Fifi.
Odio este maldito viaje, algo en mi me dice que es una mala idea, nada bueno va a salir de reencontrarme con mi familia y específicamente con mí hermana. Me odia y ya lo asumí, no vamos a recomponer esa relación y me duele, todo lo que sacrifique por ella y Cloe, no una sino dos veces...cierro los ojos para no pensar y llorar por su desprecio. Asumir lo asumí, superar esta lejos de ser superado, éramos las tres mosqueteras para todos lados y ahora me quede sola y abandonada.
Cuando Angus me llevo al aeropuerto pensé que vendría conmigo pero mi sorpresa fue grande cuando se despidió de mí en las escaleras del jet.
-Trata de no meterte en problemas- dice.
-Me ofende- digo poniéndome una mano en el pecho.
-Lo digo en serio- y noto su preocupación- se que vas a estar con tu familia, pero no voy a estar ahí para protegerte.
-No necesito que me protejas me entrenaste bien- le digo y el asiente.
-Y aun así soy tu protector- afirma- eres mi responsabilidad Fiorella Taylor Lopez- lo dice con ese tono de devoción que te hace emocionar, desde que llegue hace cuatro años atrás el me tomo bajo su ala y no solo me ayudo a ser la mejor soldado sino que también se ocupo de ayudarme con mis traumas.
-Prometo portarme bien Angus y si no lo hago alguien va a enviarme de una patada de nuevo a Escocia, no saben lidiar conmigo.
Él niega con la cabeza pero no dice nada y nos despedimos con un abrazo, y ahora estoy acá sola pensando en lo que voy a enfrentar. Un rato antes de aterrizar voy al baño y reviso mi atuendo y mi aspecto, chequeo que el maquillaje no este corrido, el cabello bien arreglado y miro mi ropa y sonrió.
-Claramente esta no es la Fifi que se fue- digo satisfecha.
Cuando el piloto anuncia que vamos a aterrizar algo dentro mío se mueve. Si, es miedo, ansiedad y emoción todo junto. Ajusto el cinturón y espero las maniobras de aterrizaje, una vez que la azafata me dice que puedo bajar desabrocho el cinturón y busco mi bolso de mano, bajo escalón por escalón y debo decir que algo se quiebra dentro mío no hay nadie, ni un maldito auto esperando por mí.
-¿Que esperabas Fiorella? ¿Una fiesta de bienvenida?- digo con una sonrisa amarga, claramente no esperaba mi gemela pero si a mis padres.
Los encargados del equipaje bajan mi maleta y me la dejan a mi lado mientras yo cargo mi bolso de mano.
-Señorita debería ir adentro la pista de aterrizaje no es seguro.
-Claro enseguida me muevo- digo aunque mis pies están plantados en el piso y no se mueven.
Espero unos cinco minutos y empiezo a buscar en mi bolso mi teléfono para llamar a papá cuando siento el chirrido de una ruedas de auto que vienen a toda velocidad, no me muevo, se que es alguien de la familia es nuestra pista privada. Una puerta se abre y se cierra de golpe.
-Señorita de casualidad no vio a una niña- dice el amor de mi vida y cuando escucho niña lo quiero matar.
-¿Niña?- digo girándome despacio y veo como Drae se quita de a poco las gafas de sol y me mira descolocado, si no puede creer en la mujer que me converti.
-Imposible- susurra y me repasa de arriba a abajo. Llevo puesto un pantalón de cuero que es mi segunda piel, una musculosa blanca que resalta mis pechos que no son discretos (gracias mi parte latina) y una campera de cuero colgada de mi mano, con unas botas de taco que me hacen mas alta de lo que soy.
-¿Fiorella?- dice tragando grueso, y me hace sonreir mas ampliamente, lo afecte...mi aspecto lo afecto.
-Desde que recuerdo ese es mi nombre ¿Tanto cambie cachorrito?- digo y el no duda en caminar hacia mí.
-Dios enana, estas enorme- dice y me levanta en el aire para abrazarme y hacerme girar.
Cuando me baja no puedo ocultar mi sonrisa de niña tonta por estar en sus brazos.
-Como cambiaste- dice revolviendo mi pelo, cosa que siempre hacia pero ahora odio porque sigue viéndome como niña.
-Drae no me despeines- digo con el ceño fruncido.
-Cierto ahora sos toda una adolescente- dice con cariño.
-Diría mujer- lo corrijo- la adolescencia la pase hace unos años.
-18 años no te hace mujer- me corrige y quiero golpearlo.
-Puede que para vos no- digo sonriéndole pícaramente- pero se que para muchos si, me hace legal- y le guiño un ojo.
-Ni se te ocurra- me grita pero yo ya me alejo hacia el auto- enana en serio ni se te ocurra acercarte a algún hombre.
-Primito estuvimos alejados mucho tiempo... esa aura protectora déjala para tu hermana, a mi hace rato que nadie me protege- miento porque Agnus me mataría si me viera con algún chico pero el no lo sabe.
-¿Que queres decir?- dice con miedo.
-Nada, solo que no hay nada que proteger- le miento sigo mas virgen que la virgen María, pero el no tiene porque saber, no quiero que me vea como una niña y si parecer una zorra es el camino allá vamos.
Me meto al auto y el carga mi equipaje, cuando arranca quiere seguir con la conversación pero lo llaman y pone el altavoz y charla de trabajo con otro hombre y me ignora durante todo el camino. Se nota que ama su trabajo y admiro eso aunque podría haber dicho que después lo llamaba y darme algo de atención.
Cuando llegamos a mi antiguo hogar sigue al teléfono por lo cual me bajo y doy un portazo, en la puerta de entrada esta mamá y papá que corren hacia mí.
-Mamá, papá- digo y los tres nos abrazamos, respiro hondo para no llorar porque los extrañe horrores, si bien cada tres meses me visitan no es lo mismo que vivir con ellos.
-Cariño estas enorme y hermosa- dice mamá besándome.
-Ya lo creo- dice mi tía Mia- ven acá nena- y no dudo en ir a sus brazos.
Cuando nos separamos tío Luca me saluda con otro abrazo y entramos a casa, en la sala están Aria y Cloe charlando y cuando me ven se tensan, detrás nuestro se mete Drae y nota nuestra interacción.
-¿Que pasa? No saludas a tu prima- reta a Cloe.
-Bienvenida- dice caminando hacia mí y me da un beso seco.
-Fiorella- dice Aria sin levantarse.
-También me da gusto verte hermana.
-¿Que pasa con ellas?- susurra Drae.
-Ahora no hijo- dice Mia.
-Va a ser una estadía super interesante- murmuro y mamá me abraza.
-Lo vamos a arreglar- promete y se que es imposible pero asiento.
Verlas activa algo y mi mano empieza a temblar, noto los ojos de Drae en mí por lo cual entrelazo mis manos y sonrio con inocencia.
-Tengo que ser más fuerte, esto no me puede ganar- me digo mentalmente.