POV Luciana Dejé a Camilo en la acera sin una pizca de remordimiento. Había disfrutado cada palabra que le dije, cada verdad que le arrojé a la cara. No volvería con él jamás, y mucho menos dejaría a Alaric por alguien que me había engañado y tratado como un simple objeto reemplazable. Subí al taxi, cerré la puerta con fuerza y di la dirección de mi casa. Mientras el auto avanzaba por las calles iluminadas por el sol de la tarde, mi mente no dejaba de darle vueltas a lo sucedido. ¿Cómo podía Camilo ser tan descarado? ¿De verdad creía que unas cuantas palabras bonitas borrarían los años de dolor que me hizo pasar? Cuando el taxi llegó a la residencia, bajé con determinación, pagué al conductor y caminé con pasos rápidos por el jardín hasta la puerta. Sentía los puños apretados, la mandí

