SKY El viernes por la mañana soy despertada por unos estruendosos golpes en la puerta de mi habitación, junto con un grito proveniente de Zack que decía: “¡Nos vamos a Los Ángeles, cabrones!”. Aún dormida, me hace gracia ese tonto comentario, aunque eso no quita que tenga unas enormes ganas de pegarle una bofetada a Zack por despertarme así, como casi cada día de mi vida. — Te mato — susurro para mí, revolviéndome en la cama, en cuanto cesan los golpes. «Ya verá cuando me levante», maldigo aún con los ojos cerrados. Patosa y dormida mente, entrecierro mi ojo derecho para ver poder ver la hora en mi móvil. Las séis de la mañana. Tengo ganas de ir a Los Ángeles, muchísimas, no puedo estar más emocionada, pero lo que no entiendo es por qué hemos de levantarnos tan malditamente te

