CAPITULO. 6 LO QUE NO NECESITABA
ANGELA
Todos mis días se habían vuelto una total y jodida monotonía. Mis sentimientos estaban afectando mi vida en todas las áreas. Me sentía mal y deprimida en el trabajo y al llegar a mi casa era mucho peor. Estaba alegre de que ya se había acabado una nueva semana y que otra vez podría salir un poco se la realidad y ponerme linda para salir de fiesta y aunque me había sentido rara de tener sexo de esa forma con Máximo no podía negar que de alguna manera también se había sentido muy bien así que tenía que intentar otra vez y tratar de acostumbrarme a la vida sin amor que yo me había propuesto a mi misma para ya no sufrir más. Habían pasado dos semanas desde aquel día que conocí a Máximo y no había salido otra vez. El fin de semana antes de este quería salir pero no tuve el valor pero estaba vez no será igual, lo voy a hacer.
El sábado en la mañana por más masoquista que pareciera fui a desayunar a ese lugar. Ese lugar donde mi vida se cruzó con el hombre que sería el dueño de mi corazón. Aquel lugar al que fui muy tranquila aquel día sin saber que me cambiaría por completo la vida. Decidí ir a desayunar al mismo pequeño restaurante donde conocí a Erick aquel día que no era más que un día normal para mí pero resultó ser todo lo contrario. Resultó ser el comienzo de lo que para mí fue toda una vida junto a un hombre maravilloso. Resultó ser el comienzo de emociones que viví, de sentimientos que crecieron, de experiencias inolvidables. Resultó ser el comienzo y yo quería que fuera también el final.
Yo sabía que al llegar a ese lugar donde lo conocí y dónde fuimos juntos muchas veces para celebrar aquel encuentro que aunque no fue planeado resultó ser maravilloso. Yo sabía que eshae ahí haría que llegaran a mi memoria miles de recuerdos que en su momento fueron motivo de una sonrisa, pero ahora solo serán motivo de lágrimas por saber que solo serán eso, unos recuerdos que jamás volverán a ser. Sabía que me haría dañó a mi misma pero debía hacerlo. Debía darle un cierre a toda esa vida, porque para mí todo lo que viví con Erick fue una vida. Una vida que nació en ese lugar y en ese lugar yo quería que muriera de una vez por todas.
Me desperté en la mañana muy decidida a ir hasta aquel restaurante y celebrar con un rico desayuno el fin de una vida maravillosa. Desperté temprano, revise mi celular y me puse a hacer algunas cosas en el para luego irme a bañar y así lo hice. Me bañé muy calmada ya con menos lágrimas que antes cuando las lágrimas casi podían distinguirse dentro hasta de el agua de la ducha por su mucha abundancia pero ya no era así. Ya mi corazón había no sanado pero estaba en camino de aceptar el hecho de que Erick se había ido y ya nunca más iba a regresar.
Termine de bañarme, salí y comencé a secar mi cuerpo para luego secar con el secador mi cabello ya que también me había lavado la cabeza. Termine de secarme y fui hasta el closet para ver qué me iba a poner y decidí que aunque era una ocasión triste mi vestimenta iba a decir todo lo contrario.
Estuve mirando y encontré algo perfecto para ponerme. Tome un vestido color crema pegado hasta la cintura y muy suelto en el lado de la falda, era un vestido de tiros con estampados de flores de colores pastel dónde sobresalía el rosa que se me veía muy linda humildemente. Decidí acompañarlo con unas zapatillas color crema, abiertas de tacón bajito y de correa en el tobillo, eran unas zapatillas muy sencillas pero eran muy bonitas y su diseño en pana le daba el último toque. Decidí llevar la mirad de el pelo recogido y la otra mitad suelto y se miraba muy bonito todo. Me mire en el espejo y como siempre yo estaba hermosa. Tenía algunas ojeras por lo poco que había dormido estos días así que decidí ponerme un poco de maquillaje, algo muy sencillo solo para disimular algunas cosas pero para que casi no se notara que tenía algo de maquillaje puesto. Era un maquillaje natural como le llaman.
Me había gustado mucho el resultado que había tenido así que ya estaba lista. Iría a esa última batalla para terminar esta guerra interna que llevaba todo mi ser. Tome una linda cartera, mi celular y las llaves de mi carro y salí a la calle. Tome mi carro y maneje hasta el restaurante, me sorprendí yo misma se lo tranquila que estaba teniendo en cuenta la situación la verdad pero estaba feliz de que fuera así.
Llegué muy rápido a aquel lindo restaurante al que posiblemente no volvería a ir hasta que mi corazón sanara por completo y pudiera sentarme en una de sus mesas sin derramar una lágrima. Llegué y como siempre había tenido suerte de encontrar rápido una mesa para sentarme a desayunar. Pedí el desayuno y rápidamente me lo habían servido. Pedí unos panes tostados con queso crema, unos huevos resueltos, unas salchichas fritas y un poco de fruta, para acompañarlo pedí una taza de chocolate con leche que en este restaurante era sumamente rico.
La verdad es que aunque trataba siempre de comer saludable no me media mucho con la comida ya que mi figura se mantenía de todas formas y nunca había tenido la necesidad de hacer dieta aunque algunas veces si salía a correr un poco pero era más por salud que por la figura.
Cómo era de esperarse en mi cabeza como si fuera un proyector en el cine comenzaron a pasar todos aquellos momentos con Erick. El día en que nos conocimos, las citas que tuvimos, las veces que volvimos a este lugar, nuestra primera vez juntos en la cama, el día que nos mudamos juntos, la primera vez que fuimos juntos al cine. Tantas primeras veces junto a él y ya no habían más que últimas veces. Llore dejando caer algunas lágrimas en silencio mientras pasaban esos recuerdos en mi cabeza y al final de cuentas en mi cara tenía una sonrisa en medio de aquellas lágrimas por saber que a pesar de que se había acabado hacía sido lindo y maravilloso mientras duró.
Aparte de aquellas lágrimas que yo ya sabía que no iba a poder controlar por más que quisiera y que en realidad eran necesarias, el tiempo que dure ahí sentada fue bastante tranquilo. Termine de comerme mi rico desayuno y pedí que vinieran a traer mi cuenta mientras yo estaba en el celular. La camarera de el restaurante vino muy rápido con la cuenta así que yo pagué, le di un poco de propina por el buen servicio que me había dado, tome mi bolso y me dispuse a irme.
Me dispuese a irme de regreso a mi casa pero cuando di el primer paso una voz que dijo mi nombre me hizo detenerme.
- Angela. - Esa era la voz de Erick. Ay por Dios estoy tan mal que ya no solo veo en mi cabeza las imágenes de el sino que ahora también escucho su voz, pensé que estaba mejorando pero ya veo que no. Eso fue lo que pensé pero de todas maneras di la vuelta para ver qué solo era una voz en mi cabeza consecuencia de el gran deseo que tenía de volverlo a ver y escuchar mi nombre venir de sus labios.
- ¡Erick! - Dije casi gritando por el asombro que tenía al ver que no era mi imaginación sino que era él. Ahí estaba él, ahí estaba Erick en frente de mí con una linda chica al lado y cuando lo ví temí lo peor. Tan rápido ya me había remolazado.
- Hola Angela ¿Cómo estás? - Pregunto él con una media sonrisa y medio incómodo cuando me miró y luego miro a chica a su lado. Ninguno de los dos esperaba este desafortunado encuentro. Porque eso era, nada más.
- Ho.. hola Erick. - Dije con un poco de dificultad aún sorprendida de verlo frente a mi. Después de desearlo tanto, pero esto no era lo que yo quería.
- Una gran sorpresa encontrarte aquí. - Dijo y eso me pareció algo cínico de su parte ya que él sabía muy bien lo que significaba este lugar.
- Pues la verdad no debería sorprenderte tanto ya que aquí nos conocimos y vivimos muchos lindos momentos juntos. - Dije un poco enojada con su comentario.
- Si es cierto lo siento, yo... - El quería disculparse pero aquella chica que al parecer se había sentido excluida de la conversación decidió darse a notar.
- Mucho gusto Angela, me llamo Maritza. Erick me ha hablado mucho sobre ti. En un gusto por fin conocerte. - Dijo ella tomando el brazo de Erick con ambas manos y con una cara de arrogancia que no podía con ella.
- Ah mira que curioso yo nunca había escuchado sobre ti. - Dije con una ceja arriba y eso parecío no gustarle para nada. Aquella chica estaba a punto de hablar pero Erick no dejo que lo hiciera.
- Bueno Angela fue un verdadero gusto verte, estás muy linda, siempre te ha quedado muy bien ese vestido. - Dijo Erick y me dió un beso en la mejilla. - Pero Maritza y yo ya tenemos que irnos. Tal vez nos volvamos a ver en otro momento. - La cara de Erick estaba totalmente seria y parecía muy incómodo y con ganas de salir muy rápido de ese lugar y al decir verdad yo también quería salir corriendo de esta tan incómoda situación.
- Igualmente, y si yo también tengo que irme, ya iba a hacerlo cuando me llamaste. Y bueno hasta luego, espero que estés bien. - Hablé y en ningún momento me dirigí a aquella arrogante mujer. Volví a tomar el rumbo que tenía antes y me fui sin volver a mirar hacia atrás.
Camine muy rápido para llegar a mi carro y luego hice todo lo posible por llegar a mi casa. Cuando llegue sobre mis cosas en el mueble y me senté en el. Nuevamente comencé a llorar y aquellas lágrimas que estaban ya casi por terminar habían vuelto nuevamente a mis ojos. ¿Por qué tuve que verlo? Pensé. Ahora que ya estaba mejor, ahora que ya no me dormía llorando mientas veía el televisor, ahora que ya estaba tratando de aceptar la vida sin él y tuve que verlo. Y para el colmo tuve que verlo con esa mujer.
Era obvio que eso había comenzado mucho antes de que él terminara contigo. Erick tenía una amante mientras aún vivía conmigo. Por eso tenía tanto afán de irse de la casa. No había sido todo mi culpa, él solo quiso escapar de su responsabilidad en el tema y por eso estaba tan incómodo con todo. No quería que la conversación se saliera de control y quedar expuesto ante mi pero yo no soy estúpida. No fue necesario decir nada para darme cuenta de todo.
Él con otra mujer y yo sufirendo por él como una estúpida pero se acabó. Ya no más. Erick había muerto para mí ese día. No había pasado ni un mes y ya estaba yendo al lugar que era el más especial para nosotros con otra mujer. Eso nunca se lo iba a perdonar. Nunca.
Espero que les este gustado como se está desarrollando mi historia. Mi dejen de dejarme sus comentarios para saber sus opiniones mis queridos lectores.