30. Paula, la azafata. Un mes después... Residencia Kramer. Kramer habla por celular, no entiendo ni una sola palabra, habla en alemán, con la llamada aun, sale de la recámara, y me quedo sola, ya puedo relajarme, cuando se va, lo hace por horas. La semana pasada ha vuelto a castigarme, he tratado de salir a respirar un poco de aire puro y lo ha tomado tan mal que me tiene desde ese día en esta posición de sumisión. Desde que estoy en esta casa, me ha hecho lo que ha querido, me ha cogido cómo le ha venido en gana, a Gerald le gusta procurar dolor en dosis elevadas, mi coño me arde como fuego vivo, lo mismo pasa con mi culo. Cada dos horas vuelve Anke, la mujer que me cuida para limpiarme y darme de comer y beber. Me cura las heridas con cremas y demás. Como ahora Gerald se ha marcha

