CAPITULO. 9 LA MAGIA SI EXISTE
Angela
Mis ojos y mi boca se abrieron de igual manera. Estaba caminando y ni siquiera sabía hacia donde iba. No sabía dónde rayos estaba pero era obvio que no estaba ni cerca de aquel parque en dónde me caí. Desperté y la fuente no estaba. ¿Cómo era posible que no estuviera allí? Debía haberme golpeado y estar en un sueño, yo no encontraba ninguna otra explicación.
A mí alrededor iban pasado todo tipo de criaturas muy extrañas y la verdad es que nadie me prestaba atención. Seguí caminando y parecía que me metía cada vez más al fondo de aquella extraña ciudad. No podía evitar mirar a todos lados mientras iba caminando y con cada mirada veía cosas aún más extrañas.
Habían personitas pequeñas con alas que parecían adas, animales con forma de persona, algunas cosas que parecían personas pero tenían colores raros en la piel, algunos con escamas, otros con colas y hasta garras. Yo no podía dejar de cerrar la boca y mientras más caminaba más me asombraba.
Mientras me iba adentrando en aquella ciudad de repente choque con algo y cuando me voltee para pedir disculpas casi me da un infarto con lo que ví. Me di cuenta que había chocado con alguien alto así que empece a subir la cabeza para poder pedirle disculpas viéndolo a la cara pero mientras más subía mi cara más cuerpo iba yo viendo de a quien choque. Cuando estaba yo ya con la cabeza totalmente ida para atrás lo pude ver.
Era una clase de gigante muy gordo y lleno de verrugas, con una nariz muy grandes y las orejas por igual. Eran tan grandes que a pesar de tener algunos siete u ocho metros, imagine porque no se mucho de medidas, le podía ver la cara y más que al parecer había sentido que choque con el así que miro hacia abajo. Cuando lo ví bajar el rostro me congele por unos segundos pero después me fui de a ahí lo más rápido que pude.
Seguía caminando y las cosas raras eran más y más. ¿Acaso me habían secuestrado los aliens y me habían traído a un planeta extraño? Creo que esa posibilidad era menor que estar en coma o muerta por ahí en el parque tirada. Trate de calmarme un poco y no parecer una loca y llamar la atención de las cosas, porque no se cómo llamarles, que estaban a mi alrededor. Dure al rededor de quince minutos caminando desde que había salido de detrás de los árboles y llegué a una zona que parecía la más viva de ese lugar. Habían colores brillantes por todos lados, se oían risas y voces gritando como en el mercado ofreciendo sus productos. Habían alguna clase de edificios pero que no se parecían para nada a los que había visto siempre, estos parecían sacados de cuentos de adas.
Volví a chocar con alguien más que está vez no era tan grande por suerte. Pero está vez no me preocupe en pedirle perdón porque mi total atención quedó en algo que estaba frente a mi. No lo podía creer. " Tiene que ser una puta broma" dije para mí misma cuando ví aquello.
Era un enorme, pero realmente enorme cartel que estaba pegado a uno de los edificios más grandes de aquel lugar. El cartel tenía grandes letras que decían " Bienvenidos sean todos al maravilloso mundo mágico", pero lo que me sorprendió no fue eso sí no que debajo de esas letras había una foto de un hombre, muy apuesto debo decir la verdad. Era un hombre de ojos claros y cabello n***o, estaba con el pecho afuera y solo con unos pantalones blancos puestos, tenía detrás de él dos grandes alas de plumas rojas y blancas, y en la foto parecía tener una mirada coqueta mientras se ponía el dedo pulgar en la boca tirando hacia abajo su labio inferior. Junto a la foto estaba el nombre de aquel hombre. "Valentín, el ángel de el amor, tú CUPODO que nunca falla".
Ahora sí estaba segura que eso tenía que ser un producto de mi imaginación. Había maldecido tantas veces a cupido y desee tenerlo en frente y desquitarme tantos malos amores que había puesto en mi camino que me desmaye y empecé a delirar con hacer eso realidad. Eso en la vida podía ser cierto. San Valentín, cupido, como se llame. Eso es un invento de las personas para darle la responsabilidad a alguien de cuando se enamoran y una figuera que habían tomado para comercializar el amor. Eso no podía ser cierto ¿O si?
Estaba muy nervioso y no sabía en realidad porque. Bueno obvio estaba en un lugar extraño dónde no sabía si estaba soñando, muerta o llevada por por lgun alíen, pero no era eso lo que me tenía así, era algo más. Empecé a caminar hacia ese edificio que tenía esa foto de "cupido". Me pare en el frente y me quedé ahí unos minutos pensando si decía entrar o no y que era lo que iba a hacer o decir si decidía entrar cuando estuviera dentro. Luego de unos minutos decidí que si iba a entrar. Agarre la puerta, respire muy hondo y luego abrí esa puerta.
Cuando entre estaba muy sorprendida. A pesar de que aquí las cosas eran todas bastante raras, el edificio parecía una clase de oficina. Había una recepción con todo y recepcionista, habían algunas de esas criaturas vestidas como de traje como suele ser hasta en mi propia oficina, otras criaturas que estaban como en una clase de área de espera. Todos se movían de un lado al otro muy aprisa y de verdad que me recordó a cuando yo trabajaba como pasante en mi oficina después de que me graduará.
La verdad es que parecía un caos, pero un caos que es normal en una oficina y me imaginé que debía ser algo importante, aunque no sabía cómo podía pensar así si se suponía que era un sueño mío pero bueno. Después de un rato admirando la belleza que tenía ese lugar que la verdad no sabría cómo definir por completo porque era algo que nunca había visto, decidí ir a la recepción. Si por alguna razón esto no era un producto de mi gran imaginación y un golpe en la cabeza, sentí que en ese lugar podia encontrar alguna respuesta. Cuando me acerque me di cuenta que la recepcionista también era como una clase de hada porque tenía alas pero a diferencia de las que había visto sino que está tenía un tamaño normal.
- Hola, buenas. - Dije cuando me acerque y la verdad estaba muy nervioso.
- Hala hermosa, bienvenida a la oficina central de el mundo mágico, mi nombre es Alicia Klarinsqui, pero puedes llamarme Alias, ¿En qué puedo ayudarte. - Me dijo ella con una gran sonrisa en el rostro que no sabía si era por ser amable o solo porque era su trabajo, pero estaba bien.
- Hola Alias, yo..yo estoy... - Trate de no sonar nerviosa pero no estaba funcionando.
- Aaaaa ya veo. Eres de las chicas que viene para el trabajo de secretaria de el papi sabroso de Valentín ?cierto? - Aliss no me dejó terminar y comenzó a hablar. Me miró de arriba hacia abajo con una mirada y una sonrisa pícara. - Siii, ya veo que si. Bueno mira, tú eres la primera que viene hoy pero tengo que decirte la verdad. - Aliss se recostó sobre el mostrados y me hizo señas para que me acerque a ella y así lo hize. - ¡Valentínnnn! A estado muyyyy exigente estos días. - Me dijo levantando las cejas y se volvió a poner dónde estaba mientras comenzó a jugar con una lápiz. - Han venido varias chicas estos días pero él no ha aceptado a ninguna, no entiendo que le pasa. Pero bueno nada sabe tu puedes ser la afortunada. - Aliss me guiño el ojos tipo película y me dió un poco de risa.
- Bueno yo la verdad. - Intente hablar pero ella de nuevo no me dejó.
- Ay bueno no tienes que decir nada, se que eres una silfa pero no tienes que sentirte mal por eso. Es algo normal, tú r**a cada vez es más, tarde o temprano alguien los verá y será algo normal.
- ¿Una silfa? - Dije muy confundida por lo que ella había dicho.
- Si una silfa, ay cariño ¿Es que vienes de muy lejos, en algún campo donde no saben ni siquiera que ustedes son algo raro? Ay que mal por ti de verdad. - Aliss me miraba como si fuera un perro sin hogar en medio de la calle y yo todavía estaba sin entender nada. A ver te explico mi amor amor. Silfa es la manera en la que nosotros aquí le llamamos a los que son así como tú, sin poderes ni habilidades, sin ninguna gracias, los que son más parecidos a los humanos esos. - Escuchar hablar a Aliss era como estar viendo una película donde estuviera la típica chica popular tratando a la protagonista como una campesina inculta cuando no lo es.
- Parecidos a los ¿Humanos? - Dije haciendo un gran enfasis en la parte de humanos.
- Ay si cariño, o no me digas, tampoco saben que son los humanos de dónde vienes, oh por los reyes de los once reinos, no lo puedo creer. - Aliss parecía tan asombrada que abrió muy grande los ojos. - A ver mi amor, los humanos son así igual a ti, aunque tú eres muy bonita, pero igual y tuvieras que ir a su mundo pasarías perfecta como encubierta. La única diferencia entre su r**a y la tuya es que ustedes nacen en el mundo mágico y ellos en el mundo de ellos, sino fueran la misma cosa. Algunos dicen que llegaron humanos a este mundo traídos por seres mágicos y que así comenzó a existencia de los silfa, dicen por ahí que fueron duramente castigados esos seres mágicos. - La última parte Aliss la dijo muy despacio como si fuera una clase de secreto.
- Aaaaa bueno creo que ya entiendo. - Debía seguirle la corriente ya que pensé que no me convenía decir que era humana si de verdad esto no era parte de mi imaginación. - ¿Y por qué los castigaron de esa manera? - La verdad me daba mucha curiosidad.
- ¡Cómo que por qué! Los humanos no pueden venir a este mundo. No deben saber que este mundo existe. Todos creen que la existencia de los seres mágicos no son más que cuentos y leyendas. Si supieran y pudieran tener acceso a este mundo, todo sería un caos. En los libros antiguos se relata como los humanos y los seres mágicos antes vivían en armonía, pero los líderes humanos querían apoderarse de este mundo así que no quedo otro remedio que separarnos de ellos. Ellos no pueden venir pero nosotros si podemos ir para allá. Bueno los que tienen trabajos que tengan que hacer allá como Valentín que se encarga de el tema de el amor. Ellos no pueden ni con eso. - Aliss estaba hablando hasta por los codos y y parecía como si yo fuera su amiga de años. Pero no puedo negar que era bueno que ella me hubiera dicho todo eso y ma verdad me había sorprendido.
- Es increíble todo lo que me acabas de decir, no tenía idea. - Ya no me quedaban dudas que esto no era mi cabeza. Yo nunca podría inventar algo así.
- Ay cariño con todo gusto. - Aliss tiro casi un grito y tiro también sus manos hacia mí. - Si te dan el trabajo puedes contar conmigo para ayudarte en lo que necesites, entre chicas nos tenemos que ayudar. Ahora es mejor que subas. ¿Vez esa puerta que está allá pegada de la pared? - Yo miré hacia donde ella me señaló y parecía una clase de ascensor, así que asentí con la cabeza. - Bueno eso es un elevador, no creo que hubieras visto uno de esos antes de dónde vienes pero bueno ni al caso. Vas le das al botón que tiene una flecha para arriba y cuando se abra te metes ahí. No tienes que tener miedo he, no te va a pasar nada. Cuando estés dentro le das al botón que tiene un diez y te fijas en la parte de arriba. Cuando llegues al diez, osea que haya un diez en la parte de arriba te bajas. En el fondo de el pasillo hay una gran puerta roja, esa es la oficina de Valentín. ¿Entendiste verdad mi amor. - Estaba asombrada de que ella me estuviera tratando como una ignorante pero tenía que estar tranquila.
- Si Aliss, entendí perfectamente, gracias.
- Exelente, entonces subes y si te llegan a dar el trabajo le dicen a Valentín que te enseñe cómo llamarme y vamos y te buscamos algo de ropa para que te quites esa ropa horrible de campo que tienes. Aquí son muy exigentes. - Ni siquiera me acordaba que estaba en ropa deportiva, pero no era para nada fea por Dios. - Pero bueno no te quito más tiempo, ya vete. - Aliss me señaló hacia el ascensor y yo solo asentí y me fui.
No sabía que rayos iba a hacer pero sabía que aunque no sabía cómo diablos había pasado esto. Era mi oportunidad para decirle a ese tal Valentín a su cara lo mucho que lo odio por todo el daño que me ha hecho.
Fui hasta el ascensor y le di al botón para que llegara a ese piso. Mire hacia donde estaba Aliss y me di cuenta que ella me estaba mirando así que la saludé con las manos y con una sonrisa de de nervios en la cara. El ascensor llegó muy rápido así que me metí sin volver a mirar hacia otro lado.
Estando ahí me puse realmente nerviosa porque de verdad no sabía que iba a hacer pero tenía que hacerlo. Mis pies se estaban moviendo solos mientras iba subiendo y tuve mucha suerte de estar solo ahí dentro. Cuando el elevador llegó al piso diez me baje y comencé a mirar a todos lados. Parecía una oficina cualquiera. Varias áreas de lado y lado y una gran puerta roja en el fondo como me había dicho Aliss. Comence a caminar y me di cuenta que todos me estaban mirando y no sabía si era por mi forma de vestir o porque para ellos era una "silfa". Pero bueno trate de ignorarlo todo y seguí caminando hasta estar frente a aquella gran puerta roja, en realidad era muy grande.
Me pare frente a ella y respire muy hondo por unos segundos y luego toque la puerta. Escuché una voz desde adentro que me dijo "pase" y así lo hice. A pesar de ser tan grande la puerta se abrió bastante fácil. Entre y de inmediato ese hombre que estaba de espaldas miro hacia a mí.
Y ahí estaba, era el mismo que estaba en el gran cartel que estaba afuera de el edificio. ¿De verdad era cupido, el responsable de mis males? De verdad no lo podía creer aunque lo estaba viendo.