6. Cambio de Clave.

4994 Words
- No será fácil que Leigh Anne desista- advirtió Rosalie, acomodándose con gracia una pierna sobre la otra mientras bebía un sorbo de su café- cuando tu madre se fija una meta, el resto del mundo tiembla.... o se rinde, y mi hermano siempre la apoya. Haydeé soltó un suspiro y se hundió un poco más en el sofá, esta era una de esas ocasiones en las que su padre no buscaría una alternativa que complaciera a ambas partes, no cuando la fortuna de Lawrence era lo suficientemente atractiva para desperdiciarla. - Y qué alternativa tengo?.... ni siquiera quiero reunirme con Lawrence, pero si me niego solo logrará que insista más y acceder a verlo tampoco ayuda, solo va a creer que estoy interesada y eso es justo lo que mi madre está esperando: una mínima señal para montar su teatro.... es más estoy segura que ya trae el vestido de novia en la cajuela. Ambas quedaron en silencio, con la mirada perdida en direcciones opuestas, como si esperaran que el universo resolviera por sí mismo el dilema, y unos segundos después, Rosalie rompió la quietud con voz perezosa, casi pensativa. - Si tuvieras novio... sería más fácil- Haydeé giró el rostro de inmediato, frunciendo el entrecejo. - Necesito soluciones.....por favor no juegues!! - No es un juego, tan solo piénsalo.... si cree que tienes pareja, quizás se sienta demasiado ofendido en su orgullo como para insistir y con eso, Leigh Anne pierde el impulso- dijo con una calma estratégica que no engañaba a Haydeé. - Y tú crees que en menos de tres días voy a conseguir un novio si no lo he logrado en tres años?!- replicó la joven con ironía- qué quieres que haga? que ponga un anuncio?, ya me imagino la vacante: Se busca actor exclusivo para el papel de un galán de ensueño, eres joven, atractivo y sabes llevar un traje como un verdadero heredero?, esta no es una vacante común: buscamos a un hombre de película, Requisitos: Apariencia impecable y porte elegante, Éxito profesional demostrado, Educación de alto nivel, Modales caballerosos, y sí! una cuenta bancaria con al menos cinco ceros, solo los mejores aspirantes podrán audicionar para interpretar el rol más codiciado: el del hombre perfecto- describió con sarcasmo. - No sería mala idea- musitó Rosalie, cruzando los brazos y mirando con diversión el techo- podrías intentarlo con un actor, un modelo, un vecino con corazón noble.... o simplemente.... alguien que esté muy dispuesto a fastidiar a tu madre- Haydeé rodó los ojos ante la obvia insinuación de su tía de involucrar a Lennox. - Sí, claro.... como si ese tipo de personas cayeran del cielo. Ambas se miraron en silencio un segundo antes de estallar en una pequeña risa, con ese aire de cómplices atrapadas en una intriga que, aunque absurda, parecía estar cobrando forma. - Entonces tal vez....sí debas ir a la cita- dijo Rosalie de pronto, como si hablara del clima. - Qué?!!- Haydeé giró bruscamente hacia ella con su rostro bañado de una mezcla de incredulidad y traición- estás diciendo que ceda?!- pero su tía alzó una mano con calma, indicándole que no saltara antes de escucharla por completo. - Tal vez la clave no sea negarte, tal vez deberías..... desilusionar a Lawrence. - Desilusionarlo?!- repitió la joven girando totalmente hacia la mujer con una ceja arqueada y un semblante más tranquilo- cómo se supone que haga eso?, ese niño era más insistente que una pulga sobre un perro, me seguía por toda la casa cuando venía con sus padres, hablaba hasta dormido y una vez lloró porque no quise que tocaramos juntos a dueto...era una pulga muy melodramática- y Rosalie esbozó una sonrisa. - Aún me acuerdo de eso y de como se encerró en el baño a cantar canciones de desamor con el cepillo de pelo de tu madre y tenía ocho años- sentencio con un gesto de repulsión. - Exacto..... si de niño era así, no me quiero imaginar cómo será ahora que tiene dinero, poder y..... una agenda. - Pero podría funcionar. - Y cómo?! algo así sería darle carte blanche a mi madre para que siguiera insistiendo! - No te estoy diciendo que cedas, te estoy diciendo que te presentes y que seas tú misma......pero potenciada, lo peor de ti, imagina que vas a cenar con la persona que saca lo peor de ti, dale tu versión más insoportable, sarcástica, ególatra, intensa y egocéntrica, hazlo sentir incómodo, hazlo pensar que no puede controlarte, que no puede leerte, que no puede agradarte ni un poco, si eres lo suficientemente insoportable, quizás él o incluso Jolie piensen que no vales el esfuerzo- Haydeé parpadeó, aún sin creerlo del todo. - Estás diciendo que sabotee la cita? - Estoy diciendo que le demuestres lo que se pierde- replicó Rosalie con una sonrisa astuta- si Lawrence es todo lo que tu madre presume, entonces sabrá reconocer cuando alguien se puede volver un problema y si Jolie presiente que no vas a vivir por y para su hijo te descartara tan rápido que ni cuenta te darás....entonces se retirará creyendo que su hijo merece a alguien mejor......más obediente. - Obediente?!- repitió la joven con amargura, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas- eso es lo que están buscando, no?, a alguien que vea una firma en un apellido y se sienta halagada- Rosalie asintió con una mueca de resignación. - Lawrence no tiene muchas opciones, Haydeé, siempre fue..... un chico difícil, por decir lo meneos, no es atractivo, no es carismático, y la torpeza no se le quitó ni con los viajes a Mónaco, su único encanto es su apellido y su cuenta bancaria, por eso lo están emparejando contigo, porque creen que aún eres lo bastante decente, lo bastante bien educada, y que tu madre insistira lo suficiente para convencerte de considerar los acuerdos antes que los sentimientos. - Pero esa no soy yo!!- refunfuñó Haydeé. - Exacto!!- dijo Rosalie, dándole un golpecito cariñoso en la pierna- pero Leigh Anne aún cree que puede pulirte como si fueras parte de su colección de joyas y Lawrence.... bueno, supongo que él solo quiere alguien que lo tolere sin que se le note mucho- Haydeé dejó escapar una carcajada amarga. - Entonces la misión es convertirme en la peor cita de su vida. - Es correcto- afirmó la mujer, alzando su vaso con aire de brindis- convierte tu cita en una velada inolvidablemente desagradable, a tal punto que ni su madre querrá volver a verte. - Y si sale mal......- empezó la joven, aunque sabía que su tía ya tenía respuesta. - Si sale mal, no estarás peor que ahora, pero si sale bien.... te habrás librado de una plaga de proporciones diplomáticas. Haydeé asintió lentamente, mordiéndose el labio, mientras su mirada se perdía por la ventana,su vida era un concierto cuidadosamente afinado por otros y quizás ya era hora de tocar una nota disonante y el plan de su tía no sonaba tan mal. Los días previos a la cita continuaron entre provocaciones, Haydeé y Lennox no se daban tregua, si ella ensayaba a horas incómodas, ajustando la potencia del arco con intenciones casi bélicas, seleccionando pasajes complejos y repetitivos que hicieran eco en la delgada pared que los separaba, él respondía con su propia forma de tortura, con aquella música que reproducía por las tardes, una mezcla entre jazz suave y funk instrumental, con bajos envolventes y un ritmo casi indecente que llenaba todo el pasillo, y si bien no era vulgar sí lo suficientemente sensual para mantener intrigada a la joven. Y mientras Lennox salía casi todas las noches, siempre arreglado, oliendo bien y con ese aire de indiferencia que a Haydeé le resultaba ofensivamente provocador, ella se quedaba en casa preguntándose a dónde iba, con quién, si esas salidas eran parte de lo que hacía o solo una excusa para escapar de la rutina y aunque se decía a sí misma que no le importaba, el eco de su puerta cerrándose tras él la dejaba con el ceño fruncido cada noche. Su madre, por otro lado, no dejó pasar ni un solo día sin recordarle la bendita cita, recomendarle ir al estilista, comprarse ropa nueva y tal vez usar lencería sexy, por si, según ella, su hija tenía suerte. "Recuerda que Lawrence pasará por ti a las ocho, cariño". "No olvides que es un chico encantador, y que ha estado preguntando por ti desde que regresó". O peor aún, "Estoy tan emocionada de que vuelvan a verse! Jolie y yo ya imaginamos lo bien que se verían juntos". Así, cada mensaje, cada llamada, cada insinuación era una gota más en un vaso ya colmado, la emoción de Leigh Anne no era solo evidente, era exasperante y en el fondo, Haydeé consideró cada palabra de Rosalie, y la estrategia comenzaba a tener más sentido, si quería librarse de Lawrence, debía dejarle claro que ella no valía la pena ni el esfuerzo y si para eso debía ser odiosa, bueno, era un papel que podía interpretar a la perfección, solo debía imaginarse que su cita era con Lennox, su odioso vecino. Y así, el día llegó, la joven no tuvo el menor interés en su preparación, si bien podría decir que era una joven linda con un rostro delineado por rasgos suaves y dulces, enmarcados por una abundante melena naturalmente rizada y de un rubio cálido con destellos dorados, que no tuvo la menor intención de peinar, apenas y aplicó la suficiente crema para peinar, solo para evitar que sus rizos perdieran su forma, aunque consideró hacerlo, pues era una buena manera de demostrar que, incluso en algo tan básico como su cabello, carecía de orden, sin embargo, sabía que su madre enloqueceria de enterarse y si bien lo haria no era necesario llevarlo a niveles psiquiátricos. Respecto a su maquillaje, apenas colocó una sombra rosa pálido sobre sus ojos color miel y en los pómulos un leve rubor rosáceo que le daba un toque de vida a su piel clara y tersa, y un poco de iluminación, cuidadosamente difuminada sobre su pequeña nariz pequeña, en cuanto a sus labios, delgados pero carnosos, aplicó un gloss natural; un maquillaje simple pero lo suficiente para no delatar su plan Haydeé era de complexión delgada y longilínea, no tiene curvas marcadas ni proporciones exuberantes, su cuerpo era más bien ligero, casi etéreo, con hombros estrechos, brazos delgados y una figura más cercana a la de una bailarina que a la de una modelo, físicamente no era alguien que llamara la atención por sensualidad sino por una fragilidad sutil, así que no necesitaba destacar nada, como su mamá tuvo a bien sugerirle, por lo que optó por vestir lo primero que encontró limpio, un vestido n***o de líneas rectas, sin escote, sin vuelo, sin intención, en realidad parecia más bien un diseño destinado a un velorio que a una cita romántica, sin embargo, era irónicamente el indicado; y para rematar su "arreglo" calzó unos tacones medianos que no combinaban con su bolso y ni siquiera usó perfume, definitivamente era una fuerte y contundente declaración. - Perfecta para una primera y última cita- declaró con sarcasmo al verse al espejo. Con un pesado suspiro salió de la habitación dejándose caer sobre el sofá, lista con 30 minutos de anticipación pero arreglada en menos de 15 así que solo se cruzó de brazos con la mirada fija en el reloj digital sobre el librero, las luces estaban tenues, la ventana abierta dejando entrar la brisa nocturna, y el ambiente era una mezcla de expectativa, resignación y fastidio. 7:53. 7:57. 7:59. - No vengas.... no vengas....no vengas....- murmuró en voz baja, como si eso pudiera alterar la línea del tiempo. Y entonces, el reloj marcó las 8 y el sonido del timbre lo acompañó con una precisión casi milimétrica, Haydeé soltó un pequeño berrinche infantil, dando un manotazo al aire. - Maldita puntualidad!.... ni siquiera el barrio lo espantó.... La joven contuvo el aliento, no se movió y simplemente apretó la mandíbula, pensando, por una breve, pero deliciosa fracción de segundo, en no abrir, dejarlo ahí plantado y fingir que no estaba en casa, excusarse en que se había confundido de fecha, desgraciadamente, su teléfono la trajo a la realidad con una leve vibración. “Lawrence ya llegó, sé amable, por favor, Jolie me llamó emocionada.” Un mensaje, con una sutil adevertencia cortesía de Leigh Anne, Haydeé rodó los ojos con desesperación y soltó un grito ahogado, mudo y contenido. - Por supuesto que Jolie llamó emocionada..... claro que sí.... por qué no!- y muy a su pesar se levantó, con pasos arrastrados caminó hacia la puerta y la abrió con cero entusiasmo, solo para encontrarse cara a cara con Lawrence Crest. Haydeé no pudo evitar verlo de arriba hacia abajo con el rostro ligeramente descompuesto, después de más de 10 años de no verlo y una estadía en Mónaco, pensó que su arreglo mejoraría pero no, Lawrence lucía una sonrisa, aunque nerviosa, y un gesto de felicidad que parecía algo extraño pero más allá de eso, su aspecto general resaltaba y lo haría incluso en una manifestación, el hombre era ligeramente más alto de lo que inicialmente pensó, tenía una complexión delgada y erguida, su porte denota una confianza impuesta que se perdía al admirar sus facciones, lleva el cabello castaño oscuro, perfectamente peinado hacia un lado y con una onda natural, su rostro era palido y anguloso, con una mandíbula definida y pomulos inexistentes y mejillas casi hundidas, sus ojos eran de un cafe oscuro que se ocultaban tras unos lentes de pasta gruesa y poco aumento, dándole un aire de intelectual moderno. Pero lo más llamativo era su atuendo, Lawrence lleva una camisa a cuadros en blanco y azul marino, meticulosamente planchada, sobre la que anudó una corbata azul con discretos lunares blancos y encima, un cárdigan verde oscuro de lana gruesa, abotonado hasta el pecho, que suavizaba la rigidez del resto del atuendo y le daba un aire acogedor, casi nostálgico; sus pantalones gris claro, eran de corte clásico y ligeramente ajustados en los tobillos, que caian sobre unos zapatos monk strap de cuero marrón, lustrados hasta el último detalle, afortunadamente ahora llevaba calcetines a tono con el pantalón, lo que ya era un avance, ligero pero avance. En definitiva parecía un homenaje a la estética retro sin quererlo, era la definición trillada de un nerd de película ochentera en cuerpo de adulto. - Haydeé!- exclamó con una voz delgada que no parecía propia de un hombre pero con un entusiasmo forzado que se usaría para saludar a una tía lejana o a un profesor de francés, acompañado de una sonrisa tambaleante en las comisuras, como si le costara mantenerla por más de cinco segundos- vaya, estás igual que la última vez.... o mejor- ella parpadeó un par de veces, forzando una sonrisa diplomática que no le llegaba a los ojos. -Hola, Lawrence. Haydeé se congeló frente a la puerta, observando como Lawrence, con un leve titubeo, estiraba el brazo hacia ella para entregarle un ramo de flores de aspecto caro pero desabrido, envuelto en un papel encerado beige con listones dorados, en él había rosas pálidas, lirios blancos y una flor que no supo identificar, pero que claramente venía de una florería que vendía “buen gusto” en lugar de intención. - Para ti- declaró con una sonrisa que parecía aprendida de una revista de modales, la tensión de su mandíbula delataba que hasta ese gesto simple le resultaba incómodo. La joven suspiró con desgano, lo miró primero a él y luego al ramo, sin intenciones de tomarlo, aunque sabía que eventualmente tendría que hacerlo y mientras eso sucedía, la incomodidad se instaló entre ambos, hasta que él volvió a hablar. - Creí que la dirección era una broma, sabes?!- intentó reír, pero el sonido murió en su garganta- incluso mi chófer pensó que nos habíamos equivocado.... estaba asustado. Chófer?, pensó Haydeé, alzando una ceja, y no supo si reírse o lanzarle el ramo por la cabeza, claro que tenía chófer, dudaba que supiera siquiera dónde estaba la palanca de velocidades en un auto. - Y justo cuando subía por las escaleras, me topé con un tipo de....de mala pinta- agregó, bajando la voz- me miró raro, como si....no sé, como si fuera a decirme algo.... pensé que me asaltaría!!- sentenció intentando hacer una broma, Haydeé parpadeó, sin embargo, algo en el tono tembloroso de Lawrence, más que el contenido de sus palabras, le reveló la verdad, lo que expresaba no era incomodidad, era miedo, auténtico y poco disimulado. Y fue entonces cuando lo escuchó, unos pasos firmes retumbando por el pasillo, que la obligaron a cerrar los ojos con malestar y una creciente frustración, hubiera querido tomar a Lawrence y arrojarlo dentro de su departamento para evitar el incómodo momento que se avecinaba para ella y que probablemente sería motivo de incesantes burlas. Ese andar confiado, pausado, inconfundible, el rechinar sutil de las botas contra el suelo del pasillo, Haydeé lo sabía y no necesitaba mirar para saber quién era, incluso el aire cambió ligeramente. Lennox. Pero fue la reacción de Lawrence lo qué más llamó la atención, el hombre bajó un poco más la cabeza, retrocedió sutilmente y se giró apenas hacia la puerta, como si necesitara saber exactamente dónde estaba su vía de escape, sus hombros se tensaron, y el ramo tembló levemente en su mano, "Genial", pensó Haydeé, ahora no solo tendría que aguantar las bromas de su vecino gracias al aspecto del joven frente a su puerta sino que además estarían aderezadas con la actitud tímida y temerosa, de verdad que esta situación no pudo haber salido peor y odiaba a su madre por ello, bajo sus circunstancias hubiera preferido ver a su cita en algún restaurante y evitarse la vergüenza de que actuara como un perfecto cobarde. Haydeé giró apenas el rostro solo para comprobar lo evidente y, en efecto, la sonrisa burlona de Lennox aparecía disimulada en su semblante, incluso fue capaz de agachar la cabeza para esconder el gesto, pero en ese instante la joven se dió cuenta que tenía razón en reir, comparado con Lawrence él lucía muy diferente. Lennox era todo lo que su cita no, era un hombre alto de 1.85, con un cuerpo trabajado, tenía una espalda ancha, brazos fuertes y marcados, sin caer en lo exagerado, su piel bronceada resaltaba aún más con el blanco de su camiseta de algodón, amplia y que caía sobre su cuerpo con descuido intencional. Su cabello largo y de un castaño ligeramente acaramelado estaba recogido en su habitual coleta baja, dejando al descubierto unas facciones fuertes, una mandíbula prominente, unos ojos color miel muy penetrantes además de unos labios gruesos y carnosos que se enmarcaban por una barba densa, cuidadosamente desprolija, que le daba un aire crudo, masculino, ligeramente indomable. A diferencia del orden impecable de Lawrence, Lennox parecía haber sido esculpido a mano, con imperfecciones perfectas, incluso sus manos eran grandes, fuertes, con nudillos anchos y dedos marcados por anillos y cicatrices mínimas, sus piernas musculosas no disimulaban su poderío aún detras de su desgastado pantalón de mezclilla, estratégicamente roto en los lugares adecuados que se acentuaban con unas botas desabrochadas de constructor. Y conforme sus pasos se acercaban, Lawrence bajó aún más la vista, observando como Lennox lanzaba sus llaves al aire antes de atraparlas con la otra mano, y en ese instante Haydeé sonrió; fue un gesto casi imperceptible, apenas una curvatura maliciosa en las comisuras, mientras observaba a los dos hombres por un segundo más y entonces, la idea se volvió casi incontrolable, una chispa rápida que apareció para cambiarlo todo Una idea que representaba una oportunidad única e invaluable y ni siquiera considero las consecuencias, solo era una forma elegante y cruel, perfectamente adecuada, de resolver sus problemas. - Te pasa algo?- preguntó Lawrence con nerviosismo, notando su silencio. Haydeé no respondió en cambio salió, apenas un par de pasos, fuera del umbral de su departamento, y cuando Lennox estuvo a punto de llegar a la puerta de su vecina, la joven se lanzó hacia él con pasos firmes y decididos, haciendo que su vestido ondeara con dramatismo tras de sí. - Qué....?- fue lo único que alcanzó a decir él antes de sentir los brazos de Haydeé rodeándole el cuello. Y entonces, sin previo aviso, lo besó, sus labios se encontraron con los de él, con una firmeza calculada, no fue un beso suave ni romántico, fue un beso táctico, claro, preciso y con la perfecta cantidad de teatralidad, dejando al pobre Lennox perplejo, el hombre se quedó totalmente quieto apenas un segundo antes de que sus manos, por mero reflejo, se posaran en su cintura, sujetándola como si no entendiera si debía alejarla o atraerla más, y aunque el beso no duró más que unos segundos, eso bastó para dejarlo confundido y cuando Haydeé se separó, aún con la misma sonrisa dulce pero afilada, sus ojos chispeaban con un brillo que él ya comenzaba a reconocer, estrategia. - Recuerdas el favor que me debes?!- le susurró entre dientes, con voz baja solo para él, con sus labios todavía peligrosamente cerca de los de Lennox- lo vas a pagar.... ahora. El hombre la miró, aún tenía los labios entreabiertos, como si le costara procesar la información, y luego, con una sonrisa ladina ligeramente ladeada respondió con fingida inocencia. - Cómo? La joven arrugó la nariz, evidentemente él entendía a la perfección de lo que estaba hablando, pero no podía darse el lujo de desaprovechar la única oportunidad que tenía para liberarse de Lawrence, así que giró apenas el rostro y, sin despegarse de su vecino, señaló con discreción hacia la entrada de su departamento, ahí, aún de pie como una estatua de mármol mal tallada, el hombrecillo los observaba con los ojos abiertos como platos, los hombros encogidos, el rostro descompuesto y el ramo de flores aún suspendido en el aire como si no supiera qué hacer con él. - Ahora eres mi novio!!- susurró ella, girando nuevamente hacia Lennox con la sonrisa triunfal de alguien que acababa de ganar el premio mayor. Lennox alzó las cejas, entre divertido y desconcertado, y luego soltó una carcajada baja y ronca, que sólo ella pudo oír, e inclinó el rostro hacia Haydeé con fingida solemnidad, rozando su frente con la de la chica. - Eso no es un pago......es tortura!!....y me nieg....- pero la chica no lo dejó responder, pues en el acto le pellizco la mejilla con la suficiente fuerza para hacerle saber que no estaba preguntando su opinión. Y de inmediato se separó apenas de él con teatralidad, tomándolo de la mano como una novia orgullosa y caminó hacia Lawrence, cuyo rostro comenzaba a adquirir un leve matiz rosado de vergüenza y cierto temor por la imponente presencia de Lennox. - Bueno- dijo Haydeé con fingida ligereza, rompiendo el hielo y dando un paso al frente- supongo que debería hacer las presentaciones formales.... Lennox, él es Lawrence Crest… un viejo.... amigo de la familia. La pausa entre “viejo” y “amigo” fue tan sutil como evidente, Lawrence parpadeó un par de veces y tragó saliva balanceándose sobre sus pies con nerviosismo. - Que casualidad, yo tamb.....- exclamó Lennox cuya intención era dejar en claro que no tenía ninguna relación con Haydeé solo para disfrutar verla obligada a marcharse con tan peculiar espécimen masculino que obviamente no le agradaba, pero ella le clavo las uñas contra la palma de la mano haciéndole apretar los dientes- ahhhh....- se quejó ligeramente- aaamigo....- sentenció disimulando sus intenciones- amigo?!- repitió ladeando apenas la cabeza, mientras lo observaba con detenimiento de pies a cabeza, no se necesitaba mucha intuición para captar que el sujeto se sentía intimidado- vaya.... qué honor. Lawrence, como si quisiera retroceder sin moverse, dio un medio paso hacia atrás, apenas perceptible, y con una voz forzada intentó sonar casual y tranquilo. - No tenía idea de que.... bueno, de que.... tú tenías novio- Haydeé sonrió con dulzura, tomando del brazo a Lennox como si fuera una novia muy enamorada. - Es algo reciente!- respondió con voz clara y encantadora. - Bastante sorpresivo, de hecho!- añadió Lennox, cruzando una mirada con Haydeé, cuestionandole hasta dónde iban a llegar con esta farsa. - Ahh... sí...sí, claro- asintió Lawrence, incapaz aún de mirar al otro hombre directamente- me alegra.....me.... ghu... me alegra mucho, que bien. El silencio volvió por un segundo, mientras Haydeé le apretaba el brazo a Lennox con la intención de que se deshiciera de Lawrence, desgraciadamente para ella, él estaba disfrutando la incomodidad de su vecina, así que la chica no tuvo más remedio que clavarle de nuevo las uñas haciéndolo pujar con discreción, pero ya que se veía coaccionado a cumplir con su pago, lo iba a aprovechar y sin pensarlo, con un movimiento pausado, paso un brazo alrededor de la cintura de la joven con aire posesivo, atrayendola hacía él, pegandola demasiado a su cuerpo y aunque ella tuvo la intención de pelear, el agarre era demasiado firme y extrañamente calido, sin embargo, tenía que seguir la farsa, por lo que Haydeé dejo que la sostuviera, mientras Lennox clavaba sus ojos en las flores que Lawrence seguía sujetando como si no supiera qué hacer con ellas. - Y esas?- preguntó con una voz grave, apenas suavizada por el tono burlón- espero que no sean para mi novia?!- concluyó con una sonrisa divertida, no era su intención ser amenazante y que el pobre hombre terminara orinandose en sus costosos pantalones, pero ni siquiera el gesto evitó que el rubor subiera por el rostro de Lawrence tan rápido como si le hubieran arrojado agua hirviendo. - Qué?!- replicó mirando su mano que aún estaba extendida, bajándola de inmediato- no!.... no, no… claro que no, son para.... para.... para...para mi madre, sí..... mi madre- aclaro rápidamente escondiendo el ramo tras su espalda, pues era consciente de que la diferencia física no le favorecía. - Tu madre?.... y dónde está tu madre?- Lennox alzó una ceja y asintió despacio, como si evaluara la respuesta. - En..... en su casa- respondió Lawrence, apretando los dedos alrededor del papel para calmar sus nervios- yo....yo....yo iba a verla después, solo… solo pasé a saludar a Haydeé, ya sabes.....como amigos, solo.....amigos. La forma tan insistente en que recalcó la palabra hizo que Haydeé casi soltara una carcajada, pero se contuvo porque el peso del brazo de Lennox sobre su cintura la obligaba a mantener el personaje, aún así, su sonrisa se ensanchó un poco más, disfrutando la escena mucho más de lo que había anticipado. - Eres muy dulce.....seguramente ella lo va a agradecer- dijo Haydeé con una voz melosa- nosotros también tenemos planes, no es así cariño?!- cuestionó elevando el rostro hacia Lennox con una adorable sonrisa y una advertencia muy peligrosa en los ojos, y él le correspondió el gesto con fingido desconcierto y luego se encogió de hombros con una sonrisa torcida. - Supongo que sí.... y sabes cómo me pongo si me haces esperar- aseguró mientras Lawrence rió con incomodidad, como si no supiera si era una broma o una amenaza. - Sí, bueno..... entonces no los entretengo más, solo quería.... bueno, eso, saludar.....me voy- y de inmediato giró tan rápido que casi se tropieza consigo mismo, apretando el ramo como si temiera que Lennox se lo arrebatara. Haydeé y su acompañante se giraron hacia el ascensor, aún tensamente abrazados, ella no dijo una palabra, solo esperó, con la mandíbula apretada, a que las puertas se cerraran y apenas lo hicieron, lo empujó con fuerza, separándolo de su cuerpo. - Se puede saber qué te pasa?!- espetó, fulminándolo con la mirada mientras se sacudía la ropa como si él la hubiera infectado. - Qué manera de tratar a tu novio!- Lennox levantó las manos, fingiendo estar herido- un simple abrazo es algo normal en una pareja tan enamorada- concluyó con sarcasmo. - No eres mi novio!- le respondió entre dientes. - Uy, qué volubles son las mujeres!!.. y todo lo que compartimos?, la tensión?, la pasión? nuestro amor imposible? - Qué parte de no somos novios no entiendes?- dijo, girando sobre sus talones y caminando hacia su departamento- solo fuiste un medio para un fin- aclaro con arrogancia. - Que crueldad!!, y mi beso de despedida, no hay?!, no puedes simplemente lanzarme contra la pared y marcharte como si yo no sintiera cosas- el hombre la siguió unos pasos, con dramatismo fingido- apiadate de mi corazoncito, atiendeme mujer!- Haydeé se detuvo bruscamente, respirando hondo para no golpearlo. - Atiendete solo!! - Pero que vulgar!!- añadió él, fingiendo repulsión- aunque si te soy honesto, ese pretendiente tuyo me parece más que perfecto para ti, no entiendo por qué lo engañaste..... con esa carita de pena, ese cabellito tan engomado que seguramente lo peinó su mamá, y ese temblor de hombre a punto de orinarse, dime, te gustan así, con complejo de Edipo no resuelto?, en verdad hacen una linda pareja, tú, con tu actitud de “no me hables si no estás al nivel” y él, con sus ojitos de cachorro rechazado....serían un cuadro perfecto, me invitas a la boda?! - Agh!!- exclamó y de inmediato se giró hacia su departamento- ya terminaste?!- soltó cruzando el umbral con dignidad, mirándolo con calma- y para que te quede claro, Lennox, tu deuda está saldada- y con firmeza tomó la puerta, pero antes de cerrar se permitió una sonrisa altiva- y por cierto, un buen novio... sabe cuándo retirarse. - Sin beso de buenas noches?!- le recriminó sosteniendo la puerta para evitar que Haydeé la cerrara- esto te va a explotar en la cara, lo sabes, cierto?!- aclaro con un tono serio. Sin embargo ella no respondió, simplemente le sonrió con altivez y orgullo, cerrando la puerta con elegancia, Lennox tenía razón, pero se preocuparía de eso después.
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