8. Sangre y Castigo.

4946 Words
La reunión con Gorak no había resultado como Hazel espero, hace menos de un par de horas había llegado ahí totalmente esperanzada de que todo iba a terminar bien y ahora estaba de pie, con los ojos llorosos y un incontrolable temblor en su cuerpo, frente a la enorme casa mirando el espeso bosque sin saber qué hacer, sus alternativas eran pocas, o aceptaba el vinculo o esperaba a conocer el cruel castigo que Dastan le impondría. Y de alguna manera quería creer que él no sería tan cruel, pero las historias que había escuchado desde su adolescencia no resultaban alentadoras en este momento, además, aunque fuera una persona racional, como Kael le había asegurado, no sabía con qué intensidad había sentido el lazo y si su rechazo le rompió el corazón, tendría que exigir una venganza digna de su sufrimiento. - Qué hago?!- cuestionó en voz alta esperando que alguna deidad la escuchara y le indicara el camino que tan desesperadamente necesitaba conocer. "Acepta el lazo!"- sin embargo, la ansiada respuesta llegó de su necia loba que, con increíble emoción, parecía ignorar su dolor. Pero esta vez, Hazel no tenía ganas ni necesidad de mantener la misma discusión que no llegaba a nada; así que simplemente dejó que sus pasos la guiaran mientras ella seguía repitiendo en su mente los crueles castigos que viviría, apenas y alcanzó a escuchar unos murmullos lejanos que la hicieron consciente de la presencia de Kael, quien se encontraba en el claro del bosque entrenando con sus guerreros como era habitual y parecía, por su semblante, que no estaba preocupado por la situación que atravesaban, lo que, probablemente, se debía a que no conocía los castigos y tal vez era mejor así. Hazel lo observó en silencio, comprendiendo lo mucho que había luchado por demostrar que merecía el lugar que se le había heredado, Kael se preparó y estudió tan arduamente para ser el futuro Beta, que obligarlo a perderlo todo por ese amor ya parecía suficiente castigo. E inesperadamente tomó una decisión, quizas no era la mejor, pero al menos, podrían continuar con sus vidas, así que supo de inmediato a dónde debía ir y sin pensarlo se dirigió a la casa de la manada. Hazel avanzaba con paso firme aunque su mente estaba sumida en un torbellino de contradicciones, en más de una ocasión se detuvo queriendo dar un paso atrás, pero solo necesitaba recordar su conversación con Gorak para convencerse que debía hablar con Dastan, que no podía seguir evadiendo la situación, sin embargo, antes de llegar a la casa principal, una figura apareció frente a ella con la energía desbordante de siempre. - Hazel!- exclamó Esma, sujetándola del brazo con entusiasmo- no sabes lo que acabo de descubrir- joven frunció el ceño, sorprendida por el ímpetu de su amiga, pero antes de que pudiera preguntar, continuó hablando sin freno y su emoción era evidente en cada palabra- te acuerdas de lo que te conté sobre el lobo que nos ayudó aquella noche?, pues ya sé quién era!- afirmó con mucho orgullo. - Y quién era?- cuestionó esforzándose por sonar despreocupada. - Dastan!- exclamó como si fuera el mayor chisme del año- hoy en la mañana lo ví de cerca y lo reconocí, así que fui directo a la cocina con mi abuela para preguntarle quién era.... y adivina qué?, me dijo que era nada menos que Dastan, el futuro Alpha! Hazel sintió como su corazón aumenta el ritmo de sus latidos, ahora que la identidad de aquel lobo que tan amablemente las ayudó, quedaba al descubierto confirmaba que Dastan no solo había estado cerca esa noche, sino que probablemente había sentido el vínculo desde antes. - No es una locura?!- Esma continuó sin notar la rigidez en el rostro de su amiga- el mismísimo futuro Alpha estuvo con nosotras esa noche y ni siquiera nos dimos cuenta! La joven asintió lentamente, sin saber qué responder, su mente estaba demasiado ocupada procesando la revelación, Dastan la había encontrado esa noche y por eso la había olfatedo con tanta insistencia, tratando de hallar ese aroma tan peculiar pero algo cambio cuando ella perdió el conocimiento, y se preguntaba si había sido la inconsciencia lo que bloqueó el lazo. - Me moría de ganas por contártelo porque fue una total sorpresa- dijo Esma con una risita- te imaginas? el mismísimo Dastan!!- Hazel forzó una sonrisa, intentando aparentar normalidad. - Sí… qué sorpresa!!- murmuró, aunque en su interior, la sensación de inquietud no hacía más que crecer. Pero de un momento a otro, Esma se quedó en silencio de golpe, interrumpiendo su interminable parloteo, sus labios quedaron entreabiertos pero sus palabras se desvanecieron cuando su nariz se alzó ligeramente, aspirando el aire con una ansiedad casi instintiva, sus ojos se abrieron un poco más, brillando con una emoción que su amiga reconoció al instante. Y no tuvo que preguntar qué sucedía, lo sintió en el aire, en la forma en que Esma tembló levemente, como si una corriente eléctrica la recorriera de pies a cabeza cuando un gruñido bajo y posesivo retumbó detrás de ellas, tan profundo y vibrante como el eco de un trueno. - Mía!!- la voz de Vanko resonó con una intensidad llena de poder. Hazel se giró apenas a tiempo para ver al hombre aproximarse con pasos lentos y decididos, sus ojos se clavaron en Esma como un depredador que acaba de encontrar a su presa más valiosa; el aire entre ellos se llenó de un magnetismo feroz e incontrolable, la joven siempre tan habladora y risueña, no dijo una sola palabra, sus mejillas se tiñeron de un rubor intenso mientras bajaba la mirada, y su pecho subía y bajaba a la par de sus respiraciones agitadas. E instintivamente inclinando su cuerpo casi de forma involuntaria y con un gesto tímido, pero reverente, giró ligeramente su rostro apartando el cabello de su cuello, exponiendo la piel suave ante la mirada ardiente de Vanko; Hazel contuvo el aliento, alejándose discretamente de la pareja, fue un momento íntimo, tan puro y poderoso que sintió que estaba presenciando algo sagrado. Vanko no tardó ni un segundo más y en cuanto vió la sumisión silenciosa de Esma, su expresión se endureció con una emoción primitiva, un gruñido ronco escapó de su pecho cuando cerró la distancia entre ellos, inclinándose sobre su pareja y hundiendo el rostro en su cuello, aspirando profundamente su aroma como si necesitara impregnarse de ella para siempre. - Mía!!- repitió, pero esta vez en un susurro grave y con total devoción. El corazón de Hazel latía con emoción, era testigo del momento exacto en que un vínculo se sellaba en los corazones de ambos, no hacía falta más y no necesitaban palabras, solo la certeza absoluta de que a partir de ese instante, sus almas estaban unidas; desgraciadamente tampoco pudo evitar sentir un nudo en la garganta al ver una escena tan pura y emotiva, algo que ella no experimento cuando descubrió el vínculo que la unía a Dastan, pero antes de poder procesar lo que eso significaba, un escalofrío le recorrió la espalda, como si alguien la observara. Su mirada se alzó de inmediato, y entonces lo vio, en la ventana más alta de la casa de la manada, Dastan estaba de pie, con su elegante porte y su inigualable autoridad, observando la escena con una expresión que la confundió, no había furia en su mirada, ni rabia descontrolada, no, lo que vio en sus ojos fue algo parecido a la tristeza. Hazel sintió que algo dentro de ella se encogía, Esma y Vanko habían sentido su vínculo con tal fuerza que negarse a él ni siquiera cruzó por su mente, pero su historia era muy diferente, había sentido el lazo, sí, pero no con la intensidad arrebatadora de su amiga, no con la certeza absoluta que se reflejaba en los ojos del hombre. Y Dastan lo sabía, probablemente esa era la razón de su tristeza, saber que su compañera predestinada lo rechazó, incluso frente a todo el concilio no era fácil asimilar, y por un instante se quedaron así, él en la ventana, ella de pie frente a la feliz pareja con el corazón latiendole en los oídos, pero ambos mirándose fijamente hasta que Hazel desvió la mirada, incapaz de sostenerla por más tiempo, algo en su pecho dolía, pero no sabía si era por él o por ella misma. Dastan asintió con pesar antes de que su silueta desapareciera de la ventana, ya había sido testigo de la felicidad de su mejor amigo y aunque para él esa sensación estaba negada, no tenía intención de amargarle ese momento, Hazel observó el apasionado beso que la pareja se ofreció, pero el asunto que la había traído hasta aquí no debía demorarse más así que inspiró hondo, tratando de ignorar el peso en su pecho y el nudo en su estómago, y sin darse más tiempo para dudar, encamino sus pasos hasta cruzar la entrada de la casa de la manada. Y en cuanto puso un pie dentro, el aroma de Dastan la golpeó con una cruel intensidad, envolviéndola sin piedad, su cuerpo reaccionó instintivamente, sintiendo como un escalofrío la recorrió desde la base de su cuello hasta la columna, erizando su piel, deleitándose mientras Anka comenzaba a ronronear con emoción. Sin embargo, sabía que esa no era una emoción real, al menos no para ella y echando mano de toda su determinación, apretó los puños y alzó la barbilla, obligándose a mantenerse firme, eran sus instintos más primitivos y ella era un ser racional que no iba flaquear, de eso estaba segura. En el acto, sus pasos resonaron en los pasillos de madera mientras avanzaba hasta la gran puerta doble que conducía a la oficina de Dastan, y frente a ella, dos guardias de postura rígida y semblante impenetrable se interpusieron en su camino. - Quiero hablar con.....Alpha Dastan- declaró con voz firme, a pesar del nerviosismo en su interior. - El futuro Alpha no está disponible para nadie- los guardias ni siquiera se inmutaron ante su presencia. Hazel apretó la mandíbula, no pensó que llegar hasta Dastan fuera tan difícil, algo que no sucedía con Desmond, su padre y aún así debía lograr que la recibiera. -Es importante- declaró esperando que eso fuera un argumento suficientemente válido para llevarla hasta él. - No está disponible- repitió el guardia con tono inamovible. La joven inspiró hondo y se obligó a no perder la paciencia, por un instante consideró usar su "posición" como Luna para ingresar pero no necesitaba rumores corriendo por la manada, al menos no hasta poder hablar con Dastan y conocer que decisión había tomado. - Necesito hablar con él....díganle que Hazel Wolfwood está aquí, que necesito hablar con él sobre algo urgente....por favor. Los guardias se miraron entre sí, debatiendo si valía la pena molestarlo con su presencia, hasta que finalmente uno de ellos soltó un resoplido de fastidio y giró sobre sus talones, desapareciendo tras la puerta; Hazel se quedó de pie con su corazón latiendo cada vez más fuerte y con Anka actuando como una loba en celo en su mente, pero de ella se encargaria después, lo primero era llegar hasta Dastan y resolver el terrible predicamento que la Diosa Luna les había otorgado. Afortunadamente, el guardia no tardó en regresar con el mismo semblante inmutable y, sin pronunciar una sola palabra, abrió la puerta con un gesto seco, indicándole que podía entrar, la joven tragó saliva, por un segundo, su instinto le gritó que se diera la vuelta, que no cruzara ese umbral, pero ya no había marcha atrás, así que respiró hondo, cuadró los hombros y avanzó. Apenas puso un pie dentro, el aroma de Dastan se intensificó, era más fuerte, más envolvente, como si impregnara cada centímetro del despacho, con cada paso que daba, su corazón martilleaba contra su pecho y la piel de sus brazos se erizaba mientras comenzaba a sentir un extraño y agradable dolor entre sus piernas. Y fue aquella última sensación la que la obligó a detenerse en seco, no necesitaba ser muy lista para comprender lo que le sucedía y ese si sería un problema, como Dastan olfateara las reacciones que estaba provocando en ella probablemente terminarían sellando el lazo y esa no era una opción, así que de inmediato comenzó a inhalar y exhalar pata controlar sus impulsos y disminuir lo suficiente los latidos de su corazón para, al menos, pasar desapercibida frente al poderoso olfato del futuro Alpha. No fue tanto como ella hubiera querido pero la sensación en su intimidad desapareció, y con su mano temblorosa tocó levemente, apenas sus nudillos hicieron contacto una voz profunda y grave resonó desde el interior. - Adelante. El sonido hizo que las sensaciones regresaran, odiando a sus instintos por esa reacción pero volvió a respirar con calma mientras inconscientemente alisó su ropa y se pasó una mano por su negra cabellera antes de girar la perilla y entrar. La habitación era amplia, con una iluminación muy clara proveniente del exterior, y detrás de un majestuoso escritorio de madera oscura, estaba Dastan, se veía exactamente como lo recordaba: imponente, con una expresión imperturbable que no revelaba emoción alguna, sin embargo, había algo en su presencia, en la forma en que su mirada se fijó en ella que lo hacía peligrosamente atrayente. Hazel sintió su estómago revolverse, pero se obligó a mantenerse firme, no estaba ahí para dejarse intimidar y mucho menos sucumbir a sus primitivos deseos, y con un semblante impasible se acercó al escritorio, fingiendo total serenidad. - Necesito hablar con usted- dijo con total respeto y con una voz firme pero no exenta de un leve temblor. Dastan no respondió de inmediato, en su lugar, levantó la mano y con un simple gesto le indicó que se sentara, por supuesto que Hazel dudó por un instante, pero finalmente obedeció y se acomodó en la silla frente a él. El aire a su alrededor era denso y el que Dastan la observara tan fijamente y con una expresión inescrutable, no ayudaba a menguar el efecto que su aroma tenía sobre ella, por lo que de nuevo se obligó a fingir una sonrisa antes de humedecer sus labios, tratando de encontrar las palabras adecuadas. - Quiero hablar sobre el lazo- dijo finalmente, aunque la inseguridad en su tono la traicionó. Y otra vez Dastan no reaccionó de inmediato, apenas y se limitó a girar su silla ligeramente hacia un lado, con sus piernas cruzadas y sus manos entrelazadas, desviando su mirada para verla de reojo. - Aún no he decidido qué sentencia pediré para ti y para Kael- soltó con una voz calculada- lo decidiré cuando tome el liderazgo de la manada. El impacto de sus palabras cayó sobre Hazel como una losa, su estómago se encogió y la habitación pareció volverse más fría de repente, aunque hubiera querido creer lo contrario, su futuro estaba sentenciado y él tenía el poder absoluto, y sin importar que aún tenía ciertas dudas, era preferible aceptar lo inevitable. - He decidido no continuar con el rechazo- soltó, obligándose a mantener la compostura. Dastan se tensó de inmediato, sus ojos se fijaron en ella con expectativa pero fue suficiente ver ese destello de dolor en la mirada de Hazel para comprender que esto era más que una elección, era un sacrificio; sin decir nada, nuevamente se recargó contra el respaldo de su asiento, cruzando los brazos sobre su pecho como si intentara crear un muro entre ambos. - Ya conociste los castigos que dicta la ley?- preguntó en voz baja, aunque su tono no dejaba de ser peligroso. - Sí- Hazel asintió con pesar. El hombre ladeó la cabeza, observándola muy inquisitivamente, aunque hubiera querido creer que su decisión venía del propio lazo, le dolía descubrir que no era así. - Y te dio miedo?- pero ella negó con firmeza. - No, solo….. no quiero morir o sufrir algo peor- confesó apenas en un murmullo- prefiero aceptar el vínculo. Una sonrisa seca y carente de todo rastro de alegría, se dibujó en el rostro de Dastan, Hazel ya había demostrado su valor al rechazarlo con determinación y si estaba aquí, atreviendose a presentarse frente a él, era pir una sola razón, aunque intentara negarla, era miedo, simple y total miedo. - Aceptar el lazo?!- repitió con ironía- y qué propones entonces? Hazel se obligó a sostener su mirada, a pesar de que su interior temblaba con cada palabra, no quería mostrar una debilidad de la que pudiera aprovecharse. - Seré su Luna- dijo con firmeza- pero solo ante los ojos de la manada, tras estas puertas…... no seremos nada y nunca sellaremos el lazo. El silencio que siguió fue aún más pesado que el anterior, Hazel no supo si había logrado desconcertarlo o enfurecerlo, pero lo que sí sabía era que su destino dependía de la respuesta que Dastan le diera. Y en realidad no era ninguna de las dos, al contrario, el hombre sintió un dolor punzante en el pecho, un dolor que no venía del cuerpo, sino del alma misma, apenas y la miró fijamente tratando de encontrar algo, cualquier indicio de duda, una chispa de conexión, un atisbo de sentimiento, desgraciadamente ahí no había nada, no para él. Era como si estuviera frente a una completa extraña, una mujer que lo miraba sin rastro de la intensidad que él sentía, sin la emoción que su vínculo debería haber despertado en ella y ese vacío fue la confirmación que necesitaba, y de inmediato algo en su interior se endureció, una parte de Dastan pareció morir en ese instante. - Y qué gano yo con esto?- preguntó con una calma que helaba los huesos mientras su expresión se volvió aún más fría. La joven frunció levemente el ceño, como si no hubiera esperado esa respuesta, claro que no consideró esa parte del plan, por supuesto que para Dastan no significaba nada ser una pareja de ficción. - Qué?!- el hombre se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando los codos sobre el escritorio tratando de controlar su impulso y a Sarkan. - Si no seremos más que dos actores fingiendo un papel, qué obtengo yo?- su tono era impasible, pero había un filo desconcertante en sus palabras- ni siquiera podré tener un heredero.... así que no veo como tu propuesta podría resultar atractiva para mí. - Es lo mejor para ambos- Hazel bajó la mirada por un instante, sintiéndose desilusionada y un tanto tonta por creer que él aceptaría algo tan ridículo. Dastan dejó escapar una risa seca y sin humor antes de negar con la cabeza, quizás para ella y Kael era bueno, pero él no obtenía nada y ya le habían arrebatado suficiente como para pretender involucrarlo en un absurdo juego. - No- declaró con frialdad- voy a aceptar el rechazo. La mirada de Hazel se clavó rápidamente en él, con sus temblando incapaces de articular cualquier sonido, de verdad que había esperado que Dastan lo aceptara, pero aparentemente no tenía los argumentos suficientes para convencerlo. - Qué…?.... pero por....por qué? - Así es mejor..... aunque no te preocupes, oficialmente diré que fuí yo quien rechazó el lazo- Hazel lo miró sin poder ocultar su sorpresa, disimulando su repentino ánimo, si Dastan asumía el rechazo como suyo, no habría castigo, al menos eso es lo que dictaba la ley, sin embargo, era muy pronto para cantar victoria, con él era preferible ir con calma. - Por qué haría eso?- cuestionó observando como el hombre se recargó en su asiento con una expresión inescrutable, pero parecía disfrutar la confusión que provocaba en Hazel. - Porque no pretendo ser el hazmerreír de la manada....aunque no deberías hacerte ilusiones, eso no significa que no pagaras una sentencia menor. Por supuesto que pretender que Dastan aceptara esto sin ninguna consecuencia era aún más ridículo e infantil, y así como la esperanza la invadio, la abandonó. - Aún…..seré castigada?! - Sí- admitió sin rodeos- no esperabas ridiculizarme y salir impune o si?!- Hazel agachó la mirada pues eso fue justo lo que espero- pero descuida, tendrás la protección de mi sangre. - Qué significa eso?- la mujer frunció el ceño, levantando su mirada ligeramente. Dastan observó sus propias manos por un momento antes de volver a mirarla con esa fingida indiferencia, que él si lograba mantener, convirtiéndola en algo real. - Por ley, si un Alpha rechaza a su Luna, debe rasgar su piel y darle su sangre..... como una marca eterna de protección. - Eso disminuira la sentencia? - No- Dastan negó con la cabeza- pero te dará algo que pocos tienen....un escudo contra aquellos que deseen aprovecharse de tu desgracia. Hazel no supo qué responder, no esperaba que Dastan tomara esa decisión, mucho menos que se ofreciera a protegerla incluso después de todo, y sin embargo, había algo en sus palabras que le decía que, aunque aceptara el rechazo, esto no terminaba aquí. - Y.....y....que.... qué pas....que pasará con Kael?!- se animó a preguntar. El nombre de Kael apenas había salido de los labios de Hazel cuando algo en Dastan se encendió, sus ojos brillaron con un fulgor azul sobrenatural mientras sus colmillos se asomaron en un gesto instintivo e involuntario, el poder de su lobo vibró en el ambiente como una advertencia, provocando que ella se sujetara a los brazos de su silla. Dastan cerró los ojos con fuerza, tratando de contener a Sarkan, contra todos sus instintos se obligó a inspirar profundamente mientras sus hombros se alzaron con un temblor de furia y finalmente, con una voz ronca y afilada, respondió. - El castigo para él sigue intacto....- dijo con una voz grave y contenida, como una bestia que forcejeaba dentro de él- Kael cometió una de las mayores traiciones que un lobo puede cometer y deberá pagar un precio- Hazel sintió miedo pero no se dejó intimidar, no podía mostrar debilidad antes de saber exactamente qué pretendía. - Kael no hizo nada malo- exclamó con firmeza- solo….. - Solo qué?- Dastan escupió las palabras con veneno, sus ojos aún encendidos con la furia de su lobo. - Solo me amó- susurró sintiendo su propio dolor reflejado en esas palabras. El hombre se puso de pie de golpe, el sonido de la silla rascando el suelo rompió la tensa tranquilidad en la habitación y de inmediato se irguió sobre ella, su presencia se volvió abrumadora y el peso de su poder envolvió el aire a su alrededor. Hazel sintió su garganta secarse cuando Dastan se acercó levemente, sus ojos aún brillaban con el deseo de su lobo de tomar el control, mientras el despacho parecía haberse encogido de repente, atrapándola en su presencia, ella podía escuchar su propia respiración entrecortada, el latido acelerado de su corazón golpeando sus costillas incansablemente siendo un reflejo del terror que él le provocaba. - Solo te amó?!- repitió Dastan en un murmullo cargado de desprecio- como si fuera tan simple. Declaró con una ira que amenazaba con estallar en cualquier momento, y aún así Hazel le mantuvo la mirada negándose a encogerse ante él, aunque cada fibra de su ser le decía que corriera, que escapara antes de que cediera a sus impulsos asesinos, no podía, no cuando la vida de Kael dependía de su valor. Dastan exhaló bruscamente y cerró los ojos por un breve instante, afortunadamente cuando los volvió a abrir, el azul se había desvanecido, pero la tensión en su mandíbula y la forma en que sus manos se crispaban a los costados dejaban claro que su control pendía de un hilo. - Hazel- su voz sonó baja y peligrosa- ten cuidado con lo que dices….. o cambiaré de opinión respecto a ti- una advertencia muy clara que no hizo mella en ella. - Y qué significa eso?- lo desafió con una desfallecida voz- acaso me castigara como a él?, acaso la Luna de la manada no merece un trato distinto? Y una risa seca escapo de los labios del Alpha, y acto seguido se enfiló hacia ella intentando intimidarla, pero Hazel logró contener el instinto de retroceder. -No me provoques- susurró- te sorprendería lo poco que me importa lo que mereces. Ella no esperó semejante advertencia carente de todo sentimiento de consideración, al parecer las historias que había escuchado sobre Dastan eran ciertas. - Si realmente no le importara, ya habría decidido mi castigo- debatió con firmeza, retándolo con la mirada- pero no lo ha hecho, porque, a pesar de todo, sabe que esto no es justo. Dastan tensó la mandíbula, sus ojos la escudriñáron intentando descubrir algún engaño en sus palabras, pero la joven no tenía más que una verdad que le pesaba aceptar, y eso, quizá, era lo que más lo enfurecía. - Lárgate- ordenó Dastan con voz áspera dejándose caer de nuevo en su silla- antes de que cambie de opinión- sin embargo, Hazel se aferró al borde de la silla, sintiendo cómo el pánico se retorcía en su pecho, y aun así, no se movió. - No me iré- debatió con firmeza, aunque su voz temblaba sutilmente- no puedo aceptar este final….. tiene que haber otra salida. Los ojos del hombre volvieron a clavarse en ella pero en esta ocasión no estaban llenos de esa furia y coraje, sino más bien de algo parecido a la admiración, Dastan no necesitaba más para comprender por qué la Luna le había otorgado a Hazel como compañera, pues la joven estaba llena de ímpetu y un extraño valor que surgia con como nunca cuando se sentía acorralada. Desgraciadamente, esa revelación también lo enfureció, porque aquellas cualidades ante él solo servirían para enfrentarlo, no para contenerlo; para desafiarlo, no para apoyarlo, si aceptaba su propuesta, eso era lo único que tendría. - Por quién haces esto?!- preguntó con frialdad- por ti… o por Kael? Hazel bajó la mirada, incapaz de responder, sintiendo un ardor de vergüenza en su pecho, sabía que su respuesta no haría más que avivar la tormenta dentro de él, pero no podía mentir. - Por ambos…..- susurró finalmente, con una voz ahogada. Dastan soltó una carcajada seca, llena de amargura e ironía, era un sonido que no tenía rastro de diversión sino de absoluta resignación. - Entonces ya no importa nada- murmuró mientras sus ojos color ámbar volvían a brillar con ese azul intenso- si es lo que eliges, llevaré esto hasta las últimas consecuencias- sin embargo, la respuesta le ocasionó un súbito suspiro, sintiendo cómo el aire abandonaba sus pulmones de golpe, pero la desesperación era más fuerte que ella y, por primera vez, su orgullo se hizo a un lado. - No….. no puedes hacer eso- rogó, inclinándose ligeramente hacia él y olvidandose de cualquier respeto- por favor… debe haber otra forma...ten piedad…. ten piedad de nosotros!!- pero Dastan no se conmovió, su mirada era impasible y dura como el acero. Él la observó en silencio por un largo instante, oírla rogar por Kael era una total burla, y se lo hizo saber con una calma escalofriante, apenas e inclinó levemente la cabeza para asegurarse que sus palabras fueran escuchadas. - Gracias.... me has facilitado la elección de los castigos- y el nudo en la garganta de Hazel se endureció a tal grado que hablar le resultaba imposible pero las palabras eran peligrosamente amenazantes y necesitaba saber qué significaba con exactitud. - A qué te refieres?- preguntó con un hilo de voz, sin poder ocultar el miedo que la consumía- Dastan elevó la barbilla sintiendose totalmente orgulloso de su decisión y con gusto le aclararía la situación. - A ti….. - murmuró- no te quitaré la vida, pero no volverás a transformarte nunca más, perderas a tu loba definitivamente.....además te encadenaré a mí para que vivas y sientas todo lo que yo sienta, serás confinada en mi casa, en una habitación donde nadie podrá verte, donde nadie podrá escucharte, y no tendrás contacto con nadie, nunca más....tu existencia será en función de mi existencia..... hasta que tu orgullo y valor te consuman. - No!! - Hazel palideció y con trabajos susurró, negando con la cabeza. - Y en cuanto a Kael… - Dastan hizo una pausa ignorando su súplica- lo destituiré como Beta, será despojado de su rango, de su honor, de todo lo que alguna vez tuvo.... pero eso no será lo peor…- la joven tragó saliva por la frialdad con la que él hablaba- también lo privaré de su lobo con veneno de sombras, lo arrancaré lentamente, dejando solo a un hombre frágil y roto, sin fuerza, sin instinto… sin alma y después… lo encerraré en un calabozo, donde sufrirá su agonía hasta que su cuerpo no pueda más. Un grito ahogado escapó de Hazel, su mente se llenó de imágenes aterradoras, de Kael retorciéndose de dolor, su esencia consumiéndose poco a poco en una prisión oscura y fría; y a ella envejeciendo en total soledad hasta que la Diosa tuviera compasión de su alma. - Eres un monstruo!!!- le gritó con desesperación, llena de rabia y horror. Las palabras se clavaron en Dastan como un golpe directo al pecho, tensando su cuerpo y, por un instante la dureza de su expresión se fracturó, todo gracias a ese dolor profundo, casi insoportable, que lo obligó a sujetarse el pecho. La joven notó su reacción y por un segundo creyó que, tal vez, aún había algo dentro de él que podía ser alcanzado, desgraciadamente para ella, con una respiración entrecortada Dastan recobró su compostura, volviendo a erguirse con su expresión impenetrable. - Si eso es lo que soy para ti, Hazel….. entonces no esperes misericordia. Y sin decir más, Dastan salió del despacho, sin dirigirle siquiera una mirada.
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