4. Drake Loundland, entre agonía y dolor.

1323 Words
4. Drake Loundland, entre agonía y dolor. Drake. Ojos enrojecidos. Largas noches sin dormir. Una copa de whisky en las manos. Estoy en la peor de mis noches, una de las tantas, desde que Bell se ha marchado y me ha dejado sin poder darle una explicación. Pero dudo que la explicación que tengo para darle, la contente, claro que no, pero al menos debí decirle y asegurarle que ella es la dueña de mi corazón y de mi vida, que aquella chica no significaba nada para mí, esa noche solo buscaba probarla y comprobar lo que mis ojos me gritaban a leguas, me decían que Luhana Sullivan podría ser una excelente esclava... Eso era todo, buscaría reclutarla, pero no quería ser yo quien la lleve de la mano al Salón Ámbar, y por eso recurrí a la ayuda de una de mis amigas, Lucy Kramer. Pero Lucy jamás pudo llevarla, y terminó enamorándose de la chica. Ahora mismo contemplo la revista sobre la mesa, he leído cada oración, cada párrafo de la nota de Leonard Mur, unas diez veces. Tengo que ser fuerte y pensar con la cabeza fría, como siempre lo he hecho. Luego de unos largos minutos en los que me centro en lo que tengo que hacer, tomo mi celular y marco a mi abogado. —Denuncia por difamación a la revista People. Haz que Leonard Mur sea paria en todos lados. Que nadie le ofrezca trabajo y que pierda toda credibilidad. Ahora mismo —una tristeza infinita transmite mi voz, y el desaliento. Al colgar, mi celular suena. Es una llamada entrante. —Kramer —tengo que sonar estable y formal. No voy a mostrar debilidad, por nada. —Quiero que me traigas una nueva. Estuve esperándote con la paciencia y la consideración que te mereces, pero todo tiene un límite, Drake. Ahoga un suspiro pesado. Cuento hasta tres y con su voz controlada respondo: —Por el momento estamos buscando un elemento, que este a la altura de tus necesidades, Gerald. Gerald me mira a los ojos. —Yo conozco a una que podría satisfacerme... —me insinúa con su acento alemán marcado. Dicen que es descendiente de una familia que en el pasado ha cometido crímenes de lesa humanidad. Como se mostraba transparente y seguro de que solo buscaba algo de discreta diversión, hice que fuera parte del juego, y ha resultado adicto al poder. Mientras mi mente me hace divagar, él continúa hablando: —Es la que compartes con tu hermano. Sí... yo también tengo mis contactos, y también estoy al tanto de que a los otros jugadores les sonsacaste presentando a una Bell, falsa, una impostora. Dejame decirte algo, Drake, por si aún no lo sabes; yo no soy como los demás. Me gusta lo mejor de lo mejor, y doy de mí, también lo mejor —rie para suavizar su tono de voz—. Tranquilo, no lo menciono como una amenaza, ni mucho menos, solo soy un hombre que necesita de sus juguetes para estar contento. Ha mencionado a Bell y eso no me ha gustado nada. Debo permanecer calmado, no puedo perder el control, menos con él. —Dame hasta mañana, Gerald. Te daré una respuesta. Cuelgo. Siento que mi cabeza va a explotar. Me sirvo una copa y lo vacío tan rápido como puedo. No tengo aliento para nada, pero estoy lidiando con Kramer y debo ir con cuidado. La serpiente ataca en el momento menos esperado. Saco la carpeta donde guardo la información privada de las esclavas que tenemos en el juego. Las reviso una a una. Ninguna va a pasar de la primera semana, y así pone en riesgo la continuidad del juego. Y eso es algo que no debe pasar. ¿De dónde voy a conseguir una esclava con las características que Kramer requiere? Me preocupa que haya insinuado que debería cederle a Bell, jamás lo haría, aunque tal vez haya sido su manera de presionarme, y ha funcionado. Gerald kramer es un peligro. Ya le he proporcionado cinco de las mejores que tenía, pero las ha devuelto destrozadas, con la mente distorsionadas, y el cuerpo arruinado. Sin ir más lejos, la última ha quedado desfigurada y ha tenido que ser eliminada para proteger el buen nombre y la privacidad de todos. No puedo lidiar con esto en este momento... Solamente necesito saber si Bell está bien, y mi único contacto es Duke. Marco a su número. Lo primero que escucho son los gritos de Bell: —¡Vete a follar con esa Luhana Sullivan! ¡No nos llames nunca más! ¡Embustero y traidor! —Bell, hermosa mía, debes escucharme... —¿Para que nos inventes historias? ¡No quiero escucharte! ¡Te odio! ¡Te odioooooo! —lanza el celular al suelo. Duke lo recoge. —¿Hermanito? —Convéncela de que me escuche —le pido. —¿Qué quieres que te diga, hermanito? Está destruída por dentro... Lo último que quiere es escuchar tu nombre. Sé que tengo que darle su tiempo para que se calme, pero yo la necesito ahora... —Está bien. Cuídala. No importa qué. Y otra cosa, vayanse de Los Ángeles por un tiempo. —¿Eso por qué? —No puedo decirlo por celular. Solo cuídala bien. —No tienes que pedírmelo, no quiero estar en otro lado, sino estar con ella. —Tenme informado de todo. —Sabes que lo haré. No quiero dejar el celular, aunque sé que Duke ha colgado ya. Me dirijo a mi recámara. Está sin vida, sin ellos dos... Todo es peor estando solo, cuando debería estar con Bell, y con mi hermano... Justo ahora recibo un mensaje de Duke: "Rápido, hermanito. Enciende el televisor" Enciendo el televisor, como dice, pero no sé lo que debo ver o buscar, no me ha escrito nada más, y mientras voy cambiando de canal en canal, mi mente me trae los recuerdos del día anterior, de mi paraíso, ahora destruído, es insoportable el dolor que siento. Me detengo en el canal que muestran fotos de Luhana Sullivan junto a Lucy, dándose un beso. —Esto es irónico, después de todo —así como un temor que da paso a otro, un pensamiento me lleva a otro, uno más oscuro todavía. Luhana Sullivan... Luhana Sullivan... Si lo que buscabas era arruinarme la vida, te felicito. Lo has conseguido. Pero esto no se quedará así. Arrojo el vaso a la pantalla en la que aún se ve su cara. Entre la pena y la agonía, al fin encuentro la solución a las exigencias de Gerald Kramer. Y esa eres tú, Luhana Sullivan. La esclava perfecta para Gerald Kramer. Va a ser un mensaje con doble sentido, para Kramer. Sonrío. Tomo mi celular y marco a mi contacto Smith. Smith es un abogado que me hace de contacto con gente que trabaja fuera de la ley, y que ya ha trabajado varias veces para mí, y tiene mi total confianza. En otras épocas, habría recurrido a Duke, pero mi hermano debe quedarse con mi hermosa Bell, así mantengo el contacto con ella, aunque no lo quiera. —Señor Loundland, me tiene a sus órdenes —responde Smith, desde el celular. Hago silencio hasta ordenar mis pensamientos. —Smith. Necesito que vengas en este momento a mi casa. Tengo un trabajo para ti. —Voy para allá, señor. Voy a planificar cada paso que voy a dar desde ahora, esta vez tengo que hacer que Kramer se calme, y en cuanto pueda, pienso deshacerme de él. Es un riego que podría traernos muchos dolores de cabeza. Y sobre Luhana... Ella se lleva la peor parte, pero se lo ha ganado, ¿no es así? Arruinar la vida de los demás debería ser un pecado, aunque yo no sea un creyente. Voy a conseguir de nuevo el amor de Bell, aunque me cueste tiempo y dinero, lo voy a conseguir.
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