Capítulo 8

1719 Words
Había transcurrido una intensa semana desde que moira se mudó a casa de los Smirnov. Jamás pensó que viviría tan de cerca con la familia de poderosos alfas y por un momento ilusamente creyó que el compartir techo le haría tener más tiempo para conocerse con Viktor. Cuál equivocada estaba, debía levantarse diariamente a las 5 de la mañana, ya que a las 7 en punto al líder Sergei le gustaba desayunar para después asistir a trabajar. Los horarios de trabajo eran sumamente exhaustivos podía acostarse recién pasada la medianoche y las otras empleadas le hacían la vida imposible. Aún así la paga era buena, muy buena. Si aguantaban los siguientes cinco meses podría reunir el dinero que necesitaba para costear la universidad y finalmente podría alejarse de todo ese maldito infierno. Aquella mañana cuando se levantó observó a todos los empleados bastante nerviosos. ¿Acaso había pasado algo? Arregló un poco su corto cabello y se acercó tímidamente a los otros empleados. —¿Pasa algo? —Su pregunta salió bajita y las palabras temblorosas, aún así una de las empleadas de mediana edad decidió responderle. —Es normal que tú no sepas nada niña después de todo no perteneces aquí. —Mencionó con tono bastante despectivo, —esta semana estaremos sumamente atareados todos ya que el sábado es la fiesta de la luna. En esa fiesta la diosa luna verá bajo su luz transformarse por primera vez a los jóvenes licántropos y no solo eso, además unirá todas las parejas destinadas y en grandes expectativas para nuestro futuro líder. La mayoría de las chicas sueña con ser la destinada de semejante hombre, aunque todos apostamos a que Viveka Ivanov será la elegida. —Todo eso suena genial... —Una creciente angustia se acentúa en su pecho. —Por eso ahora debemos preparar todo para el festival de este sábado. —La mujer empuja a la chica con más fuerza de la debida haciéndola tropezar. —Ahora ve a trabajar. °°°°°°°°°°°°°°°°° La mansión estaba llena de emoción y actividad mientras todos los licántropos se preparaban para el Festival de la Luna, un evento anual que celebraba la conexión de la manada con su naturaleza sobrenatural. Moira, junto con otras tres chicas apenas unos años mayores que ella, había sido asignada para encargarse de las decoraciones del salón principal. Moira se sentía emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Era su primera vez participando en un evento tan importante, y quería asegurarse de que todo saliera perfecto. Las chicas se reunieron en el salón, rodeadas de cajas llenas de adornos y luces. Laura, una de las jóvenes que lideraba aquella actividad comenzó a hablar de Viktor Smirnov, capturando la total atención de Moira. —Sabían que ese día Víktor Smirnov será proclamado como el nuevo líder de la manada. Imagínense cómo están todas las chicas de sociedad, soñando con ser la destinada del líder. —Dejó escapar un agudo chillido, —Me encantaría ser su destinada, pero obviamente sé que eso no pasará. Seguramente alguien de su nivel social será la elegida para tan importante misión. —Obviamente así será, no te hagas ilusiones Laura. —Dice otra de las jóvenes. Moira solo las observó en silencio. Trabajaron juntas, compartiendo ideas y poniendo en práctica su creatividad. Moira se sorprendió de la habilidad y destreza de las otras chicas, quienes habían estado involucradas en los preparativos del festival durante varios años. Aunque al principio se sintió insegura, pronto se dio cuenta de que su perspectiva fresca y su entusiasmo eran valiosos para el equipo. Juntas, colgaron guirnaldas de luces que brillaban como estrellas en la oscuridad. Colocaron flores y plantas exóticas en cada rincón del salón, creando un ambiente mágico y encantador. Moira se maravilló de la transformación que estaban logrando, convirtiendo el salón en un lugar digno de un cuento de hadas. A medida que trabajaban, las chicas compartían historias y risas, creando un vínculo especial entre ellas, después de todo se conocían desde niñas. Moira se sentía agradecida de tener compañeras tan amables y talentosas a su lado. Aunque eran mayores que ella, la trataban con respeto y la incluían en cada decisión. Era la primera vez que dentro de la manada la trataban de igual a igual. °°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° El día del festival había llegado, y el aire estaba lleno de anticipación y emoción. Temprano por la mañana, mientras el sol comenzaba a iluminar el cielo, Viveka llegó a la mansión. Moira la vio desde lejos y sintió un nudo en el estómago. A pesar de los besos compartidos con Viktor, él seguía amando a Viveka, y eso le rompía el corazón. Moira observó cómo Viktor se acercaba a Viveka con una sonrisa radiante. Sus ojos se encontraron, y Moira pudo ver el amor y la complicidad que existía entre ellos. Aunque intentó ocultar su envidia, no pudo evitar sentirse desplazada y herida. Decidió alejarse y buscar un lugar tranquilo para procesar sus sentimientos. Se adentró en los jardines de la mansión, buscando consuelo en la belleza de la naturaleza que la rodeaba. Cada paso que daba, sentía cómo su corazón se rompía un poco más. Mientras caminaba, Moira se encontró con un pequeño estanque rodeado de flores silvestres. Se sentó en un banco de piedra y dejó que las lágrimas brotaran libremente. Se sentía confundida y dolida, preguntándose si alguna vez podría competir con el amor que Viktor sentía por Viveka. En ese momento, una suave brisa acarició su rostro, como si el viento quisiera consolarla. Moira cerró los ojos y respiró profundamente, tratando de encontrar la calma en medio de su tormento emocional. De repente, una voz familiar la interrumpió. —Moira, ¿estás bien?" —Preguntó Viktor, acercándose a ella con preocupación en sus ojos. Moira se limpió las lágrimas y forzó una sonrisa. —Estoy bien, solo necesitaba un momento a solas, —respondió, tratando de ocultar su dolor. Viktor se sentó a su lado y la miró con ternura. —Moira, entiendo que esto sea difícil para ti. Pero quiero que sepas que lo que siento por ti es real. Viveka y yo tenemos una historia complicada, pero eso no significa que no pueda haber un futuro entre nosotros, —dijo sinceramente. Sabía que no debía darle falsas ilusiones, pero no toleraba verla llorar. Moira lo miró, sus ojos llenos de duda y tristeza. —¿Cómo puedo competir con lo que tienen? ¿Cómo puedo creer que hay un futuro para nosotros cuando tú sigues amándola? —Preguntó con voz temblorosa. Viktor tomó sus manos suavemente y las apretó con ternura. —Moira, el amor es complicado y no siempre sigue un camino recto. Pero lo que siento por ti es diferente, es especial. No puedo negar que hay una conexión entre nosotros, una que no puedo ignorar. Te pido que confíes en mí y en lo que tenemos, —dijo con convicción, mientras acunaba las mejillas de la joven con sus manos grandes. Moira miró a Viktor, buscando respuestas en sus ojos. Vio la sinceridad y el deseo en su mirada, y sintió una chispa de esperanza en su corazón roto. Tal vez, solo tal vez, había una posibilidad para ellos. Quizás la diosa de la luna decidiera unirlos esta noche y de ese modo podrían estar juntos sin importar qué, sabía que la manada Luz de Luna no podía romper los lazos que la diosa luna generaba, era algo que estrictamente prohibido. Viktor se dejó llevar por la intensidad de sus emociones y sin pensarlo dos veces, se acercó a Moira y la besó con fascinación. El instante resultó tan arrebatador que casi olvidó que Viveka, su novia de casi tres años, se encontraba dentro de la mansión. Honestamente en ese momento no le importaba, tan solo deseaba fundirse con Moira y ser uno solo. Un detalle que ni él ni Moira sabían, era que Viveka, llena de furia y tristeza, los observaba sigilosamente desde entre los arbustos, presenciando cómo su amado Viktor se entregaba a otro beso, ajeno a su dolor. Viktor, embriagado por una pasión ardiente, se acerca a Moira con determinación. Sus labios se funden en un beso hambriento, susurrando promesas de un deseo incontrolable. Con manos temblorosas, las caricias de Viktor se deslizan cautelosas por el pecho de Moira, deteniéndose para sentir cada latido de su corazón acelerado. Entre besos ardientes y susurros íntimos, Viktor y Moira se entregan a la pasión que los consume. Como si el mundo a su alrededor se desvaneciera, avanzan sin control hacia la parte trasera de la lujosa mansión que los rodea. Cada paso se llena de urgencia y deseo, alimentando la sed de un amor apasionado que ya no puede ser contenido. Finalmente, llegan a la puerta de la habitación de Viktor. Llena de antelación y desesperación, él la empuja con manos trémulas, anhelando un encuentro salvaje que los unirá de manera irrevocable. En el umbral de la habitación, la intensidad de sus besos alcanza su punto máximo, cada contacto lleno de una electricidad palpable. En el interior de la habitación, Viktor y Moira son consumidos por la pasión y el deseo. Sin restricciones ni inhibiciones, se entregan por completo el uno al otro, dejando que sus cuerpos se fusionen en una danza ardiente de amor y éxtasis. El mundo exterior se desvanece, quedando solo ellos dos, enredados en una vorágine desenfrenada de besos y emociones desbordantes. En ese momento, Viktor intensifica sus besos, explorando cada centímetro de la piel de Moira con una devoción inquebrantable. Sus manos, ahora más seguras y firmes, acarician con pasión cada parte de su amada, despertando sensaciones indescriptibles de placer y entrega. Juntos, se sumergen en un abismo de pasión desenfrenada, fusionando sus cuerpos y almas en una experiencia que los marca para siempre. —Entregate a mí... Dejaré a Viveka esta misma noche. Ella no me provoca este abrazador sentimiento que tú provocas. —Se atreve a acariciar sus redondos senos y Moira suspira. —Tengo miedo... —Susurra bajito y las mejillas cubiertas de escarlata. —No temas mi amor... Confía en mí...
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