35. Fotos y celos. Bell. ¡Nos vamos de viaje! Es decir... Cuando encuentre mi pasaporte, claro. Lo ando buscando desde que mis ojos se recuperaron, aunque sigue enrojecidos y parece que hubiera pasado toda la noche llorando como una María Magdalena. —No está aquí, ya busqué —me dice Duke de lo más relajado. —Seguramente me lo llevé, tengo que ir a casa. No me gusta la idea, sobretodo porque no quiero lidiar con Adriano y tener que romperle el corazón, aunque para este momento, tengo como mil llamadas suyas en el celular que tengo silenciado para que nadie más se entere. Duke me lleva a casa en moto. Justo pasa por en frente de El Mondo, una sensación de culpa me invade de solo pensar en Adriano. Llegamos. Deja la moto estacionada frente a la casa. —¿Qué esperas? Vamos —me dice s

