Helena se sintió oprimida y acorralada emocionalmente dentro de aquella habitación, entonces corrió hacia el pequeño jardín que estaba en la parte trasera de la casa, le gustaba mirar las plantas y los contornos de la piscina incompleta. Tenía miedo de que él prosiguiera, en realidad el pánico que sentía hacia él había vuelto, y estaban yendo tan bien, ¿por qué tenía que agredirla? Estaba perdida en sus pensamientos cuando él llegó por detrás y la abrazó, ella intentó soltarse, pero él no lo permitió. —Está todo bien pequeña, la mayor parte de la oscuridad ya pasó, y necesito contarte cosas que nadie nunca supo. Ven a sentarte conmigo. Quiero pedirte perdón una vez más por lo que pasó en la habitación, te prometí que nunca te forzaría y no lo haré, solo seguiré adelante cuando me lo permi

