Capítulo 15

1387 Words
Manuela —Una semana después. Desde que Gonzalo adelantó su regreso, se está comportando muy extraño. No sé si es la culpa de sentirme infiel que hace que tenga tanto miedo. Pero es inevitable, cada día que transcurre Axel se mete más en mi corazón, en mi alma y domina mis sentidos por completo. He tratado de ser la buena esposa que Gonzalo cree haber comprado, para que nada haga que desiste de firmar el divorcio el año entrando. Me aseguré de que esa fuera la primera Cláusula que firmara. Aún recuerdo esa reunión previa a nuestro matrimonio. —Firmaré tus condiciones, solo si tú aceptas las mías — Dice Gonzalo poniéndose de pie. —Cuáles son tus condiciones, Gonzalo—respondo calmada ignorando lo que él tiene en mente. —Ya que no puedo tocarte en la noche de bodas, hasta que tengas veinte, quiero que hagamos en los días festivos, ya sabes; navidad, año nuevo, el día de nuestros cumpleaños a partir de esa fecha y que dejes que te enamore desde el día de la boda —Dice con media sonrisa en los labios. —Acepto—Contesto de inmediato, casi sin pensarlo. “¿Qué tan malo podría ser? Cuatro veces al año sexo consentido, y dejar que me enamore con sus detalles y palabras; eso era un punto muerto, jamás amaría a un asesino” reflexioné en aquella oportunidad. No obstante, ahí aparece el gran “pero”. Aceptó darme el divorcio al cumplir los veintiséis solo si no existía infidelidad de mi parte, si eso pasaba antes de esa fecha, todo se iría al carajo y él tomaría lo que le pertenece; ser su esposa y cumplir los deberes como tal. Iba a cumplir dieciocho, estaba asustada, llena de ira y lo que ansiaba era que firmara de una vez para sentir esa esperanza de libertad, en tanto buscaba las pruebas para enviarlo a él y a toda su maldita familia tras las rejas. Gonzalo firmó de inmediato, supongo que supuso que durante ese tiempo podría enamorarme y hacerme desistir del divorcio. Qué lejos está de eso, nunca podrá sentir por él otra cosa que no sea asco y odio infinito, no podré amarlo nunca, sin embargo con que crea que aún tiene esperanza en mi amor me basta para mantenerlo quieto. Me pierdo en mis pensamientos tortuosos del ayer, mientras mis amigas planean la fiesta de cumpleaños de Ankly. — ¿Qué te pasa Manuela? Estás fuera de este mundo desde que te sentaste a tomar el café —Catalina, truena los dedos frente a mi rostro. —Es que, estoy enamorada de… —De Axel, eso ya lo sabemos—Interrumpe Ankly — ¿Fui tan evidente? —digo bajando la mirada para tomar mi taza de café. —Seriamos ciegas si no nos damos cuenta de ello, además con ese último beso que se dieron frente a todos aquí, —Sonríe Catalina— Ya no es un secreto. — ¡Ay! — suspiro — Es que no puede enamorarme ahora. —Ya es tarde chica, —Se burla Ankly—sería imposible no amar a semejante hombre. —Yo también estoy loquita por él —Suspira Catalina—solo que Axel ya está enamorado de otra. — ¿En serio? —interroga melancólica. —Bueno, estuvimos indagando con nuestros contactos y al parecer Axel ya está flechado por una chica bonita, muy dulce y atenta, que tiene una vida complicada, pero que eso no le intimida. —Recalca Catalina codeando a Ankly. — ¿Así? —intento respirar. — ¡Eres tú!, tontita—Se ríen ambas—No puedo creer que lo hayas flechado. —Dicen tonterías — al fin mi corazón vuelve a latir. —De verdad—Dice Ankly—Así que está más que invitado a mi cumpleaños y tú obviamente no debes faltar porque este cupido está decidido a hacer realidad tu encuentro de amor —Suspira—¡Ay! ¡Ya se me pudo chinita la piel. — ¡No!—Levanto la voz para callar sus risas—No puedo y no deberían intervenir en este romance prohibido. —Bueno si es prohibido, no obstante por Axel soy capaz de sacarle la vuelta al mismo presidente de la república. —se carcajea Catalina — Además, ya es tarde, los caminos ya están cruzados y al parecer Axel no tiene intenciones de dejarte ir. Sin duda las chicas están emocionadas y no comprenden la gravedad del asunto en el que estoy metida. Sin embargo, saber que le gusto a Axel está acelerando mi corazón y haciéndome volar la cabeza. Y si Gonzalo lo descubre, mi vida se condenará. — ¿Por qué de repente te pusiste tan seria amiga? No te agrada la idea de que Axel esté loquito por ti —Interroga Catalina. —No es eso, solo que… Gonzalo… —intento confesar. —La verdad no entiendo por qué tuviste que casarte con un viejo como él. ¡Estabas loca niña o la ansiedad de poder te comieron el alma!—se enfada Ankly —No es así —Respiro — me vi obligada a casarme carme con él, por algo que no conocen de mi vida—confieso triste —Cuéntanos pues, porque no entendemos. Por lo menos a mí no me cabe en la cabeza la idea de que elegiste casarte por amor— se estremece Ankly. Se observan ansiosas por conocer la verdad. —Antes que nada, deben prometerme que nada de lo que les diga les hará cometer una imprudencia. Pase lo que pase se mantendrán al margen de este problema, no quiero poner en riesgo sus vidas —les manifiesto. —Nos asustas —Expresa Catalina. —Yo estoy más ansiosa por saberlo —refiere Ankly, levantado la taza de café para beber un poco. Ambas me miran asustadas. Tras una breve charla les resumo mi vida, la condición de mi padre tras su fingida muerte, el matrimonio forzado, las condiciones que impuse, las cláusulas de Gonzalo y mi presente destrozo. — ¿Tú crees que tus padres sigan con vida? Es que ya ha pasado mucho tiempo… quizás… ya sabes —Dice triste Catalina. —No quiero pensar en eso. Estoy decidida a llegar al fondo de todo. Si tengo que pasar mi vida entera con él, lo haré. —No me parece justo que te sacrifiques, es un castigo, amiga, ¿En serio quieres consumirte al lado de un hombre que no amas? —Replica Ankly —Debes estar con Axel porque lo amas. —No, no entienden, si Gonzalo lo descubre, no me dará el divorcio y me condenaré, todo lo que he vivido se irá la mierda. —Ya estás condenada, consentir que te tome sin amor es como una violación, es… lamentable que tu padre te haya obligado a vivir esto. Perdóname, pero hasta el momento no estas ni cerca de obtener esas pruebas. Amas a Axel y eso me rompe el corazón, te considero mi hermana y me duele tanto que… —llora —No puedo… —No podemos quedarnos con los brazos cruzamos—insiste Ankly— Amas a Axel y él te corresponde, como dice Catalina, nos duele saber esta verdad y no poder hacer nada. —No harán nada, no quiero ponerlas en peligro. —¿Y qué haremos entonces? Ver como sufres mientras sonríes para las fotos de los periódicos—Dice Ankly molesta. —seguir con nuestras vidas, lo que tenga que pasar, pasará, es inevitable — agrego. —Inevitable será cuando ese amor que sienten termine por ponerlos tras las cuerdas, Gonzalo es celoso, si se siente traicionado terminará asesinándolos — advierte Catalina — No quiero que mueras por intentar vivir un amor real. —Yo por mi parte seguiré en plan de cupido — advierte Ankly —para mí el amor verdadero lo supera todo. Y amo las historias de amor. Nunca pensé que pudiera ser parte de un amor de novela en vivo y en directo. —Mi vida es complicada — les confieso. —Y cuantas con nosotras para lo que sea necesario. Ahora que sabes la verdad, no dejaremos que continúes sola. Te ayudaremos— dice Catalina abrazándome. Ankly también se une a esa cálida muestra de amor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD