Luka observaba desde la distancia cómo Moira, su compañera, se movía en perfecta armonía con otro hombre en la pista de baile. Su corazón se llenó de una mezcla de emociones: dolor, ira y una profunda sensación de abandono. Cada paso que daban juntos era como una puñalada directa a su pecho, recordándole que había sido dejado de lado. Siempre era dejado de lado y la sensación de abandono e indiferencia le provocaba una creciente molestia.
La rabia comenzó a arder en su interior, alimentada por la confusión y el alcohol que había consumido esa noche. Sin pensarlo dos veces, Luka se abrió paso entre la multitud, empujando a las personas a su paso, con una determinación feroz en su mirada.
Finalmente, llegó a la pista de baile y, sin mediar palabra, tomó a Moira del brazo con fuerza, arrastrándola fuera del recinto. La sorpresa y el miedo se reflejaron en los ojos verdes de Moira mientras intentaba liberarse de su agarre, pero Luka no estaba dispuesto a soltarla.
El aire frío de la noche les golpeó el rostro mientras caminaban por las calles desiertas. Luka apretaba el brazo de Moira con tanta fuerza que ella podía sentir el dolor en cada uno de sus dedos. Sus palabras salieron en un torrente de furia y desesperación, acusándola de traición y de haberlo abandonado por otro hombre.
—¡Eres una jodida zorra, estás aquí para acompañarme no para ir a restregarte con desconocidos! —Arrastró las palabras producto del alcohol.
—¡Me estas lastimando! —Se quejó dejando escapar un chillido.
Moira, asustada y confundida, intentaba explicarse, pero sus palabras se perdían en el aire, ahogadas por la ira de Luka. Sus ojos se llenaron de lágrimas, mezclando el miedo con la tristeza de ver a la persona que debía acompañar convertida en un extraño lleno de furia.
Pero en medio de toda esa tormenta emocional, Luka comenzó a darse cuenta de que su reacción era desproporcionada. No sentía absolutamente nada por Moira por lo que su reacción era exagerada, aunque su juicio en ese momento estuviera nublado por la ira. Lentamente, soltó su agarre y se apartó de ella, dejando que el silencio llenara el espacio entre ambos.
Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Moira mientras se aferraba a su brazo, buscando consuelo y perdón. Luka, con el corazón en la mano, la miró a los ojos y suspiró profundamente. En ese instante, la ira se desvaneció y fue reemplazada por una mezcla de tristeza y comprensión.
—Lo lamento... —Susurró avergonzado.
—Será mejor que vuelva a casa. —Dijo con voz rota mientras frotaba su brazo.
—Será lo mejor. No me agradas y no deseo verme involucrado con una débil humana. —Le dió la espalda y se alejó rápidamente de ella volviendo al recinto.
Moira se encontraba visiblemente asustada luego del agresivo comportamiento de Luka. A pesar de su temor, decidió que no quería depender de nadie más para llegar a casa y optó por regresar caminando.
Mientras que Viktor se sumergía en una oleada de felicidad mientras bailaba con su novia Viveka en la bulliciosa discoteca. Reían y se movían al ritmo de la música, disfrutando intensamente el momento. En ese contexto de diversión y pasión, Viktor sentía que no había nada que pudiera interrumpir su felicidad.
Sin embargo, esa sensación de alegría se desvaneció cuando la figura de su hermano gemelo, Luka, apareció en la entrada de la discoteca, sin Moira a su lado. Instantáneamente, una corriente de preocupación se apoderó del corazón de Viktor, y su mente comenzó a imaginar posibles escenarios negativos.
La idea de que Luka hubiera ofendido o lastimado de alguna manera a Moira lo llenó de ansiedad y furia. Decidido a obtener respuestas, Viktor enfrentó directamente a su hermano en busca de una explicación.
—Luka, ¿dónde está Moira? ¿Qué le sucedió? —Preguntó Viktor, su tono cargado de inquietud y protección.
Luka, con una expresión contrariada y apesadumbrada, explicó que Moira se había marchado caminando después de una discusión. La noticia golpeó a Viktor como un puñetazo en el estómago, mezclando la preocupación con la culpa de haber dejado a Viveka en medio de la pista de baile.
Lleno de remordimiento, se disculpó rápidamente con Viveka, tratando de explicarle la situación en un apresurado intento de explicar su partida repentina. Con la mente enfocada en encontrar a Moira y desvelar la verdad, Viktor se apresuró hacia la salida de la discoteca, dejando atrás a Viveka, pero consciente de que tenía que seguir su corazón y apoyar a Moira en aquel momento difícil.
Sus emociones se mezclaban en un maremágnum de ansiedad, angustia y urgencia mientras corría por las calles, buscando pistas de la dirección que Moira había tomado. Cada paso que daba estaba cargado de determinación, deseo de encontrarla y resolver cualquier malentendido que pudiera haber surgido.
Viveka, sintiéndose ofendida e incómoda al ver a Viktor dejarla de repente en medio de la pista de baile, tomó la decisión de abandonar la multitud y dirigirse hacia la barra. Con pasos decididos, se sentó junto a su cuñado, buscando consuelo y una explicación a lo que acababa de suceder.
Su rostro reflejaba confusión y desilusión mientras esperaba que Viktor se acercara para disculparse y aclarar la situación. Ella quería entender por qué él la había dejado plantada en un momento en el que deberían estar disfrutando juntos de la noche.
Desde su asiento, observaba a Viktor salir apresuradamente en busca de Moira. Aunque sentía compasión por la situación de su cuñado, también se sentía confundida y dolida por el abandono repentino. Esperaba que Viktor comprendiera la gravedad de sus acciones y entendiera el impacto que había tenido en sus sentimientos.
En medio de las luces parpadeantes y la música atronadora, Viveka anhelaba una disculpa de Viktor y una explicación que la tranquilizara. Mientras tanto, apoyarse en su cuñado le brindaba cierto consuelo y compañía durante esa incómoda espera. Algo herida recargó su cabeza en el hombro de Luka, quién al sentir la cercanía de la rubia se sonrojó furiosamente. Desde que tenía uso de razón había amado a Viveka, sin embargo ella solo tenía ojos para Viktor.
—¡Hey bonita, no estés triste! Esa asquerosa humana no significa nada para mí hermano, solo necesita saber que esté bien, ya sabes, aspira a ser un buen líder de la manada. —Luka rodea con uno de sus brazos la estrecha cintura de la rubia acercándola más contra su cuerpo.
—Lo sé, pero me molesta que me deje a mi de lado por ella. No siquiera debería importarle, ella no es parte de la manada, solo es una asquerosa humana. —Se recargó más sobre Luka, disfrutando de la atención que este le daba.
—Pienso exactamente igual que tú... —Besó su frente.
—No voy a llorar por Viktor y su desplante, ¿te parece si bailamos? —Se separó de él y le ofreció su mano.
Viveka, sintiéndose herida por el desplante de su novio, decide tomar una decisión impulsiva y se acerca a Luka, su cuñado. Aunque intuye que Luka tiene sentimientos por ella, no está segura de cómo abordar la situación. Sin embargo, en ese momento de vulnerabilidad, se deja llevar por la atención que recibe de Luka y decide invitarlo a bailar.
Mientras se desenvuelve en la pista de baile, Viveka nota cómo Luka la mira cautivado. Sus miradas se cruzan en complicidad, transmitiéndose una conexión especial que hasta ahora no se había explorado completamente. Viveka, consciente de esta atracción secreta, decide utilizarla como forma de venganza contra su novio, aunque en el fondo sabe que no es la manera más saludable de lidiar con sus emociones.
Se acerca a Luka, abrazándolo y dejando que su cuerpo se mueva en armonía con el ritmo de la música. La sensualidad de su baile refleja la tensión acumulada entre ellos, una mezcla de deseo, enfado y vulnerabilidad. Viveka recarga su espalda contra el musculoso pecho de Luka y presiona la entrepierna de este con su trasero, restregandose descaradamente contra el cuerpo de su cuñado. Este sin poder contenerse más la gira y le planta un beso en los labios.
En ese momento de confusión y vulnerabilidad, Luka no puede controlar sus emociones y se deja llevar por la intensidad del momento. Sin pensar en las consecuencias, sus labios se encuentran con los de Viveka en un beso apasionado. Viveka, profundamente herida por el desplante de su novio, se deja llevar por el despecho y responde al beso con la misma pasión.
Durante ese instante, ambos se encuentran envueltos en una mezcla de emociones intensas: el deseo, el despecho y la atracción que ha estado presente entre ellos durante mucho tiempo. Sin embargo, en medio de la pasión, también hay un reconocimiento de que sus acciones pueden tener repercusiones y que están cruzando límites que podrían dañar a otras personas.
Luka recorre descaradamente el cuerpo esbelto de Viveka, plantando sus grandes manos en los redondos glúteos de la chica presionando la contra su pelvis haciéndole sentir suya potente erección mientras le devora la boca con desesperación. Ella se olvida de Víctor durante un momento y se restriega más descaradamente contra el endurecido m*****o de su cuñado.
—Follame Luka... —Suplica totalmente excitada.
Luka prácticamente la arrastró hacia los baños de la discoteca, encerrándose en un cubículo con ella, tomándola en ese momento por primera vez, siendo finalmente uno con la mujer que tanto amaba. Sintiendo ningún remordimiento por involucrarse con la mujer de su hermano y futuro líder.
Viktor, al ver a Moira a lo lejos, percibió que algo no iba bien. Observó cómo ella caminaba abrazándose a sí misma, mostrando signos evidentes de angustia y miedo. Con preocupación en sus ojos, Viktor se apresuró para alcanzarla y asegurarse de que estuviera bien. Sin perder el aliento, Viktor llegó junto a Moira y le preguntó cómo se encontraba y qué había sucedido para que estuviera tan asustada. Moira, desbordada emocionalmente, le habló del desplante de Luka en la pista de baile y cómo se había sentido rechazada y humillada. Estaba profundamente herida por la situación y no sabía cómo lidiar con sus sentimientos.
Viktor, preocupado y compasivo, la envolvió en un abrazo reconfortante, brindándole apoyo emocional. Le aseguró que estaba allí para escucharla y ayudarla de cualquier manera posible. Juntos, decidieron buscar un lugar más tranquilo para hablar en detalle sobre lo sucedido, mientras que el corazón de la chica latía aceleradamente por la cercanía del licántropo. Sabía que Viktor amaba a Viveka, pero no podía exigir a su corazón que dejara de sentir lo que sentía cada vez que estaba cerca de él.
—Mi auto está cerca, podemos ir por él y puedo llevarte a casa o bien podemos ir a cualquier sitio si no quieres llegar inmediatamente. —Le dedica una hermosa sonrisa, sonrisa que a ella le hace derretirse.
—Podemos ir a algún sitio tranquilo, no me gustaría llegar a casa ahora. Espero esto no te ocasione problemas con Viveka. —Corresponde a la sonrisa de licántropo con una sonrisa tímida.
Viktor y Moira caminaron en silencio hasta el lugar donde él había estacionado su auto. El ambiente estaba cargado de una tensión palpable, mezclada con la emoción que ambos sentían al estar juntos. Subieron al auto y Viktor condujo hasta un desolado mirador, alejado del bullicio de la ciudad.
Una vez allí, salieron del auto y se sentaron en el capó, contemplando el cielo estrellado. Moira no podía evitar sentir mariposas en el estómago cada vez que estaba cerca de Viktor. Aunque sabía que él era el novio de Viveka, no podía evitar ilusionarse y soñar con un futuro juntos.
Las estrellas brillaban intensamente en el oscuro firmamento, creando un ambiente mágico y romántico. Moira se perdía en la inmensidad del universo, mientras su corazón latía con fuerza, deseando que Viktor pudiera sentir lo mismo que ella.
Aunque intentaba mantener sus sentimientos en silencio, Moira no podía evitar que su mirada se desviara hacia Viktor, admirando cada rasgo de su rostro. La forma en que su cabello oscuro caía sobre su frente, sus ojos profundos y su sonrisa encantadora. Cada gesto de él la hacía suspirar internamente.
Viktor, ajeno a los sentimientos de Moira, disfrutaba de la tranquilidad del momento. Observaba las estrellas con una expresión serena, pero su mente estaba llena de pensamientos confusos. Sentía una conexión especial con Moira, una conexión que no podía ignorar.
Sin embargo, la lealtad hacia Viveka lo mantenía en un dilema interno. Sabía que involucrarse con Moira sería traicionar a su novia, pero no podía negar la atracción que sentía hacia ella. La lucha entre el deber y el deseo se reflejaba en sus ojos, mientras intentaba mantener una fachada de indiferencia.
Moira, a pesar de las dudas y los obstáculos, se permitió disfrutar del momento presente. Sabía que el amor era complicado y que no siempre seguía las reglas establecidas. Aunque su corazón se llenaba de esperanza, también estaba consciente de que el destino podía tener otros planes para ellos.
En ese instante, Moira decidió guardar sus sentimientos en lo más profundo de su ser, disfrutando de la compañía de Viktor sin esperar nada más. Quería recordar ese momento como un recuerdo especial, sin importar lo que el futuro les deparara. Juntos, continuaron observando las estrellas, compartiendo un silencio cómodo y lleno de complicidad. En ese momento, el universo parecía conspirar a su favor, permitiéndoles disfrutar de un instante de felicidad en medio de la incertidumbre.