IX

2072 Words
Nowe Arrojo la propuesta de contrato a la basura, ahora gracias al error de Ivy debo de trabajar el doble. No sé con que cara podré ver a Acker cuando me pida el informe, estoy seguro que este error me constará la candidatura a la vicepresidencia y todo gracias a un simple error. Miro hacia el techo esperando por una respuesta para solucionar este jodido problema, debo encargarme de despedir a esa pequeña mocosa descuidada, pero cuando estoy a punto de llamar a Nick, mi mano se detiene. Si despido a esa mocosa, tal vez deba de encargarme de todo de nuevo puesto que nadie quiere trabajar conmigo. No puedo despedirla, aún. Decido posponer aquella decisión para cuando esté en casa, así que tomo mis cosas y salgo de la oficina. Una vez en el auto, el GPS detecta automáticamente la dirección que deseo seguir y menos de veinte minutos, me encuentro frente a la casa de Mandy. Con cuidado de derramar la cena que he comprado, bajo del auto y toco el timbre de la puerta. —¡Hola Nowe! —Saluda Mandy mientras deja un beso en mi mejilla. —Cariño, no te esperaba hoy. —¡Sorpresa! —Bromeo. Una vez dentro, dejo la comida sobre la mesa —¿dónde están todos? He traído la cena. —Pregunto cuando no veo ni a Rachael ni a Amber. —Rachael fue a recoger a Amber a la casa de una de sus amigas de la escuela. —Explica. —No cabe duda que Rachael es un excelente mamá —admito. —Mira que criar a una niña sola mientras dirige su propio negocio, es de admirarse. —Desde la muerte de Gabe, ella ha sabido arreglárselas —dice Mandy con una sonrisa nostálgica y al igual que ella no dudo en sentirme mal al recordar la muerte de uno de mis mejores amigos. —Sin embargo, ella no está sola. Me tiene a mí, a su hermano y a ti. Sonrío de lado. —No sabes como agradezco que me consideren parte de su familia —coloco un brazo alrededor del hombro de Mandy para envolverla en un abrazo. —Rachael, también es como una hermana para mí. —Ella también lo sabe —Mandy se dirige a la cocina y vuelve con un par de platos para servir la cena. —Dime Nowe ¿cómo estuvo el trabajo? Toda mi tranquilidad se esfumó con esa simple pregunta. Recordar a esa mocosa revivía aquella desagradable tarde. —No quiero hablar de eso. —Digo de manera cortante. —Es sobre tu nueva secretaria ¿no es verdad? —Ni siquiera me sorprendo ante su acertada aseveración. Si hay alguien que me conozca mejor que yo mismo, esa es Mandy. Ella sabe que usualmente mi mal humor se debe a mis secretarias. —Es un descuidada —suelto finalmente —echó a perder una propuesta de negocio con Stefano Russo. —Inmediatamente le cuento todo lo sucedido a Mandy, desde el pésimo error ortográfico del correo hacia Russo.  —Recuérdame cuanto lleva esa niña trabajando para ti. —Hoy fue su primer día —ante mi respuesta, Mandy no duda en darme un golpe en la cabeza. —¿Y eso por qué fue? —Me quejo. —No puedo creer que estés de esa manera por un estúpido error como ese —regaña —admito que fue un error por parte de ella; sin embargo, ponte en los zapatos de esa niña. Ella tiene que atender tus demandas y las de los otros departamentos ¡no puedes ser tan duro con ella! —frunzo el entrecejo, debo admitir que Mandy tiene un punto. —No puedes esperar que todos tus empleados sean perfectos porque te llevarás una enorme decepción Nowe, deberías darle otra oportunidad a esa chica o ¿acaso te ha fallado en algo más? —No. —Entonces deja de ser tan duro con ella, recuerda que tú eras igual que ella cuando llegaste a PeachP Advertisting. —Por favor no menciones esa época —digo mientras me cubro la cara al recordar esos terribles años en los que solo fui un simple mensajero. —Sin embargo, si dejo pasar por alto este error, estoy seguro que jamás podré sobresalir tanto como quiero. —Mandy deja a un lado los platos y se sienta junto a mí. —Eres un hombre exitoso Nowe, pero parece que todos parecen verlo menos tú. —Me quedo sin palabras. —No es suficiente. —Me pongo de pie y me dirijo hacia la ventana para evitar que Mandy note que aun no he superado ese tema.  —¿Para quién? Para ti o ¿es por lo que esa mujer dijo? —Cierro los ojos con fuerzo cuando ese doloroso recuerdo llega a mi memoria. Finalmente me doy la vuelta y enfrento a Mandy. —¿Y si es verdad? No puedo sacarme sus palabras de la cabeza. —Digo con frustración. —Nowe...—Mandy está a punto de decir algo más cuando la puerta se abre dejando entrar a Will. Aquella tensión desaparece o más bien, es disimulada cuando Mandy ve entrar a su hijo. Él lleva una desgastada camiseta manchada de grasa y aceite para autos, después de todo trabajar en un taller mecánico no es trabajo donde la limpieza de la ropa dure por mucho tiempo, lo digo por experiencia propia ya que Will y yo fuimos compañeros de trabajo por mucho tiempo. —Will, has regresado temprano. —Saluda Mandy. —¿Qué ha pasado? No me digas que te han despedido por coquetear con otra de las clientes —Bromeo; sin embargo, mi humor se desvanece cuando noto el sudor en la frente de Will y sus mejillas sonrojadas. —¿Will? —¡Santo cielo! —Exclama Mandy —¡Estás ardiendo en fiebre! —Estoy bien —Will intenta caminar hacia el sofá de la sala, pero se tambalea al caminar así que decido ayudarlo a llegar hasta el sofá. —Solo es un resfriado. —¿Solo un resfriado? —Ironiza Mandy. —¿Es por eso que te han dejado salir temprano? —Mark es un maldito exagerado —dice como si estuviera ebrio. —Estoy bien, debo apresurarme si quiero llegar a mi otro empleo. —¡No irás a ningún lado! —Regaña su madre —y si te empeñas a ir en ese estado, yo misma te romperé la cabeza y así no solo tendrás fiebre sino también migraña —amenaza. —Iré a buscar medicina. Ambos vemos a Mandy subir las escaleras para buscar el botiquín de primeros auxilios y una vez solos, Will se apresura a reincorporarse. —Nowe, necesito que me hagas un favor. —Alzo una ceja, sabiendo que no me espera nada bueno. —¿Qué quieres que haga? —Sabes que debo presentarme en Zero's esta noche. —No dudo en ponerme de pie. —¿Es en serio William? —Grito; sin embargo, me detengo cuando para evitar que Mandy nos escuche. —¿Sigues trabajando en ese maldito lugar? Creí que ya habías pagado tu jodida deuda con Sally. Ambos la habíamos pagado ¿cómo pudiste regresar a ese jodido lugar? —¿Y qué esperabas que hiciera? —Dice molesto. —No todos tenemos una oficina con un fantástica vista Nowe, necesitaba dinero. —¿Y por qué no me lo pediste? —Porque no quiero depender de ti cuando tengo problemas —dice con enfado. —Sabes que estoy intentando pagar la hipoteca de la casa y la deuda que tenemos con el hospital. No puedes hacerte cargo de todo siempre Nowe. No respondo, sé que discutir con Will no traerá nada bueno par nadie. —No irás a ningún lado —espeto. —Le pagaré las ganancias del día de hoy a Sally. Mañana haré la transferencia. —Sabes que ella no lo aceptará, estamos jugando con sus reglas. —Pues es tiempo de que ella acepte las mías. Eso es lo último que digo antes de marcharme y arreglar el problema en el que está metido William.  [...] Observo detenidamente el lugar, el club Zero's se encuentra ubicado en el centro de la ciudad, es llamativo y lujoso, no me extraña que sea la mejor atracción de esta zona, pero ¿pensarán lo mismo cuando se enteren que la mujer que dirige este lugar es una maldita perra abusiva? Desde que salí de este lugar, jamás planeé regresar, pero gracias a William, ahora estoy aquí reviviendo aquel infierno que se llevó gran parte de mi vida. Respiro profundamente y bajo del auto para encaminarme hacia la entrada, me abro paso entre la multitud hasta que finalmente llego a la puerta.  —Hola Bill. —Saludo con poco entusiasmo al hombre que recibe el dinero de las entradas.  —¿Nowe? ¿Qué mierda haces aquí? Creí que estabas retirado desde que decidiste convertirte en uno de esos niñitos de traje ridículo. —Su estúpida burla no me pasa desapercibida, pero decido ignorarlo. —Quiero ver a Sally —suelto sin dar explicaciones. —¿Dónde está? —Bill hace un gesto con la cabeza para que mire atrás de él. Justo en el interior del club, veo a una mujer son un ajustado vestido rojo junto a un grupo de hombres, esa es Sally.  —Gracias. —Estoy a punto de ingresar al club, pero la enorme mano de Bill se coloca en mi pecho.  —Ya sabes las reglas niño bonito —dice con mofa. —Pagas o te largas. —Tenso la mandíbula y saco un par de billetes y los dejo caer en su regordeta mano.  —Quédate con el cambio. —Y sin esperar por una respuesta, me dirijo al interior del club.  Las mesas están acomodadas en semicírculos y justo sobre el escenario había una extraña estructura con escaleras, justo para la gran entrada y la atracción principal del espectáculo. Nada había cambiado en ese lugar desde que me fui, con solo ver cada rincón, los recuerdos llegaban uno tras otros sin parar. La época más oscura de mi vida se encontraba en ese escenario y de no ser por Will, estoy seguro que seguiría atrapado en las garras de Sally.  —No has cambiado en nada desde la última vez —mi cuerpo se tensa cuando siento su mano recorrer mi espalda. —Eres igual de atractivo Mr. Sexy.  —¿Mr. Sexy? ¡Vaya! Había olvidado ese apodo tan ridículo. —Espeto, para cuando me doy la vuelta, me encuentro con los ojos de Sally o como la llamo, la bruja Sally.  —Tal vez sea ridículo, pero te dio fama —sus labios rojos se curvean en una sonrisa —¿Qué haces aquí? La última vez dijiste que jamás volverías.  —No estoy aquí por gusto —espeto. —Estoy aquí por Will.  —Ya veo.  —Vine a pagar su cuota de hoy —dejo caer un puñado de billetes en una de las mesas, pero a pesar de la gran cantidad de dinero, Sally me mira como si fuera una broma.  —Sabes como funciona esto Nowe —me dice como si tuviera un problema de comprensión. —Esto no bastará. —Trago en seco sabiendo que habla en serio. —¿Cuánto? —Exijo, pero Sally solo se acerca a mi oreja y susurra algo que me deja paralizado. Tú>> —No. —Es mi respuesta ante su ridícula petición. —Cómo quieras —ella se encoge de hombros. —Solo te recuerdo que si quieres que Will siga intacto debes cumplir mis reglas. > —Soy un hombre de negocios Sally, así que, te propongo un trato —adopto una postura intimidante al igual que ella. —Deja a Will en paz y esta noche tendrás el doble de lo que él debe además de que tendrás una generosa comisión por jamás volver a recibir a Will en este lugar. —Sus labios rojos se curvan en una sonrisa. —Me parece un trato justo — dice convencida —sin embargo, tengo una condición. Cuando ella sonríe de esa manera, sé que no puedo esperar nada bueno. Sin embargo, si esta la única forma de evitar que mi mejor amigo termine como Gabe, haré lo que sea necesario para ayudarlo. 
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