CAPITULO. 5 ME SIENTO VACÍA

1314 Words
CAPITULO.  5 ME SIENTO VACÍA Angela  Paso el fin de semana sin más así que ya tenía que volver al trabajo aunque pensar en Erick, aunque tratara no hacerlo, me hacía estar con ganas de nada a pesar de lo mucho que me había gustado como la pasé con Máximo no estaba segura que eso fuera para mí aunque estaba dispuesta a intentar una vez más para ver qué pasaba.  En el trabajo estuvo todo normal. Solo revise uno que otro casi que tenía pendiente pero no es que allá pasado nada fuera de lo común. Pero lo malo fue cuando llegó la hora en la iba a salir de el trabajo. Me pare en la calle y respire profundo antes de caminar porque estar ahí me hizo acordarme nuevamente de Erick. Él y yo ya estamos viviendo juntos así que desde que yo salía de trabajar empezaba a pensar en que le iba a preparar para la cena ya que yo siempre llegaba primero de trabajo y lo esperaba con la cena servida en la mesa. Me encantaba cocinar para él y ya no sabía si se sentiría igual solo hacerlo para mí. Después de cenar solíamos ponernos a lavar los platos juntos mientras nos reíamos de los chistes que él hacia. Después de estar ahí parada como un maniquí por un buen rato sumida en mis pensamientos mientras la gente pasaba a mi lado y yo ni siquiera me daba cuenta, decidí después y salir de ese mundo que era creado por mis pensamientos y recuerdos sobre Erick. Mi amado Erick. Me fuí hasta el estacionamiento me subí a mi vehículo y me fui a mi casa a vivir mi vida que ahora parecía la más miserable de todas. Para el colmo de males el tránsito en la carretera estaba horrible y dure mucho tiempo para llegar a mi casa. Parecía que el universo estaba en mi contra y cada vez se ponía peor. Cuando por fin llegué a mi casa me quites los zapatos de los pies y el saco que tenía puesto para poder sentirme un poco libre después de todo el estrés que había tenido en esa carretera infernal. Fui hasta la cocina y saque una coma de la gaveta, luego saque un vino que tenía por ahí guardado y me serví una copa. Tenía que buscar la manera de poder relajarme un poco o mi cabeza iba a explotar. Decidí prender mi bocina y empezar a escuchar un poco de música que siempre me ponía de buen humor. Aunque no tenía mucho ánimo para cocinar por todo el tema de que siempre cocinaba para Erick decidí hacerlo ya que la verdad tenía mucha hambre. Decidí hacer una pasta con camarones y una salsa cesar con mucho queso que me quedaba demaciado buena. Aunque no sé si esa haya sido la mejor decisión ya que ese era uno de los platos favoritos de Erick y obvio me hizo acordarme de él.  Estaba ahí en la cocina, sumida nuevamente en mis pensamientos y metida en mi propia burbuja, en mi propio mundo. Un mundo donde todo estaba bien, dónde yo no había sufrido como lo he hecho en el mundo real, dónde tengo amor en igual proporción al amor que doy, dónde no estoy el primer día de semana triste en mi cocina dejando caer pequeñas lágrimas que salen sin permiso de mi cara y que yo no me preocupo ni siquiera en limpiar. Termine de cocinar esa rica pasta y me serví una nueva copa de vino, que al decir verdad me había tomado varias ya mientras estaba cocinando y tratando de estar con la mente en la música y en el ritmo de esta. Puse la mesa y me serví un poco de pasta. Poner la mesa parece un poco exagerado sabiendo que solo es un plato. Es solo un lugar en la mesa, un solo juego de cubiertos. Estaba ahí sola. Sola dónde solía sentarme acompañada por el hombre al que amaba. El primer rostro que veía al despertar y el último que veía al irme a dormir. El hombre que los fines de semana se levantaba temprano y me preparaba el desayuno según el para pasar todas las cenas que hacía durante la semana. Aquel hombre que conocí ese día por casualidad en ese pequeño restaurante y que se volvió parte de mi vida. Que se volvió parte de mi. El dueño de mis sueños y mis desvelos, dueño de mis suspiros y de mi respirar. Aquel hombre que ya no estaba más. Aquel hombre que se había ido de mi vida y que parecía que ya no volvería más. Mientras estaba ahí sentada intentando cenar y no solo jugar con mi comida, miraba a cada momento mi celular con la esperanza de que él así como yo, a esa hora de la noche. Hora en la que tiempo atras nosotros solíamos estar juntos en esta mesa que ahora estaba llena de aquel vacío que había dejado su partida. Tenía la esperanza que él recordara todas esas noches a mi lado en las que llegaba a esta casa y encontraba aquella mesa servida y llena de brillo que reflejaba aquella felicidad con la que había cocnidado para él. Yo tenía la esperanza que estuviera igual que yo extrando estar aquí en esta mesa y me llamara para decirme que regresaría aquí conmigo.  Que me dijera que me extrañaba tanto a mi como a mis comidas. Que extrañaba mi olor como yo extrañaba el suyo. Que extrañaba despertar a mi lado como yo extrañaba despertar junto a él. Pero para mí total desgracia no paso. Nunca sucedió. Nunca sonó aquel celular que yo miraba con inquietud esperando escuchar el sonido de la llamada y que en la pantalla apareciera ese nombre. Ese nombre que me encantaba pronunciar, que me encantaba gritar y desear mientras en la cama los dos desbordabamos pasión. Ay que mañans, tardes y noches en las que la imaginación no era más que la llave de la pasión entre nosotros. Dónde nuestros cuerpos eran un solo, dónde solo importaba lo mucho que estábamos disfrutando aquel acto puro lleno de pasión y deseo pero también lleno de amor. Aunque ahora ya no sé si ese amor solo lo sentía yo. Si solo me estaba haciendo una película en la cabeza para no aceptar la realidad y el amor de su parte nunca estuvo. Me gustaría saber si en algún momento me amo pero ya no está aquí. Ya no más. Se fue y creo que nunca volverá y me toca aceptar su decisión y tomar de aquel trago amargo de derrota y tristeza que ahora tiene mi boca en sus adentros. Esa sensación que me dejó este amor al cruzar esa puerta hacia fuera para no volver nunca a entrar más por ella. Esa noche no me quedo nada más que cenar sola como seguramente estaría por mucho tiempo en esa cosa dónde antes con solo dos personas parecía estar llena hasta las no poder. Llena de amor y de alegría, llena de amor y de caricias. Pero ahora ya no más, ahora solo hay un gran e inmenso vacío como el que hay en mi alma, en mi cuerpo y en mi corazón. En esta casa y en esta mesa solo me acompañan mis lágrimas que salen sin pedir permiso y sin intenciones de pedir perdón. Termine de cenar y me fui a bañar y a subirme en mis pensamientos, puse una película en el televisor que al final me vio ella a mi porque yo me había quedado dormido y ni cuenta me di. La verdad es que tampoco le había hecho mucho caso a la película porque con la mínima cosa que me recordara a Erick me hechaba a llorar así que lo mejor fue que me haya quedado dormida al final.
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