Helena no pudo dormir bien. Tuvo un sueño lleno de pesadillas, primero con Otávio, luego con Estefano y, en algún momento, con los dos juntos. En el sueño, los dos se unían para forzarla. Despertó con sus propios gritos de auxilio y con Estefano derribando la puerta. —Pequeña, ¿qué pasó? Había preocupación en su voz, pero ella no soportaría ningún contacto, aún más después del sueño. No deseaba maltratarlo, solo quería que él saliera del cuarto. Pero, al mirarlo, el pavor regresó. Él estaba con el pecho desnudo, y ella vestía un camisón fino, porque pensó que pasaría la noche sola. Entonces, cuando él se acercó a la cama, hizo lo único que estaba acostumbrada a hacer: se levantó y corrió a refugiarse en la pared. Sabía que era una locura, pero ver a Estefano en ese momento íntimo la dejó

