Entramos a la habitación que acababa de rentar y antes de que él protestara, tomé su cintura acercándolo a mí y planté un beso en sus labios. Elijah sabía increíble, sus labios eran dulces, suaves, adictivos y más por la forma en que me besaba. Él quería alejarse, lo intentaba, pero al sentir cómo palpitaba su erección caliente en sus jeans sabía que solo estaba fingiendo y no, no lo iba a dejar escaparse de mí.
Le quité su abrigo, su camisa y desabroché sus jeans, bajándolos a medio camino y metí mi mano dentro de su ropa interior. Tomé su erección con mi mano y él me miró alterado.
—¿Qué… qué haces? —preguntó de forma tonta y sonreí.
—¿Tú qué crees?
—Yo… no quisiera tener sexo hoy.
—Está bien, respeto eso, pero hay otras cosas que te puedo hacer.
—¿Cómo… cómo qué?
—¿Quieres saber qué te haré con mi mano o con mi boca? —pregunté y él me miró con tanto deseo que me incitó aún más, así que me puse de rodillas y sin pensármelo mucho, deslicé mi lengua por toda su erección. Lo escuché jadear y seguí así por unos cuántos minutos, pero como quería prenderlo aún más, lo lamí de forma lenta y tortuosa, haciendo que él deseara más y más y perdiera el control.
—Julián…
—¿Sí?
—Puedes… ¿sí?
—¿Qué cosa? —vacilé y moví mi lengua en círculos en la punta de su m*****o, gimió con fuerza y sujetó mi cabello.
—Dios, por favor. Hazme terminar… —suplicó, así que abrí mi boca e introduje todo mi m*****o en su boca.
Empecé a moverme rápido, pero tratando de controlar mis ganas para no maltratarlo. Es que yo no tenía experiencia en esto, era algo nuevo para mí, pero… me producía un placer que jamás hubiese imaginado. Era adictivo, exquisito, tan jodidamente caliente que me abrumaba. Amaba su sabor, como llenaba mi boca y me encantaba hacerlo gemir.
Él era muy escandaloso, cosa que me sorprendió, gemía muy fuerte diciendo mi nombre y eso solo me incitaba más y más.
Seguí con mi tarea por lo que pareció eterno y su erección estaba a reventar, sabía que no iba a durar más, así que aceleré mis movimientos tanto que incluso me costaba respirar, así que él no pudo más y gritó muy fuerte mientras se corría en mi boca.
Jamás pensé hacer algo así, dejar que un hombre terminara en mi boca, pero por dios… me encantó tanto que estaba por explotar, así que lo jalé hacia la cama.
Me recosté bocarriba y sin pedírselo, él se subió sobre mí y me besó. El beso era intenso, doloroso. Nuestras lenguas jugaban de forma exquisita, haciéndome enloquecer, pero entonces lo separé un poco y lo miré.
—Voy a venirme en esta boquita —dije acariciando sus labios y él me miró con una sonrisa nerviosa.
—¿Quieres que…? ¿te lo… hago?
—Sí, sí.
Sin pensárselo mucho, bajó hasta llegar al bulto en mi pantalón, así que desabroché mis jeans liberando mi erección y lo vi morder sus labios al verme. Con su boca húmeda empezó a torturarme, introduciendo mi m*****o por completo y tomé su cabello, tomando el control sobre él. Dios, esto se sentía tan, tan bueno. Follaba su boca con ansias, sin piedad alguna y él no dejaba de gemir. Jadeaba al disfrutarlo y sé que le encantaba porque lo vi estimularse, volvió a erectarse por mí y eso me encendió aún más si es que era posible.
Intenté contenerme al máximo, pero sabía que no iba a soportar más, no al tener a este chico tan caliente solito para mí, todo mío. Sujeté su cabello más fuerte, embistiéndolo hasta su garganta y estallé en un orgasmo increíble en su garganta y lo vi terminar por segunda vez sobre las sábanas.
Dios, esto sí que había sido bueno. Me encantó.
Luego se separó un poco y vi sus labios que se habían hinchado y enrojecido. Se veía tan sexy y él notó la forma morbosa en que lo estaba mirando.
—¿Es que… sigues con ganas? —reí al escucharlo y tomé un par de cervezas de la neverita de la habitación.
Le aventé una y la tomó.
—Anda, toma algo.
—Voy a tomar una ducha.
—¿Te acompaño?
—¡No!
—Qué agua fiestas eres.
—Dices cosas que me perturban…
—Bueno, entonces ve tu solo y cuando salgas yo lo haré, pero ya estoy cansado y me dio sueño. Nos quedaremos aquí y no molestes.
—Está bien —accedió sorprendentemente sin rezongar con una sonrisa y lo vi alejarse hacia la ducha.