Capitulo VII

2143 Words
-Deberíamos dormir –Otro misterio que debería resolver. Pero antes necesitaba hablar con Salvador, si todo resultaba mal ya sabría al menos de mi parte ciertas cosas. -Agatha podría decirle a Salva… -Tranquila, ya creo que viene para acá, buenas noches. Agatha se mete a su cabaña mientras veo a Salvador con unas cervezas en la mano. Me hace unas señas con la mano, señala mi cabaña, luego a él y asiento. Luego hablaremos, pero será esta noche. Me quedo viendo la televisión mientras sigo comiendo lo que preparó Agatha, le falto cocción pero en general no quedó mal la carne asada. Cuando estoy entre cerrando los ojos, siento un toquecito en mi ventana. Me levanto de un salto más por el susto que por otra cosa, todo luce oscuro afuera y lo único encendido son las farolas. Salvador entra silenciosamente en la habitación que se encuentra a oscuras. Prendo la luz de una lámpara que está a mi lado en la habitación para no llamar la atención de las personas de las otras cabañas. Salvador se sienta en mi cama. Esperando que diga algo. -¿Agatha te dijo que vinieras o cómo? -No, Agatha si me hizo ciertos comentarios luego pero ya sabía que tenía que venir. ¿Me contaras algo de Fernando no? –Dudo, mientras los comentarios de Agatha hacen eco en mi mente. -Fernando me insinuó ciertas cosas ni tan importantes pero quiero decir no quiero tener problemas con el o que alguien piense que yo… -Salvador se levanta de la cama empezando a caminar hacia mi lentamente posando sus manos en mi cintura –Sigue, te escucho –Siento su boca pasar por mi cuello ¿Será que dejarme seducir de esta manera me llevara a tener algo de información sobre mi familia? O simplemente seré lo que Samanta dijo que sería. No me importaba tener que ser algo de una noche con tal de sacar algo que me convenga pero a este paso me terminaría convirtiendo en alguien con que solo podría tener sexo. -Detente –Salvador me hace caso. Me observa en la oscuridad y se acerca poco a poco a mis labios. Me separo de él y digo. -Debemos hablar sobre esto –No sé ni lo que acabo de decir cuando Salvador me pregunta. -¿Sobre qué específicamente? –Se vuelve a sentar en la cama –Si es sobre Fernando ya sé cómo es, no tienes que darme explicaciones, lo conozco al principio parece un ser indefenso que parece querer ayudarte en todo y luego muestra sus verdaderas intenciones. -Es tu amigo. -Es un compañero de negocios, no tengo amigos en sí. A menos que cuentes a Agatha y a Silvana como mis amigas ¿Se puede ser amigo de tus empleadas no? El jardinero Oliver también me agrada en ese caso –Lo miro asimilando todo, entonces ¿así de simple? ¿No tendría que dar explicación respecto a Fernando? -¿Estás viendo eso? –Salvador ve la película de comedia de Adam Sandler que estoy viendo –Adam Sandler no me parece gracioso, ninguna de sus películas lo es. -¿Cómo dices? -Nómbrame 5 películas de él que te parezcan graciosas. -No tengo que darte un top de las películas que me gustan de él, puedo decirte algunas como “Una esposa de mentira” con Jennifer Aniston o “Yo los declaro marido y Larry” -¿Has visto “Jack y Jill? Donde eran gemelos. -Sí, también es buena. -Difiero, me parece una completa estupidez, el personaje de mujer no le quedó muy gracioso en realidad más bien me da fastidio, es muy agobiante y no congenia con su gemelo, ni en la comedia ni en nada. -La idea es que no congenien eso es lo que caracteriza a esos personajes. -No tienes características en sí, no congenian, no son graciosos juntos. Además estuvo nominada a peor película –Cambia de televisora. -Realmente los canales que ponen en los hoteles son bastante sencillos. -Nadie está pendiente de ver televisión en un hotel. -No tengo nada mejor que hacer en mi habitación y creo que tú tampoco –Me hace señas para sentarme a su lado –Lo deja en una película en blanco y n***o en la que la protagonista esta histérica –Algunas películas en blanco y n***o son buenas ¿Has visto alguna? -Si de hecho hay muy entretenidas. -¿Cierto? Mejores que las de Adam Sandler. -Que no te haya gustado esa no significa que no te pueda gustar otra. -Lo dudo, muy forzado. Nos quedamos viendo la película un rato, me doy cuenta de que en la película la protagonista tenía una personalidad múltiple y que sus signos de histeria, tristeza, alegría se debían a eso. También tenía dos parejas… y dos personalidades estaban conscientes de eso, tenían una especie de acuerdo. -¿Has conocido a alguien así en la vida real? –Me pregunta Salvador. -Casos parecidos pero ninguno por alguna enfermedad así de específica, simplemente porque quieren y ya. -¿Ser bipolares o infieles? -Un poco de todo. Me concentro en la escena cuando la protagonista se ve descubierta y está en un balcón a punto de lanzarse. -No lo hará –Dice Salvador que pone su mano en mi pierna rozándola. -Puede que sí, tiene una enfermedad. -Puede querer llamar la atención simplemente –Sube más la mano lo que hace que mi corazón se acelere, se me cruza por la mente detenerlo pero no lo hago. Siento sus dedos recorrer en mi entrepierna por encima de pantalón de pijama color rosa. Empieza a dar movimientos de arriba hacia abajo, lo que me hace sentir un gran deseo porque explore debajo de la ropa. Se acerca a mi cuello dándome pequeños besos que me hacen querer sentir sus labios sobre los míos, no debería dejarme llevar demasiado. Pone una mano en mi cuello bajándome con suavidad hasta la cama hasta recostarme, sus movimientos comienzan a ser circulares, sus dedos buscan mis bragas cada vez más húmedas. Salvador se recuesta a un lado de mí besándome en las mejillas. Siento como mis pechos se ponen duros, Salvador mueve mis bragas de un lado sintiendo sus dedos en mi clítoris haciendo que se hinche. Unos pequeños gemidos empiezan a salir de mi boca mientras Salvador me observa dándome un beso que me hace querer mordisquearlo. -Auch –Salvador se aparta ante mi mordisco su cara de deseo hace que nos fundamos en otro beso en el que siento el calor de su boca, de sus dedos, del deseo que se nos interpone. Sus dedos bajan hacia mi agujero entrando y saliendo lentamente, lo que hace que mis gemidos se eleven y Salvador me calle con sus besos. Siento la necesidad de tocarme mis pechos, a lo que Salvador parece incitarlo; sigue masturbándome mientras observa toda la escena. Unas risas afuera de la cabaña hace que se detenga. Se queda mirando hacia la ventana con el entrecejo fruncido. La ventana tiene la cortina puesta haciendo que Salvador se levante a asomarse abriéndola un poco. Me quedo pensando en lo que acaba de pasar, en que deseo más. Salvador me algo que parece preocuparle haciendo que salga de la cabaña abruptamente. Lo sigo despacio. Salvador va tras las risas y yo tras de él, pasamos por alrededor de las cabañas más aisladas hasta llegar a lo que parece ser un jacuzzi con agua caliente, el vapor de las mismas lo dicen por si solas cubierta con madera a los lados y en la pequeña escalera que se ve a su paso, con un césped por algunas esquinas. Las risas aumentan en cada paso que doy, el cuerpo de Salvador me detiene para ver quien está en el jacuzzi, se echa para atrás y me hace señas para que haga silencio. Me deja pasar silenciosamente por la cabaña que me cubre la vista, observo de primero a Fernando, esta sin camisa sonriendo con una mujer encima de él que seguro es una de las amigas de Samanta… Pero el cabello color ceniza me hace replanteármelo. -¿Samanta? -¿Samanta? –Salvador me pone una mano en la boca para que no haga ruido, las manos de Fernando se deslizan por el pequeño bikini de Samanta, manoseando su trasero, Samanta empieza a moverse encima de Fernando. Una escena muy s****l. -Vámonos –Susurro. -¿No quieres ver hasta dónde llegan? Porque yo sí. Fernando empieza a bajarle la parte inferior del bikini, no quiero ver el trasero de Samanta. Pero Salvador parece muy concentrado en seguir mirando. -Quiero ver si Samanta es capaz de ir más allá con uno de mi socios –Para mí está bastante claro que sí. Atisbo lo que parece ser el m*****o de Fernando que busca la humedad de Samanta. -¿Eso responde tu pregunta? –Salvador mueve su cabeza en forma afirmativa, me toma de la mano y nos escabullimos en un sitio tras las cabañas. -¿Te encuentras bien? –Pregunto sé que Samanta no era su novia pero verla con su socio no debe sentirse bonito. -Ya lo sospechaba –Se encoje de hombros dando una sonrisa que no parece forzada –Los vi una noche en mi casa con aptitudes muy extraña, pero pensé que la ebriedad que traía encima me había hecho ver cosas. No pienses que estoy celoso o algo por el estilo –Me acaricia la barbilla –Pero me parece fascinante como Samanta jura estar enamorada de mí mientras se acuesta con mi socio. -Tu futura esposa –Digo bromeando. -Exacto, mi “futura esposa” lo raro es que podría casarse con Fernando fácilmente. A menos que tenga un plan… -¿Plan? Pensaba que solo quería ser tu esposa porque está completamente loca por ti. -A menos que se haya enterado de lo de mi padre, pero eso no es posible nadie parece saberlo. -Tampoco veo a Fernando casándose –Me encojo de hombros –Quizá solo se están acostando y ya. -Samanta es muy habilidosa Beatriz. Salvador se acerca peligrosamente rozando mis labios, el aire que emana sitio es realmente relajante; combinado con su perfume me hace sentir envuelta en deseo. -Buenas noches Beatriz –Un beso en la comisura de los labios me estremece. -Buenas noches –Susurro.   Llega el ultimo día en el que tendré que soportar a Samanta me apresuro a terminar de cocinar las cosas y Agatha empieza a servir. Salvador y yo nos lanzamos ciertas miradas que alguna que otra Samanta parece cachar. -¿Estuviste muy ocupada anoche Samanta? No te vi en la habitación –Dice una de las amigas de Samanta entre risas mientras la otra se concentra en lanzarle una mirada asesina, despertando el interés de Salvador. -¿Anoche? –Pregunta con interés. -Salí un momento anoche a caminar por la playa. No podía dormir. -Qué raro yo también salí a caminar por la playa anoche. No te vi. -Seguro fueron a diferentes horas –Repico la amiga burlona de Samanta, llevaba puesto un short corto n***o con la parte del bikini de arriba de mismo color, tenía amarrado el pelo en una cebolla enmarañada y el sol le pegaba ciertos reflejos en su color de cabello color ceniza –Pero ¿Pudiste dormir luego de eso? Samanta cuéntanos. -No sé qué te acusa tanta risa Carmina –Samanta le da una mirada asesina como la que hizo su amiga. -No sé por qué te pones a la defensiva –Comenta Salvador. -No entiendo nada de lo que están hablando ¿Amanecieron de mal humor hoy? Porque el desayuno está muy rico para comenzar mal el día –Comenta Orlando al que Agatha le está sirviendo unos cuantos huevos fritos con magras y tomate. -No estoy a la defensiva solo pregunto qué le causa tanta risa –Toma un sorbo de jugo. -Pero respóndele todos queremos saber si dormiste bien anoche –Insiste Salvador. -No mucho, como les dije no podía dormir, pero hubiera dormido mejor si me hubieras hecho compañía como la otra noche Salvador. -Oigan sus cosas sexuales las dejan para cuando no estén las de servicio presentes –Comenta Orlando -¿No les da vergüenza? -Beatriz debe estar acostumbrada –Expresa Fernando. -¿Qué dices? –Pregunto amenazadoramente. -Que debes estar acostumbrada a escuchar cosas así y hasta peores Beatriz… Solo eso no hay porque ponerse a la defensiva. -Ahórrate tus comentarios y chistecitos si involucran a mis empleados Fernando –Le clava Salvador una mirada sin expresión. -Parecen afectarte –Provoca Samanta.   -Para nada Samanta no cambies el tema. Aunque tampoco es muy interesante lo que haces en tus ratos libres –Samanta expresa una sonrisa torcida.                                    
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