Golpe y Sangre

2624 Words
Sentía la boca seca, seguramente había babeado por horas mientras dormía, mi madre me despertó cuando llego, me quede dormida mientras leía, cene me cambie y volví a dormir con el mismo pensamiento que me dispuse a olvidar con la lectura. *** Me pongo el uniforme desganada y medio me peino, baje, desayuné cereal con leche que traducido significa que mi mama se levantó tarde y no tiene ganas de cocinar. Tome mi mochila, salí, y mientras me encontraba en umbral de mi puerta miro el garaje y se me ocurre una descabellada idea. Sin pensarlo me regreso, tomo las llaves de la repisa y llego al garaje, le quito la tela que cubre al convertible, abro el garaje y enciendo el motor, salgo despacio, encuentro unas gafas en la guantera y me las pongo, me abrocho el cinturón y de la nada me encuentro estacionada en la acera con el motor encendido, en ese instante simón sale de su casa y entorna los ojos ante semejante vista, levanto mis gafas y le dedico una media sonrisa > apoyo mi pie en el acelerador y dejo atrás a simón boquiabierto y a mi madre de espalda. El viento juguetea con mi cabello y antes de terminar la canción que suena en la radio ya había llegado a la escuela, me estacioné donde pude mientras varios curiosos me miraban con asombro, yo solo fingí no verlos, guarde la gafas antes de entrar a la escuela ya habían causado suficiente asombro el día de hoy. A parte de conducir a la escuela cerrarle la boca a Simón y dar mucho de qué hablar, todo lo demás lo hice igual, me dirigí a mi casillero y me asegure de que fuera el mío antes de comenzar a forzarlo de alguna manera para que escupiera mis libros, al cerrarlo la chica propensa a mascar chicle sabor a fresa para pintar sus labios rojo fulana me está observando desganada. —Hola Susana ¿Cómo estás? —Hola—responde con una sonrisa no tan confiable. En ese justo momento Simón pasa al lado de nosotras, pensé que hasta aquí terminaría mi charla con ella porque seguramente se abalanzaría sobre él y lo llenaría de besos y yo no tenía ni ganas ni estomago para ver eso, pero algo inesperado ocurre, ella lo ve y aparta la vista inmediatamente, lo mismo ocurre con el ¿Qué diablos pasa aquí? El Me dedica una sonrisa sincera mientras yo le dedico una mirada confundida, aquí paso algo y tengo que averiguar que es, le preguntaría a Susana directamente pero ella no habla de sus desastres amorosos (porque creo que este es uno) creo que es porque siempre odia que tengo la razón en cuanto a sus relaciones y no quiere oír diciéndome te lo dije, tendré que obligar a Bárbara a que me lo diga, ella siempre le cuenta todo. — ¿Estás bien?—pregunto sabiendo que me va mentir —sí, es solo que hoy no me levante muy bien—mensaje recibido, no me va a contar nada. ¡Demonios! Odiaba quedar con la duda, pero para eso mi mente era experta en crear historias alternativas… que tal si el intento propasarse y ella no quiso nada. No, era ella la interesada, si alguien intento propasarse fue ella… ¿eso era? Qué tal si fue ella la que se insinuó demasiado y el no quiso nada, con lo orgullosa que era Susana seguro ahí acabo todo, pero… mis historias alternativas fueron interrumpidas por el sonido del timbre El profesor de literatura era un hombre tranquilo, unos de los pocos hombres que amaba lo que hacía, siempre nos contaba anécdotas de su vida de universitario que él creía que eran graciosas pero en realidad no lo eran, era alto con ojos avellanas y hasta cierto punto guapo, pero no era para perder la cabeza, lástima que toda su gracia la perdía a la hora de vestirse. El salón fue llenándose de estudiante moribundos de sueños, el profesor coloco su maletín en el escritorio y miro fijamente a los estudiantes acomodarse en sus asientos - Señor Dieppa se puso al día con mi materia—dijo el profesor con su tono jovial de la mañana - No—dice volteándose para mirarme—la señorita Pretelt no me ha dado un minuto de su apreciado tiempo para ponerme al día. > ¡Ahora si lo mato! Me ha hecho quedar como una mediocre delante el profesor, parece que le gusta amargarme la existencia, retrocedo mi cabeza muy lentamente, demasiado lento quedando en frente del profesor que ahora me miraba preocupado. Respiro pausado mientras intento buscar una salida —Se suponía que el señor Dieppa era el interesado, yo no tendría que buscarlo, era todo lo contrario, cuando uno le interesa algo lo busca ¿o me equivoco?—respondo con una media sonrisa —Tiene razón—replica simón mirándome fijamente—debí buscarla—estas últimas las pronuncias suavemente con sus esculpidos labios como si fuera una amenaza Frunzo mis ojos hacia él y por primera vez en mi vida evito sonrojarme, el resto de la clase incluyendo el profesor nos miran con la sensación de haberse perdido de algo muy importante y que solo nosotros dos sabemos y no queremos contarlo —Bien comencemos la clase—dice el profesor interrumpiéndolas miradas electrizantes entre simón y yo *** La gimnasia nunca me ha gustado, soy demasiado débil y flacucha para hacer ejercicio, siempre término golpeada o con moretones, además de eso están esos horribles shorts para hacer deporte que en nada me favorecen y más bien parecen de los años 80 y mis piernas de pollo se pierdo en ellos. Debo decir que para la hora de gimnasia todavía estaba molesta con simón, había algo de resentimiento acumulado en mi interior que un día de estos terminaría envenenándome sino lo escupía, trate de relajarme y no pensar en ello pero es bastante difícil sobre todo si él está ahí mirándome. Suena el silbato, el profesor de gimnasia es un tipo de aspecto militar de unos 40 años y muy serio, su sentido del humor es bastante raro y peculiar, tendrías que pertenecer al ejército para entender uno sus chistes —Jóvenes hoy vamos a jugar vóleibol, formen equipos, hombres contra hombres, mujeres contra mujeres—grita el profesor Genial “vóleibol” como si mis manos tuvieran fuerza para golpear una pelota, —no importa—susurra mi vocecita racional—puede que no tengamos fuerza pero si tenemos rabia y eso combinado con los brazos forma una combinación perfecta Rápidamente formamos equipos y yo brinco por todas partes emocionada por el plan de mi vocecita racional. Al final del partido hemos derrotado por 12 puntos al equipo contrario y me alegra decir que yo colabore bastante, sudada, andrajosa y bastante colorada debido al ejercicio, vacío una botella completa en mi boca en un nanosegundo y siento la necesidad de tirármela el resto de agua en la cara como los futbolista, pero con la pésima puntería que tengo seguramente terminaré siendo miss camiseta mojada 2021 así que me abstengo de esa idea. El profesor se acerca sigilosamente con una sonrisa maliciosa... ¿que querrá? —Bien señoritas ya que están tan entusiasmada por ganarle a sus compañeras les propongo que compitan con los hombres Ahogue un grito al oírle decir eso, ¿a los hombres? ¿Porque? Si puede que utilicé mi furia para golpear la pelota con más intensidad pero no era para tanto Rápidamente y sin protestar nos colocamos en posiciones, el primero en encabezar la fila es Simón, bien contigo me puedo desquitar, sonrió mostrando una hilera de dientes perfectos y todos los momentos vergonzosos que compartimos se me viene a la mente como un flashback, suena el silbato, la pelota está en el aire me levanto como 5 metros estiro mi brazo y golpeo con toda mi fuerza la pelota que, por desgracia termina en el rostro de simón, diablos… El pobre chico termina de espalda con la frente ensangrentada… ¡Oh por DIOS! Todo sucede como en cámara lenta, me resbalo por debajo de la red y me arrodillo rápidamente ante Simón no sin antes recitarle como mil veces lo siento, la multitud se aglomera en un abrir y cerrar de ojos y estoy segura que más de uno dirá que fue intencional, pero no lo fue ¿oh si lo fue? —lo siento tanto, lo siento, Dios mío estas sangrando, lo siento, no fue intencional—dije rápidamente mientras trato de tocarlo —oye sabía que me odiabas pero no que quisieras matarme—respondió modo de broma mientras se incorporaba Suelto una risa nerviosa y trato de calmarme —Pretelt—Dice el profesor apartándose entre miles de curiosos—llévalo a enfermería. Bueno era lo justo, lo ayudo a levantarse y trato de que se apoye en mí, pone su brazo en mi hombro y así nos vamos a la enfermería —De verdad lo siento tanto, lo siento, lo siento, perdón —pausa para respirar—normalmente soy pésima para los deportes y no sabía que podía pegar así a una pelota—digo rápidamente tratando de excusarme —Tranquila, aunque debo admitir que a mí también me sorprendió que una chica tan menuda como tú me derribara de esa forma—sonrió irónicamente mientras se detuvo para mirarme— has bajado mi autoestima—dijo De nuevo suelto una risa nerviosa, debo dejar de reírme así, llegamos a la enfermería y lo incorporo en la camilla, la enfermera sale inmediatamente y no muestra ningún signo de alarma, seguramente ha visto más sangre que en una película de terror, me aparto mientras lo curan. —Seguramente hay que hacerle tomografías para ver si el golpe no afecto nada—interrumpo el silencio incomodo mientras revuelvo mis dedos —Si seguramente—responde secamente la enfermera—pero ya eso es dé cuenta de él, la escuela no cubre eso. Me quedo boquiabierta, ¿cómo puede decir eso? —No te preocupes Simón, mi madre es enfermera—replico secamente imitando su gesto en la cara— y de aquí nos vamos al hospital ella está de turno —Gracias—responde mientras me dedica una sonrisa sincera—pero mientras tanto tiene una pastilla para el dolor de cabeza —sí, enseguida la busco—resopla la enfermera mientras se aleja y me dedica una mirada amenazante Dejándonos a mí y a Simón solos —No me agradezcas, es lo mínimo que puedo hacer después de que yo fui la causante de todo esto —Sabes una cosa –me toma de la mano—lo único bueno de todo esto es que ya me tuteas Y por tercera vez suelto mi risa nerviosa—diablos—debe pensar que soy una idiota por reírme de esa manera —Aquí tiene—la voz gruñona de la enferma nos interrumpe y nos soltamos las mano inmediatamente —Gracias—responde simón, —e inmediatamente se toma la pastilla—le ordeno la enfermera Simón se tomó la pastilla y se recostó en la camilla, sentí la necesidad de cuidarlo, de acariciarle su hermoso rostro con mis manos, pero me abstuve. Al cabo de un rato yo seguía contemplándolo dormir, sus labios entreabiertos y Su pecho subía y bajaba lentamente, parecía un ángel, pero ese hermoso retrato se veía opacado por una herida en la cabeza, me maldije en silencio, me sentía tan mal—creo que se llama remordimiento—interrumpe mi vocecita racional—la ignoro—yo seguía ahí sentada junto al chico de la ventana, al que hacia un rato lo detestaba más que a nadie en esta mundo al que quería que la tierra se lo tragara y ahora mírenme cuidándole el sueño, esperando que se despertara para que me dedicara una sonrisa… esa hermosa sonrisa. ¡Pero que patética soy!, como se me ocurre pensar que este chico tan hermoso puede fijarse en mí, no lo consiguió Susana que tenía todos los medios y la experiencia para hacerlo, ahora yo. Pero ¿porque mi corazón se sentí extraño y ahora mismo latía de una forma errática? ¿Por qué en estos momentos sentía unas ganas infinitas de besarlo? Con la misma rapidez de un bala mis preguntas fueron contestadas, Estaba claro y me dolía, Dios, ¡cómo me dolía! Simón me gustaba y demasiado, trataba de ocultarlo pensando que era más fácil odiarlo y pretender que era un chico como cualquier otro, pero no lo conseguí, ahora soy un Ícaro que juega demasiado cerca del sol y seguro terminaría encandilada por sus destellos, me incorporo bruscamente ante mis nuevos descubrimientos, siento un nudo en la garganta avisándome que lagrimas tibias mojaran mis mejillas, me alejo lo más rápido posible ante el baño más cercano y como si mis lagrimales les hubieran hecho clic mis ojos se inundan y lágrimas a chorro empezaron a brotar. Yo que jure que nunca lloraría por un hombre y menos uno que ni siquiera se ha atrevido a ilusionarme, sin perder tiempo seco mis patéticas lágrimas y respiro profundamente > Miro por el rabillo para cerciorarme de que no haya nadie y salgo directo a la enfermería, siento el corazón en la boca ¿Cómo lo mirare ahora? ¿Cómo rayos voy a comportarme con él? Cuando entro el sigue en la misma posición en donde lo deje, se mueve y yo me paralizo, murmura algo en sueños pero no sé qué es, vuelve a hacerlo pero esta vez puedo oír que es > murmuró ¿Qué demonios…? ¡Dijo mi nombre! Tapo rápidamente mi boca para evitar que se me salga un grito, debe ser una pesadilla—me consuelo— de pronto sus ojos se abren de golpe y me observan sorprendidos. — ¿Sigues aquí?—preguntó extrañado —sí, no me atrevía a dejarte solo—respondí tímidamente —Qué bueno. Trate de ignorar el vuelco que dio mi corazón cuando sus ojos brillaron hacia mi agradecido…cálmate…cálmate. —será mejor que después de la escuela nos iremos directo al hospital, ¿claro, si te parece? —Ah claro—dijo riendo— tienes un hermoso convertible que nos servirá de transporte — Ah cierto El convertible, no me acordaba—digo nerviosa — ¿Es de tu padre?— preguntó —sí, pero como nunca está en casa y mi madre odia manejar, Así prácticamente es mío. —Sí que tienes suerte yo querría tener un auto así— —No es la gran cosa, —alzo mis hombros demostrando desinterés— es antiguo pero está en buenas condiciones y no me gusta usarlo mucho—o demasiada información Pretelt — ¿por qué? —Eso de llamar la atención no se hizo para mí— digo esquivando su mirada—y de nuevo demasiada información. —tu aunque no quieras llamas la atención, Alex—dice mirándome directo a los ojos No te sonrojes, no te sonrojes, no te sonrojes, respira, respira. —Si claro mírame soy un desastre—digo señalándome— Creo que ya deberíamos irnos—susurro —Sí, ya me siento mejor—se incorpora pero pierde el equilibrio y yo sin perder tiempo lo sostengo, aunque no es fácil él es doble de mi tamaño. — ¿Estás bien?—pregunto algo agitada por el susto —sí, creo que me levante muy rápido —Se acabó—dije rotundamente—nos vamos directo al hospital, con o sin permiso. El solo asintió sin protestar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD