—Disculpe –Me siento más apenada por la azafata que por mí misma, sin embargo muy amablemente saca unos paños con los que nos limpiamos Salvador y yo. —Sabía que no querías que me tomara el mismo jugo que tu pero no sabía a qué nivel. —Ya les traigo otros –Nos dice la azafata con facciones finas y de piel oscura a la que a estas alturas detallo bien. —Mal momento para lanzar una pregunta de ese estilo, mala broma. — ¿Quién dijo que era una broma? —Bueno, para empezar no puedes estar hablando en serio. —Quizá lo esté haciendo. ¿Qué tendría de malo? —Que soy tu empleada básicamente. —Puedo promoverte a mi secretaria, nunca he tenido una y en estos momentos me haría falta. —No creo que tu familia este de acuerdo con eso. —A estas alturas no me interesa demasiado lo que quiera mi fa

