Ivy
Termino de redactar el correo electrónico que me ha pedido Nowe además he organizado su agenda alternando sus horas libres y sus comidas, estoy segura que cuando vea este horario agradecerá tenerme como su secretaria y por su fuera poco, Nick me mira agradecido cuando nota que ayudado a cubrir las necesidades del departamento de desarrollo y diseño.
¿Acaso alguien sería mejor empleada que yo?
Claro, lamentablemente eso solo sucedió en mi mente. Justamente en este momento tengo una batalla de vida o muerte con la maldita fotocopiadora que se niega a cooperar conmigo.
—Vamos. —Pido mientras ingreso por tercera vez el código para imprimir.
—¡Oye novata! —Grita una chica, de la cual me he olvidado de su nombre.. —Apresúrate con esos papeles que la división de registros los necesita ahora.
—Enseguida —digo manteniendo una sonrisa para evitar expresar la angustia que siento. —Por favor, por favor. —Doy pequeños golpecitos sobre la fotocopiadora, pero solo ocasioné que este aparato terminara aún más poseído que hace un momento.
—¡Novata! —Grita alguien más. —Agrupa los diseños que van a mercadotecnia y los que serán desechados —él deja una conjunto de carpetas sobre la fotocopiadora.
—¡No hay problema! —Respondo con voz animada.
Cielos, estoy que me lleva el diablo.
—¡Enciende maldito pedazo de chatarra! —Digo más fuerte intentando hacer funcionar la maldita fotocopiadora.
—Así no harás que funcione. —Dice una voz a mis espaldas.
—Gracias por decirme algo que es obvio. —Siseo mientras intento destrabar el papel que se ha atorado dentro.
—Déjame ayudarte. —Él me aparta cuidadosamente y comienza a abrir la caja para sacar el papel que se ha atorado, después ingresa un código y como por arte de magia, la fotocopiadora comenzó a trabar.
—Muchas gracias. —Digo aliviada cuando veo que mi carga de trabajo comienza a disminuir.
—Un placer —dice sonriente. —Soy Kevin Stewart del departamento de desarrollo y diseño. —Extiende una mano para presentarse.
—Ivy West, comodín. —Estoy a punto de tomar su mano, pero noto de lo sucia que estoy debido a la tinta que ha manchado mis manos así que opto por no tomar su mano. Kevin parece notarlo así que sin importarle la tinta, él estrecha mi mano.
—Así que tú eres la nueva empleada de PeachP Advertising. —Dice alegremente.
—¿Cómo lo sabes?
—No hay nada que pueda ocultarse por mucho tiempo en estas oficinas ¿sabes? —Kevin mete ambas manos en los bolsillos de su chaqueta. —Pronto te darás cuenta. —Le dedico una media sonrisa.
—Solo espero adaptarme rápido.
—Estoy seguro que sí. —Su voz es animada y optimista, es como si su sonrisa fuese contagiosa —a pesar de que este departamento esté de cabeza constantemente, somos buen equipo —ambos miramos al grupo de personas que van y vienen de arriba a bajo. —Ya lo verás conforme pase el tiempo así que ¿por qué no te invito a comer para conocernos mejor y así podemos hablar sobre la compañía? Te prometo que te llevaré a un lugar donde venden la mejor comida.—Muerdo mi labio inferior.
—Creo que eso será difícil —Kevin arquea una ceja. —Hablo de que soy solo el comodín, aún no me han asignado ningún puesto así que no tengo un horario establecido.
—¿Quieres decir que solo eres una pasante? —Asiento como respuesta.
—Ya veo, que mala suerte. —De pronto su actitud amable cambió drásticamente a una expresión seca y distante.
—Pero podemos ir a comer otro día. —Sugiero.
—Eh. Olvídalo —la sonrisa de Kevin se vuelve forzada y fría. —Si me disculpas, tengo algo que hacer.
Lo miro marcharse aun sin entender su repentino cambio de humor ¿acaso fue algo que dije? Cierro los ojos intentando olvidar lo sucedido y concentrarme en mi trabajo; sin embargo, los murmullos y las miradas del resto de mis compañeras me dificultan el trabajo. Sisean entre ellas mientras me miran, era obvio que hablaban de mí y mis sospechas se confirmaron cuando caminaron hacia mí.
—Pierdes tu tiempo. —Dice una rubia, la cual parece ser la líder de las tres mujeres.
—¿Disculpa?
—Como eres la novata aquí, déjame hacerte un favor —ella ignora mi pregunta —Kevin Stewart es el hombre más deseado después del jefe. —Al decir eso puedo notar como su cara se deforma al mencionar a Kevin —no te hagas ilusiones con él. Después de todo Kevin solo sale con mujeres exitosas y no mujeres como tú. —Ella me mira de arriba hacia abajo como si quisiera decirme que carezco de éxito como para salir con un hombre como Kevin.
No puedo evitar rodar los ojos. ¿Acaso cree que estamos en la preparatoria? Es patético ver a personas comportarse de esa manera. Le sostengo la mirada y noto que lleva un gafete colgando en el borde de su chaqueta, puedo leer el nombre que ahí aparece. Ruby Lehman.
—Gracias por el consejo, Ruby —finjo una sonrisa. —Ahora entiendo porque él tampoco sale contigo. —Ella me mira indignada al igual que sus amigas, les resto importancia y tomo los documentos que he fotocopiado para volver a mis tareas.
[...]
Justo como hice esta mañana, dejo caer todos los documentos sobre mi escritorio y me apresuro a concluir con el trabajo del señor Moltoni, comienzo a reorganizar su agenda, lo cual no debería tardar mucho o eso pensé hasta que vi la cantidad de reuniones y almuerzos y cenas que tiene agendados. No puedo creer lo solicitado que este este hombre.
—Vamos Ivy, tu puedes. —Me aliento a mí misma mientras comienzo a cambiar fechas y horarios, tal y como él lo había pedido. Una vez que termino, estoy a punto de tomarme un descanso e ir a almorzar, ya que no he probado bocado desde esta mañana, son pasadas del medio día y cuando creo que puedo tomarme un respiro, mi teléfono comienza a vibrar.
Leo la pantalla, había un correo electrónico de Sara.
De: sara23_locaporelgym@net.com
Para: ivy_diosa32@net.com.
Asunto: Sexy jefe
¡Ey Ivy! He investigado sobre tu jefe ¿por qué no me dijiste que era jodidamente ardiente?
Sonrío.
Había trabajado todo el día, supongo que podía responderle a mi mejor amiga.
De: ivy_diosa32@net.com
Para: sara_locaporelgym@net.com.
¿Sexy?
Sin duda quien haya dicho eso necesita lentes.
Miro la pantalla, pero antes de que pueda seguir escribiendo recibo un nuevo mensaje. Se trataba del departamento de mercadotecnia, pidiendo que reenviara algunos diseños a uno de nuestros clientes. Resignada, comienzo a trabajar en mi nueva tarea cuando nuevamente la pantalla de mi celular se ilumina, pero esta vez con el nombre de Nowe Moltoni.
—Señor Moltoni. —Saludo en cuanto tomo la llamada.
—¿Por qué ha tardado tanto en responder señorita West?
—¿Cómo ha estado su reunión? —Respondo con otra pregunta con la mera intención de desviar la conversación.
—Olvídelo —interrumpe. —Tuve que salir de emergencia a visitar a un inversor, así que me he olvidado de algunos documentos. Necesito que venga a traerlos.
—¿Yo? —Pregunto incrédula.
—¿Acaso tengo alguna otra secretaria? —Dice con sarcasmo. —Sino puede hacerlo solo tiene que renunciar.
Imbécil.
Ese hombre debe ser el ser más insufrible e insoportable de todo este mundo, pero lo peor de todo es que él se ha empeñado a hacer mi vida miserable y no voy a darle ese gusto, podré morir de hambre, pero jamás dejaré que Nowe pase sobre mí o dejo de llamarme Ivy West.
—No tiene problema con eso o sí ¿señorita West? —Maldigo a mi jefe interiormente y las arreglo para no mandarlo a la mierda.
—Por supuesto que no, señor. —Digo lo más amable que puedo.
—Bien, le mandaré la dirección por correo, la veo aquí en una media hora —ordena. —No olvide redactar ese correo.
Cuelga.
—¡Maldición! —Grito. Me había olvidado de ese estúpido correo.
Sin duda Nowe Moltoni es un hombre insufrible, es un maldito asno dictador. Te aseguro que su vida es tan miserable que no es feliz sino le hace la vida miserable a todos.
Dejo salir mi frustración en aquel correo, al menos debía desahogarme con alguien. No puedo evitar sentirme mejor al escribir ese correo, así que, lo guardo y sigo redactando el mensaje de que Nowe me ha pedido.
Rápidamente comienzo a teclear un rápido mensaje, debe ser profesional y directo, tal y como lo escribiría Moltoni, así que mis manos se mueven a la velocidad de luz tal y como si se tratara de un jugoso chisme para mi mejor amiga. Una vez finalizado el documento, releo una vez más el texto para asegurarme de no encontrar algún error ortográfico y por fortuna, todo parecía estar en orden. Llevo la flecha al botón de enviar y doy click hasta que una pequeña leyenda aparece en el borde inferior.
Mensaje enviado.