royce retomó su camino a paso lento, hasta que doblaron la esquina, mientras el silencio se instalaba dentro del vehículo, pero Leigh Anne terminó por estallar a tan solo un par de cuadras del restaurante, como si hubiera estado conteniéndose desde el aperitivo. - Se puede saber qué demonios fue eso, Alton!?- espetó en un tono peligrosamente agudo- cómo pudiste siquiera sonreírle a ese.... individuo?- sin embargo, sorpresivamente él mantuvo la vista al frente, con los dedos cruzados sobre el regazo. - Y qué querías que hiciera?, que lo sacara del restaurante a empujones?- respondió con moderación. - No, pero no lo hubieras invitado a desayunar!!....es más hubieras sacado a tu hija de ese departamento antes de siquiera cruzar palabra con ese....ese....ese.... indigente!! - No hubiera sido muy prudente!! - Prudente?!, prudente?!- repitió ya sumamente alterada y en ese momento era más por la actitud de su esposo- ese tipo no tiene educación!, no tiene nada, Alton!.... ni fortuna, ni linaje, ni un apellido que valga la pena, no tiene familia siquiera!... y no me hagas hablar de su aspecto- añadió con un escalofrío- es obvio que no pertenece a nuestro círculo, ni siquiera al de nuestros empleados, y tú lo invitas a convivir más seguido?!, acaso estás demente?! Alton giró levemente el rostro para mirarla, con una expresión teñida de cansancio pero con un gesto de triunfo anticipado, como si solo él entendiera el ridículo circo que acababan de vivir. - De verdad no te pareció extraño que Haydeé, de pronto, tenga un novio?.... así, de la nada? y más con un tipo que hasta hace poco no bajaba de insoportable?!- Leigh Anne entrecerró los ojos, pero no respondió- conozco a mi hija y todo esto huele a improvisación- y el hombre se acomodó el saco con calma- no se te ocurrió pensar que esto puede ser un juego?, una reacción dramática a tu intento de emparejarla con Lawrence? - Y qué si lo es?!- espetó ella con indignación- eso lo hace mejor?, te parece aceptable que nuestra hija juegue con la imagen de nuestra familia de esa manera?!- pero Alton sonrió, ladeando un poco la cabeza. - Lo que me parece inaceptable es que hayas creído que Lawrence era una opción viable, has hablado con él últimamente?, es un hombre con más dependencia materna que un infante y esos suéteres, Leigh Anne.... por Dios, ni los jardineros de mi club visten así. - Es el hijo de Jolie! - Y ahí tienes el problema- replicó Alton, girando por completo hacia ella por primera vez- Jolie se ha pasado la vida controlándolo, el muchacho tiene menos personalidad que un florero, y tú pretendías que Haydeé lo aceptara con una sonrisa, tú misma no lo soportas y lo sabes....- Leigh Anne guardó silencio, apretando el bolso con tanta fuerza que sus nudillos palidecieron- y si lo aceptaste.... lo aceptamos, solo fue por su dinero y posición pero vamos!, ese muchacho necesita más carácter o terminara devorado! - Pero comparado con ese tipo, Lawrence....- intentó protestar, sin embargo, Alton alzó una ceja. - Comparado con Lennox qué?- cuestionó con severidad- no estoy diciendo que Lennox me parezca ideal, pero al menos tiene carácter, no se encorva frente a los problemas, no tiembla ante una comida cara y créeme....- bajó la voz con cierto cinismo- en cuanto a juego de apariencias, ese muchacho nos dio una clase magistral, jugó su papel con impecable descaro. Leigh Anne se giró hacia la ventana, furiosa pero sin argumentos por el momento, mientras su esposo volvía a mirar al frente, con una media sonrisa. - Esto aún no termina- añadió con tono sombríamente divertido- y si Haydeé cree que esto se va a quedar así, está muy equivocada....solo estoy jugando su juego! - Y si no es un juego, Alton? y si de verdad le gusta ese hombre?- cuestionó con horror y sin siquiera mirarlo. Pero su esposo no se inmutó, se tomó su tiempo antes de responder, ajustándose el puño del saco con deliberada calma. - Entonces, mejor aún- respondió con voz pausada- porque si no es un juego, será la realidad quien se encargue de despertarla- su esposa giró lentamente el rostro hacia él, entre desconcertada y molesta. - Perdón? - Lo que escuchaste- la voz del hombre fue firme pero tranquila- si realmente cree que puede construir algo con él, entonces lo mejor es permitirlo, abrirle las puertas, mostrarle apoyo, que lo traiga a casa, que lo lleve a conciertos, a cenas, a presentaciones, a los círculos sociales donde se mueve.... veamos cuánto tiempo dura el encanto cuando él desentone en cada palabra, gesto o vestimenta, cuando sus amigas empiecen a murmurar detrás de sus copas de vino. - Estás subestimando a Haydeé- espetó ella con el ceño fruncido. - Al contrario, la conozco mejor que tú- dijo Alton con seguridad, mirándola directo a los ojos- y sé que no soporta la presión social, en cuanto empiece a sentirse como una paria entre los suyos, el "noviazgo rebelde" se convertirá en una carga, una que no tardará en soltar por voluntad propia- su esposa entrecerró los ojos, escéptica pero interesada, lo que él aprovechó para continuar- eso sin mencionar que.... Lennox jamás podrá darle la vida a la que está acostumbrada- habló sin pizca de crueldad, como si simplemente leyera una lista de hechos- los viajes en primera clase, los veranos en el Mediterráneo, las cenas en restaurantes con estrella Michelin, cambiará el brunch con champagne por hot dogs en la banqueta, las exclusivas boutiques por ropa genérica de almacén, en esas circunstancias cuánto tiempo crees que le tomé regresar rogando por nuestra ayuda? - No lo sé- admitió Leigh Anne en voz baja y con gesto hosco- pero lo va a intentar. - Y me decepcionaría si no- Alton asintió, con su tono cada vez más frío, lógico y calculador- aunque eventualmente verá que no encaja, que no es él quien se adaptará a su mundo, sino ella quien tendrá que renunciar al suyo y cuando eso pase- su mirada se endureció- volverá y bajo nuestras condiciones! - Y qué haremos con Lawrence?- la mujer lo observó un momento, con la mandíbula apretada, antes de cruzar los brazos. - Lawrence es un proyecto en sí mismo- el hombre suspiró, sin poder contener una sonrisa cínica- tal vez podamos aprovechar este tiempo para "actualizarlo", quitarle el suéter verde, la dependencia materna, la personalidad gelatinosa- Altonse encogió de hombros- o tal vez buscar otro candidato, pero de momento, lo importante es dejar que nuestra hija cometa el error.... para que aprenda sola- la mujer bufó con desagrado, mirando de nuevo por la ventana. - No me gusta tu estrategia. - No tiene que gustarte- replicó su esposo con una calma aplastante- solo tiene que funcionar. Leigh Anne lo observó en silencio, furiosa, con las manos apretadas sobre su bolso de diseñador como si fuera una amenaza tangible, pero odiaba ver como Alton lucía tranquilo, demasiado tranquilo ante la obvia amenaza. - Entonces simplemente vamos a permitirlo?!- preguntó finalmente, con una voz cargada de desprecio- vamos a quedarnos con los brazos cruzados mientras nuestra hija lanza su futuro por la borda con un tipo que ni siquiera puede vestir una camisa decente?- Alton giró el rostro hacia ella, con una leve sonrisa que apenas curvó sus labios. - Y si en vez de verlo como una tragedia, lo ves como una inversión? - Una qué? - Una estratégica inversión, como en los negocios- y el tono del hombre se volvió tan frío como racional- a veces, en lugar de rechazar una mala oferta de inmediato, es más efectivo dejar que el otro socio la descubra solo, que vea con sus propios ojos que no hay retorno de inversión, que la operación está condenada.... y entonces la desecha por sí mismo... sin que uno tenga que intervenir- y su esposa frunció el ceño, claramente ofendida por la analogía. - Estás diciendo que vas a tratar la vida amorosa de tu hija como una operación financiera? - No, estoy diciendo que prefiero verla descubrir la verdad por sí misma... que tenerla defendiendo a ese tipo solo por llevarnos la contraria- y Alton volvió a mirar al frente con expresión inmutable- es más fácil soltar una cuerda cuando no tienes a alguien jalando en el sentido opuesto- Leigh Anne permaneció en silencio unos segundos antes de volver a hablar con voz seca. - Espero que no estés subestimando a Haydeé. - No- respondió él- estoy apostando a que, como buena Lehmann, no tardará en darse cuenta del desequilibrio de esta "alianza". Leigh Anne soltó un suspiro, si lo pensaba con calma, el plan de su esposo no parecía tan descabellado y aún así no quería arriesgarse a averiguar si tenía algún fundamento, después de todo, aunque le pesara debía reconocer que Lennox era muy atractivo, lo cual podría resultar en algo muy peligroso. Así que le seguiría la corriente a Alton, sin embargo, ella tomaría sus debidas previsiones anticipándose a cualquier posible inconveniente, y eso fue suficiente para que cada uno se perdiera en sus pensamientos. Y en el taxi la situación no era menos inquietante, si bien el desayuno no había resultado tan caótico, Haydeé no evitaba preguntarse por qué su padre parecía tan amable y hasta cierto punto, abierto a la presencia de Lennox y por qué incluso llegó al punto de contener los obvios arranques de Leigh Anne, quien si no disimuló su aversión hacia su supuesto novio, algo que ya sospechaba y con lo cual contaba para terminar su acto. Pues según sus cálculos, Alton terminaría arrastrándola hacia la casa de la familia auspiciado por su esposa con el único argumento de separar a su hija de alguien que, a sus ojos, no era digno ni siquiera de respirar el mismo aire que ella, para Haydeé todo era muy extraño y no dejaba de darle vueltas, creyendo que tal vez, con algo de suerte, sus padres solo aguardaban el mejor momento, aunque ni siquiera eso parecia plausible ante la actitud tan pasiva de su papá. - Siempre desayunan así de... exótico?!- cuestionó Lennox sacándola de sus pensamientos- aunque debo admitir que el jugo estaba delicioso!!.... supongo que es algo bueno, al menos ahora sé en qué gastan su dinero los millonarios!! Haydeé sonrió levemente, en verdad parecía que Lennox lograba verle el lado bueno a todo lo que le sucedía, algo muy difícil para ella. - Gracias por lo de hoy!- replicó la joven sin rastro de ironía. - Tú?, dando las gracias?, vaya.... voy a enmarcar este momento, dónde está la prensa cuando se le necesita?! - No te emociones, mapache- bufó ella, cruzando los brazos con gesto altivo- es un “gracias” por no arruinarlo.... tanto. - No arruinarlo?- repitió él, riendo por lo bajo- sí estuve a un suspiro de ser arrojado del restaurante con tenedor y todo, tu madre me miraba como si le hubiera escupido al jugo, apuesto a que va a soñar con mi desaparición esta noche!!- Haydeé no pudo evitar sonreír, aunque trató de disimular girando el rostro hacia la ventana. - Un segundo más y tal vez lo habría hecho..... de cualquier manera gracias!- repitió con sinceridad - No tienes que agradecer!!- aseguró Lennox mirando por la ventanilla de una forma tan genuina que la dejo confundida- no fue un favor, fue una transacción- concluyó mirándola con una sonrisa socarrona en el rostro. Y por supuesto el semblante de Haydeé también cambió, evidentemente el hombre no podía ser más amable y no dejaría pasar la oportunidad de recordarle el trato en el que desesperadamente se metió. - Por supuesto- replicó la joven con malestar acomodándose con molestia contra su asiento. - Tranquila, virtuosa del tormento!!, ambos obtuvimos lo que deseábamos..... aunque...- y Lennox se acercó casi a milímetros del oído de Haydeé, bajando el tono y con una sonrisa maliciosa- aunque te hubiera ayudado desinteresadamente!!!- aseguró alejándose de inmediato, casi chocando su espalda contra la portezuela pues la joven desataría su furia, lo sabía perfectamente, y así fue, los ojos de Haydeé se volvieron casi negros mientras su rostro se tornó rojo, dejando que sus mejillas se inflaran, contrastando con lo mucho que frunció la boca. - Eres un....- exclamó alzando los brazos con la intención de golpearlo pero Lennox la tomó hábilmente por las muñecas, sin ejercer mucha presión, riéndose a carcajadas mientras ella luchaba para zafarse, sin embargo, era más pequeña y menos fuerte, aunque eso no evito que diera una buena batalla- un desgraciado..... animal..... mapache!!!- le gritó. El pobre chófer solo los observó sumamente confundido por el espectáculo, pero ya que no parecía algo verdaderamente violento se limitó a mantenerse expectante. - Tranquila!!- pidió Lennox aún riéndose- tranquila solo quiero poder dormir por las mañanas!! - Si pasarás las noches en tu departamento y no en quién sabe qué, yo podría ensayar tranquilamente!!- y al fin pudo aventarlo lejos de ella- y a....a todo esto- replicó alisando su cabello- a dónde vas cada noche?! La sonrisa de Lennox se esfumó, y su habitual postura relajada se volvió un tanto más rígida cuando se acomodó discretamente en el asiento, soltando un pesado suspiro, preguntándose qué pensaría si Haydeé o Leigh Anne supieran realmente cuál era el motivo por el que salía cada noche, cuan horrorizadas estarían de descubrirlo. - Salgo a disfrutar de la noche!!- aseguró pero Haydeé detectó que su sarcasmo e ironía habitual no estaban presentes, algo ocultaba y por extraño que resultará, le parecía excitantemente intrigante, pero no tuvo tiempo de cuestionar más al respecto- y..... a todo esto, no dijiste que tus papás me odiarian y te obligarian a alejarte de mi, volviendo nuestro amor una tragedia shakesperiana?!, porque tú padre no parecía molesto aunque no podría decir lo mismo de tú mamá.....vaya que ella no lo disimuló!!! Haydeé se quedó con la pregunta atorada en la garganta pues el comentario de Lennox la trajo de nuevo al enigma principal, y más urgente, que debía resolver, y no la vida de su molesto vecino. - Lo sé- admitió Haydeé, frunciendo el ceño, visiblemente desconcertada- fue raro, francamente esperaba una escena, un escándalo.....que se fueran indignados y dijeran que no podía volver a verte jamás, pero no, mi mamá fue… ella, lo habitual..... sin embargo papá.....hasta parecía cordial. - Y no te parece raro?- cuestionó él, observándola de reojo- porque para mí fue como caer en una trampa de seda, lo suficientemente cómoda para no gritar, pero igual de peligrosa. - Mis padres no hacen ese tipo de cosas- dijo ella con firmeza, aunque sonó más como si intentara convencerse a sí misma- son elitistas, duros, sí, pero no suelen quedarse callados, no tienen ese tipo de paciencia ni cinismo, no les interesa el desgaste emocional, cuando no les gusta algo, lo dicen de frente. - Y no crees que justo por eso están haciendo algo diferente esta vez?- preguntó finalmente, observándola en silencio unos segundos, mientras su expresión oscilaba entre lo reflexivo y escéptico- tal vez aprendieron que pelear de frente solo los aleja más de ti, tal vez ahora están jugando a dejar que te estrelles sola. - Crees que me están.....dejando caer a propósito?!- murmuró Haydeé, girándose hacia él, claramente incómoda con la idea. - Tú no?- replicó él con suavidad, encogiéndose de hombros- tu mamá casi se disloca una ceja de tanto desprecio, y tu papá.... hasta me dio la mano como si yo fuera un mal negocio que igual puede rendir frutos si se espera lo suficiente. - No, no son así- insistió ella, apretando los labios- no les interesa jugar a largo plazo, no si no se les da ninguna ganancia, mi madre es la clase de persona que amenaza con desheredarte con una copa de vino en la mano, no alguien que te deja jugar a “vida pobre” para que lo odies por ti misma. - “Vida pobre”?, así lo llamas?- cuestionó Lennox soltando una carcajada seca. - No quise decir eso!- se apresuró a decir ella, llevándose las manos a la boca- lo dije mal, me refiero a.....vivir distinto, más....real. - Ah, claro- bromeó el hombre, girando el rostro hacia el parabrisas- real, como andar en botas con barro y ver cómo se esfuma tu cuenta de ahorros en un desayuno con pan que cruje más que tu dignidad- Haydeé bufó, divertida a su pesar. - El pan estaba bueno- dijo al fin, más tranquila. - Sí- admitió él, sobándose el estómago con una sonrisa fingida- aunque algunas cosas sabían como a perfume de señora rica, pero oye, si esto implica más desayunos así.... quizás me empiece a tomar en serio lo de ser tu novio. - Ni lo sueñes, mapache- sentenció la joven sonriendo también. - Y ahora qué, virtuosa del tormento?- preguntó él, volviéndose a mirarla- seguimos la farsa y nos fugamos para poder vivir nuestro amor? o les dices la verdad y huyes al Tíbet? Haydeé guardó silencio, con el ceño fruncido y la mirada clavada otra vez en su reflejo, el plan había fallado, de alguna forma y aún no sabía si eso la inquietaba o la divertía. - No tengo idea- confesó en voz baja- pero lo que sea que esté pasando.... no puedo quedarme de brazos cruzados- Lennox suspiró pues eso implicaba problemas para él a largo plazo. - Bueno, al menos avísame si vamos a seguir con esta locura, quiero vestirme apropiadamente para el próximo episodio de tu telenovela- y por primera vez en el día, Haydeé soltó una carcajada genuina- vaya!!!, entonces así suena la risa de seis cifras!!- bromeó de nuevo haciéndola esconder su gesto, pues a la joven le costaba abrirse y más con alguien como Lennox. Y el resto del camino el silencio se volvió constante, pero a diferencia de otros encuentros, ahora parecían más cómodos, las miradas amenazantes y los insultos quedaron de lado como una tregua a la batalla mutua que habían enfrentado y en ese mismo estado llegaron a sus departamentos, ya frente a sus puertas, Haydeé rebuscó en su bolso las llaves con aire distraído pero le debía algo a Lennox. - Tu deuda ha quedado saldada.....yo cumplire la mía ahora, es lo justo!- replicó ella sin mucho ánimo de lo que eso significaba ante su próxima audición. - Vamos, y qué, acaso no hay un premio para el novio del año?- replicó Lennox, recargado en el marco de su puerta con una sonrisa ladeada, mientras ella entrecerró los ojos, sabiendo exactamente hacia dónde iba- un beso, tal vez....- sugirió él, señalándose la mejilla con un golpecito teatral- o un abrazo, mínimo, algo para el alma traumatizada que soportó a tu madre y su perfume que podría usarse como arma química. - Quieres un beso?- preguntó Haydeé, con una dulce sonrisa y Lennox asintió, sin miedo. La joven se acercó lentamente, manteniendo ese aspecto tierno e inocente, que dejó sorprendido a Lennox pues en realidad si parecía que iba a besarlo, pero entonces ella le soltó un manotazo suave en la cara, apenas una palmada burlona que lo hizo reír. - Estamos a mano, mapache.... y agradece que no te lancé desde el auto- el hombre se frotó la mejilla como si realmente doliera, fingiendo una profunda traición. - Qué cruel eres, virtuosa del tormento....- murmuró antes de enderezarse para abrir su puerta. - Que descanses- dijo la joven, dándose vuelta para entrar. - Ah, por cierto!- Lennox la detuvo, alzando un dedo como quien recuerda algo importante, girando rítmicamente sobre sus pies- a partir de mañana, tus ensayos de chelo pueden comenzar después de las nueve de la mañana. - Eso no fue parte del trato!- Haydeé se giró de golpe con los ojos abiertos como platos. Sin embargo, Lennox alzó las manos, dando un giro triunfal sobre sus talones como si estuviera en una pasarela. - Debiste leer la letra chiquita- canturreó, dando unos pasos hacia su puerta- pero mira el lado amable.... puedes ensayar por la noche, mientras yo no estoy, debes reconocer que soy bastante generoso. Y con una última sonrisa que destilaba satisfacción pura, Lennox abrió la puerta de su departamento y desapareció tras ella, cerrándola justo en el momento en que Haydeé levantaba las manos para replicar, la joven se quedó un segundo frente a su propia puerta, incrédula, con los labios apretados y los ojos clavados en el marco de la puerta del mapache. - Esto no ha terminado!- gritó, sabiendo que la estaba escuchando del otro lado y efectivamente, Haydeé alcanzó a escuchar la carcajada que le respondió- maldito mapache!!- replicó entre dientes para si misma mientras abria su puerta. Y si bien la ventaja en esa guerra había cambiado de bando, para Haydeé ni de broma había terminado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD