NARRA FABIEN —Bueno, si de verdad piensas irte lejos de mí, creo que hay algunas cosas que debo enseñarte. Después de la reprimenda que me dio mi amado tormento y de que Noemie me echó en cara mis errores del pasado, terminé aceptando que ella debía volar y hacer su vida. Sin embargo, no iba a dejar que se fuera así por así. A pesar de cualquier cosa que pudieran decir, yo continuaba sin confiar en nada, ni en nadie y debía hacer algo que me dejara un poco tranquilo. —¿El qué? —preguntó con curiosidad, observando el asqueroso y abandonado almacén al que la había traído. —Voy a enseñarte algunas clases de defensa personal —dije. —¿El qué? —murmuró, confundida. Su cejo se frunció por completo y me miró como si yo estuviera loco. —Si vas a irte lejos, vas a aprender algo que probableme

