Helena se despertó después de 5 horas de sueño, la médica ya había pasado por allí y dado el alta, pero Estefano prefirió dejarla dormir. Cuando su esposa finalmente despertó, era hora de irse. —Pequeña, ¿y el dolor? —Se fue. —Genial, es hora de ir a casa. —Estoy en bata, no puedo irme así. Cuando llegamos al menos estaba oscuro. —Para eso necesito ir a casa a buscar ropa. —Oye, no quiero quedarme aquí sola, sé que parece infantil, pero hay muchos hombres alrededor y con libre acceso. —Lo sé, pequeña. Puedo pedirle a una enfermera que se quede aquí solo hasta que encuentre ropa. Hay una tienda al lado, son solo unos minutos. —Necesito algunas cosas más. —¿Qué? —Compresas y calzones. Ella cerró los ojos cuando lo pidió, estaba roja. —¿Qué tipo de compresas? —Dios Estefano, cua

