3. La Estafadora y el Millonario.
Duke.
Todo está relajado hoy...
Da para ir a navegar al mar dentro.
A mi pesar, en menos de dos meses debo comenzar a trabajar en el prototipo, del juguete sexxual para la temporada que viene, y mi hermanito no acepta demoras.
Mi hermanito se ha ido a una de esas tediosas reuniones, con Kramer, creo, ese raro alemán. Desde que lo vi la última vez he notado que tiene un aura maligna, pero maligna de verdad, y no me gustaría tener que lidiar con él. Mi hermanito sabe lo que hace, y lo hace bien, si tiene negocios con ese tipo, debe ser que es lo que conviene. En fin, estoy abrazando a la mujer más hermosa y divertida de todas; Bell, mi tonta, mi novia, amante, amiga, mi cómplice en todo y la mujer que amo. Tenemos más cosas en común, los dos admiramos a Drake. Eso es lo más importante para mí, que ame tanto a mi hermanito, y que sea capaz de hacer todo por él, así como lo hago yo. La única regla en que se basa nuestro idílico romance, es la fidelidad. Nadie le pone los cuernos a nadie. Somos tres, suficiente para la diversión. ¿O no?
Bell se ha despertado.
—Voy al baño —me dice acariciándome la espalda, aún somnonilenta, toma una de esas revistas mensuales y se lo lleva para pasar el rato.
—¡Nooooo, nooooooo! ¡esto es una porqueríaaaaaa!
Voy a ver lo que ocurre. Toco la puerta.
—¿Qué sucede? ¿Viste una cucaracha?
—¡NO!
Sale del baño toda nerviosa, y tiembla.
—¿Qué pasa? —ahora sí que me tiene preocupado—. ¿Qué mierda te sucede?
Me enseña la revista estrujada que trae en sus manos.
—Mira... lee esto... —le falta el aire, y casi le cuesta hablar. Lo recibo y me pongo a ver qué la ha dejado en este estado.
Es una nota de varias páginas:
—"La Estafadora y el Millonario" —le miro a la cara, sin comprender nada— ¿Qué pasa con esto?
—Tienes que leerla completa —me insiste con ansiedad. Se toca la cabeza, mirando para todas partes. ¿Será un brote psicótico lo que tiene?
—Bueno, bueno, solo tranquilízate... —le digo, sin quitarle los ojos de encima.
—¡LEE! —me grita.
—Bueno, pero no te enojes conmigo... —leo la nota, lo hago por ella.
La nota. a simple vista, me suena a novela de streaming. Hasta que llego a la parte en la que mencionan a mi hermanito... Oh, vaya...
Ahora ya la entiendo.
—Ahí dice que esa tal... ¡ya ni recuerdo su nombre! pero eso no importa, dice que se ha acostado con él. Con Drake Loundland... con MI Drake... —me mira a los ojos—. Dime que no es verdad...
Claro que reconozco ese apellido. Luhana es la hija de Sebastián Sullivan, un ex socio de nuestra empresa, que se ha quedado algo resentido por un asunto entre mi hermanito y él...
Esto huele mal, muy mal...
Pero debo calmarla, no me creo nada de lo que dice esa revista de cuarta. Nadie debería hacerlo.
—Desde luego que todo esto es mentira, tonta —le digo—. Debes confiar en mi hermanito... él es incapaz de hacer algo así, antes claro que lo habría hecho, pero ahora te tenemos a tí, no le hace falta revolcarse con nadie más...
Bell entra en razón, pero aún así se lo está pasando mal. Viene hacia mí y me abraza, y luego me mira a los ojos.
—Duke... dime que no sabes nada de esto...
—Pero si me la he pasado pegado a ti, toda esta temporada... salvo cuando voy al baño... Claro que no sé nada de eso, tonta...
—Si esto es verdad —señala la revista—, yo me muero... ¡Me muero!
—Tonta, ya sabes que nunca debemos creer nada que no salga de nuestras bocas. Voy a llamar a mi hermanito para preguntarle, aunque es algo tonto, la verdad, él no nos haría algo así...
Nada no contesta.
Vamos a hablar con Drake —me dice.
—Esa no es una buena idea...
—Si no vienes conmigo, iré sola. Necesito escucharlo de su propia boca si esto es verdad o no.
Dejo caer la colilla del cigarro y lo piso con la punta del calzado hasta destrozarlo de una. Tengo un mal presentimiento de todo esto...
—Está bien, tonta. Te llevaré —le digo, al final, no voy a dejarla que vaya sola, eso no.
Todo el trayecto la he notado distante, triste. No puedo verla así y le hago monterías para hacerla reír.
Esta vez ha funcionado. Ríe como nunca.
—Eres un payaso.
—Lo sé y tú eres una tonta por creerse todo lo que publica la prensa basura.
—Tienes razón. Tal vez tenemos que volver a casa...
A la vuelta, toma de nuevo la revista.
—¿Sabes de alguien que pueda facilitarnos el teléfono de Leonard Mur?
—¿Quién es ese?
—El que ha publicado esta patraña.
—Espera...dame un momento. Siempre es bueno tener un amigo en la prensa...
—Eres sexy, te amo —me dice, como premio.
Llamo a mi viejo amigo Thomas Larue, siempre está dispuesto a darme información de lo que requiera, claro que tiene un costo. Uno de nuestros polvitos mágicos.
—Este es el número.
Bell le llama sin perder tiempo.
—Hola, me gustaría que me diga si su nota se basa en hechos reales.
—¿Perdona cariño quién eres?
—Soy... Soy... —no se le ocurre qué decir, así que tomo el teléfono y hablo.
—Soy Duke Loundland y quiero, no. Te exijo que desmientas esa mugre de nota que publicaste sobre mi hermano.
—Señor Duke Loundland, es un placer hablar con usted —me dice con una voz afeminada y aguda— ¿Se refiere a mi exitosa "La estafadora y el millonario"? Déjeme aclararle que la nota es fiel a la charla que mantuve con Luhana Sullivan. La protagonista de la historia, me cabe decir.
—Como sea, solo saca el nombre de mi hermano de esa porquería. Es una advertencia.
—Tengo documentación que me impide hacerle cambios a mi artículo. Lamento no poderle ayudar.
—Cabrón de mierda —cuelgo.
Marco de nuevo a Drake, pero es inútil.
Bell revisa en internet.
—¡La nota está en boca de todos! ¿Cómo no nos enteramos antes? ¿Él no lo sabía o qué? ¿Qué mierda le ocurre? —está peor que antes, angustiada, desesperada. Llora todo el tiempo. No tengo palabras para contenerla, me ha chocado mal lo que nos dijo ese reportero.
—Dijo que la chica se llama Luhana Sullivan, tenemos que hablar con ella...
De vuelta con Thomas Laureu.
Bell le llama. Quiere ser ella la que habla con la tal Luhana Sullivan.
Al terminar la llamada, lanza con toda su furia el teléfono hacia la pared, dejándolo inutilizable.
—¡MIERDAAAAAAAAAAA! ¡ha dicho que es verdad...! Lo ha dicho... ¿por qué mentiría? Estuve haciendo memoria, Drake estuvo más de una vez en Palm Beach y no nos quiso llevar, ¡haz memoria!
Eso es cierto. Drake ha estado viajando a menudo a Palm Beach, sin darnos demasiadas explicaciones.
Y para variar, acaba de llegar.
—¡Aquí estás hijo de puta!
Bell le lanza la revista.
—¿Qué está pasando aquí?
—¿Cómo fuiste capaz de hacernos esto? —le dice. Su mirada llena de decepción, le rompe el alma a mi hermanito, y yo, no puedo dar el brazo a torcer.
Bell, con los ojos hinchados de tanto llorar, toma su cartera y se marcha.
—¿A dónde vas? —pregunta mi hermanito sin entender nada. Me pongo delante de él—¿Qué ha sido todo eso? —me pregunta, ignorando que lo sabemos todo.
—Ay, hermanito. Lo arruinaste todo. Esas cosas se esperan de mí, no de ti. Eras el pilar de esto. Ahora todo se ha derrumbado.
—Respóndeme —insiste.
—La respuesta que buscas la encuentras en esa revista —se la señalo en el suelo, y cuando veo que lo junta, me voy, para dar alcance a Bell.