Capítulo 4. PROHIBIDA

617 Words
Me fui derecho a mi habitación y el corazón me latía a mil por hora. Con horror me di cuenta de que tenía la v***a parada, traté de auto convencerme de que era una reacción natural del cuerpo, que no debía afectarme... prácticamente no la conocía, y era una muchacha seductora y atractiva. En mi mente no la veía como mi hija, ni siquiera sabía de su existencia hasta poco tiempo antes, MIERDA ni le había cambiado los pañales... ahora debía conciliar la idea de que ese cuerpo de infarto podría ser el de mi hija... y rezar para que mi cuerpo lo entendiera sin dejarme en vergüenza. Para intentar calmarme encendí la TV y me metí a la cama, pero la imagen de ese trasero tentador desnudo me invadía la mente una y otra vez. Así que finalmente apagué la televisión derrotado y me empecé masajear casi con desesperación la verga... no recordaba la última vez que había estado tan excitado... El orgasmo no se hizo esperar demasiado y la leche salió a chorros cuando escuché tres golpes en la puerta, ¿qué carajos? Me tapé como pude con la sábana, y me limpié también en ella. — ¿Siii??? — pregunté con un hilo de voz. — Soy Lulú, ¿puedo pasar? — escuché que preguntaba su voz de tono dulce del otro lado. — Si, dame un momento...— me aseguré de que todo estuviera en su lugar, tapé mi pecho musculoso con la sábana y poco después ella entró. Pero cuando lo hizo creí que iba a darme un infarto. Tenía uno de esos babydoll de Victoria Secret, casi transparente que no dejaba nada a la imaginación. Su cabello caía en ondas apenas húmedo, su sonrisa sensual de labios carnosos que mordisqueaba juguetona sus labios hicieron que me excitara de nuevo y lo único que pedía al cielo era que no se hiciera una carpa bajo la sábana que me delatara. — Perdón la intromisión Alex... solo venía a darte las gracias y el beso de las buenas noches...— dijo susurrando, se agachó y me dio un beso en la mejilla rozando sus pechos con mi brazo para empeorarlo todo y luego salir como si nada... Poco después estaba entre dormido y escuché los pies descalzos de vuelta. Sentí que alguien me quitaba las sábanas. — Hola Alex... quisiera si no te molesta, decirte papi — dijo sonriendo inocente...—. Aparte vengo a agradecerte como corresponde... — agregó pasando su lengua rosada por sus labios. Se inclinó y me besó la boca, obligándome a abrir los labios... Sin poder ya contener tamaña excitación, la seguí besando y mis manos bajaron por sus pechos hasta su trasero redondo donde pellizqué sin ningún tipo de reparo. Lulú se colocó sobre la cama y quitó el pantalón de mi pijama. Luego bajó mis calzones y me miró toda inocente antes de hundir mi pene dentro de su boca como la prostituta más experta del planeta. Pasando su lengua por mi glande ayudándose con sus manos sin dejar de mirarme en ningún momento, lo que acentuaba la calentura del momento. Enterré mis manos en su cabello para hundirme más en su garganta hasta dejarle toda mi leche... La vi golosa pasarse la lengua por los labios e intentar decir algo, pero un sonido la enmudeció de repente... — BEEEP BEEEP BEEEP BEEEPP — Me levanté sobresaltado y confundido. Era el sonido del despertador. Había estado soñando. Llevo una mano a mi corazón y lo siento alterado. "Esto va a llevarme al infarto". Pienso un poco angustiado. Reviso entre las sábanas y siento mojado entre mis piernas. Realmente había acabado, aunque todo había sido un sueño...
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