El eco de la conferencia de prensa todavía vibraba en internet cuando las primeras consecuencias golpearon. A las 9:17 de la mañana, Julia entró en el estudio de Tracy con el rostro pálido. —Acaban de rescindir el contrato con la cadena LuxeRoom. Iban a distribuir tu próxima colección en veinte tiendas… y lo cancelaron por “inestabilidad mediática”. Tracy no levantó la vista de su libreta de bocetos. —Uno menos. Pero a las 11:42, la realidad dejó de ser tan fácil de minimizar. Otro patrocinador se retiró. Y luego otro. En cuestión de horas, tres de sus principales fuentes de ingresos se habían evaporado. --- El teléfono sonaba más por amenazas que por propuestas. Mensajes anónimos, correos con insultos, y uno especialmente inquietante: una foto de su fachada, tomada esa misma mañan

