El día siguiente, con muchas ganas de desahogarse, Steven llega al consultorio de la psicóloga y cuando está a punto de entrar, recibe una llamada de Ernesto, el cual le dice: — ¿Por qué has escrito esas barrabasadas sin tener pruebas? — ¡¿Que?!... no entiendo lo que dices Ernesto, explícate mejor. — Todo lo que has escrito sobre el las variantes futuras del virus, es una total mentira, este periódico se destaca por decir la verdad, no incoherencias... rectifica esto, para poder imprimir tu columna. — Ernesto, no hay nada que yo deba cambiar o rectificar de esa columna. Cuando llegue a Milenio hablamos. — ¿En dónde estás Steven? Steven le miente a su jefe, y le dice: — Me demoro un poco, porque estoy a punto de entrar hacerme un chequeo médico. — Bueno, que te vaya bien en eso. De

