PRÓLOGO
PRÓLOGO - LUGARES PARALELOS - CECILIA PÉREZ
Siento la rabia por encima de mí, pero a la vez siento el alivio de separarme de ese hombre. Llego por fin al juzgado y me pongo los lentes de sol para salir del auto. El sol brilla en su totalidad, pero la brisa refresca mi rostro. Sigo mi trayecto y subo las largas escaleras del lugar. Llego a la entrada y Lara, mi abogada, me espera impaciente.
—Llegas algo tarde, debemos apresurarnos —me dice con los nervios de punta, y de pronto volteo a mi izquierda y lo veo a él.
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Una hora después de escuchar al juez los términos correspondientes, cojo los papeles con determinación y los firmo finalmente. Él me mira arqueando una ceja y luego cambia rápidamente el gesto a pura satisfacción.
PRÓLOGO - LUGARES PARALELOS - MARCO BOWEN
Aprieto con fuerza el timón del auto, no puedo con la ira que esa mujer causa en mí, pero gracias al cielo que todo esto acabará pronto. Estoy a punto de liberarme de ella después de tantos años perdidos.
Llego al juzgado, frunzo el ceño debido al calor y saco los lentes de mi guantera para ponérmelos. Salgo del auto y Rain me espera afuera.
—Marco, faltan 10 minutos para el inicio del juicio —me dice. Acomodo mi saco y comenzamos a subir las extensas escaleras del lugar que parece no tener fin. Llego al fin a la entrada y la veo a ella.
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A pesar de que ambos llevamos lentes oscuros, sé muy bien que nos fulminamos con la mirada. Ella me esquiva con un gesto de desprecio y se adentra. Yo hago lo mismo e ingreso también.
Después de una charla aburrida y extensa, veo cómo firma el documento y cuando me pasan las hojas, con mucho gusto esbozando una sonrisa llena de sarcasmo, también lo firmo. Entonces el juez sin mas perdida de tiempo dice lo que tanto queríamos escuchar.
—Señora Bowen, señor Bowen, están oficialmente divorciados.