Hazel no pudo dejar de preguntarse si tal vez aquel lobo había descubierto la ausencia de Anka, probablemente él sí se había dado cuenta de todo.
Si la había olfateado tan detenidamente y luego había aullado con tanta fuerza, acaso fue porque confirmó lo que ella temía?, porque supo que algo estaba mal?, el pensamiento le revolvió el estómago, pues si él lo había notado, si había sentido la ausencia de su loba, por qué no dijo nada?, por qué, en lugar de delatarla, la ayudó?, qué ganaba él con guardar silencio?
Ahora más que nunca se sentía aterrada, no podía permitirse que alguien más supiera su secreto, y menos aún alguien cuya lealtad desconocía, si pertenecía a los hombres de Dastan y si hablaba por lealtad a su Alpha, ya no habría nada que pudiera hacer; y ese era el peor panorama de todos, las leyes eran claras pero siempre era el líder quien decidía el castigo, y entre el exilio, encierro, o la muerte, francamente no sabía cuál era peor.
Hazel poco escuchó del parloteo de su amiga, solo la miraba y asentía o sonreía cuando ella lo hacía, no podía darse el lujo de que Esma notara su temor así que trataba de disimular lo mejor que pudo mientras sus manos apretaban las sábanas, tratando de contener el temblor en sus dedos, lo único que necesitaba era averiguar quién era él y qué pretendía, porque si realmente había descubierto la verdad, entonces ese lobo tenía su destino en sus manos.
- Y alguien más vió a ese hombre tan encantador?!- cuestionó tratando de sonar divertida y un tanto burlona, cortando total y abruptamente la conversación.
Esma dejó caer sus hombros, soltando un exasperado suspiro, expresando su indignación, aparentemente no se había dado cuenta que su amiga solo estaba ignorándola, fingiendo sus respuestas.
- Has estado escuchando?!- le reprochó muy molesta, Hazel frunció la boca, no podía mentir respecto a algo que no hizo sobre todo con Esma, que era su mejor amiga de toda la vida.
- Lo lamento, es solo que..... pensaba en por qué nos ayudó y más importante, por qué me olió con tanto detenimiento, tal vez mi estado tenga que ver con él, no lo crees?!
- Cómo sería posible?- la indignación de Esma desapareció como por arte de magia, volvió a inclinarse hacía su amiga con los ojos brillando por la emoción, pero siempre había sido un entrometida que gustaba del chisme y los rumores, que en su manada eran muchos y cotidianos- crees que él sea tu pareja predestinada?!- exclamó con mucha emoción. - Por supuesto que No!!- respondió de inmediato y con total indignación, pero no quería pensar que la Luna le jugara esa mala pasada a menos de un mes de poder elegir a Kael como su pareja.
- No sabes lo que dices.....por mucho que Kael sea uno de los hombres más guapos de la manada, no tienes idea de lo atractivo que era este en particular..... ni de el poder que desprendía su lobo- reclamó su amiga.
- Eso no importa, yo amo a Kael y pienso reclamarlo antes de la próxima luna llena- afirmó con suma determinación, lo que provocó un gesto de confusión en Esma- qué?!- preguntó Hazel al notar el ceño fruncido y el miedo en los ojos de su amiga.
- Y si en verdad ese otro es tu pareja predestinada?- sentenció preocupada.
- Lo rechazare..... eso se puede hacer!!- Esma abrió los ojos con terror, no conocía mucho respecto a los castigos por rechazar a una pareja predestinada aunque sabía por rumores que eran bastante agresivos, rechazar a tu pareja era posible, desgraciadamente había que resarcir el daño por lo que cada lobo perdía algo, sin embargo, su amiga parecía restarle toda importancia a las leyes de la manada.
- De verdad serías capaz de aceptar el precio?- indagó con mucho cuidado pues no concebía que ni siquiera alguien tan impetuoso como Hazel ignorara tan abiertamente las leyes del rechazo.
- Si.....- respondió sin dudar- pagare el castigo que sea necesario.
Pero apenas las palabras salieron de su boca, una punzada de dolor la atravesó como un rayo, el aullido de Anka resonó en su mente con un rugido ensordecedor que la envolvió por completo, sacudiéndola hasta lo más profundo de su ser, todo su cuerpo se dobló sobre sí mismo, sus manos aferraron las sábanas con fuerza, y de nuevo el mundo se oscureció.
Y al igual que la ocasión anterior, despertó con el aroma de hierbas y humedad llenando su nariz, aunque su cabeza latía con fuerza y todo su cuerpo pesaba, incluso, por un instante, no supo dónde estaba.
- Sigues luchando contra ella- la voz serena de Zenda la hizo girar el rostro.
La sanadora estaba junto a su lecho, sus ojos oscuros estaban fijos en ella con una mezcla de paciencia y advertencia.
- Cuánto tiempo…?- intentó preguntar Hazel pero su garganta estaba muy seca.
- Solo unas horas esta vez- respondió Zenda, ofreciéndole un vaso con agua- pero si sigues así, la próxima vez podrías no despertar.
Ka joven bebió el líquido en silencio, sin saber qué responder, de nuevo Anka parecía solo estar advirtiéndole, aunque no sabía qué con exactitud, y la incertidumbre era lo peor.
- Debes dejar de pelear con tu loba- continuó la sanadora- sea lo que sea que ella desee, es porque lo necesita y si sigues ignorándola....- Hazel no necesitó que la mujer terminara la frase, si su salud decayó con la simple advertencia no quería imaginar lo que sentiría si la perdía definitivamente.
- Me dejará?- cuestionó con temor.
- Los lobos siempre saben lo que es mejor para nosotros y si creen que su portador está cegado por el miedo o la terquedad, tomarán la única decisión que les queda, alejarse para siempre.
Hazel bajó la mirada, sintiendo la realidad de la advertencia, porque si eso ocurría no habría marcha atrás, no sabía mucho al respecto, pero era claro que recuperar a su loba después del abandono no era una opción.
Zenda la observó con paciencia, pero en sus ojos había un brillo severo, como si ya supiera la respuesta que la joven aún no quería aceptar.
- Lo mejor que puedes hacer es dejar que tu loba te muestre el camino- dijo con calma- no te aferres, al menos no hasta que sepas qué es lo que realmente quiere.
Pir supuesto que no era una respuesta agradable para Hazel quien frunció el ceño, su instinto inmediato era negarse, rechazar la idea de ceder pero antes de que pudiera responder, la sanadora continuó.
- Si sigues resistiéndote sin siquiera comprender lo que está ocurriendo, podrías perderla antes de encontrar una solución.
- No quiero perderla- susurró pues la simple idea hizo que su pecho se oprimiera con un terror frío.
- Entonces, escúchala- Zenda se inclinó un poco hacia ella con una expresión más suave pero firme- no asumas que sabes más que tu loba...... ellos siempre ven más allá de lo que nosotros podemos entender.
- Pero….. y si lo que quiere es algo que no puedo darle?- Zenda suspiró, sabía que el único problema con Hazel era su terquedad.
- No lo sabrás hasta que dejes de luchar contra ella..... y si sigues en esta batalla inútil….podría ser demasiado tarde cuando intentes entenderla.
Hazel tragó en seco, en el fondo, temía que Zenda tuviera razón, sin embargo, cualquiera que sea lo que Anka estuviera pidiéndole, era claro que no estaban en sintonía, de lo contrario la loba no hubiera tomado tan drástica decisión.
- Deja de pelear y escúchala.....por ahora es lo mejor que puedes hacer, deja que ella te muestre el camino.....no tomes una decisión hasta que no sepas con exactitud qué es lo que esta pidiendo- Zenda recogió el vaso con agua y brindándole una ultima sonrisa salió de la habitación.
Y apenas eso ocurrió, la joven se encogió contra la almohada, sus ojos estaban llenos de lágrimas, no sabía que estaba pasando para que Anka tratara de amenazarla con abandonarla pero necesitaba encontrar una solución antes que la amenaza se volviera una dura realidad.
-Anka......sé que me estas escuchando, por favor....dime que quieres!- pidió con los ojos cerrados tratando de encontrar a su loba en lo más profundo de su ser, sin embargo, lo único que sintió fue el cruel y absoluto silencio- por favor, respóndeme!!- insistió con los ojos tan llenos de lágrimas que no pudo contenerlas, el llanto se desbordo irremediablemente con un profundo dolor.
Desgraciadamente ya no podía ni siquiera sentirla, sabía que aún estaba con ella pero ya no sentía su conexión como antes y su cuerpo mismo era la prueba irrefutable que su lazo se estaba quebrando y sin ninguna razón aparente para que Anka tomara semejante decisión.
- Por favor, dime qué es?- buscó de nuevo respuestas pero el resultado era el mismo.
Hasta que de pronto su llanto se detuvo, por su mente cruzó un pensamiento aún más peligroso que el perder a su loba, y si todo esto se trataba de una negativa por parte de Anka para no sellar su lazo con Kael, pero por qué ahora?, la loba jamás se mostró renuente a su elección, jamás se resistió a la idea de que ellos estuvieran juntos y si en este momento había tomado tan drástica decisión es por que tal vez Esma tenía razón, y su compañero predestinado probablemente había aparecido.
Sin embargo, se negaba a aceptarlo, no podía ser cierto, no ahora, no tan cerca de poder anunciar su elección ante el consejo, tenía que tratarse de algo más, de una absurda broma de su loba porque si esa era la razón para su abandono, significaba que no tenía alternativa.
- Anka… sé que me estás escuchando, no hagas esto...... no ahora, no después de todo lo que hemos construido, por favor, dime qué necesitas, dime qué puedo hacer para que esto no suceda- pero solo el silencio le respondió, donde antes latía la certeza de su vínculo ahora solo había ausencia- Anka, Kael es la mejor elección para nosotras, no hay nada mejor que tener por compañero a un Beta, no solo es un guerrero formidable, es el segundo al mando, leal, fuerte, inquebrantable...... ha estado a nuestro lado en todo momento, qué más podríamos pedir?.... nos ama, no eligió- repuso con determinación tratando de que su loba la escuchara pero ella seguía en silencio- yo lo elegí.
Hazel cerró los ojos y apretó la mandíbula, secándose las lágrimas con furia, no iba a dejarse consumir por el miedo, no cuando tenía claro qué debía hacer.
- Loba necia, escúchame bien- dijo con voz firme, obligándose a sonar segura- no importa quién sea ese otro lobo, no importa si el destino cree que nos pertenece, yo lo rechazaré, así que deja de hacer esto, deja de resistirte- insistió, con una mezcla de enojo y desesperación- Kael es nuestro futuro, no hay nadie más.... no quiero a nadie más.
El silencio fue su única respuesta, un vacío helado, como si Anka ni siquiera estuviera ahí para escucharla, Hazel sintió cómo el miedo intentaba aferrarse de nuevo a su pecho, pero lo ignoró con terquedad, no podía ser cierto, no podía haber nadie más, no iba a permitirlo; así que respiró hondo, intentando calmarse y cerró los ojos con fuerza.
- Regresa, Anka.... déjate de juegos y vuelve a mí- y de nuevo esperó pero no hubo nada.
Pero ella ya estaba decidida y no iba a ceder, no iba a permitir que el destino le arrebatara lo que había elegido para sí misma, y si Anka no quería entenderlo, entonces tendría que aprender a aceptarlo, así que optó por ignorarla hasta que de pronto su nariz se elevó, un extraño aroma a rosas llenó la habitación y antes de que siquiera pudiera reaccionar, la puerta se abrió.
- Hazel…..- la voz de Kael la envolvió con calidez y preocupación, un sonido tan familiar que por un momento casi sintió alivio, pero recordo su estado y la frágil posición en la que se encontraba, por lo que escondió la mayor parte de su cuerpo bajo las sábanas.
Cuando levantó la mirada, él ya estaba junto a la cama, inclinándose hacia ella con el ceño fruncido, a pesar de su imponente presencia, completamente digna de un Beta, en sus ojos se reflejaba una angustia que hizo que el pecho de Hazel se apretara.
- Te traje esto- dijo, extendiéndole el ramo de rosas con una pequeña sonrisa- sabes que no entiendo mucho de flores, pero me dijeron que estas te gustarían.
La joven tomó el ramo con manos temblorosas, obligándose a sonreír para que nadie descubriera su terrible condición.
- Son preciosas..... gracias- Kael sonrió y de inmediato se inclinó para depositar un suave beso en su frente, que hizo que Hazel sintiera en el calor de su contacto, un contraste marcado contra la frialdad de su piel, haciéndola sonreír.
Desgraciadamente la reacción que provocó en él fue muy diferente, Kael se enderezó con el ceño bastante fruncido mirándola con detenimiento, pues a pesar de sus forzados intentos, el hombre no pareció convencido, en realidad si ella se hubiera visto en un espejo habría descubierto que su aspecto, comparado con el de la mañana, era aún peor, lucía aún más demacrada y enferma.
- Hazel…...qué te pasa?- y ante la pregunta su tono cambió, la dulzura dió paso a la inquietud mientras la miraba de arriba abajo, como si pudiera descifrar lo que le ocurría con solo verla- estás.....helada- susurró sin querer sonar agresivo- pareces más enferma que el primer día!!- la joven tragó saliva, probablemente hubiera sido más necesario e inteligente haberse arreglado un poco y no pasar tanto tiempo intentando dialogar con su terca loba.
- Sí- respondió de inmediato, forzando aún más su mentira- es solo que… la transición que fue peor de lo que pensaba.
Kael no pareció aliviado, en realidad comenzó a tocarla buscando las manos que hábilmente había escondido bajo las sábanas.
- Zenda me dijo que estabas débil, pero no que tuvieras tanto frío.....- exclamó cuando tomó una de sus temblorosas manos- esto no es normal.
Ella soltó una risa suave, fingiendo despreocupación mientras afianzaba el agarre de sus manos.
- Kael....cuándo he sido normal?- preguntó mirándolo con fingida burla pero necesitaba que creyera que todo estaba bien.
Sin embargo, él no sonrió, en su lugar, extendió una mano para tomar la suya entre sus dedos, frotándola con suavidad, intentando darle calor.
- Déjame ayudarte, Zenda ya te dió algún remedio?!,.....hay algo que yo pueda hacer?- Hazel sintió un nudo en la garganta, Kael no merecía esto, no merecía sus mentiras, no merecía la incertidumbre, pero decirle la verdad, no era una opción.
- No tienes nada de que preocuparte, solo quédate conmigo un rato, sí?- y acto seguido apretó su mano con suavidad, forzándose a sostenerle la mirada.
Kael vaciló consciente que este no era el estado natural de su novia, de hecho, sorprendentemente para una loba de su tamaño ella siempre fue muy saludable, incluso más que otras de mayor rango y tamaño, y aún así no encontro señales de alarma en su comportamiento, por lo que al final asintió.
- Siempre- repuso sentándose en los pies de la cama.
Pero a pesar de sus palabras, no evitó sentirse preocupado mientras sus dedos aún envolvian su mano con firmeza.
- Hazel…..no quiero insistir, pero algo no está bien, tu piel está helada, tu olor…..- se interrumpió, como si no quisiera decirlo en voz alta- si hay algo más, dímelo..... no tienes que pasar por esto sola.
Ella sintió su corazón tamborilear con fuerza, pero mantuvo su expresión serena, no podía seguir alargando el tema y era preferible de nuevo desviar la conversación.
- Has estado demasiado tiempo aquí preguntándome cómo estoy, pero aún no me has dicho por qué no habías venido antes- reclamó con una sonrisa tenue, soltando suavemente su mano.
Él parpadeó, desconcertado por el cambio de tema, pero no tenía más razones para corroborar que algo andaba mal.
- Hazel…
- Vamos- interrumpió hábilmente- dime, dónde estabas?, he pasado mucho tiempo aquí y me mueeerooo por tener noticias del exterior!!- pidió con su habitual toque curioso, Kael suspiró, su intención era averiguar la verdadera razón de su estado pero de repente su mirada se iluminó con una emoción palpable.
- Estuve en la futura casa de la manada- Hazel soltó un suspiro bastante discreto al notar como su estrategia estaba dando resultado.
- La casa de la manada?- Kael asintió con un renovado entusiasmo.
- Dastan me convocó a su casa, quería saber cómo avanzan las preparaciones para la transición de poder.
- Y tú…... - susurró con preocupación- qué hacías exactamente allá?, acaso no recibe informes diario- Kael sonrió con orgullo y también con un poco de burla por una pregunta tan obvia.
- Pues que otra cosa?!, Dastan quería empezar a oficializar mi papel como Beta, la ceremonia de sucesión se acerca, y pronto seré oficialmente su segundo al mando....por la Luna....he esperado este día durante tanto tiempo, que parece increíble que al fin este sucediendo.
Hazel tragó saliva, el futuro Beta, ese título lo significaba todo para Kael, su fuerza, su lealtad, su futuro, un futuro en el que ella siempre había creído estar a su lado pero ahora, con el vacío que sentía en su interior, con Anka sumida en el más absoluto silencio, no estaba segura de nada.
- Y la nueva casa ya está casi lista.....y es..... es enorme, imponente… será un buen lugar para la manada- continuó con excesiva emocion.
Pero Hazel sintió una opresión en el pecho por las nuevas noticias que no eran de su total agrado.
- Qué quieres decir con la nueva casa?- preguntó frunciendo el ceño.
Kael pareció sorprendido por su reacción, pero evidentemente no todos sabían de las nuevas decisiones del futuro Alpha.
- Dastan ha decidido que la nueva casa será su residencia principal, dice que se siente más cómodo allá, que es más grande y adecuada para su papel como alpha.
- Pero esta casa siempre ha sido la de la manada- repuso, mirando alrededor con incertidumbre- aquí crecimos, aquí están todos…... solo la dejará atrás?- Kael se encogió de hombros pues no era su papel interrogar a Dastan.
- No la dejará completamente, aquí seguirán viviendo la gran parte de la manada, seguirá siendo un lugar importante pero será más un hogar para los viejos líderes y sus familias.... y para los que ya están establecidos aquí, allá solo sera la nueva casa de "gobierno", Dastan quiere algo diferente, algo propio.
- Y tú?- Hazel sintió cómo su incomodidad crecía, pues eso implicaba un gran cambio para Kael en el que tal vez no estaba incluida, pero él le dedicó una mirada tranquila, como si no viera problema alguno.
- Obviamente yo iré con él, por supuesto, como su Beta, tengo que estar a su lado- sin embargo esa no era la respuesta que ella esperaba.
- Eso significa que ya no estarás aquí?- Kael volvió a tomar su mano, su tacto firme y cálido en contraste con la frialdad de su piel que ahora era mucho más evidente, pero él asumió que se debía a las recientes noticias.
- No es como si me estuviera yendo lejos - dijo con una sonrisa- seguiré viniendo.... no voy a desaparecer.
Pero Hazel apenas pudo devolverle la sonrisa, si Kael ya no estaba aquí todos los días, si su mundo comenzaba a alejarse del suyo, eventualmente terminarían separados y la sensación de pérdida se intensificó.
Desde luego que Kael notó la tensión en los ojos de la joven pero no era su intención separarse de ella y, con suavidad, acarició su mejilla buscando tranquilizarla.
- No tienes que preocuparte por eso- dijo con una sonrisa cálida- además, muy pronto anunciaremos nuestro vínculo elegido.
Hazel sintió su estómago revolverse, pero obligó a su rostro a mantenerse sereno, ya no sabía si sería posible pero hasta donde pudiera iba a pelear por ese vínculo.
- Cuando la ceremonia se realice- continuó Kael, con evidente emoción en su voz- podrás venir conmigo y ya no habrá nada que nos separe.
Ella intentó corresponder a esa alegría, sin embargo, no encontró palabras adecuadas, el peso de su propia mentira, de su insistencia en ignorar la verdad que Anka le imponía se hizo más denso en su pecho, Kael ya lo daba por hecho, estaba seguro de que ella sellaría el vínculo, de que todo seguiría su curso como habían planeado, desafortunadamente, y si su loba no regresaba?, qué pasaría si ella se negaba hasta el final?
Hazel apartó la mirada un segundo antes de que Kael notara la sombra de duda en su expresión.
- Sí- murmuró forzando una sonrisa- no habrá nada que nos separe- pero mientras pronunciaba esas palabras, un frío aún más profundo que el de su propio cuerpo, la envolvió.
Kael tomó su mano entre las suyas, acariciándola con ternura mientras la observaba con una mezcla de emoción y orgullo, completamente ignorante de la verdad.
- La ceremonia será poco después de que Dastan sea ungido como el nuevo Alpha- le explicó con entusiasmo- queremos hacerlo frente a él y con su aprobación- la joven sintió cómo su corazón se detenía por un instante, mientras sentía un molesto, aunque muy leve, gruñido, un pequeño rastro de la existencia de Anka.
- Frente a Dastan?- Kael asintió, sin notar su repentino nerviosismo.
- Sí, pero no tienes de qué preocuparte, tuve la oportunidad de mencionárselo en nuestra reunión y aceptó sin problemas.... no habrá objeciones.
- Eso es… bueno- respondió Hazel tragando saliva con dificultad, obligándose a sonar entusiasmada.
Pero antes de que pudiera asimilarlo del todo, Kael añadió con un dejo de emoción.
- De hecho......- el hombre se acercó un poco más hacia ella, no sin antes mirar a todos lados pues parecia iba a revelar un secreto- Dastan ya llegó- susurró con complicidad- llegó la noche que te desmayaste aunque nadie lo sabe aún, vino acompañado de su séquito.....y ya se están instalando en la casa de la manada para prepararse para el ritual.
Un escalofrío distinto a cualquier otro que hubiera experimentado recorrió la espalda de Hazel, erizándole la piel y tensando cada músculo de su cuerpo, era una sensación desconocida, extraña, incluso alarmante, tanto que su respiración se volvió un poco más pesada, y sin darse cuenta, llevó una mano a su pecho como si intentara calmar el latido errático de su corazón.
- Hazel?- Kael la llamó frunciendo el ceño al notar su repentino cambio.
- Estoy bien- respondió con rapidez, forzando una sonrisa, pero por dentro, algo en su instinto gritaba con fuerza.
La joven respiró hondo, intentando ignorar la inquietud que se aferraba a su pecho, pero con la llegada de Dastan el peligro de que alguien descubriera su secreto era aún más latente.
- Y..... por qué llegó antes?- preguntó, esforzándose por sonar casual- pensé que vendría hasta el día del ritual.
Kael se acomodó en la cama, sin soltar su mano, aún tratando de aminorar el frío y quizás si hubiera prestado más atención se habría percatado que no estaba dando ningún resultado.
- Dijo que quería pasar desapercibido- respondió sin sonar convencido- supuestamente quiere conocer a la manada sin que todos lo adulen antes de tiempo, según sus palabras, no le interesa la reverencia vacía.
- Eso es… inusual para un Alpha- Hazel arqueó una ceja y ahora si sonaba un tanto divertida.
- Supongo que quiere asegurarse de que lo respeten por lo que es y no solo por su título- el hombre se encogió de hombros fingiendo creerle- pero si te soy sincero, creo que hay otra razón.
- Cuál?- y de inmediato lo miró con curiosidad, acercándose un poco más, y él sonrió con cierta picardía.
- Creo que está buscando a su Luna- pero la respuesta lejos de darle paz le revolvió el estómago a Hazel.
- Su… luna?
- Es lógico, no?- el Beta apoyó un codo en la cama sintiéndose más relajado- un Alpha necesita una compañera y si su vínculo predestinado está en esta manada, querrá encontrarla antes de asumir el liderazgo.... si no, supongo que evaluará a las futuras candidatas.
Hazel no entendía por qué la idea le causaba un escalofrío, no tenía nada que ver con ella, y sin embargo, la inquietud permanecía y no solo era por lo que Gorak ya había dicho al respecto, esa extraña sensación de que no era tan simple no dejaba de atormentarla.
- Bueno, al menos no tendré que preocuparme por eso mientras esté aquí- dijo con fingida despreocupación- dudo que venga a buscarme en el hospital.
Él rió suavemente, acariciando su mano con ternura, evidentemente tampoco tenía intención de que eso sucediera.
- No te preocupes, no tiene por qué interesarse en ti de ninguna forma..... además....
- Crees que no soy suficiente para el gran Alpha Dastan?!- interrumpió mostrándose aparentemente ofendida e indignada.
- Jajaja.... tú quieres serlo?!- cuestionó fingiendo molestia por el posible interés, sin embargo, Hazel negó rápidamente como una adolescente coqueta- me parece perfecto!!!, porque eres muy hermosa e inteligente pero Anka es pequeña y no es nada fuerte....ni siquiera muy hábil o hermosa, y me dolería que te desilusionaras!!!....- repuso ignorante de la situación y afortunadamente Anka no estaba presente pues al igual que su dueña era una loba con un poco de mal carácter y bastante impetuosa.
Pero a ella la broma no le pareció graciosa, después de todo pasó gran parte de su vida escuchando a todos burlarse del ridículo tamaño de Anka, aunque bajo sus actuales circunstancias era muy difícil y desconcertante tener que reír y aún así se obligó a hacerlo.
- Descuida, no tienes de que preocuparte, cuando anunciemos nuestro vínculo, no habrá dudas de que elegimos estar juntos.
La joven asintió con una sonrisa forzada, pero el vacío de Anka seguía allí y aunque tratara de ignorarlo, la sensación de que algo estaba cambiando no la abandonaba, no sabía porqué pero el presentimiento de que la llegada de Dastan cambiaría su vida para siempre, no la abandonaba.