Capítulo 3

1977 Words
Sasha abrió la puerta para recibir a los Smirnov con una cálida sonrisa en su rostro. Sin embargo, hoy su esposo no estaría presente, ya que se encontraba fuera de la ciudad en un viaje de negocios. Esto no impidió que ella diera la bienvenida a los invitados con entusiasmo y hospitalidad. Sergei Smirnov, líder de la manada, era una figura imponente y respetada. Su carácter justo y poderoso le otorgaba un aura de autoridad indiscutible. Al entrar, saludó a todos de manera afectuosa, especialmente a Viveka, la novia de Viktor. Era evidente el aprecio que tenía por Viveka, reconociéndola como parte importante de la familia, sobre todo porque Viktor estaba destinado a ser el próximo líder de la manada. En la retaguardia, Luka observaba atentamente cada movimiento, sintiendo una intensa mezcla de odio y celos hacia su hermano mayor, Viktor, quien solo le llevaba tres minutos de edad. Era doloroso para Luka aceptar que Viktor sería considerado el futuro líder, mientras él quedaba relegado a un segundo plano. Los celos e inseguridades invadían su mente, haciéndolo cuestionar su propio valor y resentir profundamente a su hermano. No obstante, Luka sabía que debía ocultar sus sentimientos y actuar con discreción. No quería empañar la ocasión especial y generar conflictos en la reunión. A pesar de su odio y celos, Luka comprendía que había límites que no debía traspasar frente a los demás. Desde su posición en la retaguardia, Luka observaba con amargura, manteniendo su resentimiento oculto a la vista de los demás. Sabía que algún día tendría que enfrentar y resolver esta situación complicada con su hermano, pero por ahora, decidió dejar sus emociones en silencio y esperar el momento adecuado para abordar sus sentimientos. En ese preciso momento, Moira hizo su aparición en el lugar. Sasha y Viveka no pudieron ocultar su rabia al notar que Moira no llevaba puesta la ropa que le habían proporcionado. Les resultaba frustrante y molesto ver que Moira no había seguido sus indicaciones y había optado por usar algo diferente. La presencia de Moira no pasó desapercibida para los hombres presentes. Aunque era una humana frágil, su belleza no podía ser ignorada. Los hombres la observaban con admiración, cautivados por su encanto y gracia. Reconocían la atracción que ella irradiaba y no podían evitar dejarse llevar por sus encantos. Sin embargo, Sasha y Viveka, envueltas en un sentimiento de enojo y competencia, no podían apreciar la belleza de Moira en ese momento. Sus sentimientos negativos nublaban su capacidad de reconocer la atracción que los demás veían en ella. A pesar de la tensión en el ambiente, Moira se mantuvo tranquila y segura de sí misma. Era consciente de las miradas que atraía y cómo su presencia causaba cierto revuelo. Sin embargo, su objetivo no estaba en ganarse la admiración de los demás, sino en enfrentar la difícil situación que la había llevado hasta allí. Moira procuró mantenerse enfocada y no permitir que la actitud de Sasha y Viveka la afectara. Sabía que merecía respeto y que su valía no se basaba únicamente en su apariencia física. Con determinación, se dispuso a enfrentar las adversidades y hacer valer su propia voz en medio de aquel contexto complicado. —Por favor, pasemos a la mesa, —Dijo Sasha con amabilidad para luego fijar su mirada en Moira. —Sirve la cena y deja de perder el tiempo. —Si, señora. —Trató de mantener la calma y no derrumbarse en ese mismo instante. Moira luchó por contener sus emociones mientras las burlas y risas de Viveka, Luka y Viktor resonaban en su mente. Dejando sus sentimientos a un lado, se apresuró hacia la cocina para ocuparse de servir la cena y evitar enfrentamientos innecesarios. Con las manos temblorosas, Moira llevó cuidadosamente los platos a la mesa. Al tomar su lugar junto a Luka, se encontró con la mirada llena de asco y desprecio de él. Esa mirada hiriente amenazaba con derribarla emocionalmente, pero trató de mantener la compostura y no dejar que las actitudes negativas la afectaran aún más. A pesar de sentirse herida y desvalorizada, Moira recordó su propia fuerza interior. Sabía que su valía no dependía de la opinión de los demás y que merecía respeto. Se esforzó por bloquear el desprecio de Luka y centrarse en el propósito de la reunión, que era compartir una cena en armonía. A medida que servía la comida y observaba a los demás en la mesa, Moira trató de encontrar consuelo en los gestos de amabilidad que pudiera recibir de otros invitados. Intentó recordarse a sí misma que era digna de amor y respeto, a pesar de las burlas y risas que enfrentaba. A lo largo de la cena, Moira se concentró en disfrutar de la comida y las conversaciones triviales, tratando de ignorar las miradas despectivas de Luka. Si bien era difícil no permitir que sus sentimientos se vieran afectados, encontró fuerzas para continuar y recordarse a sí misma que su valor como ser humano no se medía en la mirada de desprecio de alguien más. Al final, Moira decidió no permitir que las actitudes negativas de los demás definieran quién era ella. Sabía que merecía ser tratada con respeto y dignidad, y estaba determinada a mantener esa convicción frente a las adversidades presentes en esa reunión. Después de que Sergei y Frederica expresaron su agradecimiento y elogios hacia Sasha por la hospitalidad y la deliciosa cena, la atmósfera se volvió más relajada. Sasha, considerando que los jóvenes merecían su propio tiempo para disfrutar, les dio permiso para asistir a la fiesta a la que habían sido invitados. Viktor emocionadamente aceptó la oportunidad de ir a la fiesta junto a Viveka, pero Moira se sintió inquieta al escuchar que le correspondería ser la compañera de Luka durante la noche. El hecho de quedarse a solas con el licántropo le provocaba temor y ansiedad. Sin embargo, Moira trató de mantener la calma y recordarse a sí misma que debía enfrentar sus miedos. Aunque la idea de estar a solas con Luka la asustaba, decidió que no permitiría que el miedo la detuviera de disfrutar de la fiesta y encontrar una manera de superar las barreras en su relación con él. Con ese pensamiento en mente, Moira se preparó para la fiesta, buscando fortalecer su confianza e independencia emocional. Se recordó a sí misma que merecía respeto y que no debía dejar que las actitudes negativas de Luka la intimidaran o la hicieran sentir inferior. Mientras se dirigían a la fiesta, Moira se esforzó por mantener una conversación ligera y amigable con Luka, tratando de encontrar temas comunes que pudieran ayudar a romper el hielo entre ellos. Aunque el temor persistía en su interior, estaba decidida a enfrentar la situación y encontrar una forma de establecer una conexión más sólida con él. A medida que ingresaban al ambiente festivo, Moira trató de enfocarse en disfrutar de la música y las conversaciones animadas que llenaban el lugar. A pesar de sus temores, procuró mantener una actitud abierta y positiva, esperando que la noche pudiera ser una oportunidad para disipar las tensiones entre ella y Luka y, posiblemente, encontrar una base de entendimiento mutuo. Aunque la idea de estar a solas con Luka le seguía causando temor, Moira estaba decidida a enfrentar y superar ese miedo. A medida que la noche avanzaba, esperaba que las circunstancias les brindaran la oportunidad de acercarse y comprenderse mejor, desvaneciendo así los sentimientos de terror que la habían atormentado. Después de que Sergei y Frederica expresaron su agradecimiento y elogios hacia Sasha por la hospitalidad y la deliciosa cena, la atmósfera se volvió más relajada. Sasha, considerando que los jóvenes merecían su propio tiempo para disfrutar, les dio permiso para asistir a la fiesta a la que habían sido invitados. Viktor emocionadamente aceptó la oportunidad de ir a la fiesta junto a Viveka, pero Moira se sintió inquieta al escuchar que le correspondería ser la compañera de Luka durante la noche. El hecho de quedarse a solas con el licántropo le provocaba temor y ansiedad. Sin embargo, Moira trató de mantener la calma y recordarse a sí misma que debía enfrentar sus miedos. Aunque la idea de estar a solas con Luka la asustaba, decidió que no permitiría que el miedo la detuviera de disfrutar de la fiesta y encontrar una manera de superar las barreras en su relación con él. Con ese pensamiento en mente, Moira se preparó para la fiesta, buscando fortalecer su confianza e independencia emocional. Se recordó a sí misma que merecía respeto y que no debía dejar que las actitudes negativas de Luka la intimidaran o la hicieran sentir inferior. Mientras se dirigían a la fiesta, Moira se esforzó por mantener una conversación ligera y amigable con Luka, tratando de encontrar temas comunes que pudieran ayudar a romper el hielo entre ellos. Aunque el temor persistía en su interior, estaba decidida a enfrentar la situación y encontrar una forma de establecer una conexión más sólida con él. A medida que ingresaban al ambiente festivo, Moira trató de enfocarse en disfrutar de la música y las conversaciones animadas que llenaban el lugar. A pesar de sus temores, procuró mantener una actitud abierta y positiva, esperando que la noche pudiera ser una oportunidad para disipar las tensiones entre ella y Luka y, posiblemente, encontrar una base de entendimiento mutuo. Aunque la idea de estar a solas con Luka le seguía causando temor, Moira estaba decidida a enfrentar y superar ese miedo. A medida que la noche avanzaba, esperaba que las circunstancias les brindaran la oportunidad de acercarse y comprenderse mejor, desvaneciendo así los sentimientos de terror que la habían atormentado. Desde la barra, Moira observaba con una mezcla de envidia y tristeza a Viktor y Viveka, quienes se habían sumergido en su propia burbuja, alejándose del resto de la fiesta. Bailaban, bebían y se besaban apasionadamente en medio de la pista de baile, pareciendo completamente felices y despreocupados. Los sentimientos de soledad y miseria se apoderaron de Moira mientras se preguntaba por qué no podía encontrar esa misma alegría en su propia vida. Se sintió invisible y eclipsada por la intensidad de la relación entre Viktor y Viveka. Mientras tanto, Luka, quien estaba sentado solo en la barra, la observaba de reojo. Moira podía sentir su mirada sobre ella, pero también percibía que él se dedicaba únicamente a beber sin prestarle demasiada atención. Esa atención de Luka la incomodaba, pero también despertaba cierta curiosidad y una chispa de esperanza. Tal vez había más detrás de esa fachada fría y distante. A pesar de sentirse miserable en medio de esa escena de alegría ajena, Moira decidió no dejarse vencer por la tristeza y la envidia. Con valentía, se arrancó de los pensamientos negativos y se propuso disfrutar de la fiesta de la mejor manera posible, incluso si eso significaba dejar de lado sus propias inseguridades. Se levantó de la barra y se unió a algunos otros invitados en la pista de baile, dejando que la música la envolviera y liberara su espíritu. A medida que se movía al ritmo de la música, intentó olvidarse de su dolor y concentrarse en el momento presente, dándose permiso para divertirse y encontrar su propia felicidad. A lo lejos, Moira podía percibir que Luka la observaba de vez en cuando, aunque seguía manteniendo cierta distancia. Aunque no sabía cuál sería su reacción, decidió no dejar que eso la afectara y continuó disfrutando de la fiesta con la esperanza de que algo positivo surgiera entre ellos. La noche estaba llena de incertidumbre, pero Moira estaba decidida a no dejar que las circunstancias y las miradas de los demás la desanimaran. Estaba dispuesta a enfrentar cualquier temor o inseguridad que surgiera, con la esperanza de que esa noche pudiera ser un punto de inflexión en su relación con Luka y en su propia felicidad.
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