Capítulo 7: Acepto.

1706 Words
Narra Madison Sí, una nueva llamada cambiaría mi vida completamente. Aquel llamado me devolvió la tranquilidad, de nuevo una oportunidad para mí, pero no creí la forma en que esa deseada oportunidad llegaría. —¿Por qué en un restaurante? —me preguntaba mirando la dirección de aquel lugar donde me harían la entrevista de trabajo. —Cariño, ¿segura que es la misma persona que te llamó antes? —Sí, es la misma persona, mamá. Mi desconfianza me hizo dudar, no sabía si en realidad debía asistir, pero luego me dije a mi misma —tranquila, todo estará bien, si ves algo extraño te vas, así de simple. La mañana siguiente de aquel llamado, en las horas de la tarde casi noche, estaba terminando de hacer ondas en mi cabello. La señora Taylor siempre me decía que la primera impresión es la que cuenta y seguiré su consejo. —Madi, este vestido lo compré para ti hace un tiempo, iba a esperar a tu cumpleaños para dártelo, pero algo me dice que debes usarlo hoy. Te dará suerte en tu entrevista. Mi madre abre ante mí un lindo vestido de color blanco. —Oh, mamá. No tenías que hacerlo. —Lo vi en una tienda y de inmediato pensé en ti. —Te he dicho que gastes tu dinero en lo que tú necesitas, no tenías que comprarme un vestido. Ella lo extiende hacia mí con una sonrisa. Solté un pequeño suspiro y sonreí. —Gracias, mamá. El vestido de corte recto, a la altura de mis rodillas, ligeramente ajustado y con un escote en forma cuadrada en mi pecho. Era sencillo y al mismo tiempo elegante. Debo admitir que en ese momento que me dirigía al restaurante, tenía nervios, no sé por qué. Una entrevista no suele hacerme sentir así, pero estaba ansiosa. ¿Hacía mal en ir a pesar de esa sensación? Agité mi cabeza y evité pensar en eso, yo no soy una mujer que baje su cabeza ante los temores, desde muy joven me enfrenté a la vida y ya viví aquello que siempre temí que era casi perder a mi madre, así que, ya no le tengo miedo a nada. Llegué a este lujoso y fino restaurante, ubicado en la mejor zona de la ciudad. Alguien en recepción verifica mi nombre en su ordenador y me permite ingresar, pero hasta ese momento no sabía con quién debía encontrarme exactamente. Pasé a un enorme salón y miré todo el espacio sin saber hacia dónde ir exactamente. Miré de nuevo el mensaje de confirmación y no hay más que una dirección y una hora. —Mierd* —solté mordiendo mi labio. En el instante que estaba por volver a la recepción y pedir información, veo a un hombre de piel blanca, cabello castaño medio y cejas pobladas, que estaba sentado en un extremo del salón. El hombre parecía distraído; era la única persona sola en una de las mesas, deduje que esperaba a alguien. —Es él —susurré segura de que era quien haría la entrevista. Llamé su atención y lo primero que noté fue el color de sus ojos, un verde profundo. La intensidad de la mirada de ese hombre me hizo tragar sonoramente. Largas pestañas, cejas pobladas, ojos grandes… sus facciones eran marcadas, su mandíbula y mentón pronunciado, nariz larga y respingada. El traje que llevaba puesto le daba un toque de elegancia y clase, tanta que sentí que debí esforzarme más en mi apariencia. Al sentarme frente a él, al escuchar sus preguntas, pensé que quizás no tendría mucha suerte, el tono de su voz, tanta seriedad en su mirada, sentía que algo en mi currículo no le parecía bien, lo miraba con mucha frecuencia. En ese instante que pensé que mi perfil no aplicaba para lo que él buscaba, termina diciendo más de lo que imaginaba. —Seré directo con usted, señorita Blake... —esa pausa fue la que me alertó y me adelantó en las posibles malas noticias—. En realidad, no estoy necesitando una asistente, la he llamado porque quiero contratarla para que sea mi esposa. Ladeé mi cabeza y junté mis cejas, ¿escuché bien? —Perdón ¿su qué? —Lo que acaba de escuchar. Mi cara seria se fue transformando, sonreí esperando que dijera aquella frase de “es un chiste” pensé que solo intentaba romper el hielo, pero él no sonreía. —¿Está bromeando conmigo? —No. —Usted acaba de decir que está… ¿Puede, puede repetirlo? Creo que no le escuché bien. Mantuve mi sonrisa porque sentía que mis nervios me estaban haciendo delirar. El hombre se acomoda en su asiento, apoya sus codos en la mesa y se inclina un poco más hacia mí. —Su antigua jefa le pidió a mi madre que la contratara, “es una joven brillante y responsable. Necesita el trabajo y no tenemos como remunerarla. Por favor, dale un lugar en tu empresa, ella realmente necesita el dinero” Ese era el mensaje, textualmente, era ese. Usted necesita el dinero, señorita Blake. Abrí mi boca, pero no pude emitir ningún sonido. ¿Qué se supone que deba responder? Yo vine a una entrevista para la vacante de asistente, no para… para lo que sea que es esto. —No, yo no… —Seré honesto con usted. Tengo una situación legal que enfrentar, necesito una esposa y usted un trabajo. Solo será un acuerdo nupcial, mínimo doce meses, máximo unos treinta dos. Recibirá un pago, podemos llegar a un acuerdo, será bien pagada, recibirá lo suficiente para que resuelva lo que sea que deba resolver y listo. Un contrato seguro por un año, señorita Blake, si todo sale bien serán solo esos doce meses, pero en caso de haya alguna situación, podrán ser uno o dos meses más, pero después de eso, todo habrá terminado. Lo miré anonadada, mi cerebro procesaba más lento de lo normal las palabras que había mencionado. —Pero yo… Vi la copa de vino tinto frente a mí y la tomé para darle un sorbo grande. —Señor Villarreal, creo que hay una confusión. Vaya, empiezo a creer que me senté en la mesa equivocada. Aunque, veo que tiene mi currículo en sus manos y que… —obviamente no había ninguna confusión, pero no todos los días un extraño te pide que te cases con él —. Lo siento, pero a mí me llamaron para… —Lo sé —responde interrumpiendo—. Pero esto es diferente. Solo debe decir sí o no. Necesito una respuesta antes que se cumplan los treinta minutos que tengo disponibles para usted. Me resultaba una locura, nada tenía sentido. Un desconocido buscando a una esposa falsa por un problema legal, ¿Dónde hay cordura en eso? Tampoco daba tiempo para meditarlo y no sé si tengo en frente de mi a un psicópata. Negué con mi cabeza y antes de que pudiera responder verbalmente, él dice: —Solo le recuerdo su situación, señorita Blake. Aquí, recibirá mejor pago que siendo una simple asistente. Lleguemos a un acuerdo, usted podrá decidir si lo toma o lo deja. Pero esto puede solucionar sus problemas financieros. Él me hizo ver mi realidad y dudar en si debía aceptar aquello que me ofrecía. Sí, necesito el dinero, esto podría ayudarme. Mordí mi labio inferior y entrelacé mis dedos. —¿Cuánto dinero pagará? Con preguntar no pasaba nada ¿no? —Cuatro veces más de lo que ganaba con la señora Taylor —su respuesta estaba llena de seguridad. Abrí mi boca asombrada. —¿Cuatro veces más? —Pueden ser negociables, si así usted lo desea. ¿Qué dice? ¿Lo toma o lo deja? Su respuesta me dejó sin aliento. Estaba viendo una oportunidad, una que pedí a gritos, pero llegó de la forma más inesperada. Los cálculos mentales aparecen y ganando esa cantidad, podría librar la hipoteca de la casa de mi madre en… doce meses. Menos tiempo del que pensé, sí que es de ayuda, pero él también dijo algo importante. Miré al hombre y tomé su postura, apoyé mis codos en la mesa y lo miré. —Dijo que podría ser negociable, ¿no es así? Él me repara y vuelve a apoyar su espalda al espaldar de su asiento, alejándose de mí. —Sí, así es… La señora Taylor también me decía que las oportunidades cuando aparecen deben aprovecharse porque llegan solo una vez en la vida. —Yo necesito el dinero, usted necesita una esposa… yo podría aceptar, pero… —Pero ¿qué? —Tengo nuevos compromisos. —¿Eso qué quiere decir? —Aceptaré solo si aumenta un poco, cinco veces más de lo que ganaba con la señora Taylor y tenemos un acuerdo. Tragué sonoramente y repetí su movimiento, volví a apoyarme completamente en mi asiento. —Está bien. Su respuesta me sorprende aún más. —¿De verdad? —Sí, cinco veces más y cerramos el acuerdo. Entonces, ¿acepta? Respiré profundo y apreté mis dedos unos contra otros, bajé mi mirada pensando rápidamente en las consecuencias, beneficios, en lo que podría suceder… pero, carajo, necesito el dinero. —Acepto. Desde ese instante, sentí un peso en mis hombros. —Bien, la contactaré mañana a primera hora para firmar el contrato —dice él recogiendo lo que estaba en la mesa y en su regazo para guardarlo en un maletín—. Esté atenta a mi mensaje. El señor Villarreal se levanta de su asiento y mi cabeza se inclina hacia atrás al notar lo alto que es. El hombre me extiende su mano y dice: —Fue un gusto, señorita Blake. Miré su mano gigantesca y lentamente levanté la mía. —Mañana nos vemos —menciona estrechando mi mano con rudeza. Solo asentí con mi cabeza y lo vi retirarse del lugar. —¿Qué fue todo eso? —pensé en voz alta. Miré el resto del vino que quedó en la copa y lo terminé de tomar como si se tratara de un vaso de agua. Saliendo de aquel restaurante escucho a una mujer en recepción. —He venido a una entrevista de trabajo, pero no me dieron mucha información…
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