A la mañana siguiente el fuerte golpeteo contra la puerta sacó a Haydeé abruptamente del sueño, parecía que alguien intentaba derribarla, por lo que la joven se incorporó de golpe en la cama, con el corazón martillándole en el pecho, aturdida miró a su alrededor, aún entre las sábanas revueltas, con la respiración agitada.
- Qué..?!- cuestionó la garganta reseca por el sueño.
Y otro golpe se dejó escuchar, esta vez más impaciente e insistente, lo que la ayudó a despabilarse por completo, alisando ligeramente su cabello pero con el ceño fruncido por la molestia que provocó el insensible que llegó hasta su puerta tocando como un psicótico.
- Ya voy.....y más vale que sea una urgencia!!- gritó mientras se levantaba a toda prisa, descalza y tropezando con una de sus pantuflas.
Haydeé atravesó el departamento con violencia, eran casi las 7 de la mañana y el inoportuno visitante no dejaba de golpear su puerta y si era el desgraciado de Lennox, esta vez le azotaria el chelo en la cabeza, por lo que abrió la puerta de golpe para enfrentarlo, sin embargo, lo último que esperaba era encontrarse con los rostros rígidos y malhumorados de sus padres, y la sorpresa la despabiló por completo.
- Mamá, Papá?!
- Qué demonios hiciste anoche, Haydeé?!- exclamó Leigh Anne sin siquiera saludar, traspasando el umbral como una tormenta de categoría cinco, con Alton detrás de ella, luciendo el ceño fruncido y el gesto apretado, silencioso, sí, pero visiblemente tenso.
- Qué está pasando?!- balbuceó Haydeé, aún con voz pastosa, el cabello revuelto y la pijama arrugada.
- Jolie me llamó a las cinco de la mañana furiosa!!...molesta, indignada, humillada!- soltó su madre, paseándose por la sala como una fiera enjaulada- acaso sabías que Lawrence salió llorando del edificio?!.... llorando!!....Jolie me reclamó que nunca le dije que tenías novio!, que si lo hubiera sabido, jamás habría expuesto a su hijo a semejante vergüenza!!
- Llorando?- la joven parpadeó disimulando una sonrisa, pero sí terminó llorando, el éxito de su plan estaba casi asegurado, después de todo, Jolie no iba a permitir que lo volvieran a humillar.
- NO es gracioso!!!- cortó su madre con un grito que la hizo estremecer- y desde cuándo tienes novio?, quién es? y por qué no nos lo dijiste?- cuestionó con las manos en la cadera mirando fijamente a su hija.
Haydeé tragó saliva, no tenía ninguna explicación, ninguna convincente, y obviamente las palabras se le atoraron en la garganta, el recuerdo de la noche anterior, de Lennox con su sonrisa ladina y su cuerpo tenso cuando la abrazó, el beso improvisado, la comedia entera, no era algo que quisiera que sus padres supieran, no cuando su madre podría enloquecer.
Y por una vez en su vida, no dijo nada, no explicó, no se defendió, ni siquiera tuvo tiempo de burlarse, pues el silencio de Leigh Anne no era muy amistoso y sabía perfectamente que significaban problemas.
- Si vas a rechazar a Lawrence- dijo con gélida dignidad- más vale que sea por alguien mejor, alguien que esté a tu nivel, así que quiero saber quién es y quiero conocerlo....ahora!!
- Tu madre tiene razón- agregó Alton, esta vez con un tono más mesurado, pero firme- si tomaste esa decisión, por lo menos danos la oportunidad de entender por qué- Haydeé los miró sin pestañear balbuceando todo el abecedario pero Leigh Anne chasqueó la lengua y eso fue suficiente para hacerla callar.
- No, no..... ni lo pienses, jovencita- interrumpió la furiosa mujer antes de que Haydeé pudiera siquiera emitir un ruido coherente- no me vas a salir ahora con evasivas!.... me hiciste pasar la mayor vergüenza de mi vida y ya que yo tuve que responder ante Jolie, merezco la cortesía de conocer a ese.... novio.... tuyo y quiero hacerlo ya.... o tu cena con Lawrence se convertirá en desayuno!!- amenazó con una sonrisa de triunfo pues ya sospechaba que el aparente novio de su hija no era más que una mentira.
- Per.....pero....no es tan sencillo....- intentó Haydeé, buscando desesperadamente una salida- no es como si lo tuviera aquí guardado en el clóset.
- Espero que no......y aún así vas a traerlo frente a nosotros en este preciso instante!- sentenció su madre, dejándose caer sobre el sillón como si acabara de dictar un edicto imperial.
- No creo que esté disponible- replicó Haydeé, luchando por sonar firme mientras su cerebro trabajaba a toda velocidad para encontrar una excusa medianamente razonable que no implicara una guerra civil doméstica.
- Te parece que puedes ocultar cosas?!- después de lo que hiciste anoche?!- pero Leigh Anne la miró como si pudiera ver a través de sus intentos.
- Ni siquiera es tan grave!- soltó la joven retrocediendo un paso mientras su madre la señalaba con un dejo inquisidor.
- Jolie tuvo que suspender su cita con el dermatólogo por estar devastada! y su hijo no está en mejor situación, después de todo lo que hizo para su cita.... fue rechazado, humillado y .....oh, por los cielos!..... intimidado por un sujeto que parecía salido de una película de crimen suburbano, y tú solo vas a encogerte de hombros como si nada!?
- Leigh- intervino finalmente Alton, intentando sonar conciliador, aunque claramente no desaprobaba la moción- si ella ha decidido estar con otra persona, es su decisión, pero estoy de acuerdo en que deberíamos conocerlo.
Haydeé los miró a ambos sumamente asustada y nerviosa, su madre tenía la mandíbula tensa mientras su padre, el ceño ligeramente fruncido, y su estómago, no estaba en mejor situación, en realidad parecia un carrusel poseído; la pobre chica no tenía escapatoria, no dejaba de pensar en la noche anterior, en la sonrisa burlona de Lennox, en su forma insolente de recargarse contra la pared, en el beso robado, en su tía Rosalie diciéndole que debía hacer lo peor posible para desilusionarlos a todos, pero y ahora qué?
Presentar a Lennox como su novio frente a Leigh Anne era, posiblemente, el equivalente social de lanzar una bomba atómica en una sala de té, su madre enloqueceria antes de desmayarse y gritar su desaprobación obligando a Alton a llevarse a su hija de regreso a la mansión, o a un sanatorio para que recuperara la cordura, sin embargo, ya estaba más allá de una excusa o una historia creíble, sus padres no se irían de ahí sin conocer a su novio y la única alternativa era acceder a tener la cita que tan fervientemente había rechazado, como quiera que sea estaba atrapada, pues, o continuaba con su mentira o aceptaba un matrimonio con un hombre que probablemente terminaría durmiéndose o llamando a su madre para saber qué hacer en la noche de bodas.
- Bueno- tragó saliva tratando de pensar en una alternativa que no hubiese considerado- voy a....ir por él.
- Me parece perfecto- dijo Leigh Anne- y que no tarde, no soporto desayunar después de las once.... me da migraña.
Haydeé dio media vuelta, caminando lentamente hacia la puerta de su departamento, reprendiéndose mentalmente con cada paso.
- Estúpida.... impulsiva....desesperada- masculló entre dientes.
La joven salió del departamento y cruzó el pasillo como si fuera el corredor de la muerte, deteniéndose frente a la puerta de Lennox, Haydeé dudó por un segundo, porque sabía lo que implicaba presentarlo, y sabía que el hombre se iba a negar, y de hacerlo, ya no habría vuelta atrás, terminaría más que jodida en un retrato familiar acompañada de Lawrence y dos niños bastante desabridos.
Y esa no era una opción, así que apretó los labios, tomó aire y golpeó tres veces, afortunadamente, unos segundos después, la puerta se abrió, revelando a Lennox con el torso desnudo, una taza de café en la mano y cara de recien levantado.
- Mi beso de los buenos dias?!- dijo con su típica media sonrisa, Haydeé cerró los ojos un segundo, tratando de contenerse, y lo hacía solo porque lo necesitaba.
- No......vine a....a.....a.....pedirte un favor- y el sabor amargo de esas palabras fue aún peor de lo que imagino.
- Un favor?!- cuestiono Lennox con suficiencia y una sonrisa que ya no pudo ocultarse.
- Si- suspiró, sin fuerzas- tienes que venir a desayunar conmigo.
- Qué clase de favor es ese?- replicó como si la sola idea fuese una tontería.
- Mis padres están aquí.....y quieren conocerte.... bueno, a mi novio- sin embargo, Lennox se quedó inmóvil y su sonrisa comenzó a desvanecerse.
- Ah, no....no, no, no..... ni loco- y en el acto tomó la puerta con la intención de cerrarla- olvídalo!- espetó retrocediendo apenas un paso y alzando la mano como si le hubiera pedido asaltar un banco- una cosa es espantar a tu cita zombie, y otra muy distinta enfrentarme a tus padres en pleno desayuno, tú sabes lo que estás pidiendo?!, mejor es que lo entiendas de una vez, no soy tu solución!!- espetó él, subiendo un poco la voz- no soy tu....
- Shhh!!!- ella lo interrumpió con un susurro largo y alarmado, pegando el dedo índice a sus labios mientras miraba nerviosa en dirección al pasillo- mis padres están en mi departamento!.... quieres que escuchen que todo fue una mentira?
- Tal vez deberían!- indico él, pero más bajo esta vez, sin dejar de mirarla con fastidio- al menos me ahorrarías el teatro.
- Lennox!!- volvió a chistar ella, desesperada, antes de tomarlo del brazo y empujarlo de golpe hacia el interior de su departamento.
El hombre se tambaleó hacia atrás, atrapado por el repentino empuje, y Haydeé se deslizó tras él cerrando la puerta con cuidado, pegándose contra ella como si quisiera contener el mundo exterior con su espalda.
- Estoy pidiendo que me saques de esta catástrofe!- replicó ella, mirandolo con desesperación.
Lennox frunció el ceño, pero no protestó, solo la miró, mientras Haydeé paseaba la vista fugazmente por su entorno, era la primera vez que veía el departamento desde adentro y aunque austero, era cálido, algo caótico pero extrañamente acogedor, había libros, discos, tazas olvidadas, una guitarra apoyada contra la pared y un sofá que pedía a gritos un cambio de tapiz, pero que parecía el lugar perfecto para quedarse dormido sin culpa.
- Te advertí que esto te iba a explotar en la cara..... y ahora quieres que yo me involucre como un kamikaze.....estás loca!!
- Es necesario, Lennox!- exclamó, girándose hacia él con los ojos muy abiertos- por favor, no me dejes sola con ellos.....no ahora, ya me metí hasta el cuello con este plan y si no te presento, se acabó.
- En algún momento consideraste tu plan?!- preguntó con ironía.
- No, bien.... contento, no lo hice!!.... ahora por favor acompáñame a desayunar.
- Y luego qué?!, hasta dónde pretendes detener esta locura?!, hasta que tengamos hijos?!- sentenció pero Haydeé lo miró como si la simple idea de tener hijos con él fuese una aberración.
- No, solo es un desayuno y todo acabará.
- Cómo estás tan segura?!
Haydeé sonrío con suficiencia, como si el plan ya hubiese tomado forma en su mente en menos de 5 minutos.
- Mi madre es una snob, elitista, y si te presento como mi novio va a enloquecer.
- Wow!!!.... si tratas de convencerme deberías intentar ser más amable.... además no creo que logres nada presentándome a mí como tu novio- replicó él, señalándose con una sonrisa de incredulidad- acaso tu plan es que me odien?
- Exactamente.
Él la miró unos segundos, luego negó con la cabeza, caminando de vuelta hacia la cocina mientras murmuraba.
- No, no, no y no.... esto ya fue lejos, incluir a tus padres es un campo minado, asustar al tipo estaba bien, pero ahora.... esto es peligroso y yo aprecio mi vida, sabes?, ni en broma!- espetó Lennox en voz baja pero firme, deteniéndose contra la encimera- yo no voy a meterme en un desayuno con tus padres, ya hice bastante fingiendo ayer.... yo cumplí mi parte del trato, pero esto ya cruzó la línea de lo absurdo!
- No te pido que hagas nada extraordinario, solo siéntate, mastica y pon cara de novio desafortunado..... eso puedes hacerlo, o es demasiado pedirle al gran Lennox?!- replicó Haydeé entre dientes, tratando de sonar calmada, pero el tono se le quebró en un susurro afilado.
- Desafortunado?, pues no sería actuación, en realidad si soy desafortunado por haberme cruzado contigo- gruñó él, frunciendo el ceño- por qué no simplemente les dices la verdad?, por qué tengo que meterme en tus dramas aristocráticos?
- Porque tú me metiste en esto!.... tú apareciste con tu cara de mafioso intimidante justo cuando más lo necesitaba!
- Entonces es mi culpa haber llegado hasta mi casa?!.... estás loca!!!- declaró Lennox, mirándola con el ceño fruncido.
- Te lo suplico!- dijo ella, ignorando su condescendencia, siguiéndolo como si su dignidad ya estuviera vendida al diablo- solo será un desayuno, después de eso mi madre me va a prohibir verte y problema resuelto!
- Qué parte de "no soy material para desayunos familiares" no estás entendiendo?!- aclaró en voz baja, apoyándose contra la pared, con los brazos cruzados al pecho.
- Qué parte de "estoy desesperada" necesitas que te grite?!, acaso no lo ves?!....estoy aquí.... AQUÍ!!
- Podrías haber pensado mejor este plan, princesa para que no tuvieras necesidad de estar AQUÍ!!
- Lo hice!, lo planeé! y todo iba bien hasta que tu maldita barba intimidante funcionó demasiado bien!- Lennox tomó la taza de café, bebiendo su contenido con toda calma, intentando darle sentido al pobre argumento de su vecina.
- Estás jugando con fuego y lo mejor es que digas la verdad antes de que nos arrastres a una maraña de mentiras!!
- Ya estoy jodidamente hundida en una maraña de mentiras!!.... por eso necesito tu ayuda!!!
El hombre la miró con incomodidad pero en verdad lucía desesperada y necesitada, y, para su desgracia, siempre había tenido una debilidad por las damiselas en peligro.
- Ok, supongamos que te ayudo- y el semblante de Haydeé se ilumino- sólo supongamos.....qué gano yo?
- Cómo que qué ganas tú?!... pues mi eterna gratitud!- la joven parpadeó, desconcertada.
- No me sirve- declaró con toda la tranquilidad del mundo, como si estuvieran negociando un contrato millonario- pero..... podría ayudarte si tú me ayudas primero.
- Qué quieres?- y la sonrisa apareció en el rostro de Lennox como si la hubiera estado reservando para ese momento.
- Que dejes de tocar el chelo a las seis de la mañana..... o a cualquier hora inmoral para los vecinos que intentan dormir o no odiar a Bach- Haydeé lo miró como si le acabara de pedir sacrificar a su primogénito.
- Estoy ensayando para una audición importantísima!
- Genial- respondió él, caminando hacia el sofá sin inmutarse- entonces, suerte explicándole eso a tus padres cuando les digas que yo no soy tu novio, y que en realidad estás loca por Lawrence y que te mueres por tener un hijo con el peinado de Superman ochentero.
- Eres un cerdo!
- Y tú creías que podrías usarme como carnada y salir ilesa?!- ella apretó los dientes, cerró los ojos con fuerza y murmuró algo ininteligible antes de soltar un suspiro resignado.
- Está bien- masculló con pesar y resignación- un desayuno, solo uno y no volvere a tocar a.... horas imprudentes- aceptó con indignación.
- Perfecto- aceptó palmeando el respaldo del sofá como si acabara de cerrar un trato con el demonio- vamos a desayunar con tu encantadora madre.... y dime, debería afeitarme o prefieres que me vea más intimidante?
- Con tu sola presencia bastara....no tienes que hacer nada- gruñó Haydeé- ya luces lo suficientemente incorrecto.
- Entonces será un honor.... destruir tu reputación- Lennox sonrió de lado, levantándose del sofá para ir a buscar una playera y hacer una presentación digna de un drama familiar.
Haydeé regresó a su departamento con paso firme, pero por dentro el estómago se le hacía un nudo apretado, llevaba la mano entrelazada con la de Lennox, no como gesto romántico, sino como una correa invisible que lo mantenía atado a la escena, por si intentaba escapar en el último segundo, mientras él caminaba con una calma burlona, dejando que ella lo arrastrara como si disfrutara cada segundo del tormento por venir.
Y apenas cruzaron la puerta, la tensión se palpó como una descarga eléctrica, Leigh Anne y Alton se encontraban en la sala, rígidos, con las tazas de café aún en las manos y ante la presencia de su hija y su novio, ambos se levantaron al mismo tiempo, pues la imagen que encontraron pareció causarles un microinfarto silencioso.
Lennox estaba muy lejos de ser el candidato que Leigh Anne había imaginado, el hombre llevaba una playera blanca, simple y ligeramente arrugada, que se ajustaba a su torso con molesta naturalidad, marcando cada línea de sus hombros y pecho sin esfuerzo, el cuello abierto dejaba entrever apenas un tatuaje que se deslizaba por la base de su cuello y desaparecía en la clavícula, su pantalón de mezclilla oscuro tenía una caída informal, metido dentro de unas gruesas botas de trabajo, gastadas y manchadas, como si acabara de salir de una obra y el cabello, ese fue el punto de quiebre para la mujer, pues lo llevaba recogido en una colita baja, con algunos mechones rebeldes cayendo a los lados de su rostro.
La expresión de Leigh Anne fue casi clínica, primero alzó las cejas, luego entrecerró los ojos como si intentara enfocar mejor la escena, y finalmente, su mandíbula se apretó con una rigidez tan absoluta que su taza tembló ligeramente en su mano, mientras su rostro se tornaba de un rojo casi violento, y su respiración se agitaba a cada segundo.
Alton, por su parte, frunció el ceño con fuerza, su mirada osciló entre el rostro impasible de Lennox y la mano entrelazada con la de su hija, y sus labios se apretaron en una línea severa, los nudillos se le marcaron en el puño cerrado sobre su fino pantalón, en tanto intentaba controlar su respiración, y Haydeé ya estaba más que consciente del caos silencioso que acababa de detonar, tragó saliva con fuerza y sostuvo la mirada con una sonrisa leve y fingida.
- Mamá.... papá..... él es Lennox- no añadió “mi novio” y no hacía falta, las miradas ya habían dicho lo suficiente.
- Qué tal?- Lennox alzó la mano libre en un saludo informal, como si estuviera entrando a una barbacoa de domingo.
El silencio fue tan pesado que se podía escuchar el tictac del reloj de la cocina, Haydeé pensó que su madre se desplomaría y su padre, bueno, quizá no le sorprendería si lo escoltaba al elevador con la amenaza de llamar a seguridad, pero por ahora, ambos se quedaron inmóviles, estupefactos y mudos, observando esa bomba de tiempo recién activada que acababa de cruzar su umbral.
Leigh Anne tardó unos segundos en recuperar el control de su rostro, su expresión se endureció con un desagrado absoluto, el tipo de gesto reservado para cuando un vino barato estropeaba una cena de gala, su mirada viajó con lentitud desde las botas sucias hasta el peinado rebelde, deteniéndose en cada detalle como si fuera una lista de razones para implosionar en cualquier momento.
- Esto es una broma o una pesadilla?!- empezó a decir con tono helado.
Pero antes de que la metralla verbal estallara, Alton intervino con inesperada firmeza, rápidamente se acercó a su esposa, la abrazó por los hombros con afecto medido y le dirigió una sonrisa conciliadora que no le alcanzó del todo a los ojos.
- Cariño.... recuerda lo que te dijo el médico sobre no saltarse el desayuno, te afecta el humor- indicó con suavidad, mientras acariciaba su brazo con calma- Haydeé, por qué no vas a arreglarte?, vamos a desayunar!!
Haydeé parpadeó desconcertada, mirando a su padre como si acabara de hablar en otro idioma, en tanto Leigh Anne intentó resistirse del abrazo, pero Alton la sostuvo con más fuerza y una media sonrisa pacificadora, había en su mirada una mezcla de súplica y advertencia, como si dijera: no empecemos aquí.
- Anda!- repitió Alton, esta vez directamente a su hija- ve a prepararte, nosotros haremos tiempo con..... tu novio.
Haydeé se quedó paralizada un segundo, con la mirada atrapada entre sus padres y Lennox, no era la mejor idea, pero por el semblante de su padre no tenía alternativa, así que medio sonrió y se separó de su acompañante.
- Por supuesto- aceptó a regañadientes, alejándose un poco más de Lennox, aunque él parecía estar disfrutando cada milisegundo del desastre, pues sonreia con una expresión culpable cuando ella le lanzó una última mirada de lo siento mucho, y sin decir más, se giró y prácticamente salió disparada hacia su habitación.
El silencio en la sala se volco de inmediato sobre ellos, Alton miró de arriba hacia abajo a Lennox, tratando de encontrar algún punto de concordancia, antes de ofrecerle una sonrisa diplomática e indicarle con la mano que tomara asiento.
- Lennox, verdad?- repuso Alton sentándose sin soltar a su esposa que ya comenzaba a temblar de coraje.
- Es correcto- respondió él con la misma facilidad con la que uno se sienta a mirar una comedia.
Leigh Anne seguía rígida como una escultura de mármol, con la mandíbula tan apretada que apenas parecía respirar, y fue ella quien, sin preámbulos, lanzó la primera pregunta.
- Hace cuánto que están juntos?- Lennox se acomodó, cruzando una pierna con naturalidad, esta era la parte que odiaba pues las mentiras comenzaban a acumularse.
- Unos meses..... fue algo....inesperado.
- Y cómo empezaron su.....relacion?!- preguntó la mujer, sin ocultar su escepticismo y repulsión.
- Pues ya que vivimos puerta con puerta- respondió él- la cercanía hizo lo suyo.
Leigh Anne frunció los labios, como si esa información no ayudara en absoluto a calmar sus sospechas y aberración.
- Y a qué te dedicas?- intervino entonces Alton, con cortesía forzada.
- Tengo una empresa de ciberseguridad- declaró Lennox, sin titubear y eso hizo levantar una ceja a Alton, interesado, pues tal vez no todo estaba perdido.
- Ah, sí? ....tal vez la conozco, cuál es el nombre?!- el joven le sostuvo la mirada un par de segundos más de los necesarios y luego sonrió, encogiéndose de hombros con desenfado.
- Todavía no tiene nombre, en realidad, estoy en fase de expansión, ya sabes..... levantar algo propio lleva tiempo.
El silencio que siguió fue breve, pero denso, Leigh Anne parpadeó lentamente, como si intentara digerir aquella información con un trago amargo, por su parte, Alton asintió, aunque ya con menos entusiasmo.
- Ajá…
Lennox se limitó a sostener su sonrisa tranquila y natural, sin embargo, lo cierto era que había improvisado sobre la marcha, pero lo hacía con una habilidad que rayaba en lo cínico.
- Pero tengo buenas ideas- añadió con tono ligero- y la mejor motivación- sin embargo, eso fue demasiado para Leigh Anne, quien lo miró como si acabara de decir que cultivaba hongos en su baño, mientras su esposo se recargaba contra el respaldo del sillón, meditando las implicaciones de todo lo que acababan de oír.
Y de un segundo a otro, la mujer se levantó del sillón con una serenidad inquietante, su elegancia aún era calculada, como si cada paso que daba estuviera cronometrado y sin mediar palabra, caminó por el pasillo del departamento con la expresión de alguien dispuesta a poner orden en un naufragio, ignorando por completo a Lennox y a su esposo que la observaron en completo silencio.
Sin tocar, abrió la puerta de la recámara de Haydeé y se internó en ella como si le perteneciera, desde el interior del baño se escuchaba el sonido de la ducha funcionando, pero eso no la detuvo, cruzó la habitación y empujó la puerta hasta quedar de pie frente al cancel opaco.
- Mamá!- se quejó Haydeé desde dentro, sobresaltada al escuchar la puerta abrirse- estoy bañándome!.... qué pasa con la privacidad?
- Relájate, no abrí más de lo necesario- respondió Leigh Anne con voz clara, firme y tan fría como el hielo- no estoy interesada en ver nada, solo vine a preguntarte si estás loca!!- exclamó en un grito contenido.
- Perdón?- bufó la joven en un tono entre indignado y cansado, mientras su madre cruzó los brazos frente al pecho y se quedó de pie, como una sombra imponente tras el vidrio empañado.
- Solo quiero saber por qué diablos cambiaste a Lawrence por ese.... tipejo?!... en serio, Haydeé?- le reclamó con una mezcla de incredulidad y juicio envuelto en terciopelo.
- Lennox no es un vago- replicó ella desde la ducha, tallándose el cabello con más fuerza de la necesaria.
- Su aspecto dice lo contrario- espetó su madre sin dudar- parece sacado de una película de obreros rebeldes.....no es más que un....un....vagabundo!!- dijo con asco- además crees que no noto lo improvisado de todo esto?
Haydeé no respondió al instante, se limitó a cerrar el agua con un golpe seco y tomar la toalla con rapidez, ya consciente de que nada evitaría aquel interrogatorio.
- Y espero, sinceramente, que esto sea una broma de muy mal gusto- continuó su madre sin apartarse de la puerta- o una venganza infantil por haber osado organizarte una cita con Lawrence.
- No todo gira en torno a ti!- refunfuñó Haydeé, ahora envuelta en la toalla, mirando hacia la puerta con el ceño fruncido.
- Oh, por favor- Leigh Anne rodó los ojos con elegancia- ni siquiera lo mencionaste en nuestro último desayuno, y ahora resulta que tienes una relación estable con alguien que nunca habías nombrado, y justo aparece cuando Lawrence llega a la puerta?... no soy estúpida, Haydeé- y eso hizo que la joven arrugara la nariz, su madre tenía un buen punto, mucho de hecho.
- Tch....- chasqueó la lengua, bajando la mirada un instante- pues....tampoco me preguntaste por mi vida sentimental- intentó defenderse, aunque sonaba débil, incluso a sus propios oídos.
Leigh Anne alzó una ceja al otro lado del vidrio, sonriendo con esa condescendencia impecable que solo las madres más entrenadas podían lograr.
- Yo pregunto por cosas reales, Haydeé, no por fantasías inventadas en medio de una ducha.
Y dicho eso, dio media vuelta y salió del baño con la misma gracia con la que había entrado, dejando tras de sí una nube de vapor y una hija mojada, desorientada y muy preocupada, y no fue hasta que Haydeé salió del baño envuelta en su bata de algodón, aún secándose el cabello con la toalla, que se encontró con su madre sentada en el borde de su cama, como una esfinge vestida de Chanel.
- Mamá!!- exclamó con miedo, pero Leigh Anne no necesitaba levantar la voz para intimidar, bastaba su mirada, su postura y ese juicio silencioso.
- Bien- dijo Leigh Anne, cruzando una pierna sobre la otra- entonces empecemos de nuevo, te parece?, quiero saber desde cuándo estás saliendo con ese..... muchacho- y la mujer parecía incapaz de hablarle con el mínimo respeto.
Haydeé inhaló despacio, mientras su cerebro buscaba desesperadamente palabras que no sonaran como una absoluta mentira, aunque todas lo fueran.
-Desde hace unas semanas- dijo al fin, secándose el cuello- no lo había dicho porque.... no estábamos seguros- Leigh Anne frunció los labios sin convencimiento.
- No estaban seguros de qué?...de si eran compatibles?, de si él iba a mudarse a tu departamento o si tú ibas a dejar la música por él?
- Mamá!- protestó, ofendida.
- O simplemente no estabas segura de si sería suficientemente escandaloso para lanzármelo a la cara cuando no te gustó el prospecto que seleccionamos para ti?
- No se trata de eso- dijo Haydeé rápidamente- Lennox no es una venganza, él es.... solo alguien diferente- su madre entrecerró los ojos, examinándola como si pudiera detectar las grietas en cada palabra.
- Hace cuánto vive en el edificio?
- Ya sabes la respuesta- declaró Haydeé con rapidez.
- Y por qué no mencionaste nunca su.... cercanía?
- Porque aún no era algo relevante- contestó más rápido de lo prudente, aunque luego bajó la voz al ver cómo los labios de Leigh Anne se endurecían.
- Qué edad tiene?
- Veinticinco- improvisó, esperando que sonara creíble.
- Qué estudió?
- Eh… informática- repitió lo poco que recordaba de sus múltiples discusiones.
- Qué conveniente!!- musitó Leigh Anne, claramente escéptica- y cómo fue que empezaron a salir?, quién dio el primer paso?!- Haydeé pestañeó, buscando en su mente una historia suficientemente inocua pero coherente- porque hasta donde recuerdo, no lo tolerabas!
- Pues un día me ayudó a abrir la cerradura del departamento- improvisó, sin tener idea de que historia estaba contando Lennox- y luego empezamos a hablar con más calma, a coincidir.... en el elevador, en el pasillo, fue surgiendo.
- Te ayudo?!- repitió Leigh Anne con una mueca que bien podría haberse usado para describir a una infección- y eso fue suficiente?
- Hay cosas mejores que un mal suéter, mamá!!- replicó Haydeé, aludiendo a la infame prenda de Lawrence, mientras su madre respiró hondo, como si necesitara contenerse.
- Está enamorado de ti?
- Sí- dijo sin titubear, aunque la palabra le dejó un nudo en la garganta.
- Y tú?- pero ahora si hubo un silencio, Haydeé bajó la mirada mientras se sentaba frente al espejo, fingiendo secarse el cabello con más concentración de la necesaria.
- Estoy....viendo a dónde va esto- dijo al fin- estoy intentando no arruinarlo.
Leigh Anne se quedó en silencio, pero Haydeé sintió el peso de su mirada posarse en ella, pues no creyó una sola palabra, pero tampoco tenía pruebas y eso, para la elegante mujer era intolerable.
- Tienes cinco minutos, vamos a desayunar, quiero ver cómo se comporta- indicó con frialdad antes de levantarse, alisarse la falda y salir de la habitación.
Cuando la puerta se cerró, Haydeé soltó un suspiro tembloroso, y se dejó caer sobre la silla con la cabeza entre las manos.
- Estoy bien jodida!!