9. Lazo Roto.

4999 Words
Hazel se quedó en medio del despacho mirando hacia todos lados, mientras sus lágrimas caían sin control, esta reunión había resultado peor de lo que esperó y ahora sabía que la crueldad de Dastan no era solo una historia. Por más que quisiera encontrar una salida, aparentemente su única alternativa, era sentarse y esperar a que su destino la alcanzara, al menos ya sabía lo que le ocurriría y podía prepararse para eso y quizas alertar a Kael para que huyera. Sin embargo, rápidamente comprendió que esa idea no solo era ridícula sino además arriesgada era muy probable que Kael no llegara muy lejos antes de que los hombres de Dastan lo atraparan, enfrentandolo a un castigo aún peor. Pero de algún modo tenía que encontrar una solución, no quería ni podía sentarse a esperar a ser arrastrada a una habitación oscura, aislada de todos y perdiéndose en la memoria de sus seres amados solo porque decidió que su futuro no podía estar dictado por la Luna. "Espero que estes contenta..... nos has condenado- reclamó Anka furiosa, dando vueltas sin parar como un león enjaulado- si hubieras aceptado el lazo nada de esto habría pasado.....ahora nos quedaremos sin nada". Y aunque detestaba la idea de darle la razón, sabía que la loba estaba en lo correcto, las había condenado y probablemente lo perderían todo, pero seguía firme en que algo podía y debía hacerse, de alguna manera tendría que convencer a Dastan de no actuar en su contra y de pronto la idea llegó de la misma que le recriminaba. Hazel salió corriendo del despacho, necesitaba encontrarlo antes de que se alejara demasiado, sabía que era un plan desesperado, peligroso, uno que probablemente solo avivaría la furia de Dastan y quizas ahora si la asesinaría pero no tenía otra opción. Afortunadamente, todo parecia ponerse de su lado, el hombre estaba en el lobby, su imponente figura destacaba entre los demás, mientras conversaba con Esma y Vanko, quienes sonreían con entusiasmo, y aparentemente discutían su futura unión, su amiga reía con felicidad mientras su compañero la observaba con la devoción de alguien que había encontrado a su otra mitad. - Para mi sería un honor que tú oficiaras la ceremonia- dijo Vanko con los ojos brillantes de emoción. Hazel observó la escena detenidamente, aunque su mayor atención estaba puesta en Dastan, lo arriesgado de su plan y el resultado que obtendría, no estaba segura de que hacerlo fuera la mejor idea e incluso dió un par de pasos hacia la escalera trasera olvidándose de continuar con el asunto y buscar tal vez opciones menos sanguinarias. Pero en el último segundo se arrepintió, se detuvo en el inicio de las escaleras sintiendo como sus dedos se aferraron con fuerza al barandal, no había opciones menos peligrosas en realidad no había ninguna opción, así que con el temor de ser despedazada, regresó sobre sus pasos sintiendo como su boca comenzaba a secarse por los nervios y la anticipación. Hazel tragó saliva, mientras caminaba lentamente hacia el grupo pudo ver a Esma tan llena de dicha, recordando lo que ella nunca tendría, pero ahora mismo debía enfocarse en algo más importante, su integridad, a pesar de que los nervios la estaban consumiendo finalmente se reunió con ellos, colocándose cautelosamente justo a lado de Dastan. Y en cuanto estuvo a su lado fue más consciente de la enormidad del hombre no solo por la diferencia de estatura, Hazel apenas media 1.60, por lo que Dastan le sacaba poco más de 30 centímetros, sino además su cuerpo mismo era formidable, con sus músculos y su fornido torso, sus gruesos brazos que cruzados al pecho, remarcaban más biceps y sus pectorales, incluso a través de su camisa negra; era un hombre físicamente imponente y ni siquiera ella podía negarlo, tanto que de manera muy fugaz se imaginó como se perdería en su cuerpo, si él la abrazara. Sin embargo, esos pensamientos podrían ponerla en una posición muy arriesgada, asi que se obligó a controlar su respiración y fingir una sonrisa, aunque tanto ella como Dastan sentían una densa incomodidad compartida. - Esma- llamó a su amiga logrando que de inmediato se girara hacia ella- felicidades....de verdad, me alegro por ti. La joven le sonrió, ajena a la tensión que reflejaba el rostro de su amiga y el cuerpo de Dastan, quien elevó la cabeza, llevando las manos hacia dentro de los bolsillos de su pantalón. - Gracias!, fue toda una sorpresa..... una agradable sorpresa!- afirmó mirando a Vanko con timidez. Hazel forzó aún más su sonrisa, aunque por dentro su corazón martilleaba contra su pecho, por lo que estaba a punto de hacer pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. - De hecho…...- habló adoptando un tono casual mientras sentía como se secaba su garganta- creo que..... que es algo irónico.....aparentemente tenemos algo en común. Dastan, que hasta ese momento había permanecido impasible, clavó su mirada oscura y amenazante en ella, no sabía que pretendía pero al menos esperaba que sirviera como advertencia silenciosa, lo que por supuesto Hazel ignoró deliberadamente. - Yo....uhu....yo....tam.... también encontré a mi pareja- soltó de golpe. Por un instante, todo quedó en silencio, los ojos de Esma se abrieron de par en par, mientras que Vanko fruncía el ceño con confusión, para él no era una gran noticia pero fue la reacción de Dastan la que tenso el ambiente, su postura se endureció, sus ojos centellearon con peligro, y la tensión que emanaba de su cuerpo se volvió sofocante, Hazel, sin embargo, no vaciló. Esma, todavía sin entender del todo, la miró boquiabierta, buscando a su alrededor a Kael o a algún otro hombre, pero fuera de Dastan y Vanko no estaban más que los guardias y uno que otro lobo que iba y venía por la estancia sin prestarles atención. - Qué?....y quién es?!- preguntó con contenida emoción. Hazel giró lentamente la cabeza, enfrentándose a Dastan con una sonrisa fingida que no alcanzaba sus ojos, evidentemente él no reaccionó de inmediato, pero el aire a su alrededor pareció volverse más denso y amenazante; y entonces, de golpe, Esma dejó escapar un chillido, sus manos volaron a su boca, su mirada saltó de Hazel al Alpha y de regreso a su amiga, hasta que finalmente comprendió la verdad. - No!!!....carajo!!… no puede ser!!!- exclamó con un tono de voz que comenzaba a elevarse con sorpresa- Alpha Dastan es tu compañero?!- cuestionó con incredulidad. El impacto de sus palabras resonó en el lugar, Vanko parpadeó sorprendido, mientras que los pocos lobos que rondaban se giraron hacia ellos con curiosidad y desconcierto, Hazel sintió que la revelación se volvía más fuerte pues sabía que lo que acababa de hacer era peligroso, que estaba jugando con fuego y dada la reacción de Dastan, lo confirmo. Pero cuando el hombre intentó girarse hacia ella, con sus ojos ardiendo con algo indescifrable, Hazel solo pudo preguntarse si acababa de sellar su destino o si, de alguna forma, acababa de encontrar su única salida, y por un largo instante todos se miraron con un sinnúmero de emociones que parecía una sesión terapéutica, sin embargo, nadie se atrevió a decir una palabra hasta que Vanko pudo reaccionar, dándole una palmada en el hombro a Dastan con una amplia sonrisa. - Felicidades, Alpha!- exclamó con entusiasmo antes de girar hacia Hazel con un aire de respeto e inclinando ligeramente la cabeza- Luna. Y en ese instante Hazel comprendió el nivel de su posición, fue como si de pronto su arriesgada decisión se hiciera más real, ya no era cualquier loba, acababa de asumir su posición de Luna, y aunque todo parecia ser tan simple, ahora solo debía aguardar por la reacción de Dastan, y, quizás si no hubieran estado acompañados, habría sido muy diferente pero sabía comportarse como un líder y contra todos sus deseos le devolvió la sonrisa a Vanko, aunque era un gesto falso, casi mecánico, sus ojos, sin embargo, se desviaron de inmediato hacia la joven a su lado, analizándola con intensidad, tratando de descifrar hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Pero al menos Hazel podía decir que la primera parte del plan había funcionado, pues aquellos que habían escuchado la noticia comenzaron a intercambiar miradas cómplices, haciendole saber que el chisme se propagaría como fuego en un bosque seco, eso era evidente gracias a que algunos apenas disimulaban su emoción por correr a contárselo a otros. Esma, en cambio, no compartía ese entusiasmo, sus ojos se abrieron con confusión e incredulidad al mirar a su amiga, buscando en su expresión alguna pista que le explicara lo que estaba ocurriendo, hasta donde ella sabía, Kael era su elección y hace no menos de 15 días había asegurado fervientemente que no aceptaría a ningun otro y mucho menos a Dastan, por lo que no sabía si debía felicitarla o preguntarle si había perdido la cabeza, así que, al final, simplemente optó por una sonrisa tensa, ya tendría tiempo de platicar calmadamente con Hazel y entender la situación. - Vaya….. qué sorpresa!!- murmuró antes de añadir con fingida cortesía- felicidades. Sin embargo, no dejó de observar a su amiga, buscando en sus ojos la verdad oculta tras aquella revelación, pero Hazel no le devolvió más que una sonrisa serena y calculada, no era momento de dejar salir su miedo, incertidumbre y preocupación, no cuando sabía podía jugarle en contra. Y Dastan supo, en cuanto vió salir corriendo a una de las sirvientas, que el plan de Hazel era hacerlo público y aparentemente estaba funcionando así que decidió cortar la reunión de inmediato, enfrentandola a ella directamente. - Hazel- dijo con un tono neutral, aunque sus ojos relampagueaban con advertencia- creo que hay mucho que conversar sobre..... sobre..... sobre esto..... por qué no continuamos en mi despacho?!- ordenó casi escupiendo las palabras y sin dejar espacio para una negativa, pero ella no titubeó, mantuvo su fachada y le dedicó una dulce sonrisa, bastante fingida por supuesto, antes de inclinar levemente la cabeza. - Por supuesto, Alpha- y a pesar de su aparente calma, su corazón latía con fuerza, sabía que acababa de jugar su última carta y que, al cruzar aquella puerta, se enfrentaría a la tormenta que había desatado pero era todo lo que tenía para intentar sobrevivir. Dastan le sonrió con una oculta amenaza y acto seguido se dirigió a su despacho sin esperar a su compañera, Hazel, en cambio se despidió de sus acompañantes antes de seguirlo fingiendo calma y seguridad aunque por dentro estaba deseando que algo interrumpiera esa reunión, cualquier cosa habría sido bienvenida, incluso la más torpe excusa. Pero para su desgracia, nada ocurrió, el camino hacia el despacho de Dastan fue de lo más tranquilo y bastante tenso, y cuando el sonido seco de la puerta cerrándose con fuerza retumbó por todo el lugar, como un presagio de la tormenta que estaba por desatarse, el Alpha giró sobre sus talones con la mirada encendida de ira, sus músculos tensos y su mandíbula apretada en una expresión feroz. - Qué demonios pretendes?- espetó casi en un grito grave y afilado, y aún así Hazel no se dejó intimidar, aunque su pulso latía con una fuerza dolorosa en su garganta, mantuvo la mirada en alto, obligándose a sostener su posición. - Trato de salvaguardar mi vida- respondió con firmeza, ante lo que Dastan soltó una carcajada oscura, carente de humor. - De verdad crees que con el estúpido espectáculo que armaste allá afuera voy a quedarme de brazos cruzados?- y a pesar de que no gritó su tono era una advertencia velada y cada palabra estaba impregnada de amenaza. - Tal vez no lo hagas- la joven tragó saliva, pero no cedió- aunque.... si estás dispuesto a enfrentar el escrutinio de la manada antes de tomar el mando, adelante, sigue con el rechazo, continúa con esto y dicta tu castigo, si realmente quieres que tu liderazgo inicie con dudas y rumores.....hazlo!- replicó con absoluta templanza. Dastan entrecerró los ojos, analizándola detenidamente, había furia en su expresión y también algo más profundo, una sombra de dilema que apenas logró disimular pero además cierta admiración por el valor y el temple de Hazel pues cualquier otra en su lugar ya estaría arrinconada temblando de terror, lo que confirmo una vez más porque la Luna se la otorgó. - Me subestimas, Hazel- gruñó avanzando hacia ella con paso depredador- aún puedo aceptar el rechazo e imponer mi castigo- y bueno, esa era una posibilidad que ella consideró. - No puedo vivir con semejante castigo- dijo con honestidad y con una voz llena de genuino dolor- sé que no es lo que quieres escuchar pero.....no te parece cruel que no se nos permita elegir a quién amar?, no quisiera tener que enfrentar esta situación, aunque me pese admitirlo no tenemos alternativa, tu posición no te permite actuar de otra manera y lo entiendo.....sin embargo, ya que estamos en esta situación, lo mejor para ambos es fingir y seguir adelante..... Dastan se detuvo a escasos pasos de ella, por primera vez fue testigo de su sinceridad, en su voz no había arrebato ni terquedad, y eso lo confundió, aunque le pesara admitirlo, estaba librando una batalla en su interior que Hazel aprovechó para seguir hablando. - Sé que no es lo que deseas y evidentemente yo tampoco pero no tenemos alternativa y si te sirve de algo..... yo prometo comportarme a la altura de mi papel, no te cuestionaré ni te reclamaré si deseas estar con alguien más y tener descendencia....solo….. solo busco un poco de piedad. Por supuesto que no era lo que él deseaba, él no deseaba estar con nadie más ni tener cachorros con alguien más, Hazel era su pareja, su Luna, y un vínculo tan fuerte en el que de verdad sintió afecto, pero no podía permitirse el lujo de mostrarse vulnerable ante ella así que no se permitió mostrar el dolor escondido detras de su frialdad y de inmediato apartó su mirada. - Y qué hay de Kael?- preguntó con voz tensa- pretendes que él también continúe con su vida como si nada?- no era una pregunta que Hazel esperase, y en el acto volvió a sentir como el nudo en su garganta regreso, por supuesto que esa era su intención y ya no tenía ningún caso negarlo, por lo que respondió con la verdad. - Él no ha hecho nada malo- susurró- jamás creímos que esto sucedería, pero asumiré las consecuencias de mi actuar cuando descubrí el lazo que nos une.... pero él solo intento protegerme. Dastan dejó escapar un bufido de incredulidad, cruzando los brazos sobre su pecho, mirándola con una mezcla de ira y desafío, mientras de sus labios escapó un suspiro casi imperceptible pero lleno de dolor, aquella respuesta era la confirmación de algo que prefería no saber. - Si crees que me convencerás tan fácilmente, estás equivocada- le aseguró con dureza-tú propusiste el rechazo y ahora deberás sostener tu palabra, porque si cambias de opinión solo conseguirás enfurecerme más- desgraciadamente toda la dureza e intransigencia con la pretendía expresarse desapareció, impregnando sus palabras de melancolía. Hazel apretó los puños a los costados, totalmente ignorante del estado anímico de su acompañante, se obligó a mantenerse firme, Dastan si que era terco o tal vez era orgullo pero no podía reprocharle nada cuando fue ella quién provocó todo el desastre. - Entonces pretendes dejarme como la mártir de esta historia?- preguntó con cinismo- bien, hazlo..... pero al final lo único que conseguirás es que la manada te considere cruel e irracional y cuando eso suceda, empezarán a cuestionar tu autoridad antes, incluso, de que tomes el mando. Los ojos de Dastan chispearon con un peligro contenido, y Hazel supo que había tocado un punto sensible, él apenas abrió la boca para responder pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, la puerta del despacho se abrió de golpe; el sonido resonó en la habitación, interrumpiendo la discusión y obligando a la pareja a voltear, en el umbral, de pie con esa inigualable presencia, estaban Desmond y Amira, los padres de Dastan. Los ojos oscuros de su padre se posaron en él con incredulidad mientras que la expresión de su madre era una mezcla de expectativa y emoción contenida, pero no podía culparlos, dada la edad de su hijo creyeron que pasaría el resto de su vida como un maldito, un lobo a quien la Luna le había negado cualquier vínculo. - Es cierto lo que dicen?- preguntó Desmond con una voz profunda y firme- has encontrado a tu Luna? Dastan no respondió de inmediato, sus labios se fruncieron en una línea tensa, y sus puños se cerraron con fuerza, la única consciente de su furia era Hazel quien estaba demasiado cerca de él como para ignorar la forma en que sus hombros se alzaban y descendían con su respiración demasiado controlada para ser el resultado de una función natural de su cuerpo. Desafortunadamente, la respuesta de Dastan tardó en llegar, el pobre hombre miraba a todas las personas a su alrededor en busca de alguna saluda decente que el impidiera caer en el ridículo circo al que Hazel pretendía arrastarlo, pero la forma en que sus padres lo miraban estaba tan llena de expectativa e ilusión que solo pudo culpar a una persona, apenas y giró el rostro hacia ella, sin intención de ocultar que sus ojos ardían de resentimiento, de advertencia pero también de resignación. - Sí- dijo finalmente sin mayor entusiasmo. La reacción de sus padres fue inmediata, Amira dejó escapar un jadeo emocionado, llevándose una mano al pecho con los ojos brillantes de júbilo, Desmond, por su parte, asintió con aprobación mientras una leve sonrisa asomaba en su expresión habitualmente severa. - Esto es una gran noticia!!- exclamó Amira, avanzando hacia ellos con los ojos danzando entre Hazel y su hijo- al fin, Dastan! tu Luna ha aparecido. Hazel tragó saliva, forzando una pequeña sonrisa mientras sentía el reclamo en la mirada de Dastan, sin embargo ya no había marcha atrás, este era su plan, bueno, en realidad debía admitir que no pensó llegar a este momento, el punto culminante en el que la actual pareja Alpha se enterase, lo que implicaba que ya no había marcha atrás. Amira siguió ajena a la obvia tensión, sin más dejó escapar un suspiro de emoción mientras daba un paso hacia ellos, examinando a Hazel con una mirada intensa, como si ya la viera con la corona de Luna sobre su cabeza, y con esa sonrisa de orgullo que no podía contener. - Esto es maravilloso- dijo, con una alegría que contrastaba completamente con la tensión en la habitación- no podemos perder más tiempo, la investidura de Dastan como Alpha está muy cerca, y lo correcto es que su Luna sea presentada ese mismo día. El juramento, la idea comenzó a repetirse sin cesar en la mente de Hazel, el juramento como Luna de la manada sellaba su destino, ya no tendría escapatoria y debería pasar el resto de su vida a lado de un hombre que no amaba, pero prefería vivir ese papel a pasar el resto de su vida aislada de todos y aguardando con resignación su inminente muerte. - Madre- murmuró Dastan intentando contener la locura pero Amira ya estaba demasiado inmersa en sus planes para notar la advertencia de su hijo, quien no deseaba llegar a ese momento en el que ya no pudiera retractarse. - No será como debería ser- continuó ella, llevándose una mano al mentón muy pensativa- pero haré todo lo posible para que la ceremonia tenga la grandeza que merece, necesitarás vestimenta adecuada, joyas y aprenderte el juramento en tiempo récord..… pero no te preocupes, yo me encargaré de todo- aseguro acariciandole la mejilla a Hazel- ella asintió de manera automática, su mente aún intentaba procesar las implicaciones de lo que acababa de ocurrir, esto estaba yendo demasiado lejos y demasiado rápido, lo cual nunca consideró. - Esto es un honor- intervino Desmond con su voz grave y solemne, posando una mano sobre el hombro de Dastan- me alegra ver que asumirás el liderazgo con tu Luna a tu lado, no hay mayor fortaleza para un Alpha que la presencia de su compañera. Dastan sostuvo la mirada de su padre tratando de contener la tensión que exudaba todo su cuerpo, era obvio que la idea que sus padres tenían sobre su relación estaba demasiado alejada de la realidad que iba a vivir, y quería gritarlo, no pretendía pasar el resto de su vida anhelando el amor de alguien que lo veia como un monstruo, pero no podía actuar solo por impulso, debía hallar una alternativa menos humillante, así que por el momento continuaría con el montaje. - Sí, padre- respondió con tono neutro. Hazel soltó un suspiro de alivio al escucharlo responder con aparente calma, desde luego que no podía negar que sintió miedo de que Desmond y Amira supieran la verdad, una verdad que no permitirían manchara a su hijo, sin embargo, todo parecia seguir su cause normal, no sabía que tan bueno podría ser pero ahora solo debía centrarse en mantener su sonrisa, sobre todo cuando los ojos de Amira volvieron a posarse en ella, llenos de una calidez que sabía no merecía. - Harás un gran papel, Hazel- aseguró la Luna con dulzura- lo sé. - Gracias Luna- logró responder ella como un acto mecánico. - Oh, cariño..... tal vez deberías empezar a llamarme Madre Luna, después de todo pronto tú serás la Luna de la manada. Dastan y Hazel apenas reaccionaban ante la emoción de sus padres y sus interminables planes que no comprendían del todo, atrapados en el papel que se habían visto forzados a asumir y aunque en ese momento ambos intentaban fingir alegría, por dentro sabían que estaban caminando sobre un hilo delgado, uno que, de romperse, podría hacerlos caer o destruirlos. Y contrario a ellos, Amira y Desmond intercambiaron una mirada cargada de emoción y expectativa por lo que traería el nuevo lazo, pues no solo significaba que Dastan estaría acompañado sino que además su descendencia estaría asegurada, solo era cuestión de tiempo para que un heredero llegara a la familia, consagrando su posición. - Esto merece un brindis íntimo antes de hacer el anuncio oficial a la manada- declaró Desmond con una sonrisa orgullosa. - Por supuesto!- coincidió Amira con entusiasmo- debemos celebrarlo por todo lo alto....uhum....mi hijo y su Luna!!- declaró llena de emoción que comenzó a desbordar su llanto, mientras miraba llena de vida a la pareja. Pero su emoción iba más allá y sin poder contenerse abrazo fuertemente a Hazel, demostrando su emoción y aceptación a la joven que pronto tomaría su lugar. Desgraciadamente, para Dastan ver a su madre en ese estado fue el colmo de la burla, podía perdonar muchas cosas pero el que Amira, la mujer más fuerte y dulce que conocía fuera engañada de una manera tan grotesca ya era inaudito, pero nada podía hacer más que apretar la mandíbula, asintiendo con rigidez, considerando ya como desquitarse de Hazel. Ella por su parte, solo pudo sonreír débilmente, correspondiendo el gesto, antes de que los padres de su compañero abandonaran el despacho con la misma emoción con la que habían irrumpido más temprano, comentando abiertamente sus planes. Pero en cuanto ellos desparecieron por el pasillo, el silencio volvió a reinar en la habitación, Hazel y Dastan permanecieron quietos, mirándose fijamente, sus múltiples emociones se cruzaban en el aire como corrientes opuestas, amenazando con desbordarse o destruirlos en cualquier momento, pero esto ya estaba más allá de ellos y quisieran o no, debían continuar. - Espero que estés contenta- Dastan rompio el silencio con frialdad- acabas de salvar tu vida... pero no creas que eso significa que tendré alguna consideración contigo, prepárate, Hazel- dijo con voz baja, pero intensa- porque fingir no será tan fácil como crees....me pagarás lo que estás haciendo con mi familia! Esa fue una amenaza tan abierta y directa que Hazel tragó saliva, sintiendo el peso de sus palabras corroerla por completo pero ya estaba metida en esto y por voluntad propia, por lo que considerar abandonar ahora sería ridículo además de que eso si desataría toda la locura de Dastan, aquella de la que tanto había escuchado. - Espero que estés preparada para llevar esta farsa hasta el final- continuó y sin darle oportunidad de responder, giró sobre sus talones y salió del despacho, dejando a Hazel sola para asumir la realidad que acababa de crear. La joven exhaló todo el aire contenido en sus pulmones, sintiendo cómo su cuerpo temblaba levemente bajo la tensión acumulada que había estado conteniendo con todas sus fuerzas, apenas y miró a su alrededor tratando de darle sentido a lo que había hecho mientras se abrazaba a sí misma, intentando tranquilizarse, convencerse de que solo eran palabras producto del calor del momento y que él no haría nada, que esto no terminaría tan mal. - Voy a estar bien- susurró como si decirlo en voz alta pudiera convertirlo en verdad- él no se expondrá a ser juzgado por la manada.....debe consolidar su posición.... soy su Luna y no puede lastimarme sin razón. Se repitió una vez más antes de buscar al grupo que seguramente ya la estaba esperando aunque hubiese salir corriendo y esconderse para siempre bajo su cama, ya no era solo Hazel, la hija de un simple administrador, ahora era la compañera de Dastan y futura Luna, un papel que requería templanza y determinación. Así salió un poco después de lo aceptable, y quizas habría terminado perdida en la enorme mansión buscando en donde se habían reunido Dastan y sus padres, pero la estela que él dejaba en su camino irremediablemente la guiaba hacia ese hombre, del que en teoría debía alejarse. Hazel entró al salón privado del Alpha y la Luna con pasos medidos, al otro lado de la estancia, Dastan ya la esperaba junto a sus padres, quienes servían el vino con una emoción indescriptible, a su madre le brillaban los ojos de entusiasmo, mientras su padre sostenía la copa con solemne orgullo. - Este es un momento especial- declaró Desmond, alzando su copa con la autoridad de un Alpha- la unión entre un Alpha y su Luna es la base de una manada fuerte y próspera. Dastan, Hazel, que su lazo sea bendecido y les traiga fortaleza en el camino que les espera! Y sin querer, Dastan sintió la ironía de esas palabras como una burla, no había bendición en este lazo, no había fortaleza, lo único que los unia era una farsa fría y amarga a la que fue arrastrado por el amor a otro. De inmediato se llevó la copa a los labios y bebió todo de golpe pero el líquido no alivió el nudo en su garganta ni disipó el sabor amargo, Hazel imitó el gesto aunque para ella fue un bálsamo que la relajó momentáneamente, haciéndola sonreír con más ánimo, lo que Dastan observó con disimulada atención, esperando ver en su rostro algo más que esa indiferencia, desgraciadamente ella solo imitaba el gesto con obediencia, sin la más mínima emoción, y eso le dolía, más de lo que jamás habría imaginado. - Hay tanto por hacer!- exclamó Amira sin notar el dolor de su hijo- tendré que apurar a las costureras de la manada para que inicien con tu vestido- Dastan apretó los dientes, su madre hablaba con tanta alegría, ajena a la verdad, ajena al hecho de que estaba unido a alguien que no sentía el lazo y que nunca lo iba a sentir- debe ser blanco, puro y elegante, como dicta la tradición- continuó- y las joyas, por supuesto..... tendremos que visitar a los artesanos lo antes posible. Hazel parpadeó perdida, ella no tenía idea de que se necesitara una ceremonia para la Luna y ahora todo parecía un innecesario espectáculo para el que no sabía si estaba lista. - Las joyas? - Sí, querida- respondió con una sonrisa- la Luna siempre debe portar un conjunto especial el día de su investidura. Dastan miró a Hazel nuevamente, notando la tensión en su cuerpo, su rostro estaba vacío, sus labios apenas entreabiertos, tratando de procesar el hecho de que ahora estaba atrapada en una telaraña de obligaciones que no deseaba, y lo peor es que él lo sentía, él si podia sentir su angustia y desesperanza, pero también sentía que ella no lo sentía a él, por más que intentara llegar a ella, Hazel era totalmente ajena al sentimiento. - Además, trabajaremos a marchas forzadas para que aprendas el protocolo del juramento- continuó Amira con emoción ignorante de lo mucho que su hijo apretaba su copa- no es sencillo, pero con dedicación lo lograrás. Y los planes continuaron mientras Dastan se esforzaba por mantener su máscara de impasibilidad, aunque por dentro, una herida abierta ardía sin consideración, él no debería sentirse así, su vínculo debería ser su mayor fortaleza, su consuelo más puro, su Luna debía ser su igual, su compañera, su salvación, pero en cambio, todo lo que tenía frente a él era un reflejo vacío, era su destino, y a la vez, su condena, y por un momento sintió envidia de Vanko, él estaba tan feliz, se sentía tan pleno que se preguntaba por qué no podía sentirse igual siendo el Alpha. - También deberás organizar la cena de reunión con ambas familias- indicó Amira, aún ilusionada- es una tradición que simboliza la preparación de la futura Luna para asumir su papel. Dastan exhaló despacio, cada palabra, cada plan, cada expectativa, le recordaba lo que nunca tendría, y lo comprobó cuando Hazel aceptó sin emoción, sin mayor interés, fue en ese instante cuando sintió que algo dentro se resquebrajaba. Y por un breve instante casi se permitió que el dolor lo consumiera, casi dejó que su respiración temblara, que su mirada se humedeciera, sin embargo, se contuvo magistralmente, obligándose a mantener su postura y fingir que esto no lo destrozaba. A fingir que no estaba completamente solo.
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