bc

Juntos es más bonito

book_age18+
87
FOLLOW
1K
READ
sex
mate
arrogant
dominant
badboy
badgirl
drama
highschool
friendship
seductive
like
intro-logo
Blurb

Serás mío…

Fue el pensamiento de ella desde el primer día en que lo vió. Siempre estuvo enamorada de él… pero lo más cómico es la apuesta que decidió hacer:

El que se enamore primero pierde.

¿Jugarías un juego que ya perdiste antes de empezar?

chap-preview
Free preview
Capítulo 1
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Me remuevo sobre la cama, frustrada a un nivel máximo. ¿Por qué, señor Jesucristo, mi madre me tiene que levantar mientras estoy tomando una siesta? No, no y no. Me niego a levantarme. Bufo una vez más y me incorporo. — ¡Son las seis de la tarde, Natalie Blake! Sí, para mí las seis de la tarde un sábado y mientras tomo una siesta es hora sagrada. ¿Qué puedo decir? En vez de ser un humano creo que debí ser un oso: flojo y siempre con sueño. No digo que dormir es algo que me apasione pero si disfruto del placer que es hacerlo cuando tengo sueño. — ¡Quiero dormir! —me quejo, estirándome aún en la cama. — No, señorita —mi madre entra a la habitación como perro por su casa y abre mis cortinas. Mi padre está sentado en la cabecera de la mesa devorando un muslo de pollo, todos los demás comemos en silencio. Hace unos treinta minutos más o menos que llegaron, charlamos brevemente y comenzamos a cenar. Nate está cambiado, siempre fue el tipo de chico: rompecorazones, y no hay manera de no culparlo, está sorprendentemente bueno —podrán imaginarse el nivel de bueno que está para que yo, su hermana, me atreva a aceptarlo. La mayoría de las hermanas decimos que nuestro hermano es asqueroso (aun sabiendo que no lo es) bueno, Nathan es tan bonito que no puedo mentir diciendo que es feo—. Tenía todas las vacaciones de veranos sin verlo, solo por redes, tenerlo de frente solo me sirve para corroborar que está hermoso —aunque sea muy difícil de admitir, ya no parece un moco—. Me contó que ingresó en un gimnasio carísimo cerca de su vecindario —lo que explica su musculatura más desarrollada— en el cual todos los chicos pertenecientes al grupo de fútbol entrenan —¿sería mal querer ingresar solo para acosar a Nomar? Bien, es broma...O tal vez no lo es— como es algo del colegio papá no tiene problemas en pagarlo. Su cabello color chocolate cae hacia el lado izquierdo de su cara, por los momentos tiene un corte súper varonil algo corto, es lacio y muy brillante; su rostro está conformado por facciones maduras y marcadas como su mandíbula y mentón, además de ser completamente lisa y sin una pizca de acné —a diferencia del año pasado que su cara estaba grasienta y repleta de espinillas—, se nota que mi hermano está comenzando a rasurarse el vello facial y eso lo hace lucir muchísimo más maduro; su dentadura —que en algún momento de su vida estuvo repleta de brakects— es perfecta, con dientes alineados y blancos, digna de patrocinador de pasta dental. Todo en él es perfecto, mi hermano es perfecto —aunque me den ganas de vomitar al aceptarlo—. Creo que este año habrán muchísimas chicas sobre él. Mi hermano, acompañando a mi padre, devora el pollo en salsa que mi madre antes preparó. Sé que lo ama, también sé que come como un camionero, pero no tenía idea de que lo comería de este modo. — Creo que el pollo no les gustó —comento con sarcasmo. Nate me da una mirada de soslayo y sonríe. A pesar de que acaba de cumplir dieciocho sigue pareciendo un crío, siempre haciendo travesuras y desobediendo a todos. Ruedo los ojos al mirar su comisura repleta de salsa, como dije: es un niño dentro del cuerpo de un hombre. — Estaba delicioso, mamá —coge de la esquina de la mesa una servilleta y limpia el desastre alrededor de su boca. — Gracias, mi amor. Lo preparé con esa intención. — Estaba sabrosa la comida, Bethany —habla mi padre. Lo dice con ese tono tan formal de siempre mientras limpia sus manos con una servilleta. A diferencia de mi hermano, él no se ensució ni siquiera la yema de los dedos. Siempre ha sido de esos hombres fríos que solo piensan en trabajo. — Gracias, Nathaniel —responde mi madre, tajante, luego se encarga de servir otro poco de jugo. Cuando todos han dejado de comer, me preparo para levantar la mesa. Lo hago con ayuda de mi madre, luego de terminar nos sentamos en la mesa nuevamente. Noto como mi padre mira el reloj sobre su muñeca luciendo impaciente. — Creo que es hora de irnos —mi padre se levanta y comienza a acomodar su corbata. Sí, siempre ha sido un hombre de negocios. Nos ponemos de pie junto a él. — Fue un gusto tenerlos esta noche aquí —habla mi madre, sonriéndole a mi hermano, aunque lo dice en plural sé que solo está feliz por la visita de Nate. Nathan rodea a mi madre en un abrazo de oso, haciendo notar el diminuto tamaño de mamá delante de él. Le susurra un par de cosas al oído haciendo que mi madre comience a llorar. Ella es muy susceptible con él, derrama algunas lágrimas mientras asiente a las palabras de mi hermano, esas que yo no logro escuchar. Mi progenitora siempre llora a la hora de ver partir a uno de sus hijos y es comprensible, esto siempre pasa cuando Nathan se tiene que ir. Cuando mi hermano se aparta de mi madre lo veo dirigirse hacia mí. Su comisura está curvada en una tierna sonrisa —nunca entendí porque todas mis mejores amigas siempre sentían algo platónico por Nate. Ahora estoy comenzando a entender, tiene un encanto natural que lo hace especial—. Abre sus enormes brazos ofreciéndome un abrazo. — Mi piojosa Nat —susurra, haciendo que lo abrace con más fuerza mientras que me río. No quiero que se vaya. Tanto tiempo sin mi hermano es doloroso, sin gritarnos, sin golpearlos, sin jugar videojuegos. Lo extraño. — Cuanto has crecido, ¿eh?—comienzo a reír sin poder evitarlo. Mis ojos se cristalizan—, estás hermosísima. Dime ¿a cuántos chicos tendré que matar este año? — Maldición. Te extraño, Nate —mi voz sale quebradiza, así que lo abrazo con más fuerza y él hace lo mismo. Me separo e intento limpiar mis lágrimas con disimulo, no me gusta que me vean llorar. — Es hora de irnos, Nathan. Tengo una importante reunión —mi padre apresura a Nate, mirando su celular. Sus palabras son incómodas, aunque ya me acostumbré a que nos cambie por cualquier otra cosa sigue incomodandome dicha situación. — Está bien —responde Nate, besando mis manos y las de mamá—. ¿Las veo el lunes? — ¿Vendrás? —mi madre suena emocionada. — Sí. Pasaré a desayunar antes del colegio. Así aprovecho y te llevo a ti de una vez —pasa su mano por mi cabello despeinándolo un poco más de lo que está. — Está bien, hijo —acepta mi madre, se puede dotar lo ansiosa que está—. Prepararé tu avena favorita. — ¡Dios! Adoro esa avena —asegura Nate riendo—, nadie la sabe preparar como tú. Ni siquiera Nora. Nora es la nana de Nate y ama de llaves de papá. — Cariño, harás que me sonroje —reímos los tres. — Nathan —la voz de mi padre es en tono de advertencia. Mi madre y yo lo miramos de mala manera pero en seguida la apartamos, lo último que queremos es que Nate tenga problemas con él. — Ve, no queremos despertar al demonio —bromeo, mirando de reojo a mi progenitor. Reímos confidencialmente. — Las amo —dice, abrazándonos por encima de los hombros. — Nosotras a ti —respondo, cerrando mis ojos por su abrazo. Nate se separa y nos sonríe. — Nos vemos el lunes —se despide con la mano. Los acompañamos hasta la puerta y los vemos partir. Mi madre se disculpa diciendo que se irá a recostar pero muy bien sé que irá a llorar, sé lo difícil que es para ella que sus dos hijos no estén juntos. Anduve pensado que debería conseguir a alguien nuevo, tener citas, conocer personas, enamorarse. Siento que le hace falta algo como eso. Solo vive trabajando y para mí, creo que debería darse un tiempo para ella. Resignada, subo las escaleras hacia mi habitación. Cuando entro me doy cuenta de que todo está oscuro así que enciendo la luz con rapidez —la oscuridad y yo no somos mejores amigas que digamos—. North se encuentra dormida en su camita color celeste. Me acerco hacia ella y tomo asiento a su lado. Siento la nostalgia recorrer mi cuerpo. Acaricio su pancita regordeta y peluda mientras suelto un bufido. — La vida es una mierda, North —sí, le hablo a mi perra. Mi perrita me mira con la cabeza ladeada dando la impresión de que no entiende nada de lo que digo. «Claro que no lo entiende. Es una perra». — En serio, la vida no es como queremos. Quiero miles de cosas y posiblemente ninguna se cumpla. La unión de mi familia, la felicidad de mi mamá, mi felicidad…son cosas que se ven tan lejanas. Dejo salir el aire acumulado en mis pulmones mientras acaricio el cuello de North, sonrío al mirar los lindísimos ojos de mi perrita. — Descansa, North. Me pongo de pie y camino hacia mi pequeño balcón. Las luces de la ciudad se ven preciosas. Observo cada detalle, cada casa, cada árbol, escaneo todo, llevando información a mi cerebro. Doy un suspiro y observo en la mesita junto a dos sillas una pequeña cajetilla de cigarrillos. Tomo asiento a su lado y observo el tóxico vicio delante de mí. Hace meses que no fumo, recuerdo haberlo dejado porque me di cuenta que no llegaba a nada con eso...pero ahora: la tensión, el estrés, todo se está acumulando. Tomo uno y lo coloco sobre mis labios sin encenderlo. Creo que esta noche pondré a prueba la metáfora de Augustus Waters. "Colocas el arma homicida entre tus dientes, pero no le das el poder de asesinarte. Es una metáfora". Lo dejo sobre mis labios unos minutos mientras intento calmar la ansiedad que me recorre al no poder encender el cigarrillo. Bien sé que encenderlo es hacer que la nicotina me relaje, pero no quiero hacerlo, no lo haré. Cuando siento que he terminado, dejo el cigarrillo a un lado mientras bostezo, el sueño comenzando a aparecer. Salgo del balcón y me tumbo sobre la cama. Doy un par de vueltas sobre el delicioso colchón en busca de conciliar el sueño, cuando por fin lo logro, me pierdo en los brazos de Morfeo. ***** Me levanto con rapidez al escuchar la estrepitosa melodía de mi teléfono. Maldigo internamente mientras decido ignorarlo. La melodía persiste, haciéndome buscarlo torpemente por toda la cama. Lo levanto y la luz del teléfono me ciega inmediatamente, parpadeo repetidas veces hasta logro dar con el nombre de la persona que interrumpió mis deliciosos sueños. Bitch 01. Maldita sea.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
56.0K
bc

Tras Mi Divorcio

read
574.7K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Mil Caminos

read
108.7K
bc

Bajo acuerdo

read
48.5K
bc

Después del divorcio, me gané la lotería de Navidad

read
1.4K
bc

La esposa secreta del CEO

read
27.7K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook