Capitulo 03.| Un sobre misterioso.

1695 Words
POV: BRISA. — Lo siento Bris, no tengo nada que ofrecerte ahora en este momento. — Mi contacto Paula en la empresa de trabajo temporal tecleaba muy rápido en su ordenador. — ¿Puedes comprobar de nuevo? Tomaré lo que sea, literalmente cualquier cosa. — Paula dejó escapar un largo suspiro. — Nada. lo siento tanto. Tal vez inténtalo de nuevo en unas semanas. — Me quedaré sin casa en un par de días, Paula. — Las cosas están apretadas. ¿Que te puedo decir, Bris? — Miró hacia mi con un encogimiento de hombros. — ¿Necesitas un poco de dinero? Puedo prestarte... — No gracias.— Me puse de pie. No recibiría su caridad, me había saltado el desayuno y el almuerzo para ahorrar dinero en efectivo para mí alquiler. Hace un par de minutos había rechazado una oferta de trabajo del príncipe testarudo, la manera en que me veía con desprecio rompió mi corazón, había tanta repulsión en sus ojos que incluso parecía otra persona distinta... Seguramente no recuerda lo que sucedió hace años en aquel club. "Soy una idiota" El regreso a casa fue largo en más de un sentido. Siempre había trabajado en el centro de la ciudad, pero vivía a más de dos horas al norte en los suburbios, el auto de mi madrina Clara estaba humeando en el momento que llegué a casa, ya pasaban de las ocho de la noche, seguro que en casa no se encontraba ninguna de las chicas, mi madrina por las noche cuidaba de un paciente geriátrico y Maya salía tarde del club donde laboraba como camarera. Nos habíamos retrasado más de tres semanas en el pago del alquiler, todos los días me iba y regresaba por la salida de emergencia del edificio para que el propietario no nos viera la cara. Solo dejaba avisos pegados en nuestra puerta cobrando la renta. "El día de hoy no corrí con la misma suerte" — ¡Se que eres tú, Brisa! — Se oyó una voz al final del pasillo. — ¡Págame mi maldito dinero! — Gritó mientras venía detrás de mí. No respondí. Subí corriendo las escaleras con una velocidad impactante, recogí los sobres apilados en la puerta mientras insertaba la llave en la cerradura. Fue ahí por supuesto que ví el tercer aviso pegado en la puerta: Pagar la renta o desalojar dentro de tres días. "Necesitaríamos unos mil dólares para completar el pago". Apreté mis ojos para contener las lágrimas y justo ahora mi estómago empezaba hacer ruidos raros, gruñidos y gorjeos del hambre. — Mierda, mierda, mierda... — Sollocé al cerrar la puerta tras de mi. Era agotador vivir así. Dejé caer los sobres encima de la mesa y tapé mi boca con la mano las lágrimas calientes se deslizaron por mis ojos. Todas eran facturas de pagos. Había de energía, agua, internet, gas... "No, Bris, nada de lágrimas. Nada de arrepentimiento, ni autocompasión". Me aparté de la mesa y movi el apagador. Nada. Cómo era de esperarse, la luz fue cortada. Por encima de todo me estaba muriendo de hambre, comí una barra nutritiva hace unas horas pero mi cuerpo necesitaba algo más sustancioso o literalmente moriría de inanición. La única comida que había en la cocina era un paquete de fideos y un yogurt de cerezas. ¡Gracias, Jesus! Porque el yogurt aún no había caducado. Quité mis zapatos, abrí el cierre de mi falda y me senté a comer saboreando cada bocado, tenía que asimilar esta situación de alguna manera, debía haber algo que pudiera hacer... Un sobre extraño llamó mi atención, estaba en la pila junto a las demás facturas debieron dejarlo temprano en la puerta como los demás. Estiré la mano y lo agarré deslizando mi dedo para abrirlo. Para mí sorpresa dentro del sobre había un... ¿Cheque? Si. Un cheque. Un cheque personal. Por veinticinco mil dólares. ¡Definitivamente he enloquecido! Tomé una respiración profunda, puse el cheque en la mesa y parpadeé varias veces. —"Debe ser un error." — Murmuré agarrándome la cabeza, luego volví a mirar. ¡Oh, Dios! Decía: pagar a favor de Brisa Margarita Soriano Rivera por la cantidad de veinticinco mil dólares y cero centavos. ¿Que se supone que debo hacer? ¿Cobrarlo? Con esto podría pagar todas mis cuentas, un año de alquiler, arreglar los frenos del auto, incluso montar un negocio propio. — Veinticinco mil dólares. — Suspiré embelesada hasta que caí de nuevo en la realidad. ¿Pero de quién? ¿Y por qué? No conocía a nadie aparte de Maya y mi madrina, no tenía familia, ni amigos, prácticamente estos últimos meses vivíamos de la seguridad social. Examiné la firma de nuevo pero no decia mucho parecía más un garabato, quien pagaba el dinero era "BK Incorporated". Revise el sobre y en la parte inferior solo estaba escrita una dirección, solo eso, sin nombres o algún otro dato que me diera una pista. ¿Que podría pasarme si cobro esto y es una equivocación? Quizás podría ir a la cárcel... O no. Una idea llegó a mi mente. Tal vez sea una equivocación y el dinero sea para Maya. No obstante, le hice una videollamada. Contesto al tercer timbre. — Hola, Bris. ¿Que sucede? — Preguntó. — Déjame adivinar Richard te persiguió por las escaleras cobrando la renta. — Maya captó el desespero en mi voz. — Demonios si. — ¿Te diste cuenta que nos cortaron la luz? — Si y también nos desalojaron, solo tenemos tres días para cancelar — le mostré la pila de facturas en la mesa, el lugar estaba casi a oscuras. — Ese imbécil de Richard. — Se quejó. — ¿Conseguiste el trabajo? — No. — Respiré profundamente, recordando lo que me había dicho Paula. — Tienes que estar bromeando, Bris. — Su voz era plana como si no me creyera. — Ojalá fuera una broma Maya. — Parece que el día de hoy ha sido un infierno. — Exclamó con rabia y ambas nos quedamos en silencio por unos segundos. — ¿Oye y por qué has llamado? — Preguntó y yo recordé lo importante que era mi llamada. — Esto te va a sonar raro, pero de casualidad ¿estabas esperando recibir una cantidad de dinero este mes? ¿No te ganaste en secreto la lotería o algo? — Maya soltó una carcajada en cuanto me escucho. —¿Estuviste bebiendo licor de mi escondite secreto? ¿Por que diablos me ganaría la lotería en secreto? ¿Y si eso pasa, porque iba a ocultarlo justo en este momento? — Umm... Bueno, Maya, verás... Llegó un cheque para pagar a mi nombre por el monto de Veinticinco mil dólares. — Fui directo al asunto. — ¿Que? — Chillo Maya. — ¿Me estás jodiendo? — Cierra la boca, es un asunto importante, el cheque es real y tiene mi nombre, se lo mostré en pantalla. — ¡Mierda! — Me miro con los ojos muy abiertos. — Bris, sabes lo que podemos hacer con esto. — Si, lo sé pero... ¿de dónde vino? ¿Quien lo envío? — Entiendo lo que dices. — suspiró. — Es muy arriesgado pero y... ¿Que tal si es el abuelo del patán de tu príncipe? — Moví el cheque con nerviosismo. Maya estaba al tanto de todo el asunto con el hombre misterioso que ahora sé que se llama Benjamín Blackwell. — Es mucho dinero. — Lo descarte de inmediato. — El dijo que iba a compensarte, fácilmente podría ser él, esa gente nada en dinero. — Ella tenia razón hasta ahora eso era una posibilidad. — Bris, tienes que... — Mi amiga iba a decir algo pero la llamada se cortó. Seguramente me quedé sin datos. ¡Carajo! Este dinero literalmente era mi salvación, tengo que ir a esa dirección y averiguar de que se trata. De la vida he aprendido que nada era gratis, si gasto el dinero puede que algún día alguien venga en busca de lo que le debo, es mejor conocer de ante mano a mi cobrador. . . . Para el día siguiente salí muy temprano del departamento, me di una buena ducha, peine mi cabello y me coloqué el mejor vestido que encontré en mi closet. No era caro pero me gustaba mucho, hacia que mi piel bronceada resaltara de manera natural. Dejé escapar una respiración temblorosa en cuanto llegue a la dirección escrita en el sobre. Prácticamente me había quedado en estado de shock al observar la propiedad en frente de mí, era como entrar a un mundo muy diferente. "Uno con muchos privilegios" Me detuve frente a las enormes puertas y decidida llamé por el portero virtual, después de unos minutos un guardia de seguridad me recibió. Al principio pensé que me echarían como perro del lugar, pero lo que sucedió a continuación me confundió más de lo que ya estaba. El ama de llaves me dejó pasar guiandome hasta un jardín precioso, con muchos lirios y un pequeño lago artificial, básicamente estaba temblando del miedo y la incertidumbre, pero me enderecé cuando escuché par de pasos a mi izquierda. — Brisa. Bienvenida. — La voz era profunda, suave y muy familiar. Un hombre en sillas de ruedas se acercaba hasta mi lugar. Se trataba de Igor Blackwell, mi amiga Maya tenía razón, joder. — ¿Señor Blackwell, usted me envió el dinero? ¿Por qué lo hizo? — Pregunté con asombro y el se sonrió. — Ven querida, acércate, no tengas miedo. — Estiró la mano para tocar mi pómulo. Sus dedos eran ásperos pero el contacto fue muy cálido y fraternal. — Ese dinero es tuyo querida, tómalo como una compensación por tu buen corazon. — Murmuró. — La verdadera razón por la cuál dejé mi dirección en el sobre, es porque quería hablar contigo un asunto muy importante o mejor dicho quería hacerte una propuesta. — ¿Que? ¿Una propuesta? — Repetí asombrada y más confundida de lo que ya estaba. "Aún me era difícil creer lo del dinero" — Si y de ella dependerá el futuro de mi familia.
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