Charlie: Horas antes… Maldici*n, ¿qué había hecho? Intenté a alcanzarla, pero Kendal se interpuso en mi camino. —Es mejor que la dejes sola. Sonia no quiere verte. —¿Tú que mierd*s vas a saber lo que quiere ella? —Le grité. Gerónimo puso una de sus manos en mi hombro y lo apretó un poco. —Relájate, hombre. En su tono de voz venía velada una amenaza y no tenía tiempo para esto. Necesitaba disculparme con Sonia. Caraj*, pero esto era mi culpa. De cualquier forma, me solté de su agarre y los esquivé con suerte. Solo que Kendal me siguió. —Lo sé, porque la llamaste perr* en su propia cara y porque ella te dijo claramente que no quería volver a verte. Aspiré aire a mis pulmones. Yo… No sé qué me paso por la cabeza para tratarla así, pero estaba tan celoso y tan borracho, que no medí mi

