Nacho y Magdalena: ¿Estás bien?

2283 Words

Despertar al día siguiente fue un auténtico suplicio. La cabeza me dolía horrores, apenas podía abrir los ojos ya que, la poca luz que se filtraba a través de las ventanas, eran como puñales clavándose en ellos y todo mi cuerpo lo sentía pesado, magullado, como si una manada de elefantes me hubiera pasado por encima. Y si físicamente mi estado era lamentable, no lo era menos el mental. Apenas recordaba nada de lo sucedido la noche anterior, solo destellos de hechos que no sabía si eran o no reales y que no explicaban cómo había llegado allí, a aquel sitio donde recordaba haber querido abandonar y que, sin embargo, volvía a cobijarme entre sus paredes. Y es que, cuando reuní el valor suficiente para abrir los ojos, la habitación donde me encontraba me resultó ciertamente conocida ya que er

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD