Helena se sintió en las nubes, nunca había vivido un día de cuidados como ese, poder arreglarse las uñas, hidratarse el cabello y hacerse un baño de luna, aunque este último fue por insistencia de Ella. Aún no se sentía cómoda estando en bikini frente a nadie, no creía que fuera bonita; de hecho, durante 3 años había escuchado tanto que era fea y sin gracia, que terminó creyéndolo. Al mirarse en el espejo sola en bikini, justo después del baño de luna... Supo que existía en ese momento, se encontró bonita, se dio cuenta de que tenía curvas, un cabello bonito y ojos llamativos. Fue sacada de sus pensamientos por la voz de su ex cuñada, que ahora se había transformado en una amiga. De hecho, era la única amiga que tenía. —¿Vamos a la piscina? —No sé cómo nadar, mi padre nunca me dejó apre

