CAPITULO. 7 TRANTANDO DE OLVIDAR OTRA VEZ

2741 Words
CAPITULO. 7 TRANTANDO DE OLVIDAR OTRA VEZ ANGELA  Ahí estaba yo nuevamente. Llorando por ese amor que se me había ido uno vez más y ahora era mucho peor mi dolor. Ahora había visto que no solo se alejo de mi si no que al parecer ya era feliz con alguien más, al menos eso creo. Por un lado estoy feliz que esté bien, nunca podría desear algo diferente para alguien a quien he amado con todas mis fuerzas. Pero a pesar de que siempre he querido lo mejor para él, yo quería que eso lo tuviera aquí conmigo. Que a mí lado fuera el lugar que él considerará como mi hogar. Pero ya estaba con ella y yo no podía hacer nada para que las cosas fueran diferentes. Solo podía aceptar que él ya nunca regresaría conmigo y que yo debía aprender a vivir sin él así como estuve estas dos semanas perdón sin estar lamentndome todo el tiempo. Aunque la verdad es que por un momento me pregunte si podría haber sido yo la causando de que él conociera esa chica y ahora estuviera con ella, ¿Podría ser posible que la haya buscado para huir de mi?, Yo sabía que habían muchas posibilidades de que así fuera pero pensar en eso solo me haría más daño de lo que ya tenía en mi corazón así que debía dejar de haberme esas preguntas de las cuales no tendía respuesta. A decir verdad de alguna manera me había acostumbrado a que todo el mundo me abandonara así que por más que me dolía de alguna forma ya era una costumbre para mí así que ya sabía como afrontarlo. Aunque está vez lo haría un poco diferente. No dejarla que el tiempo se hiciera cargo de sanar mi corazón y mis sentimientos sino que mataría esos sentimientos y obligaría a mi corazón a sanar y olvidar. Le cerraría las puertas al amor para no dejarlo entrar nunca más a mi vida. Estuve un rato sentada en el mueble y luego busque un poco de vino en la cocina para que fuera mi dulse compañía mientras revisaba algunas cosas de el trabajo. Era fin de semana pero esto era como la escuela, con tarea para la casa. Estuve por mucho rato en frente de la compurado en la sala y luego pase a la cama no sin antes buscar un poco de vino y prepararme algo ligero para comer ya que la verdad no tenía mucho apetito. El día fue muy tranquilo, el trabajo que tenía que hacer no era demasiado así que lo termine rápido y me puse a ver una película. Pero como era algo muy común en mi me quedé dormida frente a la pantalla. Nunca debí subirme a la cama, sabía que esto terminaría así. La película como siempre termino viéndome a mi. Me desperté algo ida por la forma en la que me había dormido y al parece había pasado un buen rato porque la computadora se había apagado y no sabía si era por falta de batería o por el tiempo que había durado sin usarla. Rápidamente busque mi celular y mire la hora, me di cuenta de que había dormido alrededor de cuatro horas y no lo podía creer, supuse que el hecho de estar llorando me había candado y mis ojos más que nada resivieron su merecido descanso ya que no había dormido muy bien que digamos desde que se fue Erick, así que la verdad lo necesitaba.  Revise la computadora y aún tenía carga así que se había apagado por no usarla y no por batería como pensé primero así que solo la cerré y la puse en un lado. Recogí las cosas que tenía en la habitación y las lleve hasta la cocina y luego volví a la habitación. Eran poco más de las seis de la tarde así que debía prepararme para salir.  Estire un poco mi cuerpo y luego procedí a quitarme el vestido que tenía puesto ya que las zapatillas ya me las había quitado antes. Quedé fomoletama desnuda y me fui a meter a la ducha que últimamente era como una tortura para mí. Estar ahí dentro con los ojos cerrados por el agua que caía en mi rostro era como tener dentro de los ojos un proyector de cine que me dejaba ver toda mi vida con Erick. En estos últimos días eso ya no era tan frecuente pero por mi desafortunado encuentro con Erick y esa chica hoy, todo mi progreso para aceptar todo esto y seguir hacia adelante se habían ido a la basura. Nuevamente estaba ahí llorando a pesar de que no quería pero pude controlarme rápidamente.  Me sacudí la cabeza y me dije a mi misma que debía parar con esta situación, pero ya. Termine de bañarme y salí de la ducha envielta en la toalla. Seque mi cuerpo y fui en busca de mi ropa para esta noche, debía ponerme más hermosa de lo que siempre estaba. Estuve un rato mirando todas mis cosas y por fin me había decido por la combinación perfecta.  Tome un pantalón n***o de tela medio elástica y con algunos rotos, una blusa top de tiros y con grandes botones en fila en la parte de enfrente, escogí una chaqueta roja sin diseños que se veía hermosa sobre la blusa y decidí acompañar todo esto con unos botines también rojos que tenían algunos botones parecidos a los de la blusa por los lados un poco altos que me encantaban. Rojo, n***o y blanco era una convinacon que me encantaba.  Me convencí de que me vería hermosa con la ropa que hacía escogido así que me la puse y claro que así fue. Estaba sumamente hermosa y sexi, el pantalón quedaba muy ajustado a mi cuerpo y el top dejaba ver un poco de mi abdomen pero no demasiado y así estaba perfecto. Pensé que me cabello suelo con un poco de hondas se vería muy bien con esa ropa así que me lo deje justo así. Me hice un maquillaje ahora sí un poco más llamativo que el que me había hecho en la mañana ya que la ocasión lo amerita, me dije a mi misma. Me mire a el espejo y me di la vuelta para verme de todos los ángulos y claro que me veía como toda una reina por todos lados. La verdad es que siempre había tenido un autoestima muy alto en cuanto a mi cuerpo y mi forma de vestir y arreglarme era muy buena y siempre había llamado mucho la atención de los hombres por ello. Después de ver lo bella que estaba tome mis cosas y me dispuse a salir de la casa para ir hacia mi destino de esta noche. Había decidido ir a un lindo club al que había ido antes con algunas compañeras de el trabajo que me había gustado bastante y sentí que era el lugar perfecto para esa noche. No quería ir otra vez al bar en el que había conocido a Máximo ya que por la cercanía con su casa era posible que él fuera a ese lugar muy seguido y no quería encontrarlo y tener alguna conversación incomoda la cual era mejor ahorrar y todo bien. Llegué al lugar y no dure mucho para poder entrar como siempre. Está vez preferí no sentarme en la barra como la última así que busque una mesa que estuviera vacía y allí me senté. Me di cuenta que habían algunas chicas llevando los tragos así que llame a una de ellas y le pedí que me llevará un martini. Estuve mirando a todos lados fijándome bien en el ambiente que había y moviendo un poco el cuerpo con el ritmo de la música que sonaba bastante bien, con un ritmo medio tecno.  No hubo tiempo ni de que la chica a la que le pedí el martini me lo trajera porque de la nada se acercaron dos chicas a mi. Una tocó mi hombro para llamar mi atención y ambas de pusieron frente a mi mesa. Eran dos chicas muy botines. Una morena de cabello largo y listo y de mediana estatura y la otra más alta y de cabello corto y de un rojo muy fuerte. - Hola ¿Cómo estás linda? - Me pregunto la chica de cabello rojo, algo cerca de mi y en voz alta pues por la música era la única forma en la que la podría escuchar. - Estoy muy bien ¿Y ustedes? - Dije igual de fuerte y con una sonrisa pero un poco confusa de que ellas se acercaran a mi ya que estaba segura de que no las conocía a ninguna de ningún lado. - Nosotras también estamos bien. - Dijo nuevamente la chica de cabello rojo apuntando se a ambas. - Perdón por acercarnos así, mi nombre es Lisa y ella es Martha. - Las presento a ambas y tenían ambas una rara sonrisa que ya quería saber porque era. - Estamos aquí con unos amigos de el trabajo, son esos que están allá. - Lisa señaló hacia atrás y yo miré. Me encontré con unos cincos chicos hasta donde ver qué estaban en una clase de sofá redondo que tenía una mesa en el medio dónde tenían sus tragos. Los chicos al ver que mire empezaron a saludar y yo también hice los mismo y luego volví a mirar a las chicas. - Los chicos y nosotras también vimos que estabas aquí sola así que quisimos invitarte a unirte a nuestra mesa. Decidimos venir nosotras para que no te sintieras intimidada por los chicos. ¿Que dices, vienes con nosotras? - Las chicas levantaron las manos las manos esperando mi respuesta y eso me provocó una pequeña risa. - Emmm bueno, creo que no me hará daño tener un poco de compañía. - Termine de hablar y solté unas carcajadas. Estoy loca, pensé pero estaba ahí para divertirme. - Me llamo Angela. - Les dije y les di la mano a ambas. - Le pedí algo a una de las chicas así que espero que llegue y luego me voy con ustedes ¿Bien? - Perfecto. - Hablaron las dos al mismo tiempo y las tres nos pusimos a reír. Esperamos hasta que trajeran mi trago y luego nos fuimos hasta donde estaban los chicos que nos esperaban con grandes sonrisas coquetas y me miraban todos de arriba hacia abajo con los ojos llenos de deseo. - A ver te voy a presentar a los chicos. - Dijo Martha. - Ellos son Carlos, Sebastián, Alberto, Brayan y Esteban. - Ella dijo los nombres de todos mientras los iba señalando con los dedos. Y al decir verdad el que me parecía más atractivo había sido el último, Esteban, al cual le di una mirada muy coqueta con la que creo que deje mi mensaje claro. - Mucho gusto chinos, mi nombre es Angela, muchas gracias por invitame a su mesa. Dije con una gran sonrisa mientras los iba saludando a todos de la mano. Cuando saludé a Esteban el no me quiso soltar. - ¿Por qué no vienes y te sientas aquí a mi lado? - Señaló un espacio que había hecho entre él y Brayan aún sin soltar mi mano. - Claro ¿Por qué no? - Dije y fui a sentarme dónde Esteban me había indicado. - Quiero decirte que eres hermosa y te ves hermosa con lo que llevas puesto. - Me dijo estaban al oído.  - Muchas gracias, tú también te ves muy bien. - Ambos nos dimos una fuerte mirada pero uno de los chicos interrumpió. - Y dimos Angela ¿Vienes mucho a este lugar o es la primera vez? - Dijo Sebastián casi acostado sobre los otros chicos para poder llegar hasta a mí. - Emmm bueno, es la tercera vez que vengo, había venido con unas compañeras de el trabajo.  - Y a qué te dedicas. - Pregunto Lisa que estaba un poco más cerca de mi y le dió un sorbo a su trago. - Soy abogada. - Le respondí yo también tomando mi trago.  - Wow es un trabajo muy interesante. - Dijo uno de los chicos pero yo no supe cuál fue porque la verdad estaba mirando como Esteban le pasaba la lengua muy sexy a su vaso mientras me miraba. El resto de la noche estuvo muy entretenido. Hablamos un poco de todo entre todos, bailamos mucho. Yo en lo personal obvio baile mucho con Esteban y también con las chicas que resultaron ser muy buena honda. También bebimos mucho y algunos hasta acabaron la noche un poco ebrios. La noche fue exelente y me hizo olvidar por todo lo que estaba pasando, solo me enfoque en pasarla bien. Por su lado Esteban se había aprovechado de el baile para darle algunos besos en el cuello y para tenerme muy cerca de él y la verdad es que no me molestó para nada.  La noche paso muy rápido y cuando nos dimos cuenta ya era hora de irnos. Salimos a fuera todos a buscar nuestros carros y todos los chicos y las chicas se estaban despidiendo de mi y Esteban quedó para el final. - Oye Angela. - Esteban me topo por la espalda para llamar mi atención cuando me estaba despidiendo de los demás. - Si dime. - Dije en cuanto me di la vuelta para estar frente a él. - Emmm es que quería saber... ¿Si podías llevarme a mi casa? Es que los chicos y yo vinimos todos juntos pero las chicas vinieron después y ella tienen que llevarlas, así que sería más cómodo para mí sí me llevas tú.- Estaban tenía una cara de niño malo que no se aguantaba. Yo sabía que no era solo para que lo llevara a su casa pero le seguí la corriente. - Claro que si, no hay ningún problema yo te llevo.- Dije haciendo como la que no sabía nada de lo que él quería en realidad. - Muchas gracias, eres un sol. Deja y le digo a los chicos que tú me llevas, dame un momento. - Esteban se fue a decirle a los chicos los cuales de inmediato empezaron a darle palmadas en la espalda mientras se reía y me miraban como con cara de hoy te toca y yo no pude hacer más que reirme. Al terminar de hablar con los chicos Esteban volvió hasta donde yo estaba. - Bueno pues ya está todo listo, dime ¿Nos vamos? - Dijo dándome su brazo para que tomara de él y así lo hice. - Pues nos vamos.  Fuimos hasta mi carro y Esteban me dió la dirección de su casa para poder llegar. Llegamos y me dijo que entrara con él y así lo hice.  Al entrar se podía notar la diferencia de la casa de Esteban a la casa de Máximo. Osea no estaba sucia ni nada pero se notaba a leguas que vivía un hombre solo pero a mí no me importo mucho ya que no iba a mudarme en ese lugar tampoco. - Bueno entonces.... Me voy... - Dije aún parada cerca de la puerta, y aunque se suponía que era una afirmación sonó más como una pregunta. - No, no te vayas, quédate un rato aquí conmigo. - Esteban se acercó de nuevo a mi y no me dejó responder sino que me plantó un gran beso en la boca. Ninguno de los dos dijo más nada y solo estaba nuestra ropa que poco a poco iba cayendo toda al suelo. Rápidamente quedamos completamente desnudos y comenzamos a tener sexo. La verdad el sexo no fue totalmente malo pero sentí que Esteban solo quería complacerse a si mismo y yo no estaba acostumbrada a eso. Solo lo hicimos una vez y el se quedó completamente dormido después de eso. La verdad es que la sensación que vino después no fue nada linda. Ese vacío que sentí antes era ahora mucho más grande que cuando estuve con Máximo.  Dejé a Esteban durmiendo, tome mi ropa y me la puse y me fui de inmediato a mi casa, sintiéndome totalmente vacía otra vez. No había servido de nada la noche tan buena que había pasado porque al salir de esa casa recordé como era tener sexo con Erick y volví a extrañarlo una vez más.  
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