A Hazel ya no le importó el aroma, su principal prioridad era alejarse de Gorak y aprovechando la interrupción se obligó a dejar de pensar en el por qué Vanko olía de esa manera y buscó refugio en el salón de reuniones.
Entró apresuradamente sintiendo su pulso acelerado por la tensión acumulada, apenas cruzó la puerta, su mirada recorrió la estancia hasta que encontró un asiento lo más alejado posible de Gorak, no quería soportar nuevamente su escrutinio, no después de haber escapado por tan poco de su interrogatorio.
Así que se deslizó hábilmente hasta una silla junto a Sira, dejando escapar un suspiro discreto al sentarse, solo entonces notó la ausencia de su amiga, Esma, lo que por supuesto no era habitual.
- Dónde está Esma?- preguntó en voz baja, tratando de sonar casual.
Sira, que hojeaba unos documentos con aire distraído, alzó la vista y esbozó una sonrisa ligera.
- Gorak le dio un par de días libres- respondió en voz baja- dijo que se los merecía después de haber estado cubriéndote.
Hazel asintió lentamente, por supuesto que Esma se lo merecía y sobre todo le agradecía su disposición, después de todo, el trabajo no podía detenerse, no bajo las actuales circunstancias por lo que era muy justo pero antes de que pudiera emitir la menor afirmación, la conversación fue abruptamente interrumpida.
La puerta del salón se abrió de golpe y Gorak entró con su presencia imponente, barriendo el lugar con la mirada hasta dar con la pequeña escapista, Hazel apenas le mostró una sonrisa tensa al notar el ceño fruncido del hombre y su expresión severa reflejaba una clara desaprobación, sabía exactamente lo que estaba pensando, que ella no lo había esperado, que había huido deliberadamente de su interrogatorio; y no estaba equivocado pero la joven no estaba en disposición de aceptarlo y aumentar su regaño así que ligeramente bajó la cabeza, fingiendo estar completamente concentrada en los documentos que tenía sobre la mesa, obviamente aún podía sentir la mirada de Gorak sobre ella, inquisitiva y expectante, como si estuviera esperando a que se delatara sola.
Maldita sea- internamente, regañó a Anka con frustración- esto es tu culpa- le espetó en su mente, aunque, como en los últimos días, no recibió ninguna respuesta.
Y sin más alternativa soltó un suspiro casi imperceptible y se obligó a concentrarse en la reunión, lo único que debía hacer era mantener la calma y mantener sus mentiras intactas, desgraciadamente Gorak veía más allá que las personas a su alrededor, sabía de las intenciones de Hazel pero se limitó a negar con la cabeza, caminando directamente hacia la cabecera de la mesa y sin tomar asiento miró fijamente a los asistentes, lo que acalló los leves murmullos sin necedad de decir una palabra.
- Hoy recibí una visita importante- anunció con voz firme- se me informó que nuestro futuro Alpha solicitará una reunión con este concilio antes de su investidura, pues desea conocer de primera mano las condiciones en las que se encuentra la manada
Un ligero revuelo se extendió entre los asistentes, las miradas se cruzaron, algunos con curiosidad, otros con inquietud pero todos preocupados por las ocultas intenciones que Dastan pudiese tener.
- Cuándo será la reunión?- preguntó uno de los consejeros rompiendo el silencio expectante, Gorak frunció el ceño, no acostumbraba dar esa clase de explicaciones pero ahora era aún peor pues no contaba con esa información.
- Eso no es lo importante- exclamó con dureza- lo único que deben preocuparse es de que todo esté en orden cuando llegue el momento.
Y eso fue suficiente para dejar en claro que cualquier especulación era innecesaria, nadie debía cuestionar la voluntad del futuro Alpha, era mejor así; por su parte, Hazel, aún tratando de parecer ajena a la conversación, apenas estaba procesando la información cuando algo la golpeó de lleno y más fuerte que antes, de nueva cuenta ese aroma llegaba a impregnar su olfato.
Pero en esta ocasión era aún más embriagador, profundo y tan intenso que su cuerpo reaccionó antes que su mente, su respiración se entrecortó, sus sentidos se agudizaron y, antes de que pudiera controlarlo, su nariz se elevó en el aire en busca de su origen.
Y entonces, algo más ocurrió, Anka, después de días de silencio absoluto, de ausencia angustiante, despertó con un ímpetu arrollador, Hazel sintió su energía recorriéndola como un relámpago, su corazón latiendo desbocado, sus sentidos al borde de un abismo desconocido y lo peor, la extraña pero latente ansiedad que cosquilleaba entre sus piernas, algo totalmente insólito para ella.
Su nariz se elevó mientras distinguia claramente los componentes del aroma, algo que nunca antes le había ocurrido y aparentemente era la única que lo percibía pues todos a su alrededor parecían impasibles a esa dulce y seductora mezcla que despertó todos sus sentidos.
- Alguien derramó chocolate.....helado de chocolate para ser precisa- repusó despues de una considerable y profunda inhalación pues el aroma se estaba haciendo más evidente- y creo que también..... vino tinto con....ambar?!- preguntó sintiéndose muy exaltada.
Y tenía razón, el aroma era ahora más distinguible, ahora que se sentía completamente envuelta por la riqueza oscura del chocolate amargo, sedoso y tentador, mezclado con las notas robustas y aterciopeladas del vino tinto, dejando una sensación tan embriagadora como peligrosa, pero lo que realmente lo hacía inconfundible era la presencia de una esencia más fuerte y dominante, un toque de ámbar cálido y resinoso, con destellos profundos y envolventes que le procuraban una masculinidad imponente, casi primitiva, como si estuviera diseñado para marcar territorio sin necesidad de palabras.
Hazel estaba tan extasiada que simplemente aspiro con más profundidad el aroma mientras el resto de los presentes voltearon a verla extrañados.
- No huele a nada- sentenció Sira elevando su nariz intentando captar el aroma que su compañera degustaba.
Y de pronto el aroma se volvió más fuerte y profundo, era extraño y ridículo que nadie más que ella pudiera percibirlo pero así era y aunque todos la mirasen con perspicacia, Hazel no podía evitar sucumbir ante tan embriagante delicia.
Pero con cada segundo se iba haciendo más fuerte como si de pronto el aroma estuviera entrando por las puertas de la oficina, simplemente inundaba el lugar y era demasiado adictivo para que su cerebro lo ignorase, de hecho empezaba a sentirse extasiada y hasta cierto punto eufórica por el aroma y Anka estaba vuelta loca, podía sentir la excitación de su loba aullando incansablemente en su interior.
Hasta que de un momento a otro las puertas del concilio se abrieron de golpe, el estruendo retumbó en la habitación, y de inmediato todos voltearon con sorpresa, a excepción de Hazel, quien no necesitó verlo para saberlo, simplemente lo sintió, sintió como esa presencia le erizaba la piel, en los huesos y aceleraba el latido de su corazón.
Un hombre joven, de presencia imponente y muy varonil cruzó el umbral con agitación y paso decidido, casi depredador, sus ojos recorrieron la sala con desesperación como un cazador buscando a su presa mientras su nariz se alzó ligeramente, olfateando el aire, hasta que la encontró.
Hazel sintió el impacto en el pecho, algo que nunca antes había sentido, cuando sus miradas al fin se encontraron, ese hombre era de una estatura imponente, casi poco más de 1.90, que irremediablemente lo hacía destacar entre todos, con una complexión lograda por la batalla y la disciplina, sus músculos, definidos y marcados, no eran excesivos, sino esculpidos con precisión, reflejando la fuerza de un lobo que conocía el arte del combate.
Su rostro, que llevaba sutiles marcas que delataban a un guerrero, pero también destacaba del resto con una mandíbula fuerte y bien delineada, pómulos altos y una nariz recta que añadía un aire de fiereza a su expresión, sus ojos eran una de sus características más hipnóticas, de un tono ámbar muy enigmático que resultaban profundos, impenetrables y a la vez de una astucia casi depredadora, sus labios gruesos y carnosos parecía que pedian ser besados, todo enmarcado con una piel de un tono bronceado natural que lo hacía perfecto.
Mientras su cabello de color café oscuro con pequeños destellos más claros lo llevaba con un corte clásico degradado en los costados y más largo en la parte superior, peinado con un efecto despeinado pero estructurado, dándole un estilo elegante y moderno con un aire salvaje.
Y ante ella, el mundo entero se redujo a esos ojos ámbar, tan penetrantes que la atravesaban sin piedad, Hazel sintió que el aire abandonaba sus pulmones, que su cuerpo entero respondía antes de que su mente pudiera siquiera procesarlo, su pecho se comprimió mientras en su interior su loba aulló con un fervor absoluto, reconociendo algo que aún se negaba a aceptar.
"Compañero!"- rugió Anka con satisfacción y orgullo.
Sin embargo, Hazel sintió cómo el mundo explotaba ante sus ojos, su cuerpo entero se paralizó y sus pensamientos se volvieron desesperados, hasta podía asegurar que por un instante, dejó de respirar; no, no podía ser, desgraciadamente, el grito desenfrenado de su loba era ensordecedor y rebosante de alegría, de euforia, de deseo, Anka rugía con una emoción tan desbordante, como si hubiera estado esperando este momento toda su vida.
Pero Hazel no compartía su emoción, al contrario, sintió como el terror se apoderó de ella, y sin pensarlo o darle tiempo a Anka de sucumbir a ese deseo o permitirle a aquel hombre que aún la miraba fijamente, reclamarla, salió corriendo por la puerta trasera del salón.
Su silla rechino cuando la empujó en su prisa por escapar, los murmullos desconcertados de los presentes apenas fueron un eco lejano que la acompañó en su huida, pero no le importó lo que dejaba atrás, solo podía pensar en una cosa, huir; aunque Anka no estaba dispuesta a dejarla, la terca loba comenzó a rugir de nueva cuenta, sin embargo, ahora era de coraje y molestia.
"Qué estás haciendo?!, regresa!, es nuestro compañero, no podemos huir de él".
- Cállate!- replicó furiosa mientras su cuerpo se precipitaba fuera de la sala y por los pasillos del concilio- no es cierto, no lo aceptaré!, nuestra elección ya está tomada!
"Tú no puedes elegir cuando la Diosa Luna ya lo ha hecho por nosotras!" - el grito de Anka fue un latigazo cargado de ira, de frustración, de una necesidad primitiva y voraz que Hazel se negaba a aceptar.
- No lo aceptaré, no ahora....nunca.
Su corazón latia contra su pecho, su garganta ardía por la agitación, pero no se detuvo, no hasta que estuviera lo suficientemente lejos, lo suficientemente aislada, donde nadie pudiera alcanzarla, Hazel continuó corriendo mientras el frío del bosque golpeaba su rostro, sus pies apenas tocaban el suelo cubierto de hojas secas y su corazón latía con fuerza, no solo por la carrera frenética, sino por el pánico que la consumía.
Ella tenía un solo objetivo, encontrar a Kael, él estaba entrenando en los claros más profundos del bosque, alejados de la casa del concilio y si lograba llegar hasta él, todo volvería a la normalidad.
- Kael es mi elección..... es mi futuro- se repetía como un mantra, aunque ni siquiera ella podía convencerse del todo.
Desgraciadamente, no tardó en descubrir que no estaba sola, en cuanto escuchó los pasos detrás de ella, confirmó que alguien la estaba persiguiendo, sin embargo, el andar era lento y calmado, como si su persecutor no tuviera la menor prisa, porque sabía que la alcanzaría, pero el aroma tan particular fue la que la obligó a acelerar el paso, era ese mismo perfume intoxicante que la había trastornado dentro del concilio.
"Regresa, Hazel" - rugió Anka en su mente, pero su tono ya no era de súplica o reproche, sino de pura emoción.
Por supuesto que Hazel apretó los dientes, ignorándola, evidentemente no iba a regresar aunque su cuerpo comenzaba a traicionarla, sus piernas ardían, su respiración se entrecortaba, y el calor extraño que recorría su piel era casi insoportable, ya no sabía si era el cansancio o el efecto de esa maldita presencia, asi que se obligó a correr aún más rápido, maldiciendo la emoción de Anka.
- No te atrevas a disfrutar esto!!- le reprochó, pero su loba solo rió, agitada y ansiosa, como si finalmente algo dentro de ella hubiera despertado después de tanto tiempo en silencio.
"Nos está persiguiendo!, nos busca!, así debe ser!" - habia tanta emoción en su voz que Hazel sintió un escalofrío de ira recorriéndola totalmente.
- Esto no es una maldita persecución de apareamiento, Anka!..... no seas ridícula!!!- pero su loba apenas la escuchaba.
"Es nuestra primera caza….. - susurró con deleite- así ha sido siempre.... es la tradición!"- la joven casi se detuvo del impacto al escuchar semejante argumento.
- Tradición estúpida!.... eso era antes, en tiempos antiguos, cuando los predestinados aceptaban su vínculo como si no tuvieran otra opción!!!- exclamó con furia- nosotras no somos como ellos, Anka, nosotras elegimos!
Pero Anka no le respondió, solo dejó escapar un ronroneo bajo, expectante y vibrante, como si estuviera disfrutando cada segundo de la persecución pues la idea de ser alcanzada la emocionaba hasta lo más profundo de su ser, Hazel, en cambio, apretó los dientes y forzó a sus piernas a seguir adelante mientras se repetía una y otra vez que no iba a ceder y mucho menos dejar que la atrapara, aunque el verdadero problema no era si él podía alcanzarla, sino más bien, qué pasaría cuando lo hiciera.
Pero si lograba llegar hasta donde Kael estaba, seguramente todo se solucionaria, así que apenas distinguió su figura, irrumpió en el claro con la respiración agitada, y su tembloroso cuerpo producto de la adrenalina y el pánico y de inmediato encamino sus pasos hacia el hombre, quien se encontraba en medio del campo de entrenamiento, rodeado por otros guerreros que detuvieron sus ejercicios al percatarse de su abrupta llegada.
- Kael…..- exclamó con cierto alivio cuando se arrojó a sus brazos aferrándose a él con desesperación.
Kael titubeó por un instante y en el acto hizo una señal con la cabeza para que los presentes se retiraran, antes de envolverla con fuerza, sosteniéndola contra su pecho con confusión y preocupación.
- Hazel, qué pasa?, estás bien?, alguien te hizo algo?- pero antes de que pudiera responder, un rugido furioso retumbó en su mente.
"Suéltalo!.... nos estás avergonzando!- Anka estaba fuera de sí vibrando con ira y desesperación- cómo te atreves a tocar a otro cuando nuestro compañero está aquí?!"
Pero Hazel volvió a ignorarla deliberadamente, concentrándose solo en la seguridad de los brazos de Kael, si lo mantenía cerca, si se aferraba lo suficiente, entonces todo esto no sería real, podía hacerlo desaparecer, podía ignorarlo, desgraciadamente esa ilusión se hizo añicos en un instante cuando el crujir de las hojas a sus espaldas la hicieron saber que su persecutor la había alcanzado.
- Compañera!!!- el hombre exclamó con una mezcla de confusión y coraje.
La joven se tensó hasta la parálisis, su cuerpo, que había recuperado su temperatura normal, se helo en los brazos de Kael mientras su mente gritaba en negación, desgraciadamente este no pudo brindarle calma, si bien su agarre en su cintura se tenso, también pareció alejarse.
- Alpha!!- repuso apenas Kael con la garganta endurecida y un matiz de respeto tenso.
- Qué?!- preguntó Hazel con terror alejándose un poco para corroborar que no se tratara de un mal chiste.
Y en los ojos de Kael encontró la confirmación, lo que la hizo sentir mareada y confundida, acababa de descubrir, para su desgracia, que el vínculo era aún más significativo de lo que inicialmente creyó, pues no se trataba de un lobo cualquiera si no del futura alpha, lo que la hizo consciente que no podía seguir huyendo, no habría lugar en el que pudiera esconderse de él.
Con una respiración entrecortada se obligó a girar la cabeza, sus ojos irremediablemente se encontraron con los de su perseguidor, Dastan, el futuro Alpha la observaba con una furia apenas contenida, su mandíbula estaba muy apretada, mientras sus ojos parecían oscurecerse a cada segundo, centelleando con una emoción cruda, primitiva y peligrosamente determinada.
El cuerpo de Hazel temblaba descontroladamente, su respiración entrecortada mientras se aferraba a Kael como un escudo, era lo único que le quedaba, e instintivamente se ocultó detrás de él, como si pudiera hacerla desaparecer de la vista de Dastan, como si su mera presencia no estuviera ya marcada en la mente del Alpha.
Pero ni siquiera Kael, con toda su fuerza, podía detener la furia de su compañero, al ver a su Luna en los brazos de otro, si bien Dastan estaba inmóvil, la tensión en su cuerpo lo decía todo, su pecho subía y bajaba con respiraciones profundas, controladas, como si se estuviera conteniendo por pura fuerza de voluntad, sus puños estaban apretados hasta que los nudillos se tornaron blancos y su mandíbula parecía quebrar sus dientes en cualquier instante con tal intensidad que un músculo latía en su sien.
Un gruñido bajo y peligroso vibró en su garganta, su lobo estaba rugiendo en su interior, exigiendo acción o una satisfacción por semejante afrenta, su compañera había corrido, había huido de él y lo peor, se había lanzado a los brazos de otro hombre.
- Quieres explicarme qué demonios significa esto?- rugió con una voz profunda, atravesando el aire como un látigo.
Kael, con su instinto de supervivencia intacto, se giró apenas para ver la expresión del Alpha, con su cuerpo aún protegiendo a Hazel, e inclinó la cabeza con respeto, pero su confusión era evidente.
- Alpha….con todo respeto, no entiendo lo que está sucediendo.
- Lo que está sucediendo es que estás sosteniendo lo que es mío!- Dastan bramó con tal intensidad que los árboles parecieron estremecerse a su alrededor- mi compañera, mi futura Luna.
El pobre hombre se quedó inmóvil, con la boca entreabierta, incapaz de responder, sintiendo un gran vacío en el estómago, acababa de cometer, aunque inconscientemente, una de las mayores traiciones y no podía evitar sentir miedo por su vida y la de Hazel.
En cambio ella sintió cómo el pánico la consumía, sus entrañas se retorcieron con una mezcla de miedo y negación, acababa de escuchar la confirmación a lo que creyó una absurda alucinacion, simplemente no podía ser él, no podía ser el hombre que la Luna le había destinado.
- No!- su grito fue desesperado, ahogado por la incredulidad- eso no es cierto!!!, no es cierto!!!
Sus ojos encontraron los de Dastan y lo que vio en ellos la dejó sin aliento, no solo estaba enojado, estaba rabioso, producto del instinto de posesión y dominio absoluto.
El Alpha se aproximó más hacia la pareja, con su mirada oscura y amenazante clavada en ella, en ese momento su control pendía de un hilo pues su lobo rugía por reclamar lo que le pertenecía, y al parecer no iba a dejarla escapar, no iba a permitir que lo negara, Hazel era suya.
Kael observó como Dastan se acercaba mientras su mente trabajaba frenéticamente en busca de una respuesta, una forma de debatir lo que acababa de escuchar, Hazel, su Hazel, la mujer que había esperado, no podía ser la compañera del futuro Alpha, pero cualquier palabra que hubiera querido pronunciar murió en su garganta cuando vio la forma en que el otro hombre lo miraba.
Y no era una mirada cualquiera era desafiante, con superioridad, como si ya hubiese ganado una batalla que Kael ni siquiera había tenido oportunidad de pelear, pues en cuanto estuvo frente a frente, un destello oscuro cruzó los ojos de Dastan, sus iris, antes de un color intenso, se tornaron más oscuros, brillando con una luz salvaje, era su lobo que estaba al acecho, rugiendo bajo la superficie, listo para imponerse si era necesario.
Kael sintió un escalofrío recorrer su espalda, no podía permitirse retar a un Alpha, y mucho menos a uno que aún no había tomado oficialmente el mando pero que ya emanaba un poder brutal y con el orgullo atorado en la garganta, tragó saliva y desvió la mirada, inclinando apenas la cabeza en un gesto de sumisión, no porque quisiera aceptar esa realidad, sino porque enfrentarlo solo significaría provocar una reacción aún más peligrosa, aunque la rabia por saber que Hazel le pertenecía a alguien más hervía en su interior.
Y la joven sintió cómo su estómago se hundía al ver a Kael bajar la cabeza, rindiéndose sin siquiera intentarlo, esto no debía estar pasando y menos así, pero si él no quería enfrentarlo, ella no estaba dispuesta a permitirlo, si bien el miedo todavía se aferraba a su cuerpo, algo más comenzó a empujarla desde dentro, tal vez era su orgullo o solo desesperación lo que la impulso y con un suspiro tembloroso, dio un paso al frente, su mirada, aunque temerosa, se sostuvo en la de Dastan, que ardía con una furia incontrolable.
- Re....re....rechazo el lazo!- sentenció con temor, mientras Kael volteó a verla con sorpresa, pues rechazar a un Alpha no era una afrenta que se quedaba sin castigo.
Sin embargo, apenas las palabras salieron de su boca un dolor indescriptible la atravesó, su pecho se contrajo con una fuerza insoportable, como si algo dentro de ella se desgarrara en mil pedazos, Anka lanzó un alarido de agonía en su interior, una mezcla de súplica y rabia, en ese instante Hazel sintió como sus piernas cedian por lo que se obligó a mantenerse en pie, aunque su respiración se volvió errática y cada latido dolía como una maldición.
Por un segundo, creyó que su dolor era lo peor que podía suceder, y entonces, Dastan rugió, el aullido que emergió de su garganta fue ensordecedor, fue tan potente y profundo que pareció hacer vibrar la tierra misma, era furia, dolor, un desafío a la Luna misma.
Kael y Hazel, instintivamente llevaron las manos a sus oídos, pero aun así el estruendo los atravesó, los pájaros en los árboles a su alrededor alzaron el vuelo en pánico mientras las copas de los árboles se estremecieron, y ella experimentó un pánico como nunca antes, al ver la expresión de Dastan, pues sus ojos ya no eran humanos y por primera vez, supo que había cometido un error.
Y si bien el rostro de Dastan seguía marcado por la furia, sorprendentemente comenzó a encontrar la calma, no era resignación ni paz, pero no hacía falta más que verlo para saber que se trataba de algo más peligroso, sus ojos seguían oscurecidos por la rabia contenida, su mandíbula tensa, sus puños aún apretados pero exhaló lentamente.
- Eso es lo que quieres?- y cuando su mirada se posó en Hazel, su voz sonó fría aunque muy amenazante, la joven le sostuvo la mirada sin titubear, ya no podía permitirse dudar.
- Sí- Anka aulló con furia en su interior al escuchar semejante afirmación.
"Mentirosa!, cobarde!, estás destruyéndonos!"- y ante eso Hazel sintió una punzada en el pecho, pero no permitió que se reflejara en su rostro.
Dastan dejó escapar una risa seca y vacía, por un segundo más observó a Kael con una molestia que ponía la piel de gallina, su expresión no era la de un hombre derrotado, más bien era la de un depredador analizando a su presa.
- Está bien- finalmente exclamó mirando a Hazel con sus ojos fríos y peligrosos.
Por un segundo ella pensó que todo había terminado, hasta que Dastan dio un paso adelante y su presencia se sintió como una sombra que la acecharia el resto de su vida.
- Si así lo quieres así será.... pero se hará de acuerdo a las leyes que nos rigen y cuando llegue el momento, espero que aceptes el costo de tu decisión- su voz se sintió como una sentencia absoluta.
Hazel sintió un escalofrío poderoso mientras Anka gruñía en su interior con desesperación, tratando de hacerla cambiar de opinión, desgraciadamente ya no hubo tiempo, Dastan simplemente se marchó sin decir más, aunque la rabia aún palpitaba en su interior.
La joven soltó un suspiro contenido, pensando que ya todo había acabado mejor de lo que esperó, pero no tuvo oportunidad de relajarse, desgraciadamente su loba se lanzó contra ella con un rugido rabioso.
"Qué has hecho?!, nos has condenado, insensata!!!"
El dolor de Anka era punzante y aún así se obligó a ignorarlo, no podía permitirse pensar en lo que acababa de hacer, lo único que le preocupaba era afrontar lo que vendría, por lo que se limitó a observar esa imponente y peligrosa figura perderse en medio del bosque.
Dastan avanzaba con pasos firmes y pesados, cada músculo de su cuerpo estaba tenso por la rabia contenida, la ira ardía en sus venas sin control pero se obligó a mantener la calma, sin embargo, Sarkan no compartia su aparente calma, el lobo rugía dentro de él, frenético y totalmente fuera de control.
"Regresa!, reclámala!.... mátalo!....mátalo por tocarla!!!"- el lobo estaba fuera de sí con una ira primitiva y asesina que no dejaba de exigirle un pago de sangre.
Dastan pudo sentir su impulso de dar la vuelta, de cazar, de arrancarle la garganta a Kael por osar tenerla en sus brazos, pero no lo hizo.
- No soy una bestia que obliga a su compañera a aceptarlo.
"Es nuestra!, la Luna nos la dio!"- Dastan apretó los dientes pues su paciencia estaba desvaneciéndose peligrosamente.
Había esperado demasiadas lunas para encontrar a su compañera, para que ahora fuera rechazado de la manera más brutal porque ella prefería a su Beta, sabía lo que eso implicaba para su posición pero si quería sentar un precedente no iba a permitirse actuar como un psicótico.
- Y la Luna no nos dio derecho a forzarla- Sarkan gruñó de nuevo con tal intensidad que su cuerpo tembló.
"No puedes permitirlo!..... si la dejas ir, serás el hazmerreír, todos te verán como un Alpha débil!"- el hombre se detuvo en seco mientras su mirada se oscureció como si Sarkan estuviera a punto de tomar el control.
- No desestabilizaré a la manada matando a mi Beta- y de nuevo el lobo rugió con furia, a él poco le importaba la posición de Kael, solo quería sangre.
"Reclámala, hazle ver quién eres!.... es nuestro derecho!"
Dastan cerró los ojos un momento, controlando a su lobo que se agitaba en su interior, aunque si tenía razón en una cosa, debía actuar, por el bien de la manada.
- Mi derecho no es obligarla, pero sí es dejar claro quién manda aquí- su voz casi sonó como un gruñido bajo y amenazante.
"Entonces sacia tu furia de otra manera- Sarkan lo provocó con una fiereza salvaje- o el respeto que has construido se desmoronará, la manada necesita ver tu poder y si no lo haces, pondrás en peligro a todos..... déjame hacerlo"- sentenció al final con una retorcida alegría que obligó a Dastan a exhalar para contenerlo, tampoco iba a desatar a una bestia como Sarkan cuando podía solucionarse de una forma mucho más elegante.
- Lo haré, pero a mi manera, se hará según las leyes de la manada.
Pues si Hazel creía que podía rechazarlo sin consecuencias, le iba a demostrar que estaba muy equivocada.